Todos/as sabemos que el mundo de Harry Potter pertenece a J.

Sabemos que ha habido un poco de tardanza en la subida del segundo capítulo. Pero ahora estamos más emocionadas que nunca y no queremos olvidarnos de esta historia de la que tenemos tantas ideas en mente. Un misterio ha sido soltado y queremos entreteneros e intrigaros con él. Esperamos también que más gente nos lea y nos dejen reviews, que de verdad, hacen mucha ilusión. Os dejamos leer, un beso :)

Pues como a dicho aquí mi compi Pati estamos emocionadas con la historia ^^ Y si no dejais reviews más emocionadas estaremos 8-) Y no tardaremos tanto en colgar el tercer capi! lo prometemos ;) Un besoo :D


"LAS APARIENCIAS ENGAÑAN"

2. Desaparición

Lily y sus amigas también bajaron del tren. La pelirroja se despidió de sus amigas y se fue con los alumnos de primero, como buena prefecta que era. Se encontró con Remus en seguida, el cual también se había despedido de sus amigos hace unos minutos. El rubio saludó levantando la cabeza y la pelirroja contestó con una sonrisa.
Se colocaron con los demás prefectos para colocar y ordenar a los de primero. Por supuesto, todos recordaban cuando estaban en aquella situación, el miedo al no saber lo que te espera, por lo que eran lo más amables posible con ellos, preguntando cualquier duda que tuviesen o tranquilizándolos.
Había un niño en concreto. Uno pequeño e inseguro de ojos grises y mirada perdida, su pelo era lacio y rubio. Muy, muy rubio. Miraba hacia el suelo sin saber bien a donde y parecía asustado..., es decir, más que los demás. Lily se fijó en él, preocupada y se acercó:
-¡Ey, chico!-dijo agachándose y sonriendo- ¿Estás bien? Si estás nervioso por la Selección de Casas y hacer amigos, tranquilo. Todo saldrá bien- dijo sonriendo cálidamente.
El niño apartó la cabeza.
-¿Cómo te llamas?-insistió Lily, preocupada ya con el muchacho.
-Daniels Reedford-respondió el niño algo tímido
-Hola Daniels-respondió Lily, cordial-soy Lily Evans. ¿Qué te pasa? ¿Tienes miedo de la casa en la que vas a estar?
El niño negó la cabeza.
-¿Entonces qué es lo que te sucede? ¿Aún no has hecho amigos?- preguntó nuevamente Lily, muy preocupada, pensando si debería de llamar a Remus para que le echara un cable.
-¡Déjame!-respondió el niño corriendo alejándose de la fila de alumnos y agarrando un libro que había sacado debajo de su túnica como si la vida le fuese en ello. A Lily le faltó tiempo para reaccionar y seguirle.
-¡Remus!-gritó llamando a su compañero-¡Hazte cargo de mi fila, por favor! Un niño ha salido corriendo-dijo y sin esperar respuesta ninguna salió corriendo en su busca.
No hizo falta que se lo repitiera dos veces, Remus se acercó a los demás niños de primero controlando su fila también.
Un niño se acercó, temeroso.
-¿A dónde se ha ido la chica?-preguntó con la ceja alzada mirando con desconfianza el camino que había seguido nuestra pelirroja-¿No se va a perder?
Remus rió y se agachó un poco.
-Tranquilo, ya verás cómo no tarda en volver… pero hasta entonces yo os ayudo, ¿vale?-el niño asintió y Remus sonrió quitándole importancia al asunto-Vamos chicos, por aquí, seguidme-anunció al resto de alumnos guiándolos a través de la gente.
Miró hacia atrás un momento siguiendo con la mirada los pasos que había dejado Lily en el barro, sin preocuparse mucho pero esperando que no tardase mucho en volver.
Pero el problema es que sí debió haberse preocupado...
Lily corría sin aliento, sin querer se habían alejado mucho del lugar donde el tren paraba. Paró y miró a todos lados con las manos en las rodillas, intentando coger algo de aire. De repente se dio cuenta de que no veía por ningún lado a aquel niño...¿cómo podía haber desaparecido así?
Remus intentaba que no hubiera ningún revuelo, pero controlar a todos aquellos niños parecía imposible. Pronto vio a lo lejos a Hagrid y dio gracias a Merlín por ello.
-¿Dónde está Lily?-preguntó Hagrid extrañado al darse cuenta de que solo iba Remus con los nuevos alumnos.
-Ha ido detrás de un niño que salió corriendo... ocúpate de ellos que yo voy a buscarlos-dijo Remus señalando a los niños.
-De acuerdo-contestó Hagrid, aunque era muy poco probable que Remus le hubiera escuchado, pues había salido corriendo en busca de Lily y aquel niño que se escapó. Era muy raro que aún no hubieran vuelto.
-De acuerdo, chavales- anunció Hagrid con su voz masculina y grave, recogiendo así, la atención de todos los niños de primer curso que estaban ahí, y algún que otro niño asustadizo lo miró con los ojos abiertos como platos - Ahora estoy al cargo de vosotros... - y al ver la cara de los niños añadió con la ceja alzada - Me da igual si la chica era más guapa.
Remus intentaba seguir las huellas que Lily había dejado en el barro, aunque a causa la lluvia empezaban a borrarse. Apartó un mechon de pelo mojado que caía sobre sus ojos , estaba cansado y seguía sin encontrar a Lily... empezaba a preocuparse ¿y si le había pasado algo a ella y al niño? Se paró en seco, parecía que había escuchado algo, veía una silueta a lo lejos pero a causa de la poca luz que había y la lluvia no podía distinguir quién era. Metió la mano en el bolsillo, cogiendo la varita, solo por si acaso...

