RENUNCIA: Los personajes y lugares aquí ilustrados permanecen al Sr. Masashi Kishimoto. Yo no tengo propiedad alguna sobre ellos ni es mi intención sacar provecho alguno de ellos, la creación de ésta obra literaria es única y exclusivamente con fines de esparcimiento. Gracias


¡Buenas, lectores del mundo! Después de dos semanas de pulir una y otra vez el escrito, les traigo la siguiente parte de éste fic. Les agradezco mucho a los que me escribieron comentarios y a los que siguen ésta historia, de verdad, me iluminan con cada palabra. ¡POR FAVOR, SIGAN COMENTANDO!

El Lemonómetro subió un poco su marca ésta vez, aunque aún falta un poco para llegar a una buena temperatura

También, les dejo antes un pequeño glosario. No agregué todos los términos en japonés, sólo los que pensé que serían menos comunes, aunque sé que la mayoría está familiarizada con éstas palabras

*Souban: Jefe de la mafia japonesa (conocida como Yakuza)

*Mata Ashita: Hasta mañana

*Bento: caja de almuerzo japonés


El Tutor- Capítulo II

Hinata pasó todo el fin de semana pensando en aquella situación de la biblioteca: durante el baño, visitando a su familia, haciendo sus tareas del hogar, mientras paseaba por el parque. Las imágenes de esos momentos se turnaban en su mente con las de su recién llegado compañero; Aunque el evento del viernes era mucho más intrigante

La semana siguiente, la rubia pesadilla seguía en su descarada y apabullante forma de ser. El martes armó uno de sus famosos escándalos en frente de todo el salón, hablando de lo mucho que lo admirarían cuando se convirtiera en un gran souban* y haciendo promesas a prácticamente todos ahí: le tenía un puesto a Kiba Inuzuka para sacar a sus futuros perros maleantes; Chouji Akimichi finalmente bajaría de peso debido a la estresante amenaza que pendería sobre él y Sakura Haruno le rogaría que fuera su novio

Luego, Kakashi-sensei regresó de la oficina de la directora y el chico problema fue enviado a detención. La clase continuó. La tímida chica reflexionó sobre esos ojos azules retando a toda persona en su camino; excepto por ella… él no pareció notar su presencia.

La campana anunció el tiempo de ir a casa. Silenciosamente, Hinata recogió sus cosas y caminó lentamente hacia la salida, sintiendo su cuerpo ser empujado hacia los lados por sus compañeros, en su prisa por salir, hasta que no hubo nadie más que ella dentro…bueno, excepto por una última persona

"Mata Ashita*, Kakashi-sensei" se despidió de su profesor

"Mata Ashita, Hinata-chan" se despidió también el docente, ya sumergido en el misterioso libro forrado de negro que siempre llevaba con él. Ella salió del salón

El miércoles, Hinata avistó a Neji al salir a receso. Él caminaba despreocupadamente por el jardín de la escuela, leyendo un libro. Ella se escondió detrás de uno de los edificios antes de que él la viera. Su pulso se aceleró cuando recordó esa fiera mirada sobre ella, como un halcón cazando una indefensa liebre

Su bento* regresó intacto a su lugar en el casillero porque se había puesto demasiado nerviosa para probar bocado

De vuelta en el salón, le ordenó a su mente regresar de su memoria al presente una y otra vez, con muy poco resultado. Esto era malo, estaba más distraída que antes y la clase ya se preparaba para los exámenes parciales. La campana marcó el fin de la clase y ésta vez, fue ella quien se abrió pasó empujando a sus compañeros para salir, con todo y manos

"¡Fíjate, Hinata! ¡Oh, dios mío, mi cabello no! ¡Sasuke-kuuun!" oyó a Sakura Haruno quejarse a lo lejos detrás de ella, pero eso no importaba. Sólo llegar a aquella oficina importaba

"Konichiwa…necesito…un…cambio de tutor" jadeó apenas cruzó la puerta

"¿Y cuál es el motivo?" preguntó la misma secretaria que la había recibido la semana pasada

