"Mejor la despierto ahora, tenemos que planear los siguientes eventos". Se dijo a sí misma Celestia mientras caminaba hacia los aposentos de su hermana.

Celestia golpeó la puerta. "Lulu, despierta. Tenemos trabajo que hacer..."

Abrió la puerta de su hermana y comprobó que Luna no se encontraba en su cama.

"¿Lulu?" Celestia miró a su alrededor, confusa. "¿Dónde está esa pequeña pony?"

Los cuerpos de Twilight y Luna estaban entrelazados. Twilight comenzó a abrir los ojos mientras los rayos del Sol caía sobre ellas. Twilight bostezó mientras se estiraba. En el momento en que ella intentó levantarse, sintió cómo la Princesa la arrimaba hacia ella. Twilight gimió suavemente por el roce y luego besó los párpados de los ojos de su amada.

"Despiera mi amor". Dijo la unicornio mientras besaba las mejillas y la frente de la Princesa.

Luna despertó lentamente, mientras agarraba más fuerte a Twilight.

"Lulu... oww... me haces daño". Se quejó.

Inmediatamente, Luna la dejó ir y la miró algo apenada. "Lo siento querida. ¿No te dañé mucho, o sí?

Twilight negó con la cabeza. "Claro que no, simplemente estaba sorprendida".

Luna sonrió. "Bien".

Mientras Twilight recogía la cesta, Luna se levantó y se talló los ojos con pereza. Cuando la unicornio terminó de recoger, notó que Luna estaba confusa.

"¿Está todo bien?" Preguntó.

"¿Qué hace el Sol arriba cuando yo no bajé la Luna?" Preguntó mientras se rascaba la cabeza.

Entonces cayó en la cuenta. "¡Oh, no! ¡Llego tarde!" Gritó mientras dejaba golpeaba la canasta, la cual cayó al suelo.

De forma inmediata, Twilight subió a la espalda de Luna, la cual despegó rápidamente en dirección a la biblioteca, mientras Twilight se aferraba con fuerza a su amada.

Luna aterrizó en el balcón de la biblioteca, y dejó a Twilight en su hogar.

"Lo siento, hice que te retrasaras". Dijo apenada la unicornio.

"Descuida, mi amor, no es tu culpa.-Dijo acariciando a Twilight.

Ella sonrió con las caricias de Luna. Entonces se acercó y le dio un rápido beso en los labios a Luna.

Luna estaba sorprendida al principio, pero no tardó en corresponder al beso. Incluso introdujo su lengua en la boca de Twilight, la cual abrió los ojos de la sorpresa. Entonces la unicornio abrazó a Luna.

Después, Luna cortó el beso en busca de aire, y reposó su cabeza en Twilight.

"Te amo". Dijo Twilight.

"Yo te amo aún más". Dijo Luna abriendo sus alas.

Luna se preparó para marcharse. Dio un vistazo rápido a Twilight, la cual sonrió. Luna correspondió la sonrisa y se marchó volando en dirección a Canterlot.

Twilight observó cómo su amada se marchaba, y cuando la Princesa se alejó de su vista, entró a la biblioteca, para encontrarse su hogar prácticamente en ruinas.

"Por Celestia, ¿qué ha pasado, Spike?" Preguntó.

Entonces Spike apareció corriendo hacia ella. "T¡wilight, no sabía dónde demonios te habías metido, y no sabía qué hacer!"

Twilight lo abrazó con suavidad. "Siento haberte preocupado, Spike. Tuve que hacer un encargo".

Spike la miró, confuso. "¿La Princesa Luna y tú tuvisteis que hacer un encargo juntas?"

Twilight frunció levemente el ceño. "¿A qué te refieres?"

"Ví a Luna dejarte y salir volando".-dijo señalando el balcón.

Twilight miró a Spike, suspiró y se sentó en el suelo.-"Spike, tenemos que hablar".

Luna aterrizó en el balcón de su dormitorio. Justo en el momento de abrir la puerta y entró a sus aposentos, pudo ver a su hermana mayor: la Princesa Celestia, y quedó helada al verla.

"Oh... ey, Tia, buenos días". Saludó, dejando la canasta de picnic vacía en el suelo, intentando que su hermana Celestia no la viese.

Celestia volteó y miró a su hermana menor. "¿Dónde estabas? Tuve que bajar yo la Luna. ¿Te encuentras bien?"

Luna miró a Celestia. "No te preocupes, hermana, ¡estoy bien! Sólo salí a dar un vuelo nocturno y... me dejé llevar, así que se me hizo tarde".

De pronto, Celestia vio la cesta de picnic. "Así que visitaste a Twilight de nuevo, ¿verdad?"

Luna quedó perpleja. "¿Lo sabes?"

Celestia asintió. "Lo sé, y no tengo nada en contra de ello.

"¿En serio, lo apruebas?"

"Me alegra saber que seais felices".

Luna sonrió, pero luego su cara cambió de nuevo. "¿Qué crees que pensarán los delegados?"

Celesta bufó. "¿A quién le importa? Si se pasan de la raya, yo lidiaré con ellos entonces.

Luna corrió y abrazó a su hermana. "Te quiero mucho, Tia".

"Yo también te quiero, Lulu".

Continuará...