Disclaimer (1): Ninguno de los personajes de El Hobbit me pertenece, todos son propiedad del fantástico J. R. R. Tolkien.
Disclaimer (2): La historia tampoco me pertenece, sino a PirateColey, quien amablemente me autorizó a traducirla.
Advertencia: violencia moderada y leve (muy leve) slash Thilbo.
Traigo un nuevo capítulo de esta magnífica historia. ¡Disfruten!
Lunes, 16 de septiembre de 2019.
Davenport, Iowa.
…
Bilbo se levantó lentamente, los últimos vestigios de sueño fueron lanzados a otro lado de su mente. Se dio vuelta sobre la cama, apartó las mantas y estiró los brazos. Normalmente el silencio de las mañanas era inaguantable, ya que los primeros momentos de vigilia consistían en que su cerebro, aturdido por los sueños, tratara de dar sentido a su entorno y le recordase su soledad. Un suave ronquido en la distancia lo hizo sobresaltarse y sentarse con la espalda recta en la oscuridad. Por un breve pero horrible momento, pensó que uno de aquellos hombres con la plaga había forzado la entrada de su refugio, pero desechó eso rápidamente y recordó la noche anterior y sus inesperados visitantes. La idea de no estar solo le sentó bien a Bilbo; le llenó el pecho de algo cálido y embriagador, como la primera copa de champaña o la llamada de un viejo amigo.
Saliendo de la cama, caminó en silencio hasta el salón, dejando la flama de la lámpara muy suave, para no despertar a sus huéspedes. Ajustándose su bata a cuadros alrededor de su cuerpo, se dejó caer en su sofá favorito y sopesó sus opciones. Por un lado, estaba seguro en donde estaba. La puerta estaba hecha de hierro y gruesos barrotes y tenía alimento suficiente para pasar otros tres meses –o más, si era cuidadoso–. Por otra parte, estaba solo. Si antes no había estado dispuesto a admitirlo, ahora lo estaba. ¿Y qué pasaría cuando los víveres se terminaran? Definitivamente sería más seguro viajar en grupo que quedarse y arreglárselas solo dentro de tres meses. Pero Bilbo era precavido. Y estaba asustado. ¿Qué pasaría si el iba y le pasaba algo a Thorin o a los chicos? ¿O qué tal si ni siquiera lo querían con ellos? Ese pensamiento en particular le había picado más de lo que debería, y causó que finalmente tomara una decisión.
Un ruido detrás de él, le hizo saltar. Thorin levantó una ceja ante el nerviosismo del otro hombre, pero asintió tranquilamente y le ofreció una sonrisa antes de tomar asiento. Permanecieron en un incómodo silencio, antes de que éste fuera roto por un pequeño gruñido. Bilbo se volvió de inmediato hacia la cama que los chicos compartían, pero Thorin negó con la cabeza llevando un dedo a sus labios. Shh. Los gruñidos reprimidos que siguieron, le dijeron a Bilbo que el joven Kili se había despertado de una pesadilla y su hermano le estaba reconfortando.
Eventualmente, los muchachos estuvieron mejor y saltaron de la cama, dejándose caer en el sofá y frotándose el sueño de los ojos. —Buenos días, —bostezó Fili, tirando del cuello de su descolorida camiseta y hundiéndose en los cojines.
—Sí. Buenos días. —Kili parpadeó perezosamente, su cabello oscuro sobresalía en ángulos extraños.
Bilbo sonrió—. ¿Durmieron bien, chicos?
—Sí, gracias, —replicó Fili, mientras su hermano asentía—. Es bueno tener una cama para variar.
—¿Dónde duermen usualmente? —Bilbo levantó una ceja con curiosidad, no había pensado mucho en la logística de su situación.
—En el auto. —Kili se encogió de hombros, uno de sus hombros salió por el cuello de su enorme sudadera verde azul.
