Capítulo II, ¿Estás bien?

El corazón me latía a millón al acordarme. ¿Cuánto tiempo había pasado? ¿Ocho años, tal vez? Se sentía como una eternidad. Era exactamente el día de mi cumpleaños número nueve cuando él y su familia se mudaron para Londres, porque eso inquiría el trabajo del padre de Jace. El y yo éramos los mejores amigos cuando éramos niños, él vivía a dos casas de la mía; su mama y la mía eran como las mejores amigas y nos llevaban a él y a mí prácticamente todos los días al parque, donde ambos compartíamos aventuras inolvidables. Nunca mantuvimos contacto después de su mudanza puesto que dejamos de ser amigos debido a la distancia. En mi mente tenia la imagen perfecta de cómo lo recordaba: gordito, del mismo tamaño que yo, el cabello rubio un poco demasiado largo y que muchas veces le cubría los ojos dorados y una sonrisa gigante. Dos cosas estaban exactamente iguales, su mirada penetrante y su picara sonrisa de medio lado. Sin embargo, ahora tenía un cuerpo bien formado y era increíblemente alto. Además, su voz era gruesa y sexy y tenía el cabello peinado hacia un lado. Era increíble lo que estaba frente a mis ojos y era una imagen que no quería que se fuera nunca. Era Jace, realmente era Jace.

-Estás cambiada –comento sonriendo. Los dos estábamos entrando al club, lo mire de reojo.

-Igual tu –dije con hilo de voz.

-No me digas que ahora eres tímida –dijo serio-, te recuerdo lo suficiente como para saber que no lo eras ni un poco.

-¿Realmente me recuerdas? –solté de pronto, sintiéndome como idiota.

-¿Cómo no recordar a la niña de lindo cabello rojo y gigantes ojos verdes que me volvía loco?

¿Loco? Claro, debe pensar que soy una idiota.

-¿Cuándo volviste? –le pregunte sin pensar, para cambiar de tema.

-Hace una semana –respondió y me miro. Me ofreció un asiento al lado de la barra, me senté y él se sentó en el asiento de allado. La música apenas dejaba escucharnos a nosotros mismos.

-Ah –deje escapar, realmente no sabía que decir.

-Es raro volver después de tanto tiempo, todavía estoy en proceso de adaptación, aunque debo admitir que la universidad de aquí es mucho más genial que la de Londres –dijo mirando hacia la gente bailando, probablemente en algún lugar dentro del gentío se encontraban Isabelle y Magnus. Sin embargo, lo que dijo capto mi atención.

-¿Estudias aquí? Pensé que habías venido de visita –lo mire.

-Pedí traslado de universidad, Londres me volvía loco, Clary –conecto su mirada con la mía- Nunca quise irme.

-Lo sé, yo tampoco quería que te fueras –admití, esas palabras nunca habían salido de mi boca y sentía un vacio al pronunciarlas.

No estaba segura si me había oído, puesto que no me miraba y cuando lo hizo frunció el seño. El sonido de la música tecno dejaba sordos a mis oídos.

-Quizás deberíamos encontrarnos en otro lugar para charlar, aquí es un poco raro –casi grito, me miro y luego sonrió.

Reí.- Tienes razón.

-¿Bailas? –se paró de su asiento y me ofreció su mano. El Jace que yo conocía odiaba bailar, empezaba a creer que este era otro Jace. Tome su mano y nos dirigimos a la pista de baile, la música era tecno así que ambos empezamos a bailar al ritmo de la música. Debo admitir que estaba en modo alerta, era muy raro bailar con el mismo chico que habías extrañado tanto y apareció ahora de repente después de tantos años. Poco después llegaron Magnus e Isabelle.

-¡Clary! –gritaron al unísono.

-Los estaba buscando –mentí y podía sentir la mirada de Jace puesta en mi- ¿Dónde estaban?

-Bailando, ¡aquí hay demasiada gente! –dijo Magnus.

-¿Tu quien eres? –le pregunto Isabelle de forma grosera a Jace, el cual nos observaba divertido.

