Historia paralela a Blanco en Silencio, complemento en cierta forma, así que recomendamos leer ambas! CrisSP está formado por una comunidad de autoras que experimentan historias (-Claro lo digo porque deseo aprovecharme de la fama de mi compañera y su gran redacción para darle fama a mi pobre versión!-) Les agradecemos grandemente su tiempo en nuestras historias. Nos alegra recibir tantos reviews (especialmente a mi novata prescencia en esta página). De verdad muchas gracias por sus palabras a cada uno de ustedes. Esperamos recibir más de sus opiniones!
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FLASH BACK
–"...N-no puedo porque él lo sabrá... pe-perdón."-
Había alguien implicado, pude leer casi mis propios pensamientos en los de Carlisle, casi idénticos a los míos.
¿Los Vulturi? ¿Habrían regresado? ¿Harían encontrado a alguien más? O era alguien más quien amenazaba en esta ocasión. Necesitaba hablar con "ella". Esperaba que estuviera sondeándome en este momento. Apagué un gruñido en mi garganta. ¿Era mi pequeña quien intentaba soportar toda la carga para protegernos?, ¿acaso no podía hacer nada de nuevo? No, esta vez haría hasta lo imposible. Más que lo imposible.
Un par de voces en mi mente me interrumpieron avivando un nuevo plan.
-"Mami,"- le pregunto la pequeña –"¿Puedo dormir?"-
Aspiré rasposamente una vez y solté el aire calmando del zumbido que creía escuchar.
-"Mi pequeño gran corazón,..."- susurré a Renesmee condescendiente y con ternura. –"...duerme un poco. Pero, quisiera que alguien te cuide mientras descansas."-
En ese momento escuche los pasos de ambos en la entrada.
-"Carlisle," -le anuncié, -"será mejor que regreses a casa, Esme, Rosalie y Emmet están de vuelta y me parece que desean hablar contigo. Te seguiré en un par de minutos."
Mi padre no titubeó. Se arrimó hasta donde estaba Renesmee acarició su mejilla y le deposito un beso en la frente.
–"Espero esto pueda proteger tus sueños, pequeña valiente. Te prometo que estaremos aquí."- Dio media vuelta y se alejó. Por el umbral traspasaban dos siluetas que esperaba ya apremiante.
FIN DE FLASH BACK
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DOS. –Agua
P.O.V Edward Cullen
"Jasper,..." inicie; el ex soldado ya sonreía elocuente a mi hija y estiraba los brazos. Alice debió informarlo. Lo confirmé con sus pensamientos.
"Por supuesto."
"Nessie, quieres descansar en brazos de Jasper... ¿por favor?" Mi voz era tosca, no el armónico sonido que habría querido. El último par de palabras escaparon suplicantes. ¿Qué clase de padre era?
Entregué a Nessie a su tío y apreté a Bella hacia mí me prometió solemne ayudar cuantas veces fuera necesario, a él también le preocupaba la más pequeña de los Cullen. Aún así, les agradecería en el futuro de algún modo -aunque sabía que Jasper no celebraría como Alice, a pesar que ella conocía de antemano mi "sorpresa"- tal vez un par de motos para ambos haría la magia. Después arreglaría esos detalles, entonces era otra por demás mi prioridad.
El par de amigas se saludo apremiante. Sus miradas se cruzaron. Escuché como Alice respondía, a la duda en los ojos de Bella,
"Jaqueca."
Comprendí claramente al echar un vistazo más atento a sus borrosos y desorientados pensamientos. Eran sus intentos por ver algo más alrededor de la vida de Reneesme. Esforzándose -sin importarle lo mucho que odiaba aquella interferencia- en ayudarnos. Obtenía imágenes borrosas, salteadas y difusas. Incrementaba su jaqueca. Estaba por palmearla alentador y agradecido, cuando escuche esa voz.
Su melodiosa voz susurró en mi cabeza. Bella alejó la barrera, permitiéndome el paso a su gentil calidez y el exquisito hilo de ideas que tejía en su mente. Me liberó de la egoísta ansiedad, que -inevitablemente- sentía por el silencio que nos separaba, y, la de la crítica imperdonable y obstinada bajo la que se juzgaba. Pero, al contrario de esas otras ocasiones que había roto el muro temporalmente para mostrarme su voz interna y confirmar lo infalible de su amor -y esos esplendidos recuerdos-, esta vez era muy diferente. A pesar que su sonido perfumó mis sentidos, su contenido trozó mi corazón mudo.
"Mi escudo no pudo protegerla de lo que la ataca, ¿qué clase de madre soy?, nunca volveré a ver a Nessie al rostro con orgullo. Perdóname, amor."
Para mi fortuna Nessie se hallaba ya en brazos de Jasper, quien acariciaba tranquilizadoramente su espalda para que durmiera. No actuaba con la delicadeza que un alma paternal poseía –y yo había descubierto en mí desde que escuché a Nessie esa primera vez- pero sí, para atenderla como pudiera.
La voz de Jasper me hizo reaccionar.
"Edward, qué esperas, ve por ella, Alice y yo nos encargaremos de dormir a Nessie".
Comprendí, que Bella ya no estaba a mi lado, que mi brazo descansaba en el aire paralizado, donde antes la tenía a ella y que mis ojos se habían abierto perplejos.
Salí corriendo al instante impulsado por el dolor de sus pensamientos. Me dolía, dolía demasiado que ella sufriera y pensara de aquella manera.
Debía hacerla entender que no era su culpa,… era la mía.
Mi marcha titubeó al sumergirme en aquel sentimiento que bien conocía. Culpa.