"Eehh…tengo…mmm….un…cambio de planes, compromisos familiares, no puedo seguir asistiendo los viernes a las cinco"

"mmmh… no será fácil, de la semana pasada a ésta, el numero de aplicantes se ha incrementado"

"Por favor, cualquiera – ¡digo!- cualquier otro horario está bien, debe haber alguien" pidió la chica con ojos suplicantes. La secretaria hizo uso de su poca compasión,

"De acuerdo….veamos…. "escudriñó en el archivo del computador "sólo queda una opción, los sábados a las dos con…Shino Aburame"

Él era el chico raro de la escuela, amante de la entomología, siempre cubierto de extraños insectos rastreros. Hinata pasó saliva

"Está… bien. Lo tomo"

"¿Estás segura?" preguntó la mujer; sin rastro de interés, sin siquiera verla. Hinata se le quedó viendo sin responder, hasta que la secretaria volteó molesta hacia ella un instante antes de teclear el nuevo horario

"¡Espere! Creo que…mi compromiso no es en viernes después de todo… mi horario actual está bien" y la mujer jadeó y giró los ojos, haciendo evidente su hartazgo

"¿Algo más?" preguntó entrecerrando la vista, más bien advirtiéndole que no debía haber nada más

"No, lamento haberle hecho perder el tiempo, con permiso" finalizó, y se fue caminando tan lentamente como apresuradamente había entrado. Permaneció justo afuera de la puerta, quieta por todo un minuto y más. Dio media vuelta para entrar de nuevo antes de desistir definitivamente e irse

Aquella maniobra no hizo más que acrecentar su ansiedad con cada momento del jueves y viernes. Tuvo la oportunidad de salir de un muy incómodo asunto y en vez de eso quemó el naipe; ahora, lo que sucediera entre ella y su primo era sólo responsabilidad suya

El viernes después de clase, tomó un almuerzo ligero, tomando todo el tiempo necesario para pasar los bocados; sentía que éstos se resistían a bajar por su garganta. Terminó después de una hora y media, dejando media hora de espera para ver a Neji en la biblioteca. Dejó el comedor, cruzó el jardín hacia el gran edificio. Una vez ahí, tomó exactamente la misma mesa que había escogido la vez anterior entre todas las otras que también estaban desocupadas y esperó, tratando de calmarse

Unos momentos después de que Hinata revisara que las agujas de su reloj marcaran las cinco en punto, una esbelta figura cruzó la puerta de vidrio y se dirigió hacia ella

"Konichiwa, Hinata-san ¿Estás lista?" estaba más amable esta vez, y su cara lucía menos dura

"Konichiwa, Neji-sempai, si, por supuesto" lo miró un segundo y luego sacó su cuaderno. Él tomó el asiento próximo a ella y empezaron a estudiar los temas que vendrían en el examen. Revisaron Matemáticas ésta vez; Hinata lo ojeó varias veces mientras le explicaba algunas fórmulas, lo examinaba insistentemente: su cabello cayendo como una cortina al lado de su cara, su perfil afilado, la abertura de su chaqueta de entrenar que revelaba la radiante piel de su pecho que se expandía cada vez que respiraba; pero sobre todo, buscaba esa mirada, no estaba ahí

"En ésta ecuación, debes considerar que…" siguió sin detenerse cuando su mano se posó en la pierna de la chica; la pobre casi llega al techo del susto, pero él ni siquiera dejó de hablar. Su mano era pesada y cálida y su toque estaba lleno de seguridad, sus dedos tocaban la parte interna de su pierna

"Neji-sempai, umm… tu mano está en mi pierna" le dijo, roja como una cereza, mirando hacia el lado opuesto

"Así es, talvez así dejes de mirarme y pongas atención a lo que digo" respondió con un matiz mordaz en su voz calma, escribiendo problemas en el cuaderno con su otra mano

"Pero…no puedo concentrarme si me tocas…así" protestó intentando zafar su pierna de su agarre

"Tú te lo buscaste, ahora, concéntrate y resuelve éste problema, o se pondrá peor" dijo sujetándola aún más firmemente