-Jace Herondale –le respondió amablemente.

-¡JACE! –grito Izzy en reconocimiento y se abalanzo a los brazos de Jace. Ellos no eran tan cercanos de niños como Jace y yo, pero aun así compartíamos una que otra tarde los cuatro. Jace la abrazo también.

-¿Cómo has estado Isabelle? –le pregunto con una sonrisa.

-¡Excelente! ¿Y tú? ¡No parecieras tú! ¿Qué tal Inglaterra? ¿Viniste de visita o para quedarte?–chillo Isabelle en un segundo. Todos reímos.

-¿Y yo estoy pintado en la pared o qué? –exclamo Magnus celoso.

Jace rio y le dio la mano.- Magnus, amigo, tanto tiempo.

-¿Qué tal todo? –sonrió Magnus en respuesta.

-Todo bien –respondió Jace.

-Bueno, basta de todo esto, ¡a bailar, la noche es joven! –grito Isabelle y comenzó a mover sus caderas al ritmo de la música. Luego todos empezamos a bailar también.

El lugar era realmente grande, lleno de luces fluorescentes azules y blancas. El ambiente olía a alcohol, la barra estaba llena de vasos llenos de líquidos de colores y las pareces estaban adornadas de grafitis de colores exóticos que parecían brillar. Las personas bailaban como si su vida dependiera de ello en el centro del salón y fue cuando me di cuenta de que había ido para allá a divertirme, así que empecé a bailar con todas mis ganas, aunque mi cabeza se enfocara en solo un pensamiento. Cada tanto ojeaba a Jace, me daba curiosidad la manera en la que miraba a veces de Isabelle, la cual bailaba excelente y presumía sus habilidades. ¿Le gusta ella? Me pregunte y enseguida quise quitar esa pregunta de mi mente. Tenía demasiadas preguntas sobre Jace como para enfocarme solo en esa. Es decir, ¡ha pasado un montón de tiempo y ahora de la noche a la mañana aparece como si nada! ¿Si volvió, por qué demonios no me busco antes? ¡Yo lo hubiera hecho, es decir, éramos los mejores amigos! ¿Acaso para el no valieron de nada tantas tardes de juegos y aventuras? ¿O yo estaba exagerando? ¿Seguirá siendo el mismo niño tierno de hace ocho años? Maldición.

Horas más tarde los cuatro nos hallábamos agotados de tanto bailar y tomar bebidas exóticas así que era tiempo de irnos. Gracias a Dios el día siguiente era sábado, puesto que ya eran las 12:45am y no podría despertar el día siguiente si así fuese. Realmente necesitaba dormir una gran cantidad de horas. Aun no podía creer que había renunciado a una noche de libros y películas, por una de fiesta y alcohol; a pesar de que yo no había tomado ni una sola gota esta noche. En cierto modo había valido la pena.

-Estoy muerto –dijo Magnus, pasándose una mano por la frente.

-Bailamos demasiado –reconocí. Ya nos encontrábamos saliendo del club; el abrumador frio cubrió mi piel de forma inmediata. Isabelle y Jace iban detrás de nosotros hablando de quien sabe que.

-¡No juegues! –logre escuchar que dijo Isabelle a través de risas.

-De verdad –le respondió Jace, quien estaba riendo también.

-Bueno, esta es la despedida –dramatizo Magnus en voz alta.

-¿Me llevas? –me dijo Isabelle con ojos suplicantes y haciendo un puchero.

-Claro –le sonreí.

-Bueno chicos, fue increíble verlos de nuevo –hablo Jace. Sentí como la piel se me erizaba.

-Lo sé –respondió Isabelle- ¡fue genial! Por cierto, ¿tienes como irte a tu casa? Clary y yo podríamos llevarte.

Oh por Dios.

-No se preocupen, tengo una motocicleta –hizo un gesto con la cabeza hacia la dirección en donde estaba estacionada una gran moto negra. ¿Llego hace una semana y ya tiene una moto? Impresionante.- Pero gracias igual.

