LOS PERSONAJES DE SAINT SEIYA SON PROPIEDAD DE MASAMI KURUMADA Y LA TOEI. NO TENGO DERECHOS SOBRE LOS MISMOS, Y POR LO MISMO EXPONGO QUE NO PERSIGO NINGUN LUCRO, NI PUBLICIDAD

Parte 2.- La elegida

Eran alrededor de las seis de la tarde en la mansión Kido. Las aves volaban al este, buscando sus nidos, e igualmente las personas salían de sus trabajos, camino a sus casas.

Se escuchaba en la sala de estudio el sonido de un televisor: " Y dígame usted señor la respuesta correcta:¿ Isabel I fue reina de Inglaterra, España, Argentina o Rusia? .- después de rascarse la barbilla el concursante dijo emocionado .- Rusia!

- Es increíble que ese hombre este ahí haciendo el ridículo – decía Saori mientras tomaba el té – se ve que en su vida ha leído libros de historia.

Nuestra diosa de la sabiduría, a pesar de ser muy inteligente gustaba de este tipo de programas, para conocer cosas nuevas y recordar lo que ya sabía. Al llegar los comerciales Tatsumi toco la puerta y pregunto si podía entrar.

- Claro que si, adelante – dijo la joven. Cuando el hombre entro, parecía estar bajo un hechizo, porque tenía una sonrisa enmarcada atípica en él y sus movimientos eran torpes –Una joven la busca señorita, esta esperándola en el corredor.

- Tatsumi? De quien me hablas? Parece que estas muy feliz, y eso no es muy habitual.

Tatsumi carraspeó – Son ideas suyas señorita. Le digo que pase?

Saori ya perdía la paciencia - Pero como recibiré a alguien que no conozco? No espero a nadie hoy.

- Si me conoces, querida. Disculpa, pero no podía esperar

La que decía esto no era otra más que Afrodita. Al verla, Saori adivino la causa de la rareza de Tatsumi. No era un rumor el que ningún hombre podía resistirse fácilmente a su belleza. Era una rubia encantadora, con un cabello largo hasta los muslos, sus ojos eras dos joyas verdáceas que parecían cambiar de matiz cada vez que los mirabas. Su silueta era perfecta de pies a cabeza, como si saliese del sueño de un gran pintor. Para colmo, llevaba un vestido corto que dejaba ver sus hermosas piernas, fuertes, lozanas y un escote que enmarcaba sus pechos pecaminosamente. Todo su arreglo combinaba con un extraño cinturón, que según rumores contenía parte de su poder y la protegía como un amuleto del acecho de hombres y dioses.

- Has sido muy amable guapo – dijo afrodita entre risas – creo que puedes dejarnos solas. Tatsumi sonrió de nuevo y obedeció, sintiéndose satisfecho de ayudar a la joven solícitamente.

- Vaya, debo tenerte miedo. ¿No lo crees? Podrías influenciar a mis caballeros si quisieras. ¿Has venido acaso a demostrarme tu poder? Nunca pensé que anhelaras gobernar la tierra.

- Tienes razón Atena- y dicho esto se sentó cerca de la diosa – si quisiera, podría influenciar a tus caballeros, aunque debo confesarte que no sería fácil. Son hombres preparados para la guerra, y están obsesionados extrañamente contigo... ¡Aunque son todos tan guapos!

Saori no pudo evitar sonrojarse. Afrodita continuó – esto no es lo que me trae hasta aquí. Al igual que tú amo a la tierra y a los seres humanos. Son ellos los que me mantienen viva y hermosa. Sus pasiones, sus deleites, a cada momento sufren y viven por el amor ¿podría dejar de existir una raza tan maravillosa? Si supieras lo que designó tu padre estarías tan asustada como yo.

Y así, le relato la petición de Apolo, y el permiso otorgado por su padre para destruir el planeta si lo quisiera. Saori se levanto de un salto y golpeo la mesa. Tantos años de lucha por la tierra, todo su sacrificio y las vidas de los humanos en manos de un solo dios. No debía permitirlo.

- Debo hacer algo, aunque me destierren, aunque mi pecho sangre debo luchar. No es justo que la tierra acabe así. He triunfado sobre Ares, Hades y Poseidón para alcanzar la paz y no desmayare ahora.

Afrodita la miro tristemente. Atena tenía la energía pero ¿podría enfrentarse a Apolo?. Ellas estaban conversando por la misericordia del dios de cabellos de fuego. Porque la verdad sea dicha, si Apolo hubiese respondido al "rasguño" de seiya, no existirían los caballeros, ni la tierra, y la misma Saori estaría sumerja en una eternidad de penas.

- Querida, tranquilízate. Debes razonar lo que dices, te pareces a Ares – dicho esto se levanto también y empezó a caminar por la habitación, tratando de dar gravedad a sus palabras (siempre se esforzaba por parecer inteligente ante Atena, aunque eso es otra historia) – primero que todo debes reconocer que no cuentas con los caballeros suficientes para esta empresa. Tus guerreros de oro y plata han desaparecido, y solo cuentas con los caballeros de bronce que milagrosamente están vivos gracias a la generosidad de Apolo. Además, tú quieres que ellos vivan como personas normales, ¿no es así?

Saori se dejo caer en el asiento, su energía desapareció tras esas palabras. La joven rubia continuo – Apolo no es un contendiente fácil y tú lo sabes mejor que nadie. A pesar de que tu lo provocas, el se ha contenido muchas veces, por temor a nuestro padre. Esta vez será diferente y… ¿sabes que Apolo tiembla de rabia cada vez que ve a un caballo blanco? ¿Pegaso fue el que lo hirió verdad?