No, no era culpa suya y culparme sería no creer en su confianza.
Sonreí. Su simple recuerdo fortalecía mi alma. Tal como ella había dicho en la isla Esme, nos pertenecíamos uno al otro.
Ahora éramos uno.
Ella no me lo escondía y yo tampoco se lo escondería. Ambos sentíamos el mismo miedo,… acusados del mismo error.
Estaba seguro que ella era la que más derecho tenía de observar a nuestra hija a sus ojos dulces y perfectos con orgullo, por todo lo que había hecho y por quién era. Al ser esa esplendida madre desde el primer segundo. Si yo no pude escuchar la mente de Reneesme y ver a través de su contacto. Si ella no pudo apreciar sus ideas, percibir sus memorias, ni resguardarla bajo su escudo. Ahora ambos, juntos, lo lograríamos.
Era turno de ayudar a Nessie con nuestra fortaleza.
La vi correr frente a mí a lo lejos. En segundos podría estar a la par.
"Por favor Bella, escúchame. Te lo suplico," pronuncie a sus espaldas.
Podía alcanzarla con facilidad, pero no la obligaría a darme la cara si ella no lo deseaba.
Tal vez yo tenía razón y estaba decepcionada de mí. Tal vez, quería tiempo… pero no toleraba ya apartarme de su lado. Nunca más.
Pude ver como su cuerpo se tensionaba deliberante. Se detuvo e hice lo mismo dándole espacio.
Nos encontrábamos frente al río.
Recordé esa postura. La portaba cuando deseaba retomar ese viejo hábito humano de desahogarse. La cabeza baja en silencio, sus hombros algo tensos, pero caídos- a pesar de mantener su esplendida figura.
Avancé hasta quedar a un metro de ella, dispuesto a abrazarla y explicar lo que pensaba. Lo que había descubierto, o más bien lo que había recordado, que nos pertenecíamos, que éramos uno, que nuestra fuerza era infalible cuando éramos uno.
"Edward, si algo le pasa a Nessie, ¡no sé qué haré!, nunca me perdonaré por no haberla podido proteger, pero ahora no puedo reprocharme," -Bella, lo había recordado- "¡tenemos que salvarla!... tengo que avisar a Jacob, a lo mejor él la puede hacer volver a sonreír, a mi Reneesme."
Una plegaria entristecida, pero ella también podía leerme la mente. De igual forma lo había comprendido.
Recuperé mi sonrisa. Aquello era el permiso que esperaba. Me acerque y la abracé. Aspiré recobrando la cordura con su aroma y bese su frente mientras la acomodaba contra mi cuerpo.
"Te esperaré en casa, hablaré mientras tanto con Carlisle y los demás. No podemos mantenerlo en silencio si hay alguien más implicado."
Si deseaba buscar a Jacob, al centinela infalible de Reneesme, mi nuevo hermano, entonces confiaba que era lo correcto. Confiaba en Bella.
Mientras ella regresaba, alertaría a mi familia para… lo que nos esperara. Además tener a Jacob beneficiaría a la "jaqueca" de Alice. Mi hermana se veía demacrada. Su chispa parecía débil. Recordé la consternada mente de Jasper al respecto.
"Será lo mejor. Ten cuidado, no sabemos a lo que nos enfrentamos,…y mi amor,… vuelve pronto."
Alcé mi mano gentilmente rozando su perfecta y cálida cara, siguiendo la línea de sus facciones. Levanté su mentón ligeramente para que viera mis ojos. Sonreí, agradecí y aseguré con una mirada, que saldríamos de ésta. Sabía que leería mi juramento y lo recordaríamos ambos.
"Te amo, no lo olvides,… somos uno." murmuré acercando mi rostro sin tocar el suyo.
"Somos uno solo."
Ella cerró el pacto que concedíamos silentes. Sus labios tocaron los míos, desencadenando ese frenesí que su ser infringía. Como solía decir ella,… deslumbrándome y era justo lo que necesitaba para seguir adelante.
Vi como se alejaba corriendo en dirección a la casa. Sonreí de nuevo sin lograr evitarlo, iría por su auto. Ese del "después" que al parecer comenzaba a gustarle.
Dejé pasar un minuto concediéndole espacio antes de comenzar a correr a la cabaña. Iría con mis hermanos, por mi pequeña y nos dirigiríamos juntos con Carlisle. Mientras tanto me permití perderme observando el caudal cristalino corriendo a mis pies. Observando la calma que había alrededor. Haría que regresara la misma tranquilidad y felicidad a llenar mi propio hogar y los ojos de mi pequeña. Haría todo lo que estuviera a mi alcance con tal de traer de vuelta sus sonrisas. Todo.
Mi reflejo en el agua desapareció instantes después. A los pocos segundos comencé a escuchar los pensamientos de ambos y suspiré aliviado. Al parecer había funcionado. Entré haciendo le menor ruido posible al recinto de paz que mi madre había construido, disminuyendo mi velocidad, hasta encontrarme enfrente de los tres. Jasper abrazando a Reneesme y Alice observando por la ventana,… aún intentando.
"Bella te traerá una aspirina." saludé.
Para mi sorpresa mi voz sonaba más normal, menos dolida. Observé a mis hermanos y sonreí levemente.
Comprendí en ese momento que tenía lo que necesitaba para salir adelante. Tenía a mi familia… ahora comprendía un poco más a Carlisle y su fortaleza -aunque por supuesto jamás llegaría a ser alguien ejemplar como él lo era.
Caminé hasta tocar el hombro de Alice quien agregó con una de sus sonrisas juguetonas.