—Oh. —Bilbo no sabía qué decir ante eso. Había ido a algunos campamentos en su juventud, pero nunca había pasado más de una noche sin el confort de una cama—. ¿Por cuánto… eh… tiempo han estado viajando?
Thorin y Fili miraron a Kili, expectantes. El muchacho más joven sacó su calendario y revisó la fecha—. Salimos el 30 de agosto. Era viernes.
Bilbo miró a Kili, confundido y abrió la boca para preguntar, pero Fili negó ligeramente—. ¿Cuál es el plan ahora, tío?
—Deberíamos irnos mientras aún haya luz y ver qué tanto terreno podemos cubrir. —Thorin consultó su mapa—, estamos a unas seis horas de Ashland si los caminos están despejados.
—¿Qué hay en Ashland?, —preguntó Bilbo con curiosidad, recargando la barbilla en su mano.
—Ahí es donde está la Universidad de Rivendel. —Thorin le miró—. Un viejo amigo mío es profesor ahí. Hablé con él después de que comenzaran las muertes y dijo que tenía algo de información que podría ayudar.
—Si aún está ahí, —añadió Fili tranquilamente.
Kili empujó suavemente a su hermano con su hombro—. Estará, Fi. Deja de preocuparte tanto.
Su sonrisa resultó contagiosa y Fili sonrió también—. Tienes razón. Seguro estará ahí.
—Bien, estoy seguro de que todo el mundo estará mejor durante el viaje si tienen el estómago lleno. —Bilbo se levantó y fue hacia la estufa—, desayuno primero, viaje después.
El desayuno consistió en avena con pasas y lo que quedaba de la miel. Los chicos comieron con buen apetito, Fili devorando su parte con prisa y Kili yendo tan lejos como para lamer los restos del tazón como un cachorro. Thorin también comió con el gusto de tener comida de verdad y a sabiendas de que ésta podría ser la última que tuvieran en un largo tiempo. El desayuno terminó muy pronto y el momento llegó para que Thorin y sus sobrinos dijeran adiós.
—No podríamos agradecerte lo suficiente por tu hospitalidad, —dijo Thorin, con una amable sonrisa en las comisuras de sus labios.
—¡Sí!, —intervino Kili con ojos brillantes—. ¡Gracias por la comida!
—Y por un lugar seguro para dormir, —añadió Fili con una tranquila mirada.
—Desearía que hubiera algo que pudiéramos hacer para pagar tu generosidad, —dijo Thorin sinceramente, poniéndose el abrigo—. Sinceramente espero que sobrevivas a todo esto.
—Hay algo que pueden hacer. —Bilbo tomó un profundo y tranquilizador suspiro para darse valor—. Pueden llevarme con ustedes.
—¿Qué? —Thorin estaba boquiabierto—. ¿Por qué querrías ir con nosotros?
—He visto que tengo dos opciones. Puedo quedarme aquí, esperando el fin del mundo y sintiéndome solo y miserable. —Bilbo sonrió y trató de parecer más seguro de lo que estaba—. O puedo ir con ustedes, vivir el final y no hacerlo solo; y puede que encuentre algo de felicidad en el camino. —Se encogió de hombros, secretamente contento de las miradas de sorpresa de los otros—. ¡Además, creo que necesitan víveres y yo tengo una alacena repleta de ellos!
—Yo… uh… —Thorin abrió y cerró la boca varias veces, parecía como un pez fuera del agua—. Honestamente, no sé que decir.
Bilbo se encogió de hombros, ignorando los latidos frenéticos de su corazón—. Es una gran decisión. Deberían pensarlo. —Dicho esto, fue hacia la despensa para revisar sus provisiones. Ya adentro de la despensa, se recargó pesadamente contra la pared y exhaló profundamente, haciendo añicos su cordura. Se quedó mirando las latas y las cajas en sus estantes, sus pensamientos giraban en torno a si se quedaría ahí o no.
