Bien aquí, espero no haber demorado demasiado en traerles este capítulo, pues la verdad no sabía cómo comenzarlo ni como terminarlo, solo tenía la parte media. Ojala me haya quedado de alguna manera que sea de su agrado, pues a mí me gustó como quedó.
Una aclaración, la palabra "cresta" que utiliza Emmett en algún momento, las que son chilenas sabrán que significa, los demás pueden utilizarla como un improperio suave que se utiliza en algún momento de asombro o cuando te golpeas muy fuerte y no sabes que decir, me imagino que saben a lo que me refiero.
Ahora quería referirme a un Review de Aleexaa, quien dijo que lamentablemente esta había sido su idea. Traté de comunicarme con ella pero como no está registrada no lo logré, también de todos los fics que he leído ninguno se refiere a este tema, así que si por alguna parte ustedes lo han leído por ahí, me gustaría que lo hicieran saber por favor, lo agradecería mucho.
Muchas gracias a las personas que dejaron su comentario en el capítulo anterior, muchas gracias a: Selesia: es un gusto tenerte por aquí y que te gusten mis ideas, te agregué a mi msn así que estaremos conectadas; Ale_cullen4; Khata-cullen; akako cullen; Lunn.
--------------------------------------------------Él es un maniquí---------------------------------------------------------
Capítulo Dos: El Rescate de Edward
Esa noche me fue casi imposible conciliar el sueño, sucesivas imágenes de los ojos de Edward pasaban por mi cabeza, Edward, no podía creer que le había colocado nombre, es decir, él era un maniquí ¿no? ¿Puedo sentirme atraía hacia en maniquí?, bueno sus ojos eran reales, los de una hombre real, ¿habrá sido siempre un maniquí o lo habrán transformado en algún momento? Esa noche me quedé en casa de Alice ya que a la mañana siguiente, a primera hora debíamos comenzar con el plan.
Desperté, como siempre, de las primeras en casa de los Cullen, solo se escuchaban los ronquidos procedentes de la pieza de Emmett. Entré en el cuarto de baño, de la pieza de los invitados que ya pasaba a ser mía por todas las veces en las que me quedaba en esa casa, tomé una larga ducha, me vestí con la ropa que Alice me había comprado el día anterior y luego bajé a la cocina. Como supuse no había nadie, así que sin otra alternativa comencé a preparar el desayuno. Me encantaba cocinar y más aún si era para esta familia, los amo demasiado, son mi segunda familia.
Comencé a hacer lo que sabía que a todos agradaría, panqueques. Hice de manjar los favoritos de Emmet, de mermelada de mora favoritos de Esme, mermelada de frutilla para Alice y Jasper pues sabía que llegaría a la hora del desayuno, siempre lo hacía y los favoritos de Carlisle y los míos con helado de chocolate. Preparé café y comencé a colocar la mesa. Al parecer el olor del café recién preparado fue mejor que un cubo de agua fría para despertarlos, pues de a uno comenzaron a asomarse por la cocina. Jasper llegó junto a Carlisle, ya que este último tenía turno de noche en el hospital y cada vez que eso ocurría pasaba a casa de Jasper y lo traía al desayuno, afortunadamente para Alice y para mí, ese día llegaron con Rose.
-Como siempre Bella el desayuno ha sido una exquisitez –me dijo Carlisle con una sonrisa.
-Querida me siento tan culpable cada vez que preparas el desayuno, no lo deberías hacer –se lamentó Esme.
-Es lo mínimo que puedo hacer después de que me permitas dormir la mayoría del tiempo aquí.
-Hay mamá por Dios, si Bella quiere hacer el desayuno solo tienes que dejarla, a mi no me incomoda para nada el hecho de comer todos los días esto –Emmett me dio un gran abrazo y siguió comiendo como si ese fuera el último día de una larga existencia en la que tendría que disfrutar de sus últimos momentos de gloria.
-Bien chicos lamento dejarlos, pero estoy algo cansado, el turno fue agotador y me hace falta un poco de sueño, Bella nuevamente muchas gracias – Carlisle se levantó de la mesa depositó un cálido beso en mi cabeza, dio un largo bostezo y subió las escaleras.
-Yo también debo irme, tengo dos casas que visitar y si no llego a la hora mis clientas me matan, literalmente, así que chicos los dejo, pórtense bien y no hagan locuras, los quiero – se dio un beso en la mano y lo lanzó al aire hacia todos.
