Sigamos!

Supongamos que el contexto es hasta casi los últimos capítulos del anime. Después del confrontamiento de Kacchan y Deku, pasaron un par de días y aquí colocamos este fanfic. (Tal vez tenía que poner esto en el anterior capítulo...)

No aparece Mirio hasta tal vez más adelante, o quizás, no aparezca directamente...


Sobredosis.

2. ¿No todo es lo que parece?

A pesar de que la luz del amanecer ya casi iluminaba todo lo demás que se encontraba en ese pasillo, esa habitación aún se mantenía en las penumbras. Intentó hacer el menor ruido posible con la puerta y entró con varias preguntas en mente.

¿Olvido? ¿Cansancio? ¿Una combinación de ambos?

Prefirió dejar la puerta a medio abrir que encender la luz. Tal vez lograría un sobresalto de parte de su compañero, por lo que, solo quería pasar desapercibido a que causar un gran malentendido.

Las distintas figuras de All Might, en la oscuridad, simulaban ser pequeñas gárgolas a punto de atacar ante cual indicio de amenaza. Estaban por todos lados, hasta podía asegurar que sus plásticos ojos se movían y lo seguían con sigilo. Los posters también cumplían el propósito de intimidar a cualquiera con sus dibujos claramente alterados por la oscuridad.

Aún así, continuó en silencio.

No se detuvo a indagar más sobre el entorno hasta que quedó a pasos de lo que parecía ser su cama.

Con la poca luz y sus ojos más acostumbrados a la falta de ella, notó que en medio de todas esas sábanas desordenadas, estaba él.

Su cuerpo estaba levemente girado para su lado. Observó como su cara lucía cansada, a pesar de estar dormido, aún conservaba las ojeras.

Suspiró algo resignado pero aliviado a la vez, al notar que Midoriya parecía dormir plácidamente en su cama.

Claramente, el cansancio había tomado a una nueva víctima.

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Dudó si debía esperar allí a que se despertara o solamente irse sin decir o hacer algo.

Si lo veía del lado positivo, podría reprocharle el descuido apenas se levantara.

Pero si lo veía del lado negativo, tal vez causaría una mala impresión que él se hubiera tomado el atrevimiento de entrar hasta su habitación. No era algo de lo que era capaz normalmente, sin embargo, estaba preocupado y las circunstancias habían hecho que él terminara allí con Midoriya durmiendo al lado.

Ante el segundo de sus pensamientos, suspiró nuevamente para decidir que debía irse.

Dando media vuelta y a medio trayecto, el sonido de lo que parecía ser una alarma lo sobresaltó.

—Típico de él. — susurró al darse cuenta que lo que estaba escuchando era algún tipo de diálogo o saludo de All Might.

El sonido, o mejor dicho, ruido era bastante fuerte y confuso, hasta quizás molesto. No se entendía exactamente lo que decía. Era lo justo y necesario para despertar a cualquiera o incluso a más personas.

Sin embargo, Midoriya ni siquiera se había movido a eso.

Cuando esperó algún tipo de reacción, no hubo ninguna.

Eso le llamó más la atención.

¿Tanto era su cansancio? ¿Era posible siquiera? ... — Pensó, al volver a atraer a sus preocupaciones.

—¡Ya Midoriya! ¡Apaga tu maldita alarma que los demás queremos dormir!— gritó alguien que parecía ser Mineta mientras golpeaba con insistencia la pared desde la otra habitación.

Ni con todos esos ruidos parecía responder.

Al pasar lo que efectivamente fue un minuto más largo de lo normal, la alarma se detuvo.

No lo dudó, algo estaba pasando. Rápidamente, se volvió a acercar a Midoriya.

Sin saber con exactitud qué hacer, le tocó la frente con cuidado. Al percibir que estaba bastante fría, comprobó que era lo mismo con su mejilla. Por esa razón, lo movió del hombro varias veces sin obtener respuesta.

¿Solamente estaba profundamente dormido?

Comenzó a llamarlo desesperadamente mientras lo movía con más fuerza y seguía sucediendo lo mismo.

No había respuesta.

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El pánico comenzó a atacarlo sin que pudiera detenerlo. Sus manos comenzaron a temblar, sin saber cómo actuar.

Con miedo, tomó su pálida mano izquierda, sintiendo su pulso débil. Lo mismo pasó con sus respiraciones que también eran tenues y bastante superficiales.

¿Qué estaba ocurriendo?

—¡Vamos Midoriya! ¡Despierta! — casi gritó con una voz que hasta a él le parecía extraña y fuera de sí.

No lo razonó más. No debía. No buscó explicaciones a lo que tenía enfrente porque no las conseguiría de ningún modo.

En medio de su desesperación, corrió.

Dejó todo y corrió.

Correr y correr a donde fuera y lejos de esa habitación.

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Necesitaba ayuda de manera urgente.

Tal vez solo era una equivocación pero algo le indicaba que no lo era. Más bien, todo le indicaba que estaba mal. Desde el primer momento, todo había estado mal.

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Y corrió para ayudarlo, deseando que lo peor no llegase a suceder.