No habían pasado cinco minutos, cuando Kili asomó su cabeza por la puerta con una mirada traviesa—. ¡Sal pronto o te dejaremos aquí!
—¿De verdad? —Bilbo sonrió ampliamente y siguió al chico hacia la sala de estar.
—Siempre y cuando no creas que estas serán unas cómodas vacaciones, —respondió Thorin levantando la mirada y observando a Bilbo un largo rato.
—¡Obviamente! —Bilbo tomó algunas cosas importantes de su estantería y las metió en una mochila—. ¡No soy idiota, muchas gracias!
—Eres bienvenido a venir con nosotros entonces. —Thorin miró hacia donde estaban los chicos, con idénticas miradas en sus rostros—. Aparentemente mis sobrinos se han encariñado contigo. Probablemente porque los alimentaste.
Fili rió—. Nos hiciste sonar como perritos salvajes, tío.
—A veces pienso que lo son, muchacho. —Thorin sonrió mientras abría la pesada puerta de hierro y desaparecía por un lado de la puerta. Unos minutos después el ruido de un motor rompió el silencio mientras un Ford Pinto se dejaba ver. El carro probablemente había sido robado de un depósito de chatarra a penas empezada la plaga; grandes manchas de óxido cubrían las puertas y la defensa y los asientos olían a sudor y a humo.
—¿En serio? —Bilbo no pudo sino levantar una ceja—. ¿Es su carro?
Encogiéndose de hombros, Thorin le echó un vistazo al carro—. Aún anda y nos sirve bien. No es como si hubiera muchas opciones cuando tuvimos que escapar.
—Estoy bastante seguro que ha sido nombrado como uno de los peores cincuenta autos de todos los tiempos, —bromeó Bilbo, sonriendo cuando Kili rompió a carcajadas.
Con cuatro pares de manos, tomó poco tiempo meter todo lo que cupiera en la carcacha. Para empezar metieron un botiquín de primeros auxilios, papel higiénico, varios cambios de ropa y tanta comida enlatada y agua embotellada como les fue posible. En el asiento trasero pusieron sábanas y almohadas extra y Bilbo pretendió no darse cuenta cuando Fili metió varios libros debajo del asiento. A media mañana, estaban listos para irse.
Bilbo se paró finalmente en el umbral de la puerta, con su bolsa de lona y dio una última mirada a su refugio y a la casa de su familia—. Adiós, —murmuró, entonces se acomodaron en el Pinto y se fueron.
…
Lunes, 16 de septiembre de 2019.
Des Moines, Iowa.
...
Para cuando llegaron a Des Moines, el carro se estaba quedando sin gasolina y Bilbo había empezado a preocuparse—. No me imagino que las estaciones de gas estén funcionando…
Fili rió desde el asiento trasero—. No te preocupes, nuestro tío sabe un truco genial.
—¡Sí, sólo espera a que encontremos un buen estacionamiento!, —rió Kili, sus ojos oscuros brillaron mientras se inclinaba hacia adelante para mirar por la ventanilla.
Era difícil para Bilbo creer que pocos meses atrás, Des Moines era una bulliciosa metrópolis. Mientras conducían hacia el centro de la ciudad, se hizo aparente que la plaga había atacado a la ciudad con fuerza. Por todas partes, los caminos estaban llenos de basura y carros con ventanas rotas y sin neumáticos. Los edificios vacíos de las calles tenían sus ventanas rotas, como dientes de una boca abierta. Los puentes que alguna vez conectaran los edificios más altos, sobresalían en ángulos extraños y no llevaban a ninguna parte.
—¡Ese es el 801 Grand!, —apuntó Bilbo, señalando uno de los edificios más altos—. 45 historias en una. Recuerdo haber venido aquí en viajes escolares cuando era niño…
—¿Pasaste mucho tiempo por aquí?, —cuestionó Thorin, una mirada de esperanza iluminó su rostro.
