1
Transcurrieron algunos segundos antes de que Hanabi lograra componer el gesto de absoluta sorpresa de su cara. Sus facciones se distorsionaron en lo que era una perfecta mueca de odio y desprecio que formaba parte de sus marcas registradas. Cruzó los brazos y, Hinata, quien era la receptora de todo ese mal humor, concilió una expresión de disculpa.
- Así serán las cosas, Hanabi…
- Él no puede quedarse aquí. – la cortó Hanabi, emanado tanto enojo que la alfombra bajo sus pies comenzó a humear.
Entonces, Hinata colocó los brazos en jarras y al hablar, podía sentirse la determinación.
- Vivirá aquí, eso hacen las familias, vivir junta y quererse.
- No lo quiero y nunca lo querré. Al igual, que no lo quiero viviendo con nosotros. ¡Es una completa locura! ¿A quién se le ocurre? ¿No tienen su propia casa?
Hinata sacudió una mano a la altura de la nariz para dispersar el humo y el olor a alfombra quemada que ascendía desde los pies de Hanabi.
- Claro que tienen su propia casa, Hanabi. No son unos recogidos…
- Comienzas a acercarte a mi sospecha de este matrimonio. – siseó con tanta malicia que ha cualquiera se le detendría el corazón, pero era su hermana mayor a quién le transmitía sus más fuertes técnicas de intimidación.
- Serás buena y no mencionaras nada de eso cuando estén ellos cerca, no se lo merecen. No han sido otra cosa que muy encantadores contigo. – le recordó la mayor, adoptando su usual tono dulce.
- ¿Qué es "eso"? ¿Que creo que esto es un matrimonio por conveniencia?
- Hanabi, aunque comparta tu opinión de que esta unión resulta bastante increíble sino es un matrimonio por asuntos financieros de un solo beneficiario, es lo que es y ya está a punto de hacerse un hecho. Por lo tanto, te sugiero que ahorres tus energías para algo más productivo, - Neji se acercaba bajando por los escalones del recibidor hasta donde se encontraban ambas hermanas, con su distintivo porte de elegancia y una taza de té frío, el cual vertió a los pies de la menor para apagar el fuego -, como por ejemplo, conseguir no quemar nuestra casa.
Las palabras salieron amortiguadas a través de los dientes de Hanabi.
- Sin groserías, Hanabi. – corrigió con suavidad Hinata.
- Vamos, tú tienes que estar de mi lado, Neji. A ti también te parece mal que Kiba viva con nosotros. – se sacudió un poco el té de sus zapatos.
- Sí, pero para algo existen las puertas y esta casa es bastante grande para mantenerme lejos de él.
- Por favor, - intervino Hinata -, ustedes han estado con Kiba, él ha estado aquí y nunca ha sido una molestia para ustedes.
- Una cosa son visitas y otra es vivir, todo los días, Hinata. – dijo Hanabi.
- Yo sólo lo tolero por ti. – Neji se cubrió de hombros.
- Entonces, háganlo por nuestro papá.
Hanabi apretó tanto los labios que se tornaron blancos, pero sin ningún otro argumento, se marchó por donde había llegado Neji. Y este, intercambió miradas con su prima.
- ¿Serás mi apoyo cuando intenten matarse?
- También puedo ser el réferi, será interesante…
- Neji. – Hinata lo miró con ternura.
- Sólo digo que será interesante ver cómo Hanabi canaliza toda su ira con alguien que no sea el router del Internet o las donas de maní sin trocitos de maní.
Se sonrieron y entre los dos, terminaron de extinguir los últimos indicios del pequeño incendio, culminando con arrimar el pesado mueble para tapar la marca chamuscada.
N.A: Dentro de dos cap aparecerá Kiba n.n Intentaré actualizar seguido, después de todo, son cortos los caps.
*Cambio y Fuera*