Alice y yo nos miramos unos segundos, esperamos a que no se escucharan los pasos de ninguno de los dos padres y luego nos dirigimos ellos.
-Bien chicos hoy tenemos una aventura y necesitamos de su ayuda –les dijo Alice- pero es necesario que vayan todos así que una vez que les contemos de que se trata nos deben decir de inmediato sin nos ayudaran o no.
-Solo suéltalo Alice –se quejó Emmett.
Alice les contó toda la historia de principio a fin, omitiendo el regalo que le había comprado a Jasper por supuesto, mientras yo miraba el rostro que colocaban los chicos a medida que la historia iba transcurriendo, pasando de la risa, la incredulidad y luego al asombro.
-Puedan que no nos crean y que piensen que estamos locas, pero por lo menos acompáñenos a la tienda y compruébenlo ustedes mismos –Alice terminó de hablar y les quedó mirando, esperando que decidieran que era lo que harían.
Yo sabía que era casi imposible que nos creyeran de inmediato, pero necesitaba que por lo menos nos dieran la oportunidad de demostrarles que todo lo que Alice les había contado era cierto, no podía dejarlo ahí para toda la vida y si ninguno de los chicos estaba dispuesto a acompañarme lo haría sola.
-Aunque parezca extraño Alice, yo te creo –le dijo Jasper- te acompañaré –Alice le regaló una gran sonrisa y lo besó.
-Yo también las acompaño –Rose me sonrió, sabía que para ella debía ser muy extraño al igual que para todos pero mi miraba como si de alguna manera supiera lo que estaba sintiendo. Todos nos quedamos mirando a Emmett esperando para saber cuál era la decisión que había tomado.
-Deben aceptar que es algo muy extraño y difícil de creer, pero las acompañaré de todas maneras, un tipo de esa tienda tuvo un problema conmigo hace algún tiempo y no me importaría devolverle la mano esta vez, así que cuenten conmigo.
-Gracias Emmett –le dije con alivio, ya estaba la primera parte, convencerlos de que los acompañaran.
Ahora debíamos idear un plan, necesitábamos saber cómo lo haríamos para sacar a Edward de aquella tienda.
-¿Edward? –preguntó Jasper extrañado cuando con Alice nos referíamos a él con ese nombre.
-Sí, Edward, Bella lo eligió, a mí también me agrada, no me gusta la idea de llamarlo maniquí, me da la impresión que debe sentirse mal-los demás solo sonrieron y colocaron los ojos en blanco, después continuamos tratando de ver que era lo que haríamos.
Bien la idea era la siguiente, no era un plan muy elaborado, pero fue lo único que se nos ocurrió en el tan poco tiempo que teníamos. Alice y Rose con los grandes poderes de seducción que tenían distraerían a algunos de los vendedores, yo andaría rondando por el lugar en caso de que algún tipo nos viera para botar algún perchero y hacer algo de destrozos para que se fijaran en mí y no en Jasper ni en Emmett quienes serían los que sacarían a Edward del local. Iríamos en la tarde, cuando más repleto de gente estuviera el centro comercial, en caso de que si nos atrapaban les fuera difícil encontrarnos a todos.
A eso de las cuatro de la tarde salimos de la casa y nos subimos al auto de Emmett (N.A: en cuanto a marcas de autos y modelos no sé nada así si me disculpan voy a dar por hecho que saben a qué auto me refiero cuando digo al de Emmett, es ese blanco, el de la película). Los chicos en una mochila llevaban un sombrero y unos anteojos, idea de Emmett al querer darle algo de estilo a Edward.
Debo admitir que mientras nos dirigíamos a la tienda, los nervios me comían, ¿y si lo del día anterior solo había sido un sueño y al llegar solo había un maniquí como cualquier otro? ¿Era tantos los deseos que tenía de buscar a alguien perfecto para mí? ¿Tan sola me sentía que solo pude encontrar la compañía de un ser inanimado que solo podía mover sus ojos? Pero después de pensarlo un poco, no podía ser solo cosas mías, pues Alice también lo había visto ¿cierto?
-Alice –le hablé en un susurro- ¿ayer viste lo mismo que yo no es así?
-Bella tranquilízate –me respondió- las dos somos lo suficientemente cuerdas como para saber que lo que vimos ayer era real y no de nuestra invención así que no te preocupes, ya estarás más tranquila cuando lleguemos a la tienda.
