POV Kagami

El tiempo parece haber cambiado... O tal vez sólo me lo parece a mí. Igual es porque Kuroko está algo más distante. Ese estúpido...

En fin, de todas formas tendré que ser paciente y rellenar mi tiempo en algo aparte del basket como...

A mi derecha, una puerta de cristal se abre y salen algunos estudiantes de un establecimiento. ¡Claro, hamburguesas!

Con ese pensamiento, entro en el local de comida basura, seguro de que tras comerme una docena de hamburguesas me sentiré mejor y, sobretodo, lleno por dentro. Porque no voy a admitir que echo de menos a ese cabeza hueca de Kuroko. Aun así sonrío al pensar en él. Seguro que parezco estúpido.

—Perdone... —Reclama una voz desde detrás del mostrador, sólo que al principio no le escucho.— Oiga...

Estoy algo absorto y no me doy cuenta de que me están hablando a mí; sigo metido en mis pensamientos. Entonces de repente se escucha un golpe en el mostrador que me sobresalta y me hace prestar atención al fin.

—¡Oye, que no pases de mí, tío! —Grita una chica, mirándome enfadada. El local enmudece, observando a la ojiazul que ha dado el golpe sobre el mostrador.

Entonces me doy cuenta y mis ojos contemplan a la persona que acaba de gritarme.

—¿K-K-K...? —Balbuceo, señalándole.

—¿K-K qué? ¿Vas a pedir o te largas de una vez? —La chica sacude algo la cabeza, moviendo su pelo recogido en dos coletas y apartándose algunos mechones de la cara.

—¿...Kuroko? —Pregunto con un hilo de voz, frunciendo el ceño y apoyándome en el mostrador para acercarme más a esa persona. Definitivamente tiene que ser él.

—¿Por qué sabes mi nombre? —Ella se cruza de brazos, arquea una ceja y me mira, desconfiada, con los ojos de mi sombra.

—¿Te disfrazas de chica y trabajas en esta hamburguesería? —Mi mandíbula parece haberse desencajado: no puedo cerrar la boca.

—...Ya entiendo. —La expresión de la joven se relaja y una sonrisa de diversión se le dibuja en los labios.— Así que mi hermano sigue sin hablar de mí a sus amigos.

—¿He-hermano?

—Claro, idiota. ¿Te creías que yo era un chico? Pero si es obvio que no. —Me sonrojo al darme cuenta de que se está señalando los pechos. Ella se da cuenta y ríe. Mierda.— Qué gracioso eres. ¿Cómo te llamas?

—Kagami... Kagami... —Desvío la mirada, volviéndome a atrancar. No se me da bien hablar con las chicas, y menos si resultan ser iguales que Kuroko.

—¿Qué más?

—Taiga. —Logro decir, suspirando.

—Bien, Taiga, ¿me dices tu pedido de una vez o piensas hacer esperar aún más a los clientes? —Sonríe radiante y se recoloca la gorra del uniforme.

Cuando miro hacia atrás veo que detrás de mí hay una gran cola de personas que me observan un tanto molestas.

.

Devoro con rapidez la gran cantidad de hamburguesas que he pedido, como siempre. No puedo apartar la mirada de la chica tras el mostrador. El color de su cabello, la forma del rostro y sobretodo los ojos... esos ojos que son totalmente de Tetsuya, sólo que en ella se ven más femeninos y vivos.

Al verla atender a los clientes parece una chica normal y, para qué mentir, bastante bonita. No puedo creer que Kuroko tenga una hermana así y nunca me lo haya contado.

Entonces se me ocurre algo. ¿La Generación de los Milagros sabe sobre ella? No, para ser más concreto... ¿Aomine Daiki conoce la existencia de dicha hermana? Si es así, es algo que... bueno, que me pone celoso. Mierda, ¿por qué no me dijo nada? Aunque a la chica le ha parecido bastante normal que yo no supiera nada de ella.

Cuando me quiero dar cuenta, el restaurante está casi vacío. Ya es de noche. Me levanto, sobresaltado, mirando al exterior y preguntándome si Kuroko ya habrá regresado a su casa. ¿Y si le mando un SMS o... o... o algo?

—¿Taiga? —Pregunta una voz dulce desde mi izquierda. Al girarme, vuelvo a sobresaltarme al encontrarme con la hermana de Kuroko, que vuelve a reírse de mi reacción.— Pareces algo asustadizo.

—No lo soy. No lo soy para nada. —Murmuro bajando la mirada durante un momento. Ya lleva ropa de calle. ¿Habrá acabado ya su turno? ¿Y por qué tiene tantas confianzas conmigo?

—Ya he acabado mi trabajo por hoy. Es de noche, así que acompaña a esta señorita hasta a casa. —Y sin más, camina hacia la salida, esperando que yo le siga. Para mi sorpresa, lo hago.

En la calle hace frío y la peliazul mete las manos en los bolsillos de su abrigo. Me fijo en que lleva las piernas cubiertas por calcetines altos y se ve el borde de una falda por debajo de la chaqueta. Su piel es tan pálida como la de Kuroko y parece igual de suave...

¡Mierda! ¿Q-qué estoy pensando? ¡NO es Kuroko!

—Oh, por cierto, puedes llamarme Nori. —Me sonríe mientras caminamos. Se ve como si Kuroko estuviera sonriendo.— Si me llamas Kuroko será algo confuso.

—Sí, cierto... —Le contesto sin mirarle a los ojos.

—Conoces a mi hermano por el basket. —No era una pregunta. Me sorprende la seguridad con la que habla y le miro con asombro.— Lo digo porque eres muy alto y tienes pinta de ser un buen jugador. ¿Me equivoco?

—No, es verdad. Kuroko juega conmigo en Seirin. —Contesto, algo más relajado al entrar en un tema en el que me siento seguro.— Sí que soy buen jugador. —Sonrío con orgullo.

—Y también con poca modestia. —Se ríe Nori, carcajeando.— ¡Ven a casa, Taiga! —Propone de repente, haciendo que pare en seco en mitad de la calzada.

—¿Cómo?

—Tetsuya ya habrá llegado y seguro que se alegrará de verte.

—Eh... Bueno... —Nori arquea una ceja ante mi titubeo, pero me decido con rapidez. La curiosidad me puede.— Vale, está bien.


Son capítulos cortos, pero espero que interesantes(?)

Nori tiene mal carácter, en eso no se parece en nada a Tetsu~ También es bastante extrovertida.

No, a Kagami no le gusta Nori. Lo que le gusta es pensar en Kuroko con falda (?)

Nos leemos~!