"Más vale que sea lo que estoy pensando."
"Es lo que crees. Tú marca personal de aspirina. Que además resulta ser la lobuna sombra de Nessie" quien quizás mejoraría con su presencia.
Observé a mi pequeña. Sonreí aun más. Parecía dormir inocentemente en los brazos de Jasper que observaba a Alice apremiante.
Me encontraba lo suficientemente fortalecido para bromear. No pude evitar burlarme –aunque tampoco agradecer profundamente aquella escena.
El soldado, el más aterrador luchador de la familia, tenía al final de cuentas un lado sensible. Cargaba a Nessie con cuidado y de forma más protectora. Parecía tranquilo o complacido de tenerla en sus brazos y acogerla.
"Quien lo hubiera creído." reí ante su reacción instantánea.
"Ni una palabra más o prometo que lo pagaras cuando esté libre."
Solté otra carcajada y respiré liberando más tensión de mis hombros.
"Gracias hermanos." Ambos asintieron en sus pensamientos agregando que no debía gastar mi aliento en esas palabras.
"Será mejor que vayamos con Carlisle. Es hora de iniciar con los preparativos."
"Claro,... los preparativos" murmuró Alice distraída.
Ella estaba sufriendo tanto como Bella y yo, al sentirse de nuevo sin poder alguno, casi sin don alguno.
"Alice,...estas haciendo un esplendido trabajo, no te martirices con la ceguera y yo no lo haré con mi sordera. Ahora necesito de ti para formular adecuadamente un plan e informar al resto." Pareció complacida.
Inicié a caminar a la entrada. Jasper me siguió con un paso completamente amortiguado para no infringir en el sueño de la niña. Volví a avivar mis facciones burlesco, mientras Jasper me dirigía una mortífera mirada.
Nos dirigíamos a nuestra casa mucho más lento de lo habitual. Ninguno de los tres deseaba molestar a Nessie en su primer sueño tranquilo desde hacía cuatro días.
"Qué fue lo que le dijiste a Esme, Rose y Emmet?" pregunte a Alice.
Miré a mi hermana con algo de preocupación. La noticia que traería a mi familia no era algo que me satisfacía anunciar.
"Pesadillas" respondió secamente.
Jasper se acercó a Alice. No podía abrazarla como escuché que deseaba, pero con seguirle el paso a su lado esperaba que se sintiera más tranquila. Protegida. Recordándole que siempre estaba ahí. Desee estar al lado de Bella. Abrazar a mi hija con el don de Jasper…
Según Alice entonces, ya conocían algo de la situación.
Por fin, apareció la casa frente a nosotros.
Comenzaba a escuchar las voces ocultas de Carlisle, Esme, Rose y Emmet. Al parecer -muy a su pesar- Carlisle no compartía más que lo que su expresión permitía y en suma a la información que Alice les había dado, los otros estaban consternados, incluso el burlesco y alivianado Emmet.
Estaban a la mitad de una discusión donde intentaban sacar más información a nuestro padre y donde él se mantenía fiel a la promesa que me había hecho. La interrumpieron cuando escucharon nuestros pasos y aprecié la desesperación en sus mentes por saber que ocurría.
"Bella volverá rápido" prometió Alice.
Su ánimo había mejorado al ser capaz de al menos seguirle el paso a su mejor amiga. Estar alejado de Bella me preocupaba, aún cuando me lo hubiera pedido. La idea de tenerla cerca pronto, me reconfortaba.
"Jacob viene en camino" agregó.
Peculiar,… aquellas palabras también me tranquilizaban. Jacob Black ya era para mí un miembro más, que además sabía a la perfección se preocupaba por Nessie de forma sincera e inocente- increíble para la joven mente que conocía de Jacob.
Entramos directamente a la sala donde residía la mesa con un lugar para cada miembro de la familia. La discusión ya se encontraba en proceso en sus pensamientos prontos a explotar cuando cada uno estuviera en su puesto.
Me había sorprendido que Rosalie fuera lo suficientemente paciente como para esperar a que llegáramos hasta ese punto. Carlisle observó complacido que traía a Nessie conmigo. Aquello solo podía significar que anunciaría a todos lo que ocurría.
Tomé mi lugar a lado de mi padre. Esme estaba a su otro lado. Rosalie y Emmet casi al frente. Jasper permaneció en el umbral, esperando a que Alice tomara su puesto para situarse tras su asiento, filtrando los sueños de Nessie.
Había un cambio reciente en aquella mesa -si se comparaba con la edad de los Cullen. Ahora a mi lado había un espacio vacío. El lugar de Bella; y en menos de media docena de años se agregaría otro, el de Reneesme, que actualmente se sentaba en las piernas de Bella o vivía en los brazos de alguno más de la familia.
Esperaba que Bella llegara pronto, que cada puesto estuviera ocupado-tenerla a mi lado- pero la tensión aumentaba en cada pensamiento. Aguardé que Alice tomara su lugar. Ahorraba el mayor tiempo posible para que mi esposa regresara.
"Bella tardará varios minutos más, Edward, tendrás que empezar sin ella."
Asentí vencido. Alcé el rostro para enfrentarme a los seis pares de ojos dorados.
"Nessie, ha sufrido de pesadillas en los últimos tres días. Como Alice ya les ha informado." Acallé el temor que se mesclaba entre nosotros. Debía proseguir con seguridad.
Que Reneesme estuviera en peligro, nos hacía reaccionar a todos de forma… irracional. Nos habíamos enfrentado a problemas peores que pesadillas, pero aquella niña lo cambiaba todo. Comprendí que ella era nuestro punto débil y también lo que nos daba mayor fortaleza.