De pronto escuchó un ruido entre los arbustos, sus orejas captaron pronto el sonido, y, con los sentidos alerta, trató de ver algo entre los matorrales. Algo se acercaba corriendo a toda velocidad, y Remus ya tenía la varita en alto preparado para actuar. El corazón le latía con fuerza sin saber aún por qué estaba tan asustado... Aún no había cruzado la barrera de Hogwarts y quizá fuese eso lo que le daba un poco de inseguridad. Pero cuando estaba saliendo aquello de entre los bosques, vio la cabellera pelirroja de una Lily Evans asustada con los ojos rojos y llorosos.
-¡Remus! - gritó ella, con el miedo aun en los ojos saltando hacia él - ¡Gracias a Merlín que estás aquí - sollozó entre trompicones por culpa de su respiración agitada. Y se lanzó a él sollozando.
Remys sin saber muy bien lo que hacer, le correspondió el abrazo, pero al poco rato, le cogió la cara entre las manos, de manera que ella le mirase a los ojos.
-Lily, ¿qué ha pasado?
-El... el niño, Remus... no...-Lily intentaba decirle a Remus que no había encontrado al niño, alguien debía de habérselo llevado, pero sus sollozos le impedían hablar.
-Lily, tranquilízate o no podré enterarme de lo que ha pasado.
Respiró hondo intentando hacer lo que Remus le había dicho y como pudo lo soltó del tirón:
-El niño, Remus... no lo he encontrado... debe de haberle pasado algo-Y en cuanto terminó la frase las lágrimas acudieron de nuevo a sus ojos y los sollozos a su garganta.
Y en un lugar recóndito del bosque, aquel niño, asustadizo, trataba desesperadamente esconderse...

