Cap. 2 Perdóname mamá, estoy embarazada

Albert y Bridget se encontraban a menudo en su querida cabaña aquella que había sido su único testigo de todos sus encuentros amorosos. Tres meses habían transcurrido, todo parecía en calma, sin embargo una joven tenía una pequeña angustia que la atormentaba, ya que tenía con exactitud tres meses de retraso; al principio creía que era algo normal, pues su madre en varias ocasiones le había dicho que tener ligeros retrasos era un tanto normal en las jovencitas, pero lo que a ella le estaba ocurriendo era algo fuera de lo "normal" que consideraba su madre.

Amelia como toda madre se daba cuenta que su hija anda muy distraída, sobre todo en sus labores, pero sobre todo su energía andaba por los suelos, ya que de ser una niña sumamente trabajadora, ahora le costaba mucho levantarse temprano, estaba comiendo más de lo inusual, pero sobre todo llevaba tres meses que a partir de las 7:00 p.m. se perdía a dar sus supuestos "paseos" alrededor de la mansión y no era sólo eso, en muchas ocasiones le había parecido ver al joven Albert salir 20 minutos antes de las 7:00 p.m. y regresar aproximadamente a la misma hora en que lo hacia Bridget. Algo andaba mal, su "sexto sentido" de madre le decía que pronto habría problemas graves, muy graves.

-¡Bridget!, ¡Bridget! ¡Niña acaso no escuchas que te estoy llamando!…

-Lo siento mamá…

-¿Me quieres decir por qué últimamente andas en las nubes?

-Es que me siento muy cansada… anoche no pude dormir bien…

-¿Y cómo es que andando TAN cansada aun tienes animo de salir después de terminar de hacer las labores?

-(Qué le habrá querido decir su madre con eso, muchas veces se cuestionó) Este lugar es tan hermoso mamá, parece como si estuviéramos en el paraíso (suspirando mientras se asomaba por unas de las ventanas que se encontraban en la cocina)

-Es cierto Brid, pero jamás olvides que nosotras no pertenecemos ni perteneceremos nunca a este paraíso, nosotras pertenecemos a otro mundo, muy distinto a este… (Acercándose a su hija y mirándola fríamente)

-¿Por qué me dices eso mamá? (temerosa a su respuesta)

-Tú mejor que yo deberías saber la respuesta, ¿no es así?

-(Bajando la mirada) Realmente no sé a qué te refieres…

-Bridget, tú y el joven Albert han sido amigos prácticamente desde antes de que nacieran, la señora y yo fuimos muy cercanas, tanto tu difunto padre como yo crecimos viendo a tus abuelos trabajar con la familia Andley, todos hemos convivido en santa armonía, siempre respetando el hecho de que ellos son los patrones y nosotros sus trabajadores. El joven Albert es un niño muy amable y bondadoso, pero jamás, escúchame bien, NUNCA pongas tus ojos en él, menos tú corazón.

-(Sorprendida ante las palabras de su madre) ¿Por qué me dices todo eso mamá?

-Cuando los dos eran niños se veían tiernos jugando uno al otro, pero ahora es diferente, él es un joven muy apuesto y tú (tocando sus mejillas) eres una niña encantadora y muy hermosa, pero él es el heredero de todo lo que vez, él está destinado a vivir a lado de prácticamente una princesa, mientras que tú sólo podrías casarte con algún capataz.

-Mamá, Albert y yo sólo somos amigos…

-(Dándole una bofetada) ¡Albert!, haz dicho ¡Albert!

-(Asustada) Quiero decir el joven Albert y yo sólo somos amigos mamá, sólo eso…

-(Tomándola bruscamente por los hombros) ¡Bridget escúchame bien, te prohíbo que te acerques al joven Albert, tú y yo aquí somos unas simples trabajadoras, no busques problemas, no los busques! (Saliendo de la cocina)

-(Llorando) Lo siento mamá, realmente lo siento…

Bridget ya no podía seguir ocultando lo que dentro de poco iniciaría a notarse. En uno de sus encuentros con Albert decidió decirle la verdad, temerosa de cómo reaccionaría él, al finalizar su encuentro amoroso finalmente se lo dijo.

-Sabes que cada día que pasa te amo más (besándola tiernamente en los labios)

-Albert tengo algo muy importante que decirte…

-¿Qué es eso tan importante que tienes que decirme?

-¿Albert me amas? ¿Realmente me amas?

-Es eso lo que tenías que decirme…

-Por favor contéstame…

-Por supuesto que sí, te amo demasiado, eres la chica con la cual quiero estar siempre…

-¿Estarías dispuesto a estar conmigo para siempre?