—Por supuesto, —respondió Bilbo con asentimiento—. Es la ciudad más grande cerca de casa. Montones de tiendas, montones de personas, montones de cosas que hacer. —Hizo una pausa, mirando de nuevo el desolado paisaje—, al menos así es como solía ser.
Thorin maniobró el carro alrededor de un contenedor volcado—. Necesitamos un gran estacionamiento, con muchos carros. ¿Alguna idea?
—La torre de HUB. Da vuelta aquí a la izquierda, —dirigió Bilbo—. Hay un centro comercial en las plantas más bajas y un montón de oficinas arriba. —Condujeron por unos minutos antes de que Bilbo señalara un gran edificio—. Es ese, el café con muchas ventanas. El estacionamiento está atrás.
Había fácilmente dos docenas de carros en el estacionamiento cuando entraron y Thorin aparcó el Pinto en el centro—. Muy bien, muchachos. Ya saben qué hacer. ¡Y manténganse cerca esta vez! —Miró a Kili, claramente disgustado por una fechoría pasada.
—¡Sí, tío!, —respondieron los chicos al unísono, bajando del carro. Mientras Thorin sacaba algo de comida del carro, sus sobrinos revisaron los carros de alrededor, metiendo cuerdas en los tanques de gas para revisar el nivel de combustible.
—¡Éste puede funcionar!, —clamó Fili, señalando una vieja camioneta gris.
—Buen trabajo, chicos. —Thorin puso un recipiente de gasolina vacío junto a la camioneta y deslizó una manguera dentro del tanque de gas—. Vigilen mientras trabajo.
Thorin puso la manguera en su boca y comenzó a succionar hasta que la gasolina comenzó a salir. Tosiendo, puso el extremo de la manguera en el recipiente y miró mientras el líquido salía lentamente. Era un trabajo lento, pero para cuando el cielo comenzaba a oscurecerse, tenían suficiente gasolina para llenar la mitad del tanque del Pinto.
—Terminaremos mañana, —dijo Thorin, escudriñando las sombras como si no confiara en la oscuridad—. Vuelvan al coche.
Bilbo no esperaba poder conciliar el sueño rápidamente, pero la emoción del día le había agotado. Acurrucado en un incómodo asiento y estacionado en medio de una ciudad muerta, se sintió extrañamente relajado. Mientras Thorin y Fili discutían tranquilamente el resto del viaje y Kili tachaba otro día en su calendario, Bilbo Bolsón se durmió.
…
Martes, 17 de septiembre de 2019.
Des Moines, Iowa.
…
A la mañana siguiente Bilbo se despertó por el sonido de unos frenéticos chillidos en el asiento trasero del auto. Volviéndose ligeramente, miró a Kili hundiendo su rostro en el cuelo de su hermano, acallando su llanto contra la sudadera de su hermano—. Shh… todo está bien. Estás despierto ahora.
Kili se hizo para atrás y limpió su llanto en su manga—. Estúpidas pesadillas. Ni siquiera recuerdo de lo que tratan. Las odio, Fi.
—Lo sé, —le dijo Fili—. Vamos. El tío y Bilbo despertarán pronto.
Bilbo esperó unos minutos, entonces pretendió que se despertaba y desperezaba—. Oh, buenos días, chicos, —bostezó.
—¡Buenos días!, —respondieron a coro; todo rastro de las pesadillas de Kili se había esfumado de sus rostros.
Salieron del carro y se sentaron en el toldo con barras de granola y botellas de agua, los chicos entraron en una alegre discusión sobre un programa de televisión que solían ver. Thorin pronto se les unió, poniéndose un suéter para protegerse del aire frío—. Muy bien. Esta mañana necesitamos terminar de llenar el tanque de gas, y nos iremos para Ashland.
Tomando eso como una orden, ambos continuaron con su trabajo de buscar tanques llenos entre los carros abandonados. Bilbo miró a Kili mientras éste medía el nivel de gasolina de una vieja furgoneta, maravillado con su invento para medir, cuando un sonido extraño, como de un forcejeo, atrajo su atención—. ¿Qué fue eso?