-¡Merlín! ¡Echaba tanto de menos la comida de Hogwarts!- dijo un hambriento Sirius Black sentado en la mesa de Griffindor cogiendo cinco piezas de cada plato y poniéndoselas en el suyo propio. Despedazaba como un perro la carne que tenía aquella pechuga de pollo de manera tan poco atractiva que si Mary Rouse le hubiera visto en ese momento, se habría planteado en un futuro si volvería a querer un beso de nuestro Merodeador sin haberse asegurado de que se había lavado los dientes.
-Algún día terminarás atragantándote-dijo James mientras reía. Hecho un vistazo por toda la mesa de su casa y se dio cuenta de que... ¡su pelirroja no estaba! y Remus tampoco...-¿Dónde está Remus?-le preguntó a Sirius con el entrecejo fruncido
Y de repente, los celos atacaron su ser y se imaginó que su pelirroja y Remus podían estar juntos, y quién diablos podría saber lo que estaba pasando entre ellos. La cara de preocupación debió notarla su amigo Sirius, que alzó la ceja, intrigado.
- Ya sé lo que estás pensando - dijo el moreno con un aire de inteligencia que no solía demostrar. La cara de James cambió por completo, e intentó excusarse algo colorado - ¡Ey, tranquilo Cornamenta! - le dijo el chico con una sonrisa de autosuficiencia - No le diré a Remus que confías tan poco en él... - la cara de James se puso aún más roja, pero cuando intentó hablar, escuchó acabar a Sirius la frase -... como para que no pueda defenderse sólo de los Slytherin.
- Sí, eso - dijo James algo confuso, pero contento de que no se le notasen los celos - Slytherins, sí. Cierto, Remus es ábil, no tengo que preocuparme... - James seguía aun un poco confuso, pero la cara de Sirius de: "¿Ves? No hay que preocuparse, yo siempre tengo razón" hizo que James prefiriese cambiar de conversación.
En otra parte pero en la misma mesa, las chicas entablaban una conversación no muy diferente.
-¿Dónde estará Lily? Estoy empezando a preocuparme… -dijo Jaen con la mirada dirigida hacia la puerta del comedor, como si de un momento a otro fuese a aparecer.
-A saber... a lo mejor está con algún chico...-respondió Maggie con una risita tonta.
Jaen volteó los ojos, esa chica jamás tendría remedio...
-No creo que sea eso Meggan, he escuchado decir a los pequeños algo de que un niño se había perdido, habrá ido en busca de él-dijo Sarah encogiéndose de hombros mientras le daba un pequeño sorbo a su cerveza de mantequilla y miraba con superioridad a Jean, demostrando que ella siempre estaba más al tanto que ella en las cosas, que era más lista, más genial, y que ella era una estúpida.
Sin embargo Jean era demasiado inocente como para fijarse en la cara que estaba poniendo su supuesta amiga, y se alarmó un poco.
- ¿Pero no debería haber vuelto ya? ¿Habrá pasado algo? - Jean se empezaba a poner nerviosa y a preocuparse seriamente por su amiga de ojos verdes.
Mientras Jean terminaba de pronunciar esas palabras Filch atravesaba las puertas del Gran Comedor, a medida que avanzaba todos los alumnos y alumnas se quedaban en silencio observándolo. Llegó a la mesa de los profesores y le dijo algo a Dumbledore, obviamente nadie salvo el propio director sabía que le había dicho el vigilante y celador de Hogwarts.
Todos miraban expectantes a los dos hombres que hablaban en voz baja, esperando a que sucediera algo, a que alguien dijera algo... pero lo único que ocurrió fue que Dumbledore salió del Gran Comedor, seguido de Mcgonagall a quien Filch también había informado tras la salida del director.
El murmullo curioso entre los alumnos se hizo cada vez más alto, y las estupideces que se inventaban eran cada vez mayores, Sophie había llegado a preguntarse si había habido un atasco en el baño y opinó que eso sería atroz., bueno, en realidad lo preguntó en voz alta. Otros alumnos pensaban en problemas con los profesores, Ashley comentó que creía haber oído algún rumor sobre la enfermera. Y así se fueron desviando cada uno del tema, sin apenas darse ni cuenta.
A Jean le vino, rápidamente una imagen a la cabeza: Lily.
Y su agobio creció de repente.