Pero no fue así, sino todo lo contrario, tiritaba de puros nervios y solo cuando Emmett paso su brazo por mi hombro y me susurró "todo estará bien" pude relajarme y tenía razón, si Emmet que era él más reacio a creer en nuestra historia me decía que todo saldría bien, era porque todo saldría bien.
Entramos a la tienda y nos dimos unas cuantas vueltas antes de dirigirnos hacia Edward, necesitábamos asegurarnos que todo estaba bien antes de seguir con el plan. Cuando llegamos junto a él, todos lo quedamos mirando. Él tenía su mirada en un punto fijo tal cual el día anterior y el terror invadió mi cuerpo, pero cuando me encontraba al borde del colapso, el pestaño y mi alma volvió a mi cuerpo.
-¿Qué cresta fue eso? –Dijo Emmett pegando un salto hacia atrás- ¿Jasper viste lo mismo que yo?
-Sí Emmett lo vi, aunque no se dé que te asombras si las chicas nos dijeron lo que habían visto –dijo este con tranquilidad, más tranquilidad de lo que era normal en él.
-Pero no lo dudaste ni un segundo, ¿Rose tu qué opinas? –se volteó hacia Rose y esta sonreía.
-Yo lo encuentro genial, me parece estupendo y creo que ahora debemos ponernos manos a la obra pues el chico que está ahí –dijo mirando discretamente hacia atrás donde estaba Mike mirándonos con curiosidad- sabe que hay algo extraño.
-Bien chicas –les dije- llegó el momento, ustedes vayan a distraerlos y nosotros seguimos después. Alice y Rose asintieron y se encaminaron hacia los vendedores, una vez que ellos estaban tomando por completa su atención a las chicas, di la vuelta y miré a Edward- ¿estás listo? –le pregunté mientras que Emmett y Jasper nos miraban, luego él pestañó dos veces.
-¿Qué significa eso? –Emmett como siempre andaba perdido.
-Que está preparado –le contestó Jasper que la ver la cara de pregunta de su amigo le dijo- ¿qué acaso no recuerdas que las chicas nos contaron que cuando el decía que si pestañeaba dos veces?
-Bueno lo siento, no soy perfecto, no puedo recordar todo – luego sacó de la mochila un gorro y un par de gafas- bien Edward cuando salgamos debemos pasar algo desapercibidos y no perder nuestro estilo, así con tu permiso te pondré esto –le colocó los implementos y lo miramos. Dios él parecía cada vez verse más guapo y perfecto.
-Bella creo que es tu turno de entrar en acción –me dijo Jasper con una sonrisa sacándome de mi trance al ver que uno de los vendedores se alejaba de las chicas y nos miraba extrañados,
-Bien, solo tengan cuidado –caminé unos pasos algo alejada de los chicos y calculando que tendrían tiempo suficiente para sacarlo, dejé caer un gran perchero con una gran cantidad de ropa, como siempre y gracias a mi torpeza resultó mucho peor, unas grandes cajas cayeron sobre mi cabeza y ya no solo tuve la atención de un solo vendedor si no de todos incluidas Alice y Rose, lo cual ayudó más que bastante, pues ahora Emmett y Jasper tenían el camino libre, ahora solo dependía de ellos.
Y volvían a caer más cajas sobre mi cabeza, la torpeza natural en mi por fin servía de algo, los tres jóvenes que en ese momento se encontraban atendiendo la tienda ahora se encontraban junto a mí, ayudando a ponerme de pie y comenzando a recoger todas las cosas que había llevado conmigo al suelo. En un momento miré a mi lado y me encontré con la mirada de Rose y la de Alice que no podían contener la risa, volví mi mirada hacia donde estaban los chicos y noté que ya lo estaban moviendo. Edward seguía tan quieto como siempre, claro era obvio ¿no? Algo extraño aunque no en el contexto de lo que últimamente estaba pasando en nuestras vidas, Edward no se encontraba afirmado en ningún pedestal y en sus pies tampoco se encontraba algo que lo ayudara a ponerse de pie mientras se encontraba exponiendo alguna ropa. Los chicos ya se encontraban en la salida, se suponía, según el plan, que ahora nosotras debíamos comenzar a salir y por fortuna eso no fue ningún problema, ya que con el temor de que mi torpeza continuara destruyendo la tienda, los vendedores no tuvieron problema en dejarnos ir con la condición de no volver a estar por ahí en algún tiempo.