—No estoy seguro. —Kili observó, revisando alrededor del estacionamiento—. ¿Tío Thorin?, ¿escuchaste ese ruido?
Thorin miró alrededor, desde donde estaba vertiendo más gasolina dentro del recipiente, de pronto expectante—. ¿Qué ruido?
—No sé. —Kili frunció el ceño y ladeó la cabeza—. ¿Tú lo escuchaste, Fi? —Sus ojos fueron hacia el lugar donde había estado su hermano, una mirada de pánico crecía en su rostro—. ¿Fi?
—¿Buscan esto?, —dijo una voz grave mientras dos hombre corpulentos salían de las sombras con medias negras en la cabeza. Uno de ellos cubría la boca de Fili y lo sostenía con un cuchillo en el cuello.
—¡Fi! —Bilbo a penas reaccionó a tiempo para atrapar a Kili y lo retuvo de ir corriendo con su hermano. El chico luchó contra su agarre, gritando y tirando para liberarse.
—¡Déjenlo ir!, —demandó Thorin firmemente, a pesar de que sus ojos reflejaban su miedo.
El primer hombre rió—. No sé, Bert. ¿Qué piensas tú? ¿Debemos dejar ir al mocoso?
—Para nada, Tom. —El segundo hombre sonrió con malicia—. Pero creo que podemos hacer un buen negocio aquí.
Thorin apretó los puños, observando a los hombres, como si tratara de determinar si podía pelear con ellos sin poner en peligro a Fili—. Déjenlo-ir.
—No estás entendiendo, hombre, —replicó Tom—. Necesitamos largarnos de aquí, así que ustedes nos van a dar su carro. O si no, Bert va a tener un nuevo y lindo juguete.
Bert pasó un dedo por la mejilla de Tom, haciendo que el niño se estremeciera y dejara escapar un gruñido—. Y con lo suave que es. Será divertido romperlo.
—Tal vez deberíamos olvidarnos del carro y sólo llevarle el chico a Bill. —Tom rió mientras se relamía los labios y acercaba su rostro peligrosamente al de Fili—. Un pequeño presente como este puede ser justo lo que necesita…
—¡Esperen!, —gritó Bilbo, su mente trataba de formar un plan—. ¿Por qué necesitan nuestro carro? ¡Estamos en un estacionamiento lleno de carros!
Tom frunció el ceño—. No tenemos las llaves de ninguno de ellos. Pero vamos a intercambiar al chico por sus llaves.
Bilbo apretó suavemente el hombro de Kili, tratando de tranquilizarlo, pero sintió el temblor del niño bajo su mano—. Pienso que podrían puentear casi cualquier coche de aquí.
—¿Puentear? ¿Como en los programas de detectives? —Bert le miró con ceño—. No sé como hacer eso.
Inseguro de qué más hacer, Bilbo esperó, pensando en algo que pudiera inspirarle a hacer un plan—. Puedo enseñarles. Pero primero tienen que dejar al chico.
—¡No somos idiotas!, —espetó Tom, jalando de la media hasta las orejas—. Lo dejamos ir y ustedes se pelan.
La mente de Bilbo trabajaba a máxima velocidad, pero se encontró completamente sin ideas. Miró a Thorin quien estaba abriendo y cerrando los puños, con una decidida y frenética mirada.
