Dream: Pues al parecer hoy me toca presentar a mi así que... ¡Hola! :D Ya se que este capítulo viene con retraso y es algo más cortito peero tiene una ventaja e é. Y es que gracias a mi genial estúpida mente ahora podréis elegir el destino de nuestros protagonistas. Sí, sí, señoras y señores, al final de cada capítulo pondré dos opciones -aunque no garantizo que en todos las haya- que harán todo este rollo más interactivo y cool o3o. En fin, que dejo de daros la plasta. Enjoy~

Capitulo 2:

Nezumi PV

Distrito 6

2:00 am

El golpe que me acababan de dar producía un dolor punzante que se extendía por mi cabeza, provocándome un ligero mareo, que a pesar del beso, no se había esfumado; Los cuentos esos que dicen que cuando alguien te besa en una herida se te cura son mentira, si no, ahora no me encontraría así.

Me puse en pie con algo de dificulatad, tambaleándome, pero no iba a demostrar lo mal que me sentía a causa del golpe y menos después de la ofensa del 'Ratoncito'. Esa me la iba a pagar realmente cara, Shion, el cual se encontraba frente a mí. Le sonreí de medio lado-Tranquilo, estoy bien-Aunque pude ver que se ponía en pie y me abrazaba-¿Seguro?-Preguntó él con un ápice de duda en la voz. No me podía creer que no confiase en mí…Bueno, en realidad sí me lo podía creer, ya que yo no era muy de fiar que digamos; A pesar de ello, esperaba que después de todo, él confiase algo más en mi de lo que lo hacía el resto. Rodeé con mis brazos el cuerpo de Shion, aprovechando para apoyarme en algo ahora que tenía escusa. Cuando menos me lo esperaba, los labios de Shion se abrieron para soltar una pequeña carcajada-Te lo dije.- Abrí mis ojos algo extrañado… ¿No se referiría a aquello que me dijo antes de que yo partiera? Sonreí un poco, pues de alguna manera, sabía que así era. Cerré mis ojos de nuevo quedándome apoyado contra Shion.

No supe cuando exactamente, ni como, ni por qué (Bueno, el por qué era porque llevaba días sin descansar) pero caí en un profundo sueño.

En él, un montón de gente me rodeaba; Se encontraban armados, bien sea con escopetas, con palos o con barras de hierro como la que me había golpeado hacía apenas unos instantes. Un tipo bajito con barba se me acercó pistola en mano, levantada, cargada y apuntando hacia mi, acortando cada vez más la distancia con aire temerario-'¿Qué tenemos aquí? ¿Una ratita presuntuosa?' –Soltó una carcajada y el resto de la horda también. Podía distinguir todo tipo de risas, desde agudas y taladrantes, hasta graves y rasposas-'¿Y tu que se supone que eres?'-Dije yo en respuesta-'¿Un gnomo o un elfo?'-Mi tono era de desafío, aunque realmente la adrenalina me llenaba por dentro y sentía algo de miedo que no se me ocurriría bajo ningún concepto mostrarle a aquel tipo de poca monta-'¿Qué has dicho?'-Comentó en tono incrédulo mientras posaba el cañón de la pistola en mi frente-'Repítelo si te atreves, rata'-En ese instante, ya no erala adrenalina lo que me llenaba, si no que el orgullo. Levanté la vista hacia el tipo y sonreí de medio lado-'¿Qué eres?¿Un gnomo o un elfo?'-Aquellas palabras dejaron al tipo realmente sorprendido, el cual apretó la mandíbula y puso su dedo en el gatillo, sin dudar en apretarlo. Lo único que resonó fue un estruendoso ¡PUM!

Me desperté algo alterado mientras miraba hacia todos lados; El sueño había sido muy real, de hecho, no había sido un sueño, eso había ocurrido. Era un recuerdo. El disparo, el tipo bajito…Todo eso había sucedido hacía unas semanas mientras iba de camino a No.5. A mi lado, Shion dormía, no pude evitar sonreír. Me encontraba en casa.