-¡Maggie, Sarah, tenéis que acompañarme a averiguar si Lily está bien! - dijo agobiada, pero Sarah le miró con la ceja alzada y rodó los ojos con pesadez.
- Conmigo no cuentes- dijo con superioridad - No voy a hacer caso a las intuiciones raras que tienes.
Pero Maggie no escuchó lo que Sarah dijo, por lo que no dijo nada, simplemente se había levantado en cuanto Jean había propuesto la idea, pero cuando se dirigía a la puerta del comedor, se escuchó un chasquido procedente de ella y, por detrás de la puerta aparecieron las figuras de una Lily de ojos llorosos, y de un Remus sujetándola tratando de no llamar la atención sobre el alumnado de Hogwarts.
Intento inútil.
James Potter miró la escena con algo de celos.
Jean suspiró tranquilizándose de ver a su amiga sana y salva.
Maggie frunció el ceño al ver a su amiga con esa cara.
Sarah rodó los ojos al ver a Jean suspirar, y le dio un sorbo a su bebida, casi se pudo escuchar un: "ya lo sabía" de sus labios.
Cassandra y Elysabeth, las Ravenclwas de "el grupo más divino de Hogwarts", miraban intrigadas, así como la mitad del alumnado del colegio. Rechazando, obviamente, a los Slytherin.
-¡LILY!-dijeron casi a la vez Jean y Maggie, las tres amigas de la pelirroja salieron corriendo en busca de ésta para saber qué había ocurrido y, obviamente, los merodeadores también se acercaron. Todos tenían curiosidad por saber qué es lo que había ocurrido pero eso debería de esperar.
-Íbamos a ir a buscarte...-soltó Sarah en cuanto llegaron al lado de la pelirroja.
- ¡Vaya Sarah, qué detalle! - dijo y les dio un abrazo a las tres - Pero en serio, yo estoy bien, el problema es otro... - dijo con la voz un poco apagada. - supongo que os lo contaré más tarde, cuando estemos en nuestro cuarto - comentó al ver las miradas curiosas de la gente que los miraba intentando parecer disimulados, pero, evidentemente, sin conseguirlo en absoluto.
Sin embargo, la bienvenida del merodeador no fue tan vitoreada como la de Lily por sus amigas, pero principalmente porque no se esperaban que les hubiera pasado nada.
- Ya era hora de que llegaras - dijo Peter como si nada, Remus iba a replicar, pero entonces le interrumpió James con un poco de aspereza (aunque intentando fingir despreocupación) en la voz:
- ¿Y eso de que estabas con Evans?
Y Remus, de nuevo, abrió inútilmente la boca porque, estúpidamente, Sirius se metió en la conversación con cara de salido.
- ¿Os habéis dado el lote? - dijo con una sonrisilla infantil.
Todos miraron mal a Sirius y Remus le miraba con el ceño fruncido, la boca abierta y la cara completamente descuadrada. Su cara parecía estar diciendo "¡¿Qué?" sin necesidad de hablar. Sirius simplemente se encogió de hombros, todos pensaron lo mismo... nunca tendría remedio.
Justamente cuando Remus iba a dar su explicación y aclarar que no se había dado el lote con Lily como su amigo había preguntado una voz les hizo volver a todos la cabeza hacia la mesa de profesores. Tan solo la voz de director resonaba por el Gran Comedor.
-Tras el pequeño incidente ocurrido mientras los alumnos volvíais a Hogwarts, he de pediros que os retiréis a vuestra Sala Común, ya que debemos de poner solución a este incidente. Los prefectos os darán la contraseña. Buenas Noches.
Todos los alumnos del Gran Comedor se levantaron, los de primer curso estaban emocionados con poder llegar ya a sus habitaciones y ver como era su Sala Común. Los de segundo estaban contentos de volver y repetir otro año en Hogwarts, pero a medida que el curso era más alto lo que sentían los alumnos pasaba de ser emoción a preocupación por las palabras de Dumbledor.
Emily y Susan iban dirigiendo a la oleada de niños pequeños de Ravenclaw, y es que Susan era prefecta de su casa, Emily, simplemente, le hacía compañía.
- ¿Qué crees que habrá pasado? - preguntó Susan haciendo referencia a las palabras del director, Emily se encogió un poco de brazos, sin darle mucha importancia. Quizá ella era demasiado pasota para cualquier tema.
- Sea lo que sea, lo resolverán, quiero decir, puede que Dumbledore parezca un poco ido de la cabeza... - soltó con una sonrisilla cómica - Pero ambas sabemos que se las arregla muy bien él mismo.
