Bueno, espero que les guste este segundo capítulo. Se me borró el original, así que este quizás no quede tan bueno; o simplemente quede mejor. Saludos y besos.

M*S


Capítulo 2: París

"Profesor Snape:

Me ha llegado la notificación del matrimonio, y me he estado preguntando por el motivo; también. Sin embargo, por motivos investigativos; no podré hacer nada por ahora. Confío, en que usted pueda resolverlo, ya que; no podré moverme por un tiempo. Lo lamento mucho, si le pesa mucho el estar "casado" conmigo.

Hermione Granger."

"Lo siento señor Snape, pero para desligarse de su esposa; ella debe estar presente" "Lamentamos que ella y usted hayan discutido. Ella se ha ído, por problemas personales"

Su contesta, no podía ser peor que eso. Sentado en el sofá, frente al fuego, miraba aquella carta con repulsión. ¿Qué estaba queriendo decirle? ¿Que no le importaba? Que prefería su trabajo antes que; esclarecer un error? Arrugó la carta y la dejó sobre su escritorio; arrojándola.

Pasó un largo tiempo meditándolo; hasta que dio con una solución un tanto descabellada pero solución al fin. Hermione no seguiría burlándose de él. En cuanto cruzó el pasillo; Mcgonagall le observó sin entender.

- ¿Ir a París Severus? ¿Es que acaso te volviste loco, u oliste demasiados vapores de tus pociones?

- ¿Una solución mejor? ¿Presentarme en el ministerio?

- Mucho más cuerdo, que ir hasta otro país. ¿Sabes dónde está Hermione?

- La encontraré, para eso soy un auror- espetó con resentimiento. ¡Si me está engañando, debe de estar engañando a otros! ¡Seguramente está allá con alguno de sus amigos!

- ¿Celoso? ¡Pareces un trastornado mental!

Le observó con odio desmesurado, si aquella mujer quería vivir; debía dejar de hacer afirmaciones como esa. Sin siquiera prestarle atención; tomó el camino hacia su despacho y se detuvo a mitad del mismo. Si recordaba bien, había aprendido a rastrear a una persona. Aunque bien, podía saber el lugar de procedencia de esa carta; pero quizás ella ya no estaba en ese lugar. Deseaba equivocarse, y que la carta le guiara directamente hacia ella.

- ¿Lo dejarás ir así como así Dumbledore?

- Bueno, ¿Qué puedo hacer? ¿Qué debo hacer? Supongo que ambos necesitan hablar.

- ¡Pero va a ir a París Albus!

- Creo que alguien necesita de su visita.


Después de meditarlo con violencia, Snape decidió que esa era la mejor forma de hacerlo. El ministerio se había negado a ayudarle; pese a que había escrito miles de veces que no estaban casados. Su respuesta fue "Una lástima que hayan discutido" ¡Él creía que ella había ido a París por motivos de trabajo! ¡Había ido seguramente para divertise! Sostuvo la varita frente a sí; y golpeó el pergamino con energía. Pidiéndole que le guiase hacia el destinatario.

En segundos desapareció, con apenas un pequeñísimo ruido.

Hermione se mantenía sentada al lado de una mujer, sosteniendo una de sus manos. Ella parecía intentar decirle algo, pero no haya una voz con la cual hacerlo; y Hermione no podía dejar de llorar.

Aquella mujer intentaba susurrarle algo, y un grueso sonido salía de sus labios. Hermione mantuvo la cabeza hacia abajo; mirándola con abnegación. Le pedía que no hablase, pero no le escuchaba. Llevaba dos meses en ese lugar, postrada en una cama.

Para Snape, no le fue difícil llegar a París. Francia estaba fría, y los transeuntes no dejaban de chocar con él. Bien, por eso odiaba a los muggles. Continuó caminando hacia donde las señales le indicaban que estaba Hermione y se sorprendió abiertamente, al encontrarse en las puertas de un hospital.

¿Qué podría estar haciendo ella en un hospital? No lo meditó demasiado, y pese a que creyó equivocarse; se adentró en el lugar. Estaba muy concurrido, y pese a que caminó; no pudo encontrarle. Aún así, su enfado parecía convertirse en preocupación. ¿Hermione podría estar herida? ¿Acaso mentía por una cirncustancia de fuerza mayor? Sí claro, estaba hablando de Hermione Granger la única en el planeta que no sabía mentir.

Para cuando pareció darse por vencido, escuchó un suave sollozo en una de las habitaciones y se encaminó para mirar; la puerta estaba entre abierta. Era Hermione, quien sostenía la mano de una mujer que se parecía a ella; y que comenzaba a cerrar sus ojos mientras ella se levantaba. No dejó de mirarla, hasta que su mano reposó sobre la cama.

Hermione alzó la cabeza, y colocó sus dos manos sobre su sien y soltó un suspiro hondo. Para cuando comenzaba a girarse, divisó a Snape que le observaba. Intentó disimular sus lágrimas; pero ya era demasiado tarde.

- Granger- fue lo único que le salió, Hermione no le dijo nada y continuó con su labor. Cubrir el cuerpo de aquella mujer, su madre.

- Supongo, que ya descubrió mi mentira. ¿Yo no sé mentir verdad? Ella era una buena persona, pero sufrió más de lo que merecía. Bueno, al menos le hice feliz por un mísero segundo.

Quiso preguntar quien era, pero le pareció muy obvio. Era la madre de Hermione Granger la que estaba en aquella cama. Miró a la joven frente a él; y pensó en hablarle del matrimonio; pero aún así no encontró valor.

- Ahora, ¿Qué es lo que quiere? ¿Qué le ha hecho venir hasta acá?

- Ya lo sabe- contestó, sin despegarle la vista al cuerpo que Hermione había cubierto con una sábana.

Hermione se dejó caer en una silla, y miró con desespero hacia la cama. Apretó las sábanas con cierta incomodidad y bajó la mirada hasta el suelo. Quiso decirle algo, pero desistió.

- ¿Lo hablamos después profesor?- refirió ella, soltando las sábanas.

Iba a contestarle, pero Hermione se había levantado; y había comenzado a llorar de nuevo. Se movió violentamente, y Snape no tuvo otra opción que abrazar a su estudiante; que literalmente "se moría" en sus brazos. No sabía, lo que era perder a una madre que te amase; pero sabía que Hermione estaba sufriendo en aquel momento.

TBC.

Espero les gustara, besos y saludos; se les aprecia.