"Esperábamos lograr hacer algo al respecto, no preocuparlos, por eso lo callamos," escuché los pensamientos inconformes o considerados, "fue mi elección hacerlo" miré a Rose directamente a los ojos, "lo sé, a ustedes también les preocupa, fui egoísta."
Suspiré retomando el hilo de mis ideas "…El problema no terminó en un mal sueño." Esas palabras enmudecieron hasta los murmullos en sus mentes, que se concentraron en mí por completo expectantes. Aquel silencio sorprendentemente me hizo sentir vacío, incompleto al recordarme el silencio de Nessie. "Ella también ha perdido la capacidad de comunicarse como lo hacía."
Observé a mi pequeña. No, Nessie no había perdido nada. "No," rectifique "tal vez nosotros hemos perdido la capacidad de verla, de comunicarnos con ella y yo..." apreté mis puños que descansaban sobre la mesa. "…no puedo escuchar sus pensamientos."
La incredulidad fue unánime, al igual que la sorpresa mientras cada uno digería mi reporte. Me recordó la sorpresa de Carlisle por la mañana.
"Cuando despierta, lo hace aterrada." creí sentir lo que los humanos llamaban un escalofrío al recordarlo. "Sus ojos muestran tristeza y llora preocupada."Escuché mi voz raspar adolorida cuando salía de mi garganta. Procuré modularla.
"No deseaba decirnos que era lo que ocurría, ni con su voz. Esta mañana, he pedido a Carlisle que me ayudara y pudimos obtener más información." Levanté la mirada agradecido a mi padre. Él hizo lo mismo. Los otros miraron a Nessie. Respondí a la pregunta que la mayoría contemplaba hasta ese punto.
"Nessie no podía informarnos porque nos pondría en peligro según lo que sabe y lo que cree." Asentí gestualmente reafirmando la verdad de mi discurso ante los incrédulos pensamientos. "Hay alguien más implicado. Hay alguien que puede romper la barrera de Bella para proteger a Nessie, que puede ocultarme sus pensamientos y que hace que pierda efecto su don y estemos en el silencio. Algo que la ataca mientras duerme." Ahora pude escuchar que mis palabras eran crudas, furibundas a ese algo al que dirigía mi odio. Deseosas, añorantes de matar a ese repulsivo ser tan lentamente que odiara cada segundo de su vida desde su nacimiento.
"Vulturi" era lo que la mayoría concluía.
Carlisle observó que Jasper llevaba a Nessie y respondí a su pregunta. "Le pedí a Jasper que la cargara y le ayudara a dormir."
Mi padre me miró algo confundido e interesado. "Se me ocurrió que si la interferencia era en nuestras mentes, tal vez el don de Jasper no sería afectado y permitiría a Nessie descansar... parece que es así." Sonreí agradecido al aludido.
Al instante Carlisle agregó la información al listado –celebrando mi acierto.
"Los Vulturí," - externó la voz de mi hermana, dando fin a mi monologo "deben ser ellos."
Yo también lo había considerado, por lo que la respuesta en los pensamientos de Alice que seguía nuestro dialogo distraídamente, me intrigó. Vi en sus recuerdos invocados por Rose, como ya había sondeado a los Vulturí y ninguno tenía en sus órdenes atacarnos. Aún no.
"Sé que no puedo ver mucho" insinuó Alice "pero cuando pienso en Los Vulturi y me enfoco en ellos, no los veo por aquí o haciéndonos algo... por ahora."
"Pero ¿qué otro ser querría hacernos daño? Sobre todo a Nessie" aportó Esme.
"Una que aterra a Nessie" agregó Jasper. "Puedo sentir su miedo. Que lo adormezca no signifique que no esté presente. Aquello que esté atacándola lo está haciendo a tiempo completo en sus sueños. Cuando estaba despierta, sentí su impaciencia y temor, pero no el terror que ahora la ataca y yo enmascaro."
Apreté la mandíbula. Me hice la misma pregunta que mi padre, pero él la pronunció a todos.
"Entonces, ¿qué? o ¿quién? no tenemos enemigo alguno además de los que nos consideran un clan peligroso para su supremacía. Ningún otro de nuestra especie nos guarda rencor o a Nessie, todos…" -al menos los significativamente importantes,- "…terminaron estimándole."
Indagué en nuestros recuerdos. No había nadie. Ningún vampiro, al menos, que pudiera tener algún rencor contra nosotros. ¿Entonces qué?
Además, vampiro, metamorfo, hombre lobo o humano, cuando estuviera cerca de mí podría leer su mente. Ya estaba acostumbrado a sondear los pensamientos de todo lo que estuviera cerca, para bien de mi familia. Si algo nos amenazaba, instantáneamente podía identificarlo. Así había actuado ya por casi un siglo.
Mis ojos se abrieron consternados. Si me guiaba por la información que poseíamos, aquello no podía ser ni humano ni vampiro u otra raza a la que nos hubiéramos enfrentado antes, de otra forma no podría burlar los dones de Alice y la barrera perfecta de Bella. Era algo además que burlaba mi sentido agudizado. ¿Nos enfrentábamos a alguna otra nueva criatura capaz de burlar nuestras más finas virtudes, desarmándonos?
"¿Edward?" escuché preguntar a mi padre. Notó el cambio en mi expresión y mi ausencia repentina. También Jasper y los demás, se habían percatado y estaban atentos.