Así que renuentemente intentó ignorar el contacto y se inclinó sobre el cuaderno, donde grandes ecuaciones debían ser resueltas. El lápiz se agitaba en su mano mientras hacía su mejor esfuerzo para descifrar el grupo de números y letras

"Bien, cuidado con los coeficientes, eso es" lo escuchó decir con voz alentadora

Lo estaba logrando. Relajó un poco los hombros, y continuó paso a paso

"Hay un error aquí" le advirtió, acercándose para señalar el error con su dedo "No olvides el signo del exponente" su aliento le acarició la mejilla, su cuerpo estaba prácticamente sobre de ella. Su vista regresó a él. Él le dirigió la mirada lentamente, ahí estaba, aún como la de un tigre, pero mucho más suave ésta vez. Permanecieron cara a cara, tan sólo unos centímetros lejos del otro, y esta distancia parecía estar desapareciendo ¿Se le estaba ella acercando? ¿O era al revés? Sintió su mano recorrer su pierna unos milímetros, y extrañamente, no le asustó ¿Qué estaba haciendo? Él dirigió su vista a los labios de la chica

"¡Ay!" exclamó ella cuando él rasguñó su pierna lo suficientemente fuerte para dejar suaves marcas, pero lo suficientemente suave para que no fuera considerado un daño

"Concéntrate" exigió fríamente antes de volver repentinamente al cuaderno "Cuando los signos son opuestos, tenemos que…" prosiguió

Hubo más errores a medida que ella trabajaba, aunque él no volvió a acercarse. Simplemente decía "no" hasta que ella lo hiciera bien. El contacto debajo de la mesa seguía ahí, Hinata acabó con los ejercicios que su tutor le había puesto después de lo que pareció una eternidad; tomó un respiro hondo y reclinó todo su peso sobre el respaldo del asiento

"Lo hiciste bien, sólo no te estreses tanto" dijo levantándose de su asiento y colocándose detrás de Hinata, movió su largo cabello azul medianoche a un lado para darle un masaje en los hombros, lo cual sólo la tensó más "Relájate, Nunca te trataría realmente mal" Ahí estaba otra vez, su toque deliciosamente cálido, sus movimientos finalmente deshicieron la tensión en sus hombros y se dejó ir. Cerró sus ojos sintiendo sus dedos, el movimiento de sus muñecas. Agarró con fuerza los bordes del asiento, sus piernas se apretaron y retorcieron, esperaba que él nunca terminara

Tristemente, lo hizo "Muy bien, nos vemos la siguiente semana"

"Uhm…h-hai...ari-gatou" murmuró ella casi incoherentemente. Él recogió su maleta de deportes "¿N-Neji-sempai?"

"¿Si?"

Hinata se dio cuenta que no tenía nada qué decir "Ten un buen fin de semana"

"Tú también, sayounara, Hinata-san"

Regresó a casa. Hanabi estaba al teléfono de nuevo. Su padre estaba en su oficina de nuevo. Subió las escaleras, entró a su cuarto y cerró la puerta con seguro de nuevo, como si alguien pudiera entrar y sacar de ahí sus pensamientos para leerlos


Espalda contra la puerta, colocó una mano en la misma pierna que él había tocado. Imitó su toque, su firmeza, yendo hacia arriba. Se levantó la falda para buscar…si…el rasguño aún estaba ahí, apenas visible, acarició las marcas rosadas y siguió su camino hacia arriba. Había un punto entre sus piernas que liberaba oleadas de placer si lo presionaba y pensaba fuerte en él…su cara, su aliento en sus mejillas, la reluciente piel de su pecho. Él, tan cerca de ella que si hubiera sacado la lengua habría podido saborear sus labios suaves y carnosos… mientras se tocaba repetidamente en círculos, hacia adentro y hacia afuera, su cuerpo inventó nuevas formas a medida que el placer incendiaba su sexo y sus caderas se movían y unían al juego

"Neji…" gimió

Se detuvo ¿Qué estaba haciendo? Aún le gustaba Naruto ¿Cierto?