Desclaimer: Los personajes de Prince of Tennis no me pertenecen, son autoria de Konomi Takeshi. La historia relatada si es de procedencia de mi imaginación por lo tanto me pertenece (sonó raro x3). Prohibida su copia sin autorización.

N/A: Buenu lamento la demora, tuve un par de complicaciones en este tiempo, desde ya perdón y sin más disfruten

-Dulce Caramelo-

RedSpika'Mey

Cap.2: Agridulce Amor.

La puerta de la residencia Echizen se abrió dejando pasar al menor de la casa.

-Oh! Mocoso ¿que hacías en la calle a estas horas?– Pregunto curioso asomándose un tipo con cabellos castaños y ojos negros- ¿Acaso tuviste un cita? –Dijo con tono pervertido.

-No –Respondió tajante Ryoma descalzándose.- "Te amo." -Resonó en su mente y su cuerpo vibro inesperadamente, su corazón se acelero y sus mejillas se colorearon de un tímido rojo al pensar en esas dos palabras acompañadas del tierno rostro de la muchacha que horas antes se le había confesado.

-Uh? ¿Y porque estas tan sonrojado? –Indago nuevamente delatando un tono pícaro.

-No es nada – Negó acomodándose la gorra y subió rápido las escaleras.

-¿Es linda? ¿¡La traerás a casa! –Grito por las escaleras que segundos atrás su hijo había volado sobre ellas.

Ryoma pego un portazo por el tono y lo molesto que podría ser su padre. Y se apoyo en la puerta.

- Demasiado linda –Se encontró susurrando y su rostro se puso rojo como tomate.

- Meow –Se escucho el maullido de su pequeña mascota que presencio el impulso del corazón de su amo.

- Shh- Le dijo Ryoma para que el pequeño no delatara nada. – Como si pudiera – Comento una vocecita dentro de el.

Molesto porque estaba sumamente idiota desde que había leído esa infernal carta.

-R- Ryoma-kun – Escucho la dulce voz tartamudeante de la jovencita, su corazón salto por un momento, se cubrió bajo una fachada de indiferencia y la miro.

-Umm? – No podía articular palabra alguna el encuentro inesperado lo había dejado raro y no sabia porque… simplemente Ryuzaki era una chica, una simple y común chica.

- Ryoma-kun pa-para vos –Vio su carita tiernamente sonrojada, no perdiendo detalle alguno mientras ella agachaba la cabeza y extendía un sobre rosado. De repente sintió un extraño frenesí dentro de èl. Realmente incomodo y agradable.

-Eee – Se le escapo de sus labios, pero por suerte había sonado indiferente. Leyó cuidadosamente la carta.

"Ryoma-kun:

Se que vas a pensar que soy una de esas chicas, las de tu club de fans, pero no es así. Ryoma-kun me gustas mucho, desde el primer día que te vi en el vagón, pero seguro no te acuerdas porque me habías dicho que no me viste jeje. Espero que mis sentimientos sean correspondidos. ¡Dame una oportunidad Ryoma-kun para hacerte feliz! Te amo.

Sakuno R."

Su corazón con cada palabra resonaba palpitando a mil, entusiasmado, feliz…Nunca había sentido algo así y eso lo asusto, no quería volverse como su padre de ser un gran tenista a pensar las 24 horas del día simplemente en chicas. –Ryuzaki –Pronuncio al final ordenando un poco sus ideas y tratando que su corazón se tranquilizara.

-¿S-si?- Pregunto la chica de hermosos ojos rubí mirándolo mas su vista se desvío a su mano, la cual hacia un bollo la carta y el sobre.

-¿Qué fue eso? –Pregunto con burla impregnada en su voz, indeciso por dentro y tiro el bollo al cesto cercano sin medir lo que hacia.

-M-mis sentimientos Ryoma-kun – Sintió la voz de Sakuno quebradiza y desilusionada, una punzada llego directo a su corazón, se estaba equivocando no debió haber hecho eso, pero seguía asustado inseguro de si mismo, eso y mucho mas provocaba ella, cosa que lo incomodaba. No quería sentir lo que sentía.

-Ryuzaki –Pronuncio otra vez algo dudoso y se decidió, no caería en lo mismo que su padre- esas cosas son una perdida de tiempo, cosas inútiles – Sentencio finalmente y vio el rostro de reojo de la chica, estaba totalmente destrozada, sus hermosos ojos rubíes que siempre mostraban un brillo especial feliz, se habían apagado y lo único brilloso en ellos era esas finas lagrimas intentando escapar. – Mada mada dane – Se le escapo de sus labios sin siquiera pensarlo, la culpa la atravesó, ¿Acaso quería hacerla sentir peor? No. Se respondió así mismo eso era para el, ese aun te falta mucho era porque se sentía asustado y feliz, muy en el fondo era consiente que le gustaba demasiado la nieta de la entrenadora. Finalmente se alejo de ella y cuando logro alejarse un poco escucho su llanto, ya no era una simple punzada de culpa era una oleada, se sentía pésimo, la chica a la única que consideraba entre todo el publico femenino estaba llorando por su culpa.