"No puede ser vampiro, ni humano por supuesto. De otra forma, no habría burlado nuestros dones. La barrera perfecta de Bella era infalible para cualquiera de nuestra especie y mi don no puede ser engañado por nadie más que ella, aún un semi-inmortal no puede escapar de mi oído.
Alice no puede ver absolutamente nada, cuando en otra ocasión podía ver aun que fueran destellos del atacante como con los neonatos. No es sólo interferencia por Nessie, es algo similar a los metamorfos. El futuro se esconde de Alice si no es humano o vampírico. El clan de Jacob está paz con nosotros, así como los semi-inmortales. Lo que nos ataca, debe ser de otra especie. "
No sabía que tan cuerdo sonaba ya mi razonamiento, pero no podía entenderlo de otra forma. Para acallar mi miedo quería cualquier respuesta, aún cuando la última opción sonaba demasiado descabellada. No podía soportar la incertidumbre. Por un momento me sentí tan… humano e indefenso de nuevo.
Escuche como Alice asentía en sus pensamientos exteriorizándolo.
"Yo...estoy de acuerdo" la sorpresa en mi familia no era difícil de leer aunque no hubiera tenido la capacidad escuchar sus pensamientos.
"El bloqueo de mi don no se siente como en otras ocasiones." Jasper liberó una de sus manos con cuidado para situarla en uno de los hombros de Alice.
"Pero," inició Rose con ironía, estocando para apaciguar el miedo,
"¿qué podría ser?"
Me irritaba no conocer la respuesta. Por escasa ocasión concordé con mi hermana y su ironía que enmascaraba su furia y miedo.
"¿Qué clase de criatura querría hacerle daño a Nessie?" terminó.
Emmet a pesar del inusual nerviosismo que le causaba aquel tema apretó los puños. Deslizó un brazo alrededor de Rose y sonrió seguro.
"Cualquier criatura que sea la aplastaré con mis manos." juró.
El alarido de mi madre me ardió en el pecho.
"Oh, dios" gimió tristemente; Carlisle tomó su mano con fuerza infundiéndole seguridad.
Mi mano se movió unos centímetros a la derecha sobre la mesa, buscando donde debía encontrarse la mano de Bella. El lugar estaba vacío; me sentí intranquilo.
Al instante, la imagen que Alice compartió, -quien sus ojos se dirigían al mundo que sólo ella era capaz de ver- me hizo sonreír.
Bella llegaría en escasos segundos.
Fue instantes después que escuche el motor y mi hermana anunció "Ha llegado Bella."
Mis piernas resortearon impacientes para ir a recibirle. Mi familia no extrañaba ya mi comportamiento. Esperaron a que la más nueva de los integrantes tomara su lugar en la mesa. Me situé en la entrada abriendo ya la puerta, imperioso por tenerla a mi lado.
Ahora si estábamos todos completos, tanto por estar la familia entera, como por encontrarnos con nuestros respectivos complementos.
Poco después sentí sus brazos rodeándome, sonriendo su regreso.
"Perdón por hacerte esperar... Jake viene en camino, sólo eso puedo hacer por Nessie por al momento"." susurró.
Asentí; estaba por darle la bienvenida con mi voz, cuando ella utilizo un mejor método. Inesperadamente me robo un beso que sentí, revivía cada gramo de esperanza dormido durante la discusión.
Caminamos juntos a otra calurosa bienvenida.
Alice le sonrió y continuó vigilando lejanía venidera. Bella se tranquilizó al presenciar el trabajo de Jasper en el rostro más tranquilo de Nessie -seguramente le estaba tan agradecida como yo lo estaba. Rosalie saludó con la preocupación en su semblante -que usualmente era solo perfección. Emmet con una seriedad indigna de él. Esme, intranquila y dolida por todos nosotros. Carlisle, con su brillante mente buscando respuestas, con el rostro alterado a pesar de su tranquilizadora presencia.
Sabía que aquellas emociones eran el mejor regalo y bienvenida para Bella. Demostraba, cómo todos éramos presa del mismo dolor, como deseábamos el bien de nuestra pequeña. Sentí su cabeza y su peso de nuevo llenando mi cuerpo. La sujeté con fuerza tomándole por la cintura, como solía hacerlo.
Entonces, ella agradeció solemne.
"Me alegra tanto tenerlos conmigo ahora que Nessie nos necesita tanto..." Rose asintió con determinación, leí que no permitiría que nada le pasara a la más pequeña de nosotros. Emmet, sujetó a su ángel entre uno de sus brazos con el mismo ademán, con una pronunciada aunque adecuada sonrisa con la que juraba lo mismo. Alice le sonrió por igual y volvió a su labor a pesar de que agobiara su jaqueca. Jasper meció muy lentamente el cuerpo dormido de nuestra hija.
"No podríamos hacer menos, Bella, hija." Respondió Carlisle invitándola con una señal a volver a nuestros lugares.
La apreté una fracción de segundo más y la dirigí conmigo a nuestro asiento.
"Amor, creo que hemos descubierto o llegado a una posibilidad. Esto que ataca a Reneesme...- Cómo hubiera deseado no tener que decirle jamás malas noticias a Bella. Poder de alguna forma protegerla y esconderla, pero ya no podía ser así de egoísta. Ella debía saberlo. Apreté su mano que sostenía entre mis dedos, sobre la mesa. "…no es uno de nosotros." Guardé silencio aún reticente a exponer a mi amor sin poderla proteger.
"Debe saberlo, hijo continúa, ella es fuerte." Insistió mi padre, demostrándome la fortaleza para hacerlo.