El repentino sonido de un motor les distrajo a todos, al tiempo que una motocicleta Harley Davidson entraba en el estacionamiento. Thorin se recuperó primero y tacleó a Tom, tirando al hombre contra el concreto con un ruido sordo. Fili abrió mucho los ojos, entonces dobló las piernas debajo de él, rodando libre de su captor. Bert se giró para sujetar a Fili, pero el chico ya estaba del otro lado, donde Bilbo y Kili estaban parados. El menor se soltó y corrió hacia su hermano y lo abrazó con fuerza hasta que Bilbo los empujó de nuevo al auto. Bruscamente, Thorin se encontró en una lucha perdida contra los dos hombres. El cuchillo de Bert brilló detrás de su hombro, cortando la carne y manchando su camisa de sangre carmesí. La motocicleta derrapó hasta detenerse y dos figuras con casco desmontaron y se unieron a la lucha. En cuestión de minutos fue evidente que la suerte se había vuelto y Bert y Tom iban a perder la pelea. Huyeron de la lucha y corrieron por la avenida, tropezando y gritando obscenidades mientras se iban.
Thorin se puso de pie y miró al motociclista con aprensión, no muy seguro si se trataban de amigos o enemigos—. Les debo las gracias.
—Un maldito saludo, es lo que me debes, —replicó el hombre, quitándose el casco y arrojándolo a un lado.
—¿Dwalin? —Thorin se quedó sin habla por un momento, confuso, antes de apretar los hombros del otro hombre—. ¿Qué haces aquí?
—Aparentemente, salvando tu trasero, —rió Dwalin, mientras el otro motociclista se quitaba el casco y se reunía con ellos—. Recuerdas a mi hermano, Balin.
Bilbo miró desde donde estaba inspeccionando a Fili por alguna herida, apretando sus manos contra los hombros del muchacho para ver si le dolía. Dwalin parecía un soldado con sus pantalones de camuflaje y una claqueta marrón de cuero que se tensaba por sus musculados brazos. Su cabeza y brazos estaban cubiertos de tatuajes y una oscura y desaliñada barba cubría su rostro. Balin, por otro lado, parecía que podía ser el abuelo de cualquiera de ellos, con la prematura blancura de su cabello y una larga y blanca barba que destacaba sobre su chaqueta roja. Bilbo se sintió fuera de lugar al ver que los hombres saludaban a Thorin con amable familiaridad, intercambiando ásperas sonrisas y firmes cabezadas.
—¿Recuerdan a mis sobrinos, Fili y Kili? —Thorin señaló con la cabeza a los muchachos, con una sonrisa orgullosa—. Han crecido desde la última vez que los vieron.
Dwalin inspeccionó a los chicos profundamente antes de volverse hacia Fili—. Gran trabajo liberándote del peligro, muchacho. ¿Tu tío te ha dado unas lecciones, no?
Fili se sonrojó, pareciendo un poco incómodo ante el halago y asintió—. Sí. Nos enseñó algunos trucos antes de salir de casa.
—Bien, hombre. —Dwalin miró de nuevo a Thorin—. Es bueno verte de nuevo. Inesperado, pero bueno.
—Er, Thorin… —farfulló Bilbo—. No quiero interrumpir, pero parece que estás sangrando.
Mirando hacia su hombro, Thorin lanzó un gruñido—. Es sólo un rasguño. Estoy bien.
—Estoy muy seguro de que estarás mejor si lavas esa herida antes de que se infecte, —dijo Bilbo con un suspiro, trayendo un tubo de pomada del auto.
Thorin rodó los ojos, se quitó la camisa y la arrojó a un lado, claramente indiferente ante la lesión. Buscó en una caja una prenda nueva, pero la risa de Kili llamó su atención—. ¿Algo divertido, chico?
—¡No sabíamos que tuvieras un tatuaje!, —soltó Kili, con una divertida y mal disimulada mirada bailando en sus negros ojos.
—Fue por una borrachera en la universidad. —Thorin frunció el ceño y distraídamente tocó la llave angular marcada en su pecho.
Fili sonrió y puso una de sus trenzas detrás de la oreja—. ¡Y dices que nosotros somos impulsivos! —Los niños estallaron en carcajadas, olvidando con la compañía del otro, su temor por el ataque.
Bilbo notó que los recién llegados miraban intensamente el tatuaje de Thorin, así que decidió mirarlo más de cerca, tratando de no prestar atención a los músculos del otro hombre—. Es un diseño algo raro para una llave. ¿Algún significado en particular?
