-Bella ven aquí!Ya no quiero seguir jugando a las escondidas. No me gusta! Deja de esconderte eres una tramposa-Grito la niña de ojos verdes y cabello negro, llamada Alice o como sus hermanos la llamaban la enana, La pequeña de cinco años era demasiado chiquita para su edad ,flaquita hasta los huesos y de un tamaño que apenas alcazaba los ochenta centímetros, Alicia como le decía su hermano para molestarla, ya que para él la niña caería en cualquier momento en el mas diminuto hoyo y se iría al país de las maravillas, era una personita de lo mas hiperactiva, siempre estaba dándole dolores de cabeza a su amiguita Bella ya que comenzaban un juego y al rato ya se aburría, odiaba estar sola como lo estaba desde hace veinte minutos buscando a su compañera de juegos.

-Bella sal de donde estas o llamo a tu mama-Grito a todo pulmón con su voz chillona de niña casi al borde de las lagrimas. Bella asustada salió de su ensoñación debido al berrinche que comenzaba a hacer su amiguita, todos conocían a Allie y sabían que cuando comenzaba a desesperarse hacia unos escándalos que podía hasta despertar a los muertos.

-Alice llevamos jugando por un rato y ya hemos cambiado de juego un millón de veces-Le dijo con frustración la pequeña que salía de su escondite detrás de un gran roble.

-Ay Bellita no seas exagerada, yo no tengo la culpa que seas una tramposa, llevo hace rato buscándote y tu nada que apareces-

-Esa es la idea del juego Alice-

-Bueno pero a mí no me gusta así que no jugamos mas-Uno de los defectos de la niña era que al ser la única nena entre tantos varones que la consentían se había vuelto muy caprichosa y todos debían hacer lo que ella quería, siempre sabia como conseguir sus propósitos con pucheros, llantos gritos o cualquier artimaña que conocía.

-Y esta vez a que quieres jugar? Ya me estoy cansando, si sigues así me voy a mi casa y te quedas sola-

-Pues vete no me importa puedo jugar yo sola-dice la niña encogiéndose de hombros y mirándose las uñas.

-Entonces Chau-Responde Isabella emprendiendo el camino hacia su casa

-No! No! No te vayas! Ya sé! Juguemos a la casita. Espérame aquí! No te vayas a ir-Y corre hacia el interior de su casa. Bella que ya estaba acostumbrada a los ataques de su amiga, se dirige hacia uno de los columpios del jardín y se sienta mientras sacude su vestido azul que tenía un poco de tierra debido a su escondite. Bella era también una niña de cinco años al igual que su a compañera de juegos era dos meses menor que esta última, pero a diferencia de ella Bella era varios centímetros más alta que ella, también era delgada, Su nombre era Isabella, pero a ella no le gustaba porque decía que era nombre de abuelita por eso todos le decían Bella, era una niña tranquila, curiosa siempre queriendo aprender cosas nuevas, poseía una belleza que a todos los niños del jardín le encantaba ,parecía una muñequita de ojos grandes y expresivos color café y una larga cabellera chocolate que llegaba hasta la cintura y que siempre tenía bien peinada en dos colitas, su piel era blanca como el papel y tenía unas mejillas regordetas que se coloreaban cuando tenía vergüenza que le daba un aspecto súper tierno. Bella a pesar de ser hija única era una personita humilde, sencilla y amable que todos adoraban. Alice y Bella se conocían desde niñas sus padres eran grades amigos, ambas procedían de familias bien acomodadas, por no decir con mucho dinero, siempre estaban ellas dos solas ya que los hermanos de Alice eran mayores y siempre las corrían cuando ellas querían unírseles en sus juegos.

La Familia Swan estaba compuesta por Charlie su padre un hombre bondadoso que amaba a su esposa y a su princesita, su Mama Raneé una mujer hiperactiva, alegre y llena de vida y Bella la pequeña mas mimada y querida del mundo.