"Es por eso que burla tu defensa infalible ante los de nuestra especie, es por eso que no detecto sus pensamientos y es por eso también que Alice recibe nada más que interferencia." Situé mis ojos en su rostro, preocupado. Esperando que con mi mano aferrada a la suya y mi mirada sostenida, fuera suficiente para protegerla.
Fue duro en verdad soportar la incertidumbre que invadían sus preguntas como respuesta.
"... lo comprendo... pero amor, ¿cuáles son nuestras opciones? ¿Cómo vamos a saber qué es lo que la ataca?, ¡está adentro de ella!" apretó los ojos apartando su mirada. Me dolía verla así. Solté su mano para liberar mi brazo, la rodé acercándola, aquello era ya una necesidad diaria.
"Nessie es la única que puede ayudarnos mientras descubrimos otra posibilidad" me ayudó Alice. Deseaba fortalecernos más que con su trabajo constante… lo logró.
Se levantó.
"Trataré de buscar algo..." sus ojos perdidos, agobiados aunque me preocupaban, eran para mí una esperanza inexplicable.
"Jasper," llamó su mente, pero recordó la misión… la de ambos. Subió algo intranquila a su habitación. Sus ojos dirigiéndose al mundo invisible. Pude escuchar también a Jasper alterado al poder estar a su lado.
"¿Qué podemos hacer nosotros?" preguntó mi madre. Carlisle entrelazó su mano con la de ella.
"Por ahora rogar que Nessie siga bien y que la compañía de Jasper la haga tener menos miedo para que nos cuente lo que le ocurre" asumió Rose. Miró a Emmet quien asintió solemne y la apresó entre su brazo.
"Ve." interrumpí mirando a Jasper. "Estoy seguro que Nessie podrá descansar más en compañía de ambos, Bella y yo te lo agradecemos."
Sus pensamientos vagaban de Nessie a Alice. No se sentía bien dejando a ninguna sola. Al instante que accedí, fielmente inició su camino con gentileza y cuidado hasta la habitación de su dama.
Carlisle se levantó de la silla.
"Esme ¿podrías ayudarme? Necesito sacar los escritos antiguos, releer la información al respecto. Quizás encuentre algo de alguien o algo que ataque los sueños." Esme aceptó al instante algo consternada.
"Por supuesto, ordené todos los viejos escritos en el ático, vayamos allá"
"Les ayudaré" insistió Rose deseosa de hacer algo más que permanecer sentada. Emmet la siguió aunque fisgonear libros no era su prioridad, él tampoco podía solamente esperar. Todos queríamos obtener algo. No podíamos mantenernos sentados. No dejaríamos que Nessie sufriera más.
Al encontrarnos de nuevo solos, Bella se dirigió a mí.
"¿Qué vamos a hacer, Edward?, si es necesario ir hasta el fin del mundo no me importa, sólo quiero que Nessie vuelva a sonreír... ¿qué vamos a hacer?"
Me levanté alzándola conmigo. No necesitaba mi don ni observar sus ojos para comprender su dolor. La dirigí de tal forma que su cabeza permaneciera apresada entre mi mano y mi pecho. Incliné ligeramente la cabeza para respirar sobre su cabello.
"Iremos hasta el fin del mundo." Resople a pesar que el aroma de Bella anestesiaba el dolor. Era verdad que intentaba darnos fortaleza pero también lo era que en esta ocasión no tenía el control. La franqueza que su presencia infundía hizo de las suyas. "No lo sé..., no sé qué haremos ahora mas que buscar Bella." No podía sostener una voz tranquilizadora, ni podía ocultarle mi temor.
Sentí un movimiento en su bolso.
"Tu celular" agregué mientras el aparato vibraba energético.
"Debe ser Jake" anunció, sacándolo. Sabía que de ser humana en aquel momento sus manos hubieran temblado alteradas por el terror y aquel ágil movimiento le hubiera sido imposible. Vi en la pantalla un número desconocido. Seguramente Bella le había pedido al lobo, comprar un celular. Jacob no tenía uno ni deseos de adquirirlo desde que lo conocía.
Ella necesitaría contactarlo constantemente ahora y él había accedido.
"Podrías hablar con él? no le he explicado nada, sólo sabe que algo anda mal con Nessie, no pude decirle nada más." pregunto implorando.
Cómo iba siquiera a negarme? No podía negarle nada a Bella. Tomé el celular sin apartarla de mi lado.
"¿Jake?" pregunté modulando mi voz.
"Edward, ¿qué sucede? ¿Cómo está Nessie? ¿Cómo está Bella?" interrogó impetuoso.
"Amigo, me alegra escucharte." suspiré. "Nessie ahora descansa. Jasper ha logrado curar el temor"
"¿Temor?" Es verdad, no estaba enterado. Sabía que luchaba por mantener la calma y dejarme hablar. Escuche por detrás el anuncio de vuelos de una mujer. Estaba en el aeropuerto.
"Nessie ha estado teniendo pesadillas. Su don no funciona, no puede comunicarse con nosotros, no vemos nada más que un blanco dentro de su mente..." escuche al otro lado un quejido apagado.
"¿Qué has leído en su mente?" pregunto impetuoso sin pedir más explicación. Esta vez yo apagué un gemido en mi pecho.
"Nada, también mi don está en completo silencio frente a Nessie, la barrera de Bella tampoco ha surtido efecto... hemos llegado a la conclusión que lo que ataca a Nessie es algo ajeno a nuestra raza." Aún frente al lobo mi discurso era desorientado; aún frente a Jacob no mantenía la calma. Si seguía así solo lograría causarle un ataque. Su corazón de meta-morfo, que de por sí ya latía con fuerza, con mis palabras y la impotencia, retumbaba con tal estruendo y velocidad que lo detectaba atravez del celular como un galope…
"¡¿Lo que la ataca, Edward a qué te refieres?!"