Susan asintió, y abrió la boca para hablar de un tema que no tenía nada que ver, pero conocía a su amiga y sabía cómo de nerviosa le pondría el tema, asi que prefirió no hablar de Sirius Black.
Bueno, eso es lo que debería haber pensado. Realmente eso no fue lo que ocurrió.
- Emily... ¿Qué piensas de Sirius? - soltó como la que no quiere la cosa. Si Emily hubiera estado bebiendo o comiendo algo, tened por seguro que lo hubiera escupido. Habría que agradecérselo a Merlín.
- ¿¡De Black! - abrió los ojos como platos y levantó el labio un poco, con cara de estar alucinando - ¿Me tomas el pelo? Pienso que, por muy inútiles que sean los hombres siempre va a haber uno que sea mejor que cualquiera de los cuatro que está en esa panda.
Susan asintió suavemente con aire triste.
- Pero... a mí me gusta - admitió ella con voz débil
- ¡Pero nunca has hablado con él! - le recordó Emily extrañada de que su amiga sintiese eso. Quizá es que ella no fuese muy observadora pero, jamás se lo había imaginado.
-Lo sé-dijo Susan algo avergonzada...-¡Pero es el hombre perfecto! Seguro que solo se comporta así con las chicas porque aún no ha encontrado a la perfecta, pero todos sabemos que seré yo-dijo mientras sus ojos se iluminaban mientras se imaginaba a ella con Sirius. Y es que Sirius era el típico chico gilipollas, pero guapo, pero con un grado de gilipollas que hacía pensar a las chicas que con ellas cambiarían. Pobres estúpidas. Eso era lo que Emily pensaba, y era por eso que no entendía como su amiga Ravenclaw podía ser así. No era normal verla así
-¿Tú estás bien?-le preguntó mientras paraba a su amiga y le cogía la cara entre sus manos.
-¡Claro que estoy bien!-dijo Susan algo molesta-¿es que no me puede gustar un chico o qué?-volvió a decir algo avergonzada mientras sus mejillas se tornaban color escarlata.
Emily simplemente se encogió de hombros y se dispuso a seguir a su amiga hacia la sala común, entre el revuelo de los de primero y los de otros años entrando Emily empujó a alguien sin darse cuenta.
-¡Ey! ¡Mira por dónde vas!-le espetó la persona a la que había empujado por accidente.
Emily se giró preparada para pedir disculpas, pero en cuanto se dio la vuelta y miró a la persona con la que se había chocado, ella simplemente la miró con la ceja alzada. Elyzabeth la miraba con los brazos cruzados y con indignación en la cara: la mala educación sobraba de manera exagerada en este colegio.
- ¿Y bien? - le dijo ella con los ojos abiertos - ¿No piensas disculparte, maleducada?
Emily no las aguantaba, ni a ella, ni a ninguna de las demás de su grupito. De hecho, eran todas iguales, así que lo mismo le daba una que otra. Suspiró irritada.
- No tengo tiempo para esto - dijo mientras se giraba a su amiga Susan sin hacer ni caso a la chica a la que acababa de empujar. Iba a seguir hablando cuando notó como algo la empujaba y casi se caía al suelo. Cogió aire, cabreada y con toda su mala leche se dio la vuelta.
- Hija de perr... – empezó a decir.
- ¿Perdón? ¿Qué has dicho?-dijo Elisabeth alzando cada vez la voz un poco más.
La gente empezaba a formar un corrillo para ver qué pasaba, los alumnos de primero estaban algo nerviosos por saber qué pasaría.
-Lo que has oído, ¡IMBECIL! -le contestó Emily vocalizando cada sílaba. Justo en el momento en que Elisabeth iba a contestarle llegó la profesora McGonagall.
-¿Qué pasa aquí? ¿Qué es este barullo? Todo el mundo a sus habitaciones, ¡que mañana empiezan las clases!-dijo achuchando suavemente a algunos alumnos en dirección a la sala común de Ravenclaw.
Elisabeth envió una mirada de superioridad a Emily antes de darse la vuelta y dirigirse a su habitación junto a Cassandra.
-¿Quién se ha creído que es?-preguntó Emily a Susan, pero más bien hablando para sí misma.
-No sé, lo único que sé es que hay que tener algo de cuidado con ellas Emi...
-¡¿Cómo que cuidado?-dijo Emily sin dejar a Susan acabar la frase-Que no se crean superiores a mí, ¡porque no lo son!- Y dicho esto puso rumbo a su habitación mientras Susan terminaba de dar las últimas instrucciones a los novatos.