Shion PV

Distrito 6

9:36am

Cuando me desperté, Nezumi ya no estaba a mi lado. No se había ido hacía mucho tiempo ya que su olor aún impregnaba fuertemente las sábanas y el calor de su presencia aún me envolvía, reconfortante. Entonces un miedo aún más grande que el hecho de que hubiese vuelto conmigo se cirnió sobre mí, amenazante: ¿Y si la escurridiza rata había desaparecido de nuevo? El impulso de aquella terrible sensación me obligó a despegar los párpados y saltar de la cama, atemorizado -¿Nezumi?- el implacable silencio se hizo presente en respuesta -¿Estás ahí?- nada. Comencé a impacientarme y, carcomido por los nervios, salí de la habitación a paso ligero y comencé a revisar toda la casa -¡¿Dónde diablos te has metido?!¡NEZUMI!- desechaba todo el aire que a mis pulmones llegaba en gritos tales como aquel, frenéticso, desesperados. Nada en la cocina, nada en el salón, nada en ningún lado, al fin y al cabo quel pequeño refugio no era tan grande.

Aún en pijama me senté al lado de la puerta en el exterior de la morada y apreté los puños con fuerza sobre la dura y áspera piedra. Qué tonto había sido. Y cuál era la impotencia que sentía en aquellos instantes. Cuando, desesperanzado ya noté como las lágrimas comenzaban a descender por mis mejillas una cantarina risa familiar llegó hasta oidos. -Nezumi, Nezumi...¿Dónde estás? Se te oía a lo lejos, pequeño idiota- La voz del ya antes mencionado llegó a mis oidos, clara, burlesca. Alcé la mirada y pude comprobar que aquel sonido que había tomado por una sola risa no era otra cosa que dos juntas, entrelazadas, la suya y la de Inukashi que a unos cuantos metros de distancia se hallaba, recortada en la línea del claro horizonte matutino.

-¡Nezumi!- Me levanté de un salto un tanto torpe y me dirigí hacia él con un sentimiento de felicidad indescriptible que anulaba el regusto amargo que habían dejado sus irónicas palabras en mi mente. En el tramo final de aquella inmadura carrera tropecé con una pequeña roca que en mi camino se interpuso, osada, provocando que cayera al suelo o más bien habría provocado mi caída de no ser porque los reflejos de Nezumi interceptaron mi cuerpo en aquella fatal trayectoria -¿Y este chico ha sobrevivido aquí durante más de dos años? Anda ya, Inukashi, ¿quién le ha ayudado?- Su tono de voz denotaba cierto transfondo serio a través de aquel obvio manto de burla. -No lo sé, pero u os dejáis ya de cursilerías o no sé para qué habré venido, al grano, Nezumi- cuando la chica pronunció aquellas palabras, cual hechizo, el joven de cabello azabache me soltó, adoptando una postura algo más seria. -De acuerdo Inukashi, tienes razón, vamos dentro, Shion.- la mandíbula de aquel que tanto amaba se apretó en un gesto que incitaba mi preocupación. Pocas veces había visto a Nezumi así y aquello no podía significar nada bueno.

Una vez sentados los tres en derredor a la pequeña mesa del oscuro salón, a la luz de las velas y con un palpable aire de tensión que no hizo nada más que erizarme el vello de la nuca, Nezumi habló.-Bueno, Shion, ya te harás a la idea de que no he venido aquí por nada, ¿verdad?- lo cierto es que no me había dado tiempo ni a pensar en sus razones para estar aquí, conmigo, pero esperaba que tratar de subsanar aquel sufrimiento indescriptible que había provocado en mi durante el tiempo en el que había estado fuera sería suficiente razón como para volver a mi lado. Sus palabras me dolieron, he de admitirlo, pero aún así asentí, cabizbajo. Él tragó saliva. -Tenemos que huir- cualquier cosa, cualquier palabra me esperaba salir de entre los labios del pelinegro pero una propuesta de huída, desde luego demasiado descabellado, demasiado atípico en él, tanto que me sorprendió en sobremanera. -Pero Nezumi, ¿qué ocurre?- abrí los ojos, asombrado y le miré, espectante, estaba de broma, ¿no? -Te lo explicaré por el camino, ahora haz las maletas, ¡rápido!- la prisa e imperatividad que denotaban tanto su tono como sus gestos me empujaban a obedecerle, al fin y al cabo, Nezumi no dice nada así sin una buena razón. Sin embargo, me opuse

-No pienso irme de aquí sin luchar.- mi voz sonó tajante a la par que pronunciaba sin vacilar aquella, mi sentencia.

Opción 1: Apoyar a Shion y quedarse.

Opción 2: Apoyar a Nezumi e irse.