Venimos con el segundo y último capítulo, la verdad que este iba a ser un ONE-SHOT pero a la gente le gusta, espero que les guste. Let's go!
Capitulo II: Hipo
Hipo la siguió hasta donde estaba Tormentula mientras charlaban sobre temas variados, como sobre los nuevos destinos y temas relacionados.
— No sé qué tienes… pero te ves más… eh… maduro. — comentó Astrid mientras se subía a su dragón
Hipo se sonrojó levemente mientras se rascaba la nuca le agradeció tímidamente.
— Hablaba con Chimuelo. — dijo con una media sonrisa para luego despegar. Chimuelo abrió levemente la boca formando una sonrisa miró al lugar donde antes había estado la vikinga rubia y luego a Hipo, quien pasó el peso de su cuerpo de un pie a otro y dejó caer la mano que antes había estado rascando su nuca y miró a su dragón enfadado. Este le dio un suave golpe en la pantorrilla.
— Debe ser triste que a tu novia le guste más tu dragón. — comentó una voz femenina desde la lejanía. Hipo se volteó hacia todos los ángulos que se le ocurrió mirar hacia arriba, donde Heather descendía junto a Selladura.
— ¡Heather!— exclamó con entusiasmo, la chica aterrizó y fue a abrazarlo. — ¡Tanto tiempo! ¿Has ido a hablar con Astrid?
— Que ternurita, no puedes pasar ni dos segundos sin hablar de ella. Sí que te gusta— dijo entre risas. Hipo se sonrojó hasta las orejas.
— S-solo… solo la mencioné… Y ella no me gusta, ¡es mi mejor amiga! — se excusó mientras comenzaba a mover sus hombros. Heather miró a Chimuelo quien parecía no creerse ni un poco la afirmación de su compañero.
— ¿Qué?, no me digas que no estas de mi lado
Chimuelo siguió de largo hasta Selladura. Ambos jinetes los siguieron con la vista hasta que estos desaparecieron en la playa.
— Entonces… — Hipo comenzó a caminar hacia donde sus dragones habían ido— ¿Qué has hecho de tu vida?
— Explorando… paré aquí de pura casualidad.
— Ya veo…
Después de un silencio incomodo, Heather comenzó a hablar nuevamente: —Dime… ¿cómo está Patapez?
Hipo levantó las cejas, curioso por su pregunta, la vio sonrojarse— Eh… Bien, supongo.
— Ah, bien. Solo quería saberlo. —un silencio incomodo los rodeó por unos segundos— No está saliendo con nadie, ¿verdad?
— mmh… no.
— Bien. — otro silencio los rodeó— ¿cómo vas con Astrid?
— bien, Tormentula comienza a ser más rápida y las carreras se volvían más interesantes.
— Me refiero a su noviazgo.
Hipo miró hacia otro lado, luego respondió: — No somos novios, ni siquiera me gusta de esa forma…
— Entonces está soltera. — contestó, una sonrisa traviesa surcó sus labios sin que Hipo se diera cuenta. — ¿cómo va Astrid con Erik?
Hipo frunció el ceño: — ¿Erik?
— Si, Erik.
— ¿Quién es?
Heather alzó las cejas, luego fingió acordarse de algo: — Cierto, cierto… que no estabas.
— ¿dónde?
— Cuando conocimos a Erik. — Heather achicó los hombros y luego soltó un suspiro soñador.
— ¿Quién es?— preguntó con el ceño fruncido y una mirada aterradora
— El chico que conocimos mientras paseábamos. — suspiró nuevamente— Era un pirata/vikingo pelirrojo de ojos verde olivo, usaba unos pantalones holgados negro con un cinturón de plata; un chaleco tejido con más plata, era bastante musculoso, no como los típicos vikingos que son una bola de musculo, estaba bien formado, se le notaba a través de aquella camisa blanca… — Heather fingió un sonrojo además que un poco de baba se escapa por sus labios, la limpió antes de seguir.— Nos dijo que era un pirata del nuevo mundo, tenía un exquisito acento. —Estas últimas palabras las dijo con un cierto tono seductor. — Él y Astrid se llevaron bien. Hasta ofreció llevarnos en su barco, se llamaba "La venganza del Santa Julia." Pero debíamos volver y no podíamos arriesgarnos a que cualquiera descubriese nuestra guarida. Por lo cual nos negamos.
Hipo se sintió algo aliviado por la negativa de las chicas frente a la revelación de su guarida.
— Pero decidimos pasear un rato juntos, yo tuve que irme antes y ellos se quedaron solos. — Heather levantó los hombros. Luego tuvo otra sonrisa traviesa, esta vez la lanzó especialmente para que Hipo pudiera verla. — Se veían bastante bien juntitos, digo: un pirata y una vikinga; ambos son fuertes y atractivos, creo que quedaron para verse de nuevo. Si no me equivoco los veo paseándose constantemente en las islas del sur…
Heather sonrió internamente orgullosa, ella sabía que Hipo sabía que Astrid había "desaparecido" unos momentos sueltos y luego re-aparecía, Hipo permanecía neutral, finalmente hizo una mueca sonriente y respondió: — Ah, ya veo. Espero conocerlo.
El ojo izquierdo de Heather comenzó a tener un tic nervioso. Levantó lentamente una mano, Hipo dirigió su mirada hacia su extremidad. Y, en un parpadeo, le dio el puñetazo de su vida.
Hipo retrocedió unos pasos, sosteniéndose la mejilla sorprendido.