De nada serviría seguir recriminándose, lo hecho, hecho esta. Sin mas con paso tranquilo se dirigió a las canchas de Seigaku, sin ganas realmente de entrenar.

Desde ese momento no había dejado de pensar en la chica ni un minuto, en las practicas estuvo completamente distraído y ahora hasta en la hora del baño el momento en que se relajaba al máximo, estaba completamente tenso, pensando una y otra vez en el rostro de la jovencita, en sus ojos tristes, en la carta y en la terrible culpa que lo azotaba.

Salio del baño, se vistió y se tiro sobre la cama, Karupin lo miraba y maulló.

-Soy un idiota, un completo idiota –Dijo en modo de contestación, el pequeño gato simplemente se acomodo en la cama junto a su amo, este lo acaricio intentando conciliar el sueño, por lo menos así no pensaría mas…

ERROR

A la mañana siguiente sus ojeras eran notorias, tubo todo tipo de sueños cuya protagonista no era nada mas ni nada menos que la tierna Ryuzaki Sakuno.

Sueños que iban desde la culpa hasta la lujuria, siempre había creído que no poseía ese sentimiento de deseo por la chica. Todo era culpa de esa muchacha. Bajo las escaleras con el uniforme de Seigaku, por primera vez llegaría temprano.

-¡Catástrofe! –Exclamo el viejo verde dramáticamente mirándolo con burla. – ¿Que paso Ryoma? ¿Mala noche? ¿Acaso tu novia no se presento en tus sueñitos húmedos? –Pregunto pícaramente.

- Se presento en demasiados – Respondió la mente de Ryoma recordando los insinuantes sueños.

- O… -Pronuncio logrando captar la atención de su joven hijo, que tranquilamente tomaba su leche- ¿Quizás soñaste que te la quitaban? –Ante la pregunta Ryoma se atraganto y su padre sonrío arrogantemente – Mada Mada dana –Le dijo a su tonto hijo.

-Hmph- Respondió irritado una vez recuperado tomo su mochila, se abrigo con su saco, rápidamente se calzo sus zapatos y salio de la casa.

-Talvez me la logre cruzar – Pensó entusiasmado y detuvo su marcha sorprendido. ¿Desde cuando pensaba en ella? ¿Desde cuando pensaba el simple hecho de cruzársela? Y ¿¡Desde cuando estaba tan entusiasmado por encontrarse con la nieta de la entrenadora! Agacho la cabeza totalmente avergonzado, acomodándose la gorra y continúo caminando hacia Seigaku.

- Talvez este en el salón ya- Pensó enfrente de la puerta de su curso, su mano tembló al acercarse al pomo.

-¡Ryoma-sama! –Chillo emocionada la adolescente, que era su compañera.

-Ella siempre esta con la niña gritona –Le recordó su mente y se giro hacia donde provenía el grito.

-Buenos días Ryoma-sama! –Contesto sumamente feliz.

-No esta –Informo su vocecita desilusionada. Al no recibir respuesta por parte de Ryoma, Tomoka entro al salón y nuevamente grito.

-Sakuno-chan! –Pronuncio el nombre de su amiga entrando. El corazón de Ryoma se acelero.

Esta adentro! ¡Esta adentro!- Ocultándose bajo su fachada y mirando solo el piso llego a su pupitre y se sentó recostándose, para después echarle un vistazo a la chica que lo traía mal.

-Ara? ¿No esta? –Dijo mirando para todos lados. Levanto su cabeza al escuchar eso y miro disimuladamente para todos lados.

-N-No esta –Afirmo su mente mirando el pupitre de Ryuzaki vacío

-Siempre haciendo escándalos Osakada! –Se quejo Horio.

- ¡Cállate! –Lo regaño enojada- ¡Sakuno nunca falta! –Se quejo haciendo un berrinche.

- Pues era de esperarse –Susurro audiblemente Horio

- Eh? ¡¿Porque lo dices? – Pregunto

- Ayer la vi salir llorando y corriendo, lo raro es que corrió para el lado de la estación y ella vive para el lado contrario – Señalo algo confundido. Ryoma se sintió culpable, como un terrible ogro.

- Cierto –Afirmo Tomoka y luego lo miro fijamente- Como sabes donde vive Sakuno! -Pregunto mirándolo. – TE GUSTA SAKUNO!- Pregunto a los cuatro vientos, provocando que aquella pregunta al llegar a los oídos de Ryoma lograra que el cuerpo de este se tensara. Horio simplemente se sonrojo. –Oh! ¡Te has sonrojado! – Ryoma se sintió invadido por una especie de enojo.

- ¡No! ¡No! –Negó Horio- NO me gusta, pero…no hay que negar que es muy linda o ¿no? –Una corriente de electricidad recorrió el cuerpo de Ryoma, se levanto con notorio enojo y se dirigió a Horio. Quería romperle la cara.

Ryuzaki es mía!- Grito todo su ser. – ¡Ella me ama a mi! –Se dio cuenta que lo iba a hacer y paso de largo de Horio, cerro la puerta azotándola.