"Jacob," era más difícil mantener la calma y control de lo que me había dado merito. No podía esconderle nada, con Bella entre mis brazos y conociendo el cariño que él le profesaba a Nessie, "te explicaré todo una vez estés aquí, sólo ven pronto. Bella y Nessie te nesesitan. La familia te necesita para estar completa." Jacob respiró hondo calmándose, tras un breve instante.
"Entiendo, el vuelo saldrá en 10 minutos, llegaré corriendo cuando pise tierra.
"Gracias Jacob."
"Edward, cuídalas mucho."
"Sabes que siempre lo hago."
"Por supuesto, ten cuidado." Ninguno de los dos dudaba ya de las palabras. Ninguno utilizaba un tono acusador. ¿Desde cuándo había cambiado todo tanto?
"Tú también."
Sentí alivio al pensar que el perro guardián de mi hija se encontraba en camino. A pesar de lo que había ocurrido entre nosotros, o tal vez por todo lo que ocurrido, Jacob Black ahora era un amigo nuestro, era una parte de mi familia por el amor que Reneesme le profesaba muy a su manera y por el cariño que Bella aún resguardaba, como el mejor de sus amigos.
Nessie…ella nos había dado la paz y enorme felicidad con su mera existencia.
Cerré el aparato observándolo por breves instantes. Un movimiento delicado pero apresurado ganó mi atención. Bella aún apretada a mi lado movió la cabeza, como si deseara espantar las ideas de su mente blindada. Deseaba tanto escuchar sus pensamientos, que bajara su barrera y leer en su mente todo. Quizá con aquella información podría hacer más que mantenerla entre mis brazos o repetirle que todo estaría bien. Suspiré y recargue mi barbilla, mientras formulaba sus pensamientos en palabras y esperaba.
"Tenemos qué recordar el momento exacto de cuando ese 'ente'" hice una mueca ante aquella palabra, "entró en Nessie, Edward" asentí aún con mi mentón recargado sobre su cabello. Había cerrado los ojos para concentrarme en su voz, "debemos registrar nuestra casa, a lo mejor hay algún indicio."
Lo creí imposible. Nada, hasta el momento, o al menos así yo lo creía había cambiado en nuestro hogar -nada desde que su luz llegó a mi hogar al menos. Me encargaba diariamente de vigilar cada centímetro; no había aroma distinto en nuestro hogar ni sus alrededores. Si había algo que el tiempo me había enseñado era que con Bella nunca podía ser demasiado precavido, cuando era humana. Aún tras la transformación continuaba con ese mismo hábito de vigilar y mantener todo en orden.
"¿Vamos?" preguntó.
No podía dar nada por hecho. Había fallado. El hecho que Reneesme estuviera sufriendo de tal forma era porque no había sido lo suficientemente precavido como creí. Había pasado algo por alto. No podía dejarme llevar por una seguridad de perfeccionismo que los hechos no demostraban. Me había equivocado...como ya antes había sucedido.
"Por supuesto," respondí entrelazando una de mis manos con la suya.
Llegamos a nuestro hogar, el aroma de pino, sol, roca fresca y tierra mojada mezclado con nuestros propios aromas, me recordó por un instante la calma bajo la que residíamos en nuestra eternidad tan solo una semana antes. Únicamente faltaba la risita de Nessie, sus alegres pensamientos revoloteando, y desollar nuestro temor, para que todo encajara perfectamente.
Entramos hasta encontrarnos en la planta alta, en el pequeño pasillo que daba a nuestra habitación y al frente al de Nessie.
"Sé que probablemente no encontremos nada," dudó Bella excusándose, "pero ese ser nos ha burlado y de alguna manera tuvo que haber llegado a la cabeza de nuestra hija..." Apreté la mandíbula con odio "tiene que haber un indicio que no notamos, algo... ¿o no?"
Inicié a inspeccionarlo todo de nuevo. Inspiré hondo, el aroma era el mismo.
Escuché a mí alrededor, nada cambiaba, el viento, el río las hojas cayendo, uno que otro ciervo que se atrevía a merodear con pasos ligeros a pocos kilómetros…
Escuche más a fondo, percibía a la lejanía sólo los pensamientos de mi familia.
Observé atentamente cada objeto, cada centímetro de nuestro hogar con detenimiento,... nada.
"¿qué debemos hacer, Edward?" Enlacé mis cejas con frustración por instantes. Bella…, tal vez ella podría percibir algo que yo paso por alto.
Confiaba en ella, me había demostrado sentidos excepcionales tan solo al día de haber despertado. Asombrándome… como siempre.
Acaricié el dorso de su mano con mi pulgar y le dediqué una sonrisa más natural - que ni yo estaba seguro de donde procedía, no del todo.
"Recuerdas cuando despertaste, ¿cuándo te llevé de caza? Abriste tu mente a tus instintos y tus sentidos se agudizaron. Me sorprendiste -como siempre logras hacerlo..."
Mi sonrisa se asomo de nuevo. Esa con júbilo que ella me impregnaba. Desee robarle un beso en aquel instante. Concéntrate Edward, ahora no era tiempo de perderse en los recuerdos.
Aclaré mi garganta aunque fuera innecesario "…abre tu mente de la misma forma, agudiza tus sentidos pero esta vez sin perder la conciencia por el instinto de caza. Sin dejarte llevar." logré –no sin algo de esfuerzo- retomar el plan.