Desasiéndome en disculpas y con toda mi sangre amontonada en mis mejillas salimos de la tienda, pero una vez afuera no logramos ver a los chicos.
-¿Dónde se han metido? –pregunté con impaciencia. Miramos en todas direcciones, pero por ningún lado aparecían. Nos separamos un poco para poder abarcar más el lugar y así tratar de ver mejor a los chicos, pero por lo menos yo, no los veía por ninguna parte y para mi suerte ahora tampoco veía a las chicas. Traté de calmarme, nunca fue de esas histéricas que se tiran el pelo y comienzan a gritar como locas cuando una situación se salía de mis manos, así que respiré hondo y traté de pensar, pero no tuve que hacerlo mucho pues en ese momento mi celular comenzó a sonar, era Jasper.
-Bella estamos en el estacionamiento, las chicas ya vienen hacia acá, date prisa debemos irnos cuanto antes, creemos que un guardia nos vio –Jasper congó de inmediato y yo corrí al estacionamiento.
No sé por qué me dio la impresión que no llegaba nunca, creo que corría y corría y aún no podía llegar, hasta que al fin salí del centro comercial y vi a los chicos todos ya dentro del auto junto a Edward. Ya completamente calmada caminé de prisa y me uní a ellos.
-Vámonos de inmediato, creo que un hombre de esos que cuidan el lugar nos vio cuando salíamos muy apresurados –Emmett encendió el motor y por fin salimos del local- Debo admitir –continuó Emmett una vez que ya todos estábamos más tranquilos y a unos cuantos kilómetros alejados- que esto es lo más extraño y arriesgado que he hecho en mi vida, nunca había visto a un maniquí mover los ojos y nunca en toda mi vida había robado.
-No hemos robado nada –le dijo Alice con seriedad- he dejado el dinero de la ropa y lo que se supone que cuesta un maniquí en el lugar en el que se encontraba Edward, además dejé algo adicional, así que no se pueden quejar de que les hemos robado.
-Bueno, está bien, pero sigue siendo una situación demasiado extraña –seguimos el camino en silencio, todos parecían tratando de explicarse que era lo que había pasado para que Edward fuera diferente a todos los demás, mmm, de su misma especie. Miré hacia arriba, pues estaba a mi lado y noté que me estaba mirando, sus ojos seguían siendo tan hermosos, las gafas ya no estaban, tal vez se extraviaron al salir tan rápido de la tienda. Él me seguía mirando y yo con algo de curiosidad toqué su mano.
-¿Lo sientes? –le pregunté volviendo a mirarlo. Él no pestañó, no hizo nada, solo siguió mirándome y luego pude ver algo extraño en sus ojos, algo que parecía ser rabia o irá, tal vez tristeza ¿Podría sentir tristeza? Me miró unos segundos más y desvió su mirada hacia la carretera. No volvió a colocar su atención en mí.
-No te siente –me dijo Rose.
-Y ahora está enojado –continuó Alice.
-¿Cómo lo sabes? –no entendía a lo que se referían.
-Le tocaste la mano y le preguntaste si te sentía, está claro que no lo hizo, pues no pestañeó y ahora está enojado porque no puede sentirte como quisiera hacerlo –me respondió Alice con toda la naturalidad del mundo, como si de alguna manera supiera perfectamente lo que Edward sentía- ¿No es así Edward? Él la miró y pestañeó las dos veces y luego volvió su mirada a la carretera y ya no más a mí.
-¿Cómo demonios sabes todas esas cosas Alice, eres una bruja o algo así? Por qué yo no puedo explicarme como has entendido todo.
-Soy observadora Emmett, algo que tú nunca podrás entender, con solo una mirada se pueden decir muchas cosas y los hombres son demasiado obvios hasta en la mirada, lo dicen todo en ella y fácilmente se puede descifrar lo que quieren decir –la naturalidad de Alice para responder cosas así era sorprendente- y yo he aprendido a leer esas miradas, aunque claro siempre hay excepciones a la regla, pues Jasper es increíblemente difícil de leer, lo cual me encanta ya que hace que sea más misterioso –el aludido solo le sonrió con cariño.