—Estaba bebiendo en un bar con unos amigos y a la mañana siguiente estaba ahí. Ni siquiera recuerdo habérmelo hecho. —Thorin encontró una camisa nueva y se volvió a Dwalin—, ¿Qué estaban haciendo aquí?
Dwalin intercambió una larga mirada con su hermano antes de responder—. Trabajábamos en un Campo de Protección, pero lo dejamos porque ellos se volvieron algo… insistentes con sus métodos de protección.
—Disculpen, —interrumpió Bilbo, sintiéndose algo raro, pero no queriendo olvidar sus modales—. No nos hemos presentado, pero soy Bilbo Bolsón. ¿Cómo conocen a Thorin y qué es un Campo de Protección?
—Dwalin y Balin. Mi hermano y Thorin fueron juntos a la escuela. —Fue el mayor el que ofreció la explicación—. Oficialmente un Campo de Protección es un lugar donde gente que no está infectada puede ir para escapar de la plaga. Están protegidos por vallas y esparcidos por todo el país. Desafortunadamente, algunos de ellos, tienden a volverse algo más parecido a una prisión…
—Si las patrullas te encuentran y no tienes el TRASIG, te llevarán a un lugar protegido. —Dwalin hizo crujir sus nudillos—. No puedes elegir.
Bilbo frunció el ceño en confusión, tratando de entender por qué alguien sería llevado a un lugar seguro en contra de su voluntad—. ¿Pero por qué forzan a la gente?
—No quedamos muchos, —gruñó Dwalin—. Especialmente mujeres y niños; la plaga parece infectarlos más. Incluso son separados del resto en los Campos. —Se paseó por el cemento como un animal enjaulado—. He visto hombres siendo drogados y apartados de sus esposas, escuchado niños llorando… no podía ser parte de eso. Así que escapamos.
Thorin asintió al comprender—. Son más que bienvenidos de viajar con nosotros, viejo amigo.
—Tengo que discutirlo con Balin primero. —Dio un asentimiento a su hermano. Ambos se apartaron de ellos, con las cabezas bajas, hablando.
Fili y Kili se acercaron a su tío y los tres examinaron en silencio la ruta de su mapa. Thorin levantó la cabeza y agitó el cabello de Kili, riendo de algo que dijo el chico.
Bilbo se recargó contra el coche, medio escondido entre las sombras de los otros edificios. No podía ver a Dwalin y a Balin, pero si se esforzaba, podía escuchar los murmullos de su conversación.
—Tiene el tatuaje de una llave, —dijo Dwalin en voz baja—. ¿Piensas que puede ser él?
—Creí que no le habías dado mucho crédito a lo que había dicho ese viejo loco, hermano, —vino el murmullo de respuesta de Balin.
—¡No dije que lo hiciera, pero la plaga se está esparciendo y las cosas se ponen peores! —La furia era aparente aún en el suave timbre de su voz—. ¡A este punto, seguiría los desvaríos proféticos de un viejo ebrio antes de no hacer nada!
Balin murmuró su aprobación—. Yo también, obviamente. Es por eso que estamos aquí.
—El viejo barba gris dijo que encontraríamos al portador de la llave en Des Moines. Thorin tiene un tatuaje de una llave. Es lo mejor que tenemos, —replicó Dwalin.
—Deberíamos guardar nuestras sospechas hasta que tengamos alguna prueba, —susurró Balin—. Pero hasta entonces, viajaremos con Thorin.
Bilbo se deslizó dentro del coche y se mordió el labio, preguntándose en qué se había metido.
…
Espero que les haya gustado, dejo de nuevo los enlaces al perfil de la autora y a la historia original:
Link al perfil de PirataColey:u/2794048/PirateColey
Link a la historia original (Mahal's Pride): s/9183829/1/Mahal-s-Pride
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