Por el contrario los Cullen eran una familia numerosa estaba compuesta por Carlisle un hombre generoso que a pesar de ser uno de los hombres más poderosos del país prefería vivir en un pequeño y tranquilo pueblo como Forks y dedicarse a proteger a su familia, al igual que Charlie ambos eran poseedores de una muy basta fortuna, que en el futuro heredarían sus hijos, por eso trataban de inculcarles el valor de la familia y no del dinero como hacen muchos hombres con poder. Su esposa Esme era una mujer cuyo corazón estaba lleno de amor por los suyos y por todo ser viviente en el planeta, ella es de esas mujeres que nacieron para ser madres y proteger a los demás , poseedora de una belleza natural que muchas envidiarían, la matriarca de los Cullen fue a muy temprana edad tentada por las luces de la fama al recibir la oferta del mundo de la moda ,que ella rechazo para comenzar a formar su familia y eligió los cambios permanentes de ropa y look por los cambios de pañales. El hijo mayor del matrimonio era un joven apuesto que había heredado los verdes ojos y el cabello color bronce de su madre y el porte gallardesco de su padre, Edward como se llamaba era un adolescente de quince años alto, atlético ,todo lo que un joven de su edad querría ser, las chicas suspiraban por él y soñaban con que el chico les dedicara aunque sea una palabra, era un muchacho muy serio, y se estaba preparado para cumplir el rol que le estaba destinado, ser el heredero del gran imperio Cullen, pero Edward tenía un secreto algo por lo que sufría día a día, algo por lo que más adelante tendría que sufrir mucho mas y no sabría si lo conseguiría. Emmett era el hijo del medio era alto y fuerte para su edad con trece años superaba en estatura y porte a todos sus compañeros de clase, a primera vista infundía miedo pero una vez que lo conocían se daban cuenta que era puro corazón, sus ojos celeste iguales a los de su padre y su hermana estaban cubiertos por un brillo pícaro, que lo hacía parecer muy adorable al igual que los hoyitos en la cabeza. Con su hermano mayor eran dos polos opuestos uno serio y el otro siempre alegre, pero el menor adoraba a su hermano y lo seguía a todos lados era su héroe, su amigo su figura a seguir. Aparte de la pequeña Alice la princesita del hogar que físicamente no se parecía a ninguno de sus hermanos mayores, sólo en los ojos celeste como su padre y en los cabellos oscuros a su hermano Emmett, había un sexto integrante en la familia con diez años Jacob Black ahora también un Cullen se había unido a la familia al fallecer la hermana de Carlisle Rebecca y su esposo Billy e un accidente. Jacob era un poco más pequeño que Emmett, de piel morena como su padre y cabello y ojos oscuros como su madre, siempre estaba metido en líos que debían solucionar sus ahora hermanos mayores y que producían más de un dolor de cabeza a Esme. Edward lo quería como a un hermano pero al ser un hijito de mama que adoraba a esta odiaba que Jake, como le decían, le faltara el respeto a la segunda luz de sus ojos como era su madre, por eso su relación no era la mejor y más adelante esta empeoraría mucho mas.

-Tierra llamando a Bella, Oye ya te dormiste?-Pregunta la pelinegro al encontrar a su amiga casi dormida en el patio de juegos del jardín que compartían las dos casas.

-Me asustaste, sólo estaba meditando-

-Odio cuando hablas como los grandes, pareces Edward hablando con palabras raras que no conozco.

La pequeña morena se sonrojó con la mención del mayor de los Cullen y solo atino a decir-Estaba pensando Alice, así está mejor –espeto con un poco de brusquedad.

-No solo hablas como Eddie, sino que ya te estás poniendo igual de amargada que él, cuando sean grande se va a casar y sus hijos van a salir con cara como cuando chupas limón

La cara de la morena de pronto se puso colorada por la idea de su compañera y de los nervios dijo sin pensar-Mis hijos con Edward serán hermosos porque van a tener sus ojos, y deja de decirle Eddie porque a él no le gusta se llama Edward! Edward!-Grito sin darse cuenta solo fue consciente de su error cuando vislumbro los grandes ojos de Alice con sus pupilas dilatadas de la impresión de lo dicho por su amiga, pero no le dio tiempo de decir nada porque esta comenzó a gritar.

-A Bella le gusta Edward! A Bella le gusta Edward!

-Ya basta Alice te pueden escuchar, ya deja de gritar.

-Con una condición Bellita respóndeme ¿te gusta mi hermanito cara de Limón?

-Deja de decir tonteras y vamos a jugar sino me voy

-No hasta que me lo digas.

-No te voy a decir nada y ahora me voy-dijo la morena enojada

-Aaaaaaaaaaaaa Beeellaaaaa leeee Gusssssssssstaaaaaaaa- comenzó a gritar la más pequeña a todo pulmón.

-Si te lo digo te callas?-pregunto resignada, su amiga solo asintió con la cabeza-Y prometes no decir nada-Aliie solo asintió e hizo la seña como que cerraba su boca con llave y tiraba esta.