Tras el bullicio de la orden dada por Dumbledore todo el mundo empezó a hacer sus propias especulaciones. Que si había muertos, que si había sido un ataque de los mortífagos... toda clase de cosas que la imaginación de aquellos adolescentes podía dar de sí. Solo dos personas sabían lo que realmente había ocurrido y obviamente se lo contarían a sus respectivos amigos.
-Pero entonces, ¿qué ha pasado con el niño?-preguntaba un atónito James ante lo que acababa de contar Remus.
-No lo sé James... Lily me dijo que no lo había encontrado... y pensamos que lo mejor sería poner al tanto de lo ocurrido a Dumbledore…-contestó Remus mientras se tumbaba en su cama. Había sido una larga noche y estaba cansado. Era la 1 de la mañana y mañana tenían clase. Tras la respuesta de Remus los cuatro merodeadores se quedaron en silencio meditando sobre lo ocurrido...
-¡YA SÉ!-gritó de repente Sirius sobresaltando a sus amigos-¡Tenemos que encontrar a ese niño! ¡Tenemos que saber lo que ha ocurrido!
-¿Pero tú estás loco, Sirius? Puede haberle pasado cualquier cosa-dijo un sensato Remus
-¿Y qué más da? Podemos investigar, ¡Oh vamos! ¿No os parece que estaría bien una aventura?
- Lo sería... - corroboró Peter - Pero dentro de 6 horas, para dormir, y luego unas cuantas más... Tenemos clase - le recordó, crítico.
Sirius les miró con cabreó y se cruzó de brazos con una sombría mirada.
- Chicos, no quería deciros esto pero... - empezó a decir el moreno, como si le costase hablar o estuviese a punto de ponerse a llorar. Entonces pareció que se armaba de fuerza para decir algo realmente importante, subió la mirada, y se la dirigió con pesar a sus amigos - Estáis... madurando.
Aquella palabra produjo que los ojos de James se abrieran como platos y se quitara las sábanas corriendo de encima. Saltó de la cama, hacia Sirius, al cual miró con una mirada... indescriptible.
- No vuel-vas a de-cir e-so - remarcó cada sílaba tanto como pudo mientras le apuntaba con un dedo. Sirius se carcajeó.
- De acuerdo - interrumpió Remus - tomadlo como la aventura de este curso. Pero que empieza con el primer día de colegio... - dijo con voz sombría, como si de una película de terror se tratase. Aquello pareció captar la atención de los chicos, que decidieron que Sirius tenía razón.
- Primer día de clase, primer día de investigación… Chicos, empieza la aventura.
Y así, la mente de niño del pobre Sirius Black cayó bajo la inteligencia de Remus Lupin, y todos se fueron a dormir.
Podrían apostar a que algo emocionante ocurriría mañana...


¡Y hasta aquí hemos llegado! ¿Os ha gustado? ¿Sí? ¿No? No cuesta nada dejarnos un RR. "Muy bueno!, Seguidlo" o "horrible, tenéis que mejorar en: tal y cual". Todo es bienvenido!
Lo cierto es que es raro lo que le ha pasado al niño, ¿eh? Remus parece que sabe poco, pero, ¿y Lily? La aventura comienza para nuestros Merodeadores. No nos dejéis de leer!

Nos vemos en otro capítulo!

Pati ,,, ND ,,, Darki

RR! RR! RR! RR! RR! RR! RR! RR! RR! RR! RR! RR! RR! RR! RR!