-Pensé que Ryoma-sama te iba a golpear –Susurro Tomoka anonadada, mirando por donde se había ido el príncipe y su acompañante simplemente asintió.

Las horas pasaron rápidamente, aunque para el fue la jornada mas agotadora de clases, por suerte en breve tendría que ir al entrenamiento, así su mente se distraería haciendo lo que mas le gustaba jugar tenis.

Al llegar noto que Tezuka estaba ahí al igual que otros de los ex titulares, reuniendo a los actuales titulares.

-Bien a pedido de Ryuzaki-sensei por esta semana seré su encargado –Comunico Kuminitsu.

- Nosotros también ayudaremos a Tezuka-kun –Acoto Oishi.

- ¿Y porque no va a venir la vieja? –Pregunto Ryoma en el mismo tono que siempre utilizaba.

-O'chibi nyah! –Dijo el pelirrojo Eiji abrazándolo o mas bien ahorcándolo- Hace mucho tiempo que no te veía!

- Me as…fic…cias –Comunico entrecortadamente. Y el hiperactivo pelirrojo aflojo el abrazo.

- Sumire-san no vendra porque la pequeña Sakuno-chan esta enferma –Comunico Fuji con una sonrisa. Ryoma lo miro sorprendido, aunque trato de ocultarlo.

-Oh! Ryoma se preocupa por su pequeña novia! –Exclamo Momoshiro pícaro

- No es mi novia –Dijo de mala gana –Que tendrá Ryuzaki? –Se pregunto aun manteniendo su mascara de indiferencia.

- No te preocupes O'chibi, Saku-chan solo esta con gripe pronto se mejorara y vendra a animarte! –Le comento sonriente el neko.

- Umm no se –Interrumpió Fuji – Cuando fuimos con Tezuka a hablar con Sumire-san, Sakuno se veía bastante mal, estaba muy roja. –Ryoma lo miro y Syusuke abrió un poco los ojos, mostrando el azul de sus irises- Tenia el camisón pegado a su cuerpo…- Ryoma frunció el seño y el ojiazul cerro los ojos, sonriente continuo. – A causa de la fiebre.

- Debía ser muy alta para que se le pegue la ropa al cuerpo. –Comento Oishi preocupado.

- Dejen de hablar de la nieta de la entrenadora –Dijo Tezuka algo mal humorado de tanto chusmerio- Comiencen con 50 vueltas…TODOS –Recalco la ultima palabra mirando a los ex titulares.

El entrenamiento pasó sin mayores acotensimientos y también la tediosa semana. Con un Ryoma indeciso, de llamar a la jovencita o no, distraído casi todo el día…cosa que Kunimitsu le reclamo y extrañamente el joven ambarino cambio su recorrido pasando casi todos los días por la casa de los Ryuzaki.

Gran sorpresa se llevo un sábado cuando se dirigía al mercado. Entrando al jardín delantero de los Ryuzaki estaba Bunta con un oso de peluche, mientras masticaba chicle. Se detuvo preguntándose que hacia aquel tenista en la casa de Sakuno y con un peluche. La puerta se abrió dejando ver a la chica que no veía hace una semana. Se agacho, y acerco escondido por la pared baja que rodea el jardín de la casa, asomo su cabeza mirando y escuchando, lo que decían.

- Bunta-kun –Sonrió sonrojada la castaña dulcemente.

- Sakuno –Nombro tomando el delicado mentón de la chica haciendo que lo mirara a los ojos- Bunta-kun suena muy formal –Sin mas la beso en los labios cosa que Sakuno al principio la dejo sorprendida pero luego correspondió, aun ella no se acostumbraba mucho.

Ryoma estaba impactado, ¿¡Desde cuando Ryuzaki se dejaba besar por ese!

- Por cierto –Hablo el pelirrojo una vez que se dejaron de besar – Es un regalo –Dijo extendiendo el peluche enorme.

- Oh –Exclamo mirando el peluche- N-no puedo aceptarlo –Lo miro a el ojirojo sonrojada

-¿Por qué no? –Pregunto desilusionado – Tómalo como un regalo de perdón, ya que por culpa mía tomaste mucho frío –Sonrió solo para ella.

-E-esta bien – Sonrió dulcemente. Una punzada de dolor en el pecho se adueño de Ryoma, no podía creer lo que veía… ¿Cómo se olvidaba de el en una semana? ¿Qué le había hecho Bunta a Sakuno? – ¿Quieres pasar Marui-chan? –Pregunto divertida viendo como el rostro del chico se coloreaba.

-¿Donde se te fue la timidez Saku-chan? –Le pregunto, tomando la mano de la chica y cerraron la puerta.

¿Qué había sido todo eso? Sakuno era de el ¿cierto? Nadie todavía se la había sacado o ¿no?

Bunta simplemente jugaba con Sakuno, se estaba aprovechando de ella solo porque el la había rechazado. No podía estar enamorado de su Sakuno.

Ella no podía estar enamorándose de Bunta. No! Ella simplemente estaba confundida, ella lo seguía amando…aun que el la hubiera rechazado.

La rechazaste Echizen…