-Ok, si me gusta, estas contenta ahora-

-Vamos a ser Hermanas, si te casas con Edward vamos a vivir juntas y vamos a poder jugar todo el día, y vamos a hacer pijamadas todas las noches y vamos a poder entrar a su cuarto y jugar con sus CD.-hablaba y hablaba sin parar de una manera muy escandalosa sin darse cuenta que ya no estaba solas.

-Hay enana porque gritas acaso ya encontraste al conejo?-Pregunta Emmett burlándose de su hermana.

-Eres estúpido le voy a decir a mama que me estas molestando y para tu información estoy contenta porque Bella va vivir con nosotros porque se va a casar-En ese momento Bella que no podía creer lo que su amiga gritaba tapo con su manita la gran bocota de su compañera.

-Alice solo está enojada porque no quiero jugar a la casita con ella-diciendo lo primero que se le ocurrió-Verdad Alice-los ojos de la aludida se abrieron al darse cuenta de la metida de pata que había hecho y comenzó a asentir enérgicamente.

-Belli Bells que tan tonto me crees? No respondas! Así que te gusta mi hermano? Interesante-Y comienza a acariciar a un gato imaginario como el malo de James Bond-Lo sabia! Los que se pelean se aman y tu y mi pequeño hermano se llevan como perros y gatos, hablando de eso me encanta esa película creen que la tengan en el video la quiero ver?-ambas niñas lo miran como si de repente Emmett hubiera comenzado hablar en otro idioma. Alice fue la primera en reaccionar frente a las estupideces de su hermano.

-De que estás hablando Emmett?

-De la película donde un gato quiere dominar al mundo y los perros entran al rescate y no salvan a todos de terminar siendo esclavos de los mininos y como castigo al gato lo empiezan a travestir unas señoras, por eso hay que tener cuidado yo siempre vigilo al gato de Bella sospecho que está tramando algo nadie puede dormir tanto como lo hace esa cosa que Belli Bells llama mascota-Frente a la cantidad de babosadas que Emmett suelta por segundo Bella ni tuvo tiempo de defender a su bebe.

No Estúpido! Te pregunto cómo es que sabes quién le gusta a Bella?-Para ser niñas de seis años Bella y Alice eran muy maduras para su edad y como toda niña ya comenzaban a tener enamoramientos de niñez, pero el caso de Bella es diferente este amor platónico de niña la seguirá muchos años más. Pero ahora el quid de la cuestión es averiguar qué información poseía el atrofiado cerebro de Emmett debido a la cantidad de comida chatarra que consumía sumado a las muchas horas que dedicaba a quemar las pocas neuronas que poseía frente a la televisión.

-Es obvio que a Bella le gusta…-En ese momento una cuarta persona entra en escena y es nada más y nada menos que el hermano mayor de los Cullen.

-Quien le gusta a Bella?-Pregunta de manera brusca mirando intensamente a la pequeña morena, pero con la pregunta dirigida a su hermano.

La cara de Bella en ese momento era un poema, ya ni se acordaba como estaba en esa situación, pero ahora se encontraba viviendo una pesadilla parada allí, justo enfrente del protagonista de sus sueños de cuentos. Para ella Edward era un príncipe como el de los libros que leía, en ese momento el único cuento que se acordaba era el de Alicia en el País de las Maravillas, pero no porque le gustara sino porque quería ser Alicia y desaparecer en un agujero.

-Pues aquí mi Brother a Bellita le gusta-Emmett no pudo terminar la frase debido a la patada que mu pequeña hermana le propino en una pierna dejándolo muy adolorido.

-Eso te pasa por chismoso-la pelinegra estaba colorada de furia dirigida a su hermano, quien diría que una niña del porte de Alice pegara tan fuerte casi al punto de dejar casi llorando a su hermano que le sacaba por lo mínimo unas tres o cuatro cabezas de altura, pues ahora Emmett podía dar fe del buen punta pie que poseía su hermanita

Pero yo solo estoy diciendo-Decía el grandote sobando todavía su pierna.

-Cállate

-Pero si Bella gusta de…

-CA-LLA-TE

-Pero...

-Emmett!

