El reencuentro
Caminábamos por algunas calles empedradas de Volterra, a veces estrechos túneles, Heidi conducía el camino y hacia ademanes para mostrarnos algunos edificios importantes del centro de la ciudad. Los turistas exclamaban maravillados antes la hermosa arquitectura, al igual que yo. Fue cuando doblamos para subir una escalinata cuando ella señalo el majestuoso castillo de años de antigüedad, cuando voltee la vista arriba para admirarlo, repentinamente sentí una punzada la cabeza, mi mente empezó a vagar en una época desconocida, veía imágenes que pasaban rápidamente por mi mente, y no sabía que me ocurría, sentía que la cabeza me iba a explotar y me tambalee en las escaleras de piedra por las cuales el contingente de turistas subía.
Heidi pareció notar lo que sucedía, a pesar de que mi mente estaba en un transe desconocido, pude sentir que se aproximaba entre la gente.
-Hey, falta poco- dijo sosteniéndome firmemente de la muñeca, este roce inesperado, inexplicable y afortunadamente supuso un fin a mis visiones, sonrei con pesar y asentí, ella momentáneamente hizo una cara, que a mí me pareció de horror y se alejo rápidamente, supuse para seguir dirigiendo al gentío.
Rápidamente me repuse, totalmente desconcertada ante lo que me había sucedido y casi corrí escaleras arriba, pues no quería perderme. Casi caigo cuando tropecé con un hombre medio calvo y rechoncho, con una camisa horrible, bastante colorida y con muchas flores, otro más de los turistas. La razón por la que tropecé con aquel hombre fue porque todos aguardaban por algo aunque no supe que, Heidi no se veía por ningún lado, y entonces apareció detrás de la puerta frente a la que todos esperábamos. Alzo la voz unas octavas más y nos invito a pasar con su voz tan persuasiva.
Entramos dentro del edificio, un lugar sumamente oscuro, pero a pesar de esto Heidi parecía conocerlo a perfección y nos guio por otra puertecilla para llegar a una amplia estancia, la cual a comparación de la otra habitación lucia mucho más luminosa, está decorada finamente con esculturas y cuadros muy valiosos, seguramente de la edad media. Había una mujer muy hermosa aunque no tanto como Heidi detrás de un mostrador, nos dio la bienvenida en italiano, nuestra guía simplemente asintió y paso de largo dirigiéndonos a unas puertas enormes al final de un corredor, cuando mi rostro dio vuelta tras para verla nuevamente ella hizo una cara de pesar la cual no comprendí y seguí de largo.
Las grandes puertas se abrieron para entrar en una habitación amplia, con una enorme cúpula en el techo y hermoso acabado en las paredes, con leyendas en latín, mis ojos iban de un lado a otro y empecé a tener la sensación de que había estado en aquel lugar antes y entonces tuve de nuevo esa punzada, y miles de imágenes comenzaron a pasar por mi cabeza.
Entonces todo sucedió muy rápido, repentinamente nos encontrábamos al centro de aquel lugar y rodeados de seres hermosos, con capas negras que aparecían de no se donde, y en un segundo todo se convirtió en gritos, dolor y sangre.
Mis ojos atónitos y fuera de si, giraron de lado a lado para mirar como los ángeles de negro sorbían la vida al contingente de turistas al que yo pertenencia, y fue entonces cuando lo vi, el mas hermoso de todos ellos venia hacia a mi, las imágenes en mi mente no frenaban y sentía como el pánico se apoderaba de mi, no podía hacer mas, caí de rodillas al suelo y espere la llegada de la muerte.
No sabia donde tener la cabeza, que pensar o hacer, correr, gritar, estaba hecha un lió, sus ojos eran rojos, como toda aquella sangre que fluía a mi alrededor, vi sus labios contraerse para mostrar los comillos y entonces cuando toco mi mano para morderme todo cambio. Su toque me quemo la piel, mi cabeza empezó a colapsar ante toda la información que llego a mi, y contrario mis expectativas, el hombre se convirtió en una estatua sujetando mi mano, dejándome presa, parecía fuera de si y con la mirada perdida, mientras yo me iba sumergiendo cada vez mas ante la ola de visones, épocas completamente desconocidas y sus rostro, el rostro del hombre que causaría mi muerte estaba ahí, siempre estuvo ahí, cerré mis ojos y entonces súbitamente esta paro.
El hombre había soltado mi mano y hora me miraba fijamente a los ojos, mostrando una confusión tan grande como la mía. Era como estar dentro de una burbuja, solo el y yo fuera del horror que estaba a nuestro alrededor.
No se en que momento sucedió, pero ya me encontraba entre sus brazos y el me conducía a un lugar desconocido.
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