-¡ Eres incorregible! ¡ Siempre te sales del tema! – Estalló Saori – estamos en medio de una batalla y tú estás desvariando.

- No tienes porque gritarme así – dijo Afrodita con aire ofendido, a punto de llorar – es que cuando hablo de una cosa, otros asuntos vienen a mi mente... Yo solo quería ayudar.

Atena respiro y se acerco a su hermana. Tomo una de las manos de la diosa entre las suyas. Ahora le tocaba pedir disculpas

- Lo lamento, lo dije sin pensar. Pero aún no se qué podemos hacer, Apolo es muy fuerte y…

- ¡Por eso te dije que tenía un plan! – contesto Afrodita con los ojos llenos de chispas de alegría, abrazando impulsivamente a Saori – con tu sabiduría y mi experiencia haremos que Apolo cambie de idea.

- Pero cómo?..

- ¡Hagamos que se enamore de una mortal!

- …

- Acaso no te parece un buen plan?

- ¿Crees acaso que con una idea tan absurda terminaremos con años de batallas? Crees que por una mujer Apolo desechará lo que ha deseado por siglos?

Afrodita soltó las manos de Saori. Debía defenderse – NUNCA desestimes el poder del amor. Recuerda que por el amor de una mujer Troya fue destruida.

- Querrás decir por tus locuras. Porque si no hubieses convencido a Paris usando el amor de Helena, yo sería la elegida limpiamente y los troyanos seguirían vivos

- ¿Hasta cuando me recordaras lo mismo? Ese no es el punto. Lo que te quiero decir es que si encontramos a una doncella que ame la tierra tanto como nosotras y su influjo sea lo bastante fuerte para convencer a Apolo, podremos ganar suficiente tiempo, para planear un contraataque en el peor de los casos. Tal vez tú puedas reunir más caballeros, y yo, bueno, te apoyaría con mis guerreras.

- ¡No puede ser! – Exclamó Saori – el destino de la tierra en manos de Cupido. No te apareces con una armadura sagrada, un hechizo, una espada o un tanque de guerra. Vienes con la absurda idea de que Apolo se enamore de una doncella... ¡y en estos días de amor libre! Nadie cambia sus convicciones de toda la vida por otra persona

- Querida, el hecho de que tu permanezcas sola y seca como un desierto no te deja entender lo que estoy hablando ¿cuántas veces te he dicho que dejes ese absurdo voto de castidad? El mundo se va acabar y tú con el mismo tema

Así se reanudó una discusión que tenía su origen desde hace mucho, entre la diosa del amor y la pasión con la diosa de la sabiduría y la pureza. Después de una hora, Saori cambio de parecer, ya había intentado la fuerza por años y no le había ido muy bien. Además, estaba tan cansada de luchar y sacrificarse. Fingiría cooperar con Afrodita mientras capacitaba a sus caballeros para una nueva batalla. ¿Pero quién sería la elegida?

- Tenemos que meditarlo muy bien. Debe estar enamorada de este planeta, fuerte de carácter, inteligente, hermosa, de corazón sensible y completamente puro. Tú tienes a alguien en mente, ¿cierto? Si no fuese así, no estarías tan segura del éxito

- ¡Claro que sí! – Dijo Afrodita emocionada – la doncella escogida es….

Saori tembló al escuchar ese nombre. No ella, de todas las mujeres del mundo, no podía ser precisamente esa mujer – Me niego rotundamente. Ya ha sufrido bastante para que juguemos con ella así. Apolo la destruiría sin piedad, y nosotras habremos perdido la oportunidad. Debemos buscar a otra.

- Pero si es perfecta! Sus ojos, su piel …

- Si quieres mi ayuda deberás hacer lo que te digo – contestó Saori tajantemente – no la utilizaremos. Además si Apolo no acaba con nosotras, ella lo hará. Ha cambiado mucho, no es la persona cándida y dulce que recuerdo. Busquemos otra, ¿si?

Y así ambas diosas comenzaron a trabajar. Buscaron en revistas de moda (idea de Afrodita), televisión, artículos de prensa, y no encontraban a la heroína perfecta. Había mujeres bellas, pero sin sentido común alguno, otras eran muy superficiales, otras eran indefinidas. Había una que casi llegaba al perfil, solo que era madre soltera después de su tercer matrimonio. Hallaron dos jóvenes maravillosas, pero su carácter no era el adecuado, y serian presa fácil de Apolo, corriendo el riesgo de que ellas piensen igual que él o se derritiesen con sus ojos azules. Todo apuntaba a la soltera numero uno...

- ¿Ves que tengo razón? – Dijo Afrodita con una sonrisa de triunfo – Después de cuatro horas de discutir volvemos a mi sugerencia ¿Por qué no me escuchas esta vez?

Saori suspiró. No tenía otra salida. Se acercó a la ventana y contemplo las estrellas. Solo el brillo de una, la hacía sentir nostalgia. ¿Seguiría brillando después de esto?

- Debemos descansar. Mañana en la tarde será nuestro viaje.

- ¡Que bien! … espera... ¿mañana dices? Mañana estamos ocupadas ¡no recuerdas que Apolo te viene a visitar!

- ¿ QUE?

- ¿No te lo dije cuando entré?

Tatsumi escucho gritos desde la sala de estudio. ¿Será que Saori encontró un ratón? – pensó.