-Ya Bueno van a decir o van a seguir peleando-pregunta el cobrizo ya molesto mirando todavía a la pequeña amiga de su hermana quien todavía no se dignaba a levantar la cabeza y miraba al suelo colorada de la vergüenza

-ABellalegustaJake-dijo Emmett muy rápido y saliendo corriendo lejos de la furia de su hermana menor

Ambas niñas se quedaron pasmadas ante la revelación del estúpido hermano mayor de Alice, la declaración del grandote hizo que Bella dejara de morderse el labio, tic que tenia la niña cuando estaba nerviosa y levantara la mirada encontrándose de repente con la mirada furibunda del cobrizo dirigida a ella.

-Eso es verdad?

-Si es verdad-dice la hermanita de este pensando que de esa manera ayudaba a su compañera.

-No creen que son muy chiquitas para pensar en novios y en estupideces ¿No se qué hago aquí perdiendo el tiempo con mocosas.-Y se fue dejando a una atónita y muy molesta Alice por haberla llamado mocosa, si ni siquiera tenía mocos, y a una dolida Bella por el desprecio que vio en la mirada de Edward antes de retirarse.

La tarde de juegos había llegado a su fin una casi llorosa Bella se retiro a su hogar a llorar porque el protagonista de sus sueños, solo la miraba como una niña, y es verdad eso era lo que Bella era una inocente niña que recién estaba dando sus primeros pasos en el amor a la tierna edad de cinco años, pero lo que nadie sabía era que Bella no era como las demás niñas, ella amaba a Edward con su inocencia de infante pero lo amaba y eso era lo que a ella le importaba, lo que su corazón sentía.

-Algún día Edward-No sabe de donde salieron esas palabras ni siquiera estaba segura si fue ella quien las dijo .Esas palabras no las pronuncio la niña, sino que fue la mujer que estaba dentro de ella, esa mujer que en unos años se convertiría.

-Bella ven a ayudarme a preparar la cena-Grito su madre desde la cocina y la voz dentro de ella se apago para dar de nuevo paso a la niña que salió disparada con toda su inocencia a ayudar a su madre.

Edward estaba en su habitación frustrado, no podía entender como él un joven de quince años, guapo, rico, inteligente con todas las chicas del instituto a sus pies podía estar así de loco como estaba.

Porque si Edward estaba loco, pero su locura tenía nombre y apellido y aunque él en voz alta no lo aceptara, esa locura lo estaba consumiendo lo que Edward no sabía es que más adelante, ésta en lugar de menguar iba a crecer de manera abismal casi consumiéndolo por completo. Su locura era nada más y nada menos que una niña de cinco años. Bella Swan mejor dicho Isabela Marie Swan la amiguita de su hermana, la hija de los mejores amigos de sus padres, esa niña de piel de porcelana, con la cara salpicada de pecas que la hacían parecer adorable, su cabello color chocolate que caía en cascada por su espalda, era una muñequita, era su muñequita, pero lo que más amaba de ella era esos pozos color marrón, a veces más claros, otras más oscuros tirando a café según su estado de ánimo, porque si el sabia todo, cada reacción, cada emoción que reflejaba su rostro, como cuando se concentraba mucho mordía su labio en la parte izquierda de este, pero cuando estaba nerviosa lo mordía del lado derecho. Así de loco estaba la amaba, algunos dirán que era un enfermo, otros un deprabado alguno hasta lo tildarían de pedófilo, pero no en la amaba jamás le haría nada que acabara con su inocencia, él sólo quería protegerla nunca le haría nada, ella era pura, por Dios era una niña. Nunca pensó en ella como mujer, porque aun no lo era, eso lo separaba aun de ser un monstruo, aun no estaba seguro del sentimiento que poseía hacia ella, sabía que era amor, pero no sabía de qué tipo; como hermanos?, podía ser, la vio desde que nació era prácticamente como su hermana, había crecido con ella, la había visto crecer, no lo sabía, pero de algo estaba seguro no la quería como a Alice, si la segunda luz de sus ojos era Esme ,el tenia claro que sobre todas las personas esa niña estaba por encima de todos. Y eso hace que en este día Jacob ganara putos para convertirse en la persona más desagradable, ya que ahora no solo no lo quería por ser irrespetuoso con su amada madre sino que según palabras de su hermano ahora el chico al parecer ocupaba un lugar en el corazón de su niña y eso automáticamente, despertaba el odio en el corazón del joven. No sabia porque. Primero tenía que saber qué es lo que sentía por Bella, que faceta del amor correspondía para su pequeña. De qué lado del amor se encontraba? Por ahora del lado de la LOCURA.