-Bien, solo preguntaba, nos es para que me dieran una cátedra de miradas –Emmett dobló en ese momento hacia la entrada de la casa de los Cullen, habíamos llegado.
Nos bajamos las chicas primero y fuimos a abrir la puerta de la casa, mientras los chicos bajaban a Edward del auto. No fue difícil, al parecer el no pesaba casi nada, aunque claro, para un mastodonte como Emmett habían muy pocas cosas que fueran pesadas para él. Lo entraron con mucho cuidado, lo pusieron en el centro del living, nos sentamos en los sillones y lo quedamos mirando.
-¿Y bien ahora que hacemos? –dije dando un largo suspiro. Estuvimos largo rato en silencio tratando de pensar cuál sería el siguiente paso y en eso estábamos, cuando me quedé observándolo largo rato. El los miraba a todos menos a mí. De Jasper a Alice, de Alice a Rose, luego me saltaba y pasaba a Emmett y de Emmett nuevamente a Jasper. ¿Qué era lo que le ocurría?
-¿Qué hacen chicos? –Escuchamos a nuestras espaldas- ¿Y qué hace un maniquí en mi sala? –Era Esme y Carlisle que estaban mirando extrañados a Edward.
-¡Papá! –Exclamó Alice con alegría- tal vez tu nos puedas ayudar en esto –tomó a Carlisle por el brazo, lo sentó frente a Edward y le explicó toda la historia, desde el día de ayer cuando habíamos ido de compras hasta hace pocos minutos atrás cuando habíamos llegado-¿Y bien qué opinas?
Carlisle se puso de pie y se puso junto a Edward- Esto es fascinante –dijo rodeándolo- realmente fascinante, ¿Cómo es posible que haya sucedido eso, digo es impresionante y así como asó comenzó a mover los ojos? –nos preguntó.
Alice y yo solo asentimos. Miré a mis espaldas para ver la reacción de Esme, pero no estaba, miré hacia abajo y ahí estaba Esme tendida en el suelo con los ojos cerrados. Corrí de inmediato su lado y coloqué su cabeza en mis piernas- ¡Emmett! –le grité, gracias a Dios me escuchó de inmediato y al ver a su madre desmayada acudió de inmediato, la tomó en sus brazos y la llevó al sillón. Esme despertó a los pocos segundos y volvió mirar a Edward. Se puso de pie con mucho cuidado y se acercó a Carlisle, quien ni siquiera se había percatado de la que le había pasado a su esposa.
-¿Carlisle que le pasó a este chico? –Esme no parecía preocupada por el hecho de tener un maniquí que podía mirarnos en su sala, si porque creía que era un pobre muchacho que había quedado atrapado de alguna manera en un maniquí.
-No lo sé, pero esto es realmente sorprendente, ¿qué fue exactamente con todos los detalles lo que hicieron ese día Alice? –Alice volvió a contar todo lo que hicimos ese día.
-Entonces le dije a Bella que nos fuéramos y Bella dijo: De acuerdo vámonos, es solo que mira con detención sus ojos, ¿no crees que tiene unos ojos bellísimos? –En ese momento mis mejillas volvieron a teñirse de rojo- y bueno Bella terminó de decir eso fue cuando Edward comenzó a mover los ojos.
-Mmm, entonces Bella admiró sus ojos y el comenzó a moverlos –Carlisle pensó unos momentos y se acercó a Edward- ¿y si yo dijera que tienes unos hermosos labios? –dijo de pronto provocando la risa de los demás, pero nada más que eso, pues Edward seguía igual.
Entonces se me ocurrió algo, ¿y si era yo quien debiera decir cuan hermoso era él?, me acerqué con timidez y lo miré a los ojos y él también me miró.
-¿Alice? –la llamé, ella se acercó a mí y ambas volvimos a mirarlo tal como el día anterior- solo mira sus labios ¿no crees que tiene unos labios bellísimos? –repetí las mismas palabras y el resultado también se repitió. Esos labios que permanecían siempre en una mueca comenzaron a moverse, todos los que estaban en esa sala se acercaron a nuestro lado y lo miramos con detención. Lentamente se abrieron un poco como si quisiera decir algo, nos acercamos más.
Edward me estaba mirando fijo y finalmente hizo lo que todos esperábamos. ¡Bella! –susurró.
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Bien ojalá que les haya gustado y trataré de tener el próximo capítulo pronto, muchas gracias desde ya.
Con cariño, Philana.