— ¿¡Por qué hiciste eso?!— Preguntó indignado. Heather comenzó a acariciarse el puente de la nariz
— Dime… Si te dijera que encontré a Astrid y Erik besándose en la playa…
— ¿¡Cómo?! ¡Dijiste que te habías ido!
— Dije que me fui, nunca te dije que me fui permanentemente. Volví unas horas después porque me había olvidado mi hacha allí, entonces vi cómo se abrazaban…
Hipo bufó: — No puedes engañarme Heather. Sé que es mentira, tal vez se vieron y todo eso, pero NO se besaron.
— ¿Entonces como sé que cuando Astrid besa a alguien pone una mano en el hombro y la otra en el cuello?— Hipo se tensó, cuando Astrid lo había besado tendía a poner sus manos en aquella posición, iba a reclamar, pero ella prosiguió— ¿Sabes que tiene una cicatriz en forma de X en la espalda baja?
— ¿C-c-c-como lo sabes?— preguntó
— Digamos que… — una risa traviesa atravesó sus labios mientras se acomodaba un mechón salvaje— Erik tiene unas manos muy curiosas…
Allí es cuando Hipo se terminó de tensar, tanto que sentía como si sus ligamentos fueran a romperse, se acordaba que una vez la había visto -accidentalmente- cambiarse de ropa, además de una cicatriz en forma de X en su espalda baja, lo siguiente que recuerda en un golpe seco en el medio de la cara y a Chimuelo arrastrándolo fuera del cuarto. Cuando volvió pudo ver un hacha clavada en la pared de madera hasta la empuñadura y el filo del otro lado sobre-saliendo, Estoico, Bocón y Cubeta tuvieron que sacarla.
Hipo giró sobre sus tobillos y caminó en dirección contraria. Heather se apresuró en alcanzarlo.
— ¡Espera! ¿A dónde vas?— Hipo no le hacía caso— ¡Responde!
Heather comenzaba a cansarse. Lo tomó del brazo e intentó detenerlo, pero él seguía como si nada, ¿¡desde cuando era tan fuerte?!
— ¡Responde!— chilló
— ¡Voy a ver a Astrid!— bramó cuando se detuvo bruscamente. Ambos se miraron a los ojos unos segundos— ¡A que me explique su comportamiento!
— "A que te explique su comportamiento" — contestó haciendo una mala imitación del vikingo. Hipo frunció severamente el ceño— ¿Qué tiene que explicarte?
— El por qué se anda besando con desconocidos.
— ¿Qué tiene que lo haga? Como tú dijiste: ella no es tu novia, ¿por qué le vas a reclamar por unos simples besitos?
Hipo palideció y el sonrojó no tardó en inundar su rostro, luego comenzó a balbucear excusas, terminó por calmarse y sentarse.
— ¿sabes?, yo he perdido muchas cosas en mi vida. — Heather lanzó un silencio—por eso creo que deberías decirle lo que sientes antes de que sea tarde. Este Erik puede quitártela en un chasquido, — chasqueó los dedos— ¿qué harías para evitarlo?
— No sé de qué hablas— comentó mirando a otro lado.
— Sé que te gusta Astrid y sé que es correspondido. Dime, ¿si Astrid estuviera a punto de salir de tu alcance… ¿qué harías?, ¿le dirías tus sentimientos?
Hipo se sonrojó, miró como el cielo comenzaba a oscurecer.
— Le diría que la amo.
Heather sonrió.
UNOS DÍAS DESPUES:
Tal vez Astrid y Heather se confundieron en un par de vueltas, pero al fin y al cabo tenían dragones que podían encontrar el camino de vuelta a casa. Aterrizaron en la playa y comenzaron a comer. A lo lejos pudieron ver como un barco se acercaba. Atracó cerca de su posición, un chico pelirrojo de ojos verde olivo que vestía pantalones holgados con detalles cosidos a plata con una camisa blanca donde se podían notar sus músculos, bajó del barco y caminó hacia ellas, Heather se atragantó con su comida.
— Hola damas, soy Erik—él las saludó, Astrid hizo un gesto con la cabeza en forma de saludo presentándose luego, a Heather le costaba hablar.
— Entonces eres un pirata… interesante. — dijo Astrid asintiendo con la cabeza.
— Ese barco es mio: El Venganza del Santa Julia. — comentó con orgullo. —Si quieren las llevo a ustedes y a sus dragones a su hogar.
— No gracias, será para otra vez. — respondió Astrid, intercambiaron miradas con Heather— A nuestros dragones no les gusta viajar en barco.
— Ya veo. — él sonrió. — Los dragones son seres magníficos. Claro, cuando no intentan asarte.
Astrid rió. Unos segundos después Heather se fue, dejando a ambos adolecentes solos. Unos minutos después se escabulló junto a Selladura a espiar. No los encontró besándose, los encontró hablando, unos segundos Astrid se paró y se fue.
Erik gritó desde tierra: — ¡Nos vemos después!
Fin.
Después de diez mil años termino una historia en FF, ¡aquí lo tienen al magnifico final! Voy a hacer unas cuantas aclaraciones:
Santa Julia es un vino. Se me ocurrió ponerlo porque esa mañana lo había probado, además de agregarle el pronombre de: "La venganza de…" -Ya saben, por los Piratas del Caribe-
Por si no se dieron cuenta Heather se inventó lo de Erik. O al menos eso creía…
¡Nos vemos!