-Esta increíble –comento Magnus sin apartar la vista en el bello vehículo. Jace sonrió.

-Bueno, ¡fue un gusto volver a verte! –casi grito Izzy, y lo abrazo con esmero. Él le devolvió el abrazo.- Espero que podamos encontrarnos pronto.

-Por supuesto –dijo Jace y pasó una mano por sus cabellos dorados.

-Nos vemos, man –se despidió Magnus dándole la mano educadamente. Me di cuenta de que Magnus se estaba comportando un poco extraño, pero decidí ignorarlo.

En eso, Isabelle y Magnus parecieron haber ignorado mi existencia puesto que ambos caminaron hasta el parking sin preocuparse si yo iba detrás de ellos. Podría haberme tomado las molestias de enfadarme pero unos ojos avellanas estaban posados fijamente en mí, descontrolando cualquier tipo de pensamiento coherente. ¿Por qué demonios me ponía tan nerviosa cuando él estaba cerca? Es solo Jace, no tenía por qué estarlo, ¿no?

-¿Estás bien? –pregunto Jace con cautela. Yo solo me quede en silencio, observando descaradamente como él se despojaba de su chaqueta de cuero negra, para colocarla sobre mis hombros con delicadeza. Su perfume impregnó mis sentidos. La camiseta negra de cuello en V que llevaba puesta, marcaba excelentemente su tan trabajado torso – estas temblando, Clary.

-Es solo el frio –dije volviendo a la realidad- gracias…

-¿Segura? –vacilo y reaccione.

-Si Jace, debo irme. Adiós.

Dije sin más y camine rápido hasta mi auto, donde me esperaban Magnus e Isabelle. ¿Qué se cree? ¿Qué puede venir después de ocho anos, hacerse el lindo conmigo y con ni siquiera una explicación? Pues se equivoco. Sin decir una palabra tome las llaves de mi bolso y abrí el auto, entre en él y segundos después lo mismo hicieron mis amigos. De inmediato puse en marcha el vehículo y empecé a conducir por la 5ta avenida.

-¿Soy el único que se está volviendo loco aquí? –exclamo Magnus, quien estaba sentado en el asiento del copiloto.

-¿De qué hablas? –le respondió Isabelle- Yo estoy increíble, además, ¿no creen que Jace está guapísimo?

-¿Es en serio, Isabelle? –dijo Magnus, lanzándole una mirada acusadora.- Ocho años han pasado desde que se fue, no sabemos cuando volvió y ahora no los encontramos en un club nocturno, ¿y eso es lo que piensas?

-Estas de mal humor, ya veo. –respondió ella, la emoción en su voz se había apagado.

El silencio se apodero del ambiente mientras que llegaba a la urbanización; deje a Magnus primero en su casa y después a Isabelle. Me di cuenta que ambos notaron mis tensión pero no dejaron salir ni una sola palabra más que un adiós. Poco después llegue a mi residencia y el corazón me dio un vuelco cuando las luces de una ambulancia captaron mi atención por completo. Angustiada, enfoque mi visión en la casa, donde dos paramédicos sacaban por la puerta una camilla con sumo cuidado, la cual estaba ocupada por el cuerpo de un hombre de estatura alta y cabello negro y rizado. Aparque como pude mi auto y salí del auto a toda prisa con el corazón acelerado.

-¡Papa! –grite con desesperación.

¡Hola! En el primer capítulo, olvide presentarme. ¡Soy Sabrina! Y bueno, solo quería decirles que, espero demasiado -DEMASIADO- que les guste esta historia. Es la primera vez que subo un fanfic a así que sí, soy nueva en esto. Como se habrán podido dar cuenta, los personajes no son cazadores de sombras, son solo personas normales Espero que no tengan problema con eso.

Seguiré subiendo capítulos estos días, espero que les guste, de verdad. Dejen sus Reviews para así saber si les gusta mi historia y seguir subiendo mas y mas capítulos!