-Señorita Evans, no se ha dado cuenta que todo mi ser le pertenece sólo a usted…

-(Tomando las sabanas para cubrir su cuerpo desnudo, se levanta y comienza a llorar silenciosamente) Albert, estoy embarazada.

-(Sorprendido) ¿Qué fue lo que dijiste Brid?

-(Volteándose hacia él) Perdóname Albert (aumentando el llanto)

-(Parándose a lado de ella) ¿Estas embarazada? ¿Está segura?

-Al principio creía que era un ligero retraso, aun no me ha revisado ningún médico, pero Albert desde hace trece semanas no he tenido mi periodo

-(Abrazándola fuertemente) No te preocupes, todo va a estar bien y no tengo nada que perdonarte, ya que ninguno de los dos fue cuidadoso. Yo siempre estaré contigo…

-Tengo mucho miedo Albert (llorando)

-Todo va a estar bien, yo te cuidare, te lo prometo, no dejaré que nada malo te pase ni a ti, ni a nuestro bebe

Poco a poco fueron pasando los meses, sólo Albert y Bridget sabían lo que estaba ocurriendo, afortunadamente el vientre de ella no era tan notorio aun, a pesar de que ya contaba con un poco más de seis meses de gestación; todo parecía ir tranquilamente, sin embargo ninguno de los dos se imaginaban lo que estaba a punto de suceder.

-¿Qué crees que vaya a ser? ¿Niña o niño?

-Realmente no lo sé, lo único que quiero es que sea la persona más amada y que su vida este llena de felicidad (contesto Albert, mientras acariciaba el pequeño vientre)

-Te tengo una sorpresa (sacando una caja, la cual siempre había mantenido oculta de él)

-¿Qué es eso?

-Una sorpresa (jugueteando con su amado Albert)

-(Haciendo pucheros) No me dirás que es…

-¡Taran! (Sacando una pequeña muñeca de trapo)

-Eso es para mí (jugueteando)

-¡Claro que no! Cuando era niña tuve una muñeca similar a esta, sólo que la mía tenia bordado el nombre de Bridget…

-Es verdad, es la que tú madre te hiso…

-Así es, yo también le hice una a nuestra bebe

-¿Qué harás si resulta ser niño?

-Mi mamá siempre me ha dicho que todas las madres tienen un "sexto sentido" y el mío me dice que será una hermosa niña

-¿Candice? Leyendo el nombre que tenía la muñeca

-Si es niña me gustaría que se llamará Candice y si fuera un varón le pondría el nombre de su abuelo y el de su padre, Albert David…

-¿Albert David? ¿Qué culpa tiene él? (carcajeándose)

-Que malo eres, (haciendo pucheros)

-Está bien le pondremos el nombre que decidas…

-Por eso te amo (besándolo tiernamente en los labios)

Amelia no sólo notaba rara a su hija, sino que la veía diferente. Regresando de uno de los dichosos paseos de Bridget, la llamo a la habitación que ambas compartían en la mansión para hablar sobre lo que estaba sucediendo.

-¿Qué es lo que sucede? Y no me digas que nada…

-¿Qué debería estar sucediendo mamá?

-¡No me respondas con otra pregunta!

-Estoy bien, nada me sucede…

-¡Quítate la ropa en este instante!

-¿La ropa? ¿Por qué?

-¡Simplemente has lo que te digo! Es mejor que lo hagas tú misma a que yo te la arranque…

-¿Qué te sucede mamá? ¿Por qué estas así?

Al ver que su hija no hacia lo que ella le exigía, la tomo del brazo y poco a poco fue arrancándole la ropa hasta quedar en camisón que usaba debajo de su vestido. Al verle el pequeño vientre a su hija la cacheteó hasta que se cansó. Sentía ira, impotencia, decepción; su única hija estaba embarazada, embarazada y con tan sólo 14 años de edad.

-¿De quién es?

-(Llorando) Eso no importa…

-(Sacudiéndola de los hombros) ¡Te exijo que me digas quien es el padre!

-Lo único que importa es que es mío… (Llorando inconsolablemente)

-Es la última vez que te lo pregunto… ¿Quién es el padre?

-(Hincándose ante su madre sin parar de llorar) Perdóname mamá, por favor perdóname

-¡Dímelo! ¡Dímelo antes de que te mate a golpes!

-(Acorralada ante su madre) Es de Albert

-(Sorprendida) ¿De quién dijiste?

-ES de Albert, es del joven Albert