Así es. Ella lo lograría. Si había algo distinto casi invisible Bella lo encontraría, estaba seguro.
En aquella ocasión, ella había mantenido más conciencia y control de la que ninguno de mi familia habíamos gozado hasta varios años de experiencia y que aún así nos era difícil dominar: había huido y recuperado el control al olfatear a los humanos a pesar de estar en el transe; tras agudizar y armonizar sus sentidos con el instinto, hazaña verdaderamente difícil -podría tal vez jurar- aún para el perfecto autocontrol de mi padre.
De nuevo aclaré mi garganta en silencio, preparado para modular la voz. Que Bella se sintiera segura y fortalecida por cada detalle y ademán con el que me dirigiría ahora. Debía escuchar, ver, sentir, percibir mi seguridad y confianza hacia ella para que la suya se fortaleciera.
Sin presionarla. No esperaba nada de ella más que fuera ella misma e intentara lo que yo había intentado,… en vano.
"Amor," mi voz moldeada lo más armónica, melosa e indeleble que extraje de mí -debía creer en mí, creer en mi confianza por ella misma. Me situé con calma y habilidad a su espalda, tomándola con gentileza de sus hombros. Agache a uno de sus lados mi barbilla sin tocarla, para que mis labios quedaran justo al lado de su oído.
"…cierra tus ojos." susurre, haciendo lo posible por deslumbrarla. "Sincroniza tu instinto, para que tus sentidos se agudicen aún más. Abre tu mente. Relájate pero no pierdas el mando de tu control." Me permití apoyar mi barbilla en su hombro dando tiempo a mis instrucciones. Acaricié con mis pulgares sus hombros suavemente. Respiré profundo con lentitud. Al exhalar tras introducir su aroma en mí -rejuveneciéndome- seguí con calma.
"Respira hondo, distingue cada uno de los aromas con fervor. Escucha con precisión, permítete detenerte en los detalles. Abre tus ojos y lentamente recorre cada milímetro con profundidad. Expande tu barrera aún a lo inmaterial. Percibe por todos tus sentidos aún el único, el especial en ti y compáralo con tus recuerdos."
Guardé un breve instante de silencio...
"¿Hay algo," murmuré casi canturreando en el volumen del silencio "que no sea igual? ¿Notas cualquier mínima diferencia, aunque sea atómica?" La envolví en mis brazos desde atrás por arriba de su cintura.
Esperé. Ahora era su turno. Ahora necesitaba tiempo y yo esperaría a su lado cuanto necesitara. No me moví ni un milímetro, deje de respirar para no hacer un solo ruido, para desaparecer mi presencia. Cerré los ojos para perderme en la oscuridad, sin soltarme de su cuerpo. Nunca más me alejaría de ella. Jamás. Aún en esa oscuridad, en ese silencio y cuando su aroma no llenara mis pulmones con placer, sabía que estaba a mi lado, entre mis brazos que jamás la dejarían ir.
Respondió con un suave sonido.
"... estoy... sintiéndome... humana..." La miré sin habla.
Comencé a escuchar un murmullo. Ese sonido que adoraba. Los pensamientos de Bella se sintonizaban en mi cabeza. Pero el contenido me desconcertó...de nuevo.
Pensaba en el frío golpeando su piel. Una brisa congelada. Se concentró en una débil ráfaga,
"La brisa, no… el agua…"
Se liberó de mis brazos. No resentí cuando se separó de mí, tan solo porque su presencia latía en mi cabeza. Abrí los ojos, aspiré profundamente...
Dio un par de pasos hacia el agua que residía en nuestro pequeño jardín secreto. Sus pensamientos dieron en el blanco, donde nuestra constante vigilancia fallaba: no podíamos evitar que Nessie se alimentara de algo además de la caza, ni de beber agua -de hecho Carlisle la hacía alimentarse de vez en cuando de comida humana. Para nosotros ya había perdido sentido consumirla, pero para Nessie no era una perdida. Era verdad, como Bella pensaba, que Nessie prefería la caza y la sangre, pero también lo mortal encajaba en su cuerpo.
La sorprendente memoria y observación -parte maternal, parte innata- de Bella recordó hacía unas semanas que la pequeña había utilizado el agua de aquel pequeño estanque para limpiar su carita y beber un trago pequeño solo para borrar los rastros de sangre, dado que su abuelo estaba por llegar de visita.
Yo me encontraba en casa de mi padre entonces, dirigiendo a Charlie. Conduciéndolo a nuestra pequeña pero perfecta estancia. El jefe Swan deseaba conocer el hogar donde los tres vivíamos y no la casa de los Cullen que usualmente visitaba...
"…el agua..." escuché recitar a mi esposa en una espacie de transe. Se acercó e inclinó hasta el objeto de su concentración. Su escudo forraba la cristalina superficie sintiendo aquella extraña vitalidad dolorosa en su cuerpo. Por ese instante yo también me encerré en aquel transe en su cabeza, viéndolo a través de sus ojos y sus pensamientos. Era maravilloso, la forma en que veía todo en su cabeza, bajo el manto de su escudo. Aquel hallazgo parecía la respuesta a nuestro dolor.
Tonto.
No la protegí. Aquel elemento era peligroso, era más frío. Era doloroso ¡¿Por qué permití que sumergiera su mano?!
Pude leer en su cabeza como un frío se propagaba. Un frío que no debía existir si ella era ahora inmortal. Pude escuchar el dolor en sus pensamientos. Aquel material la estaba lastimando. Sacó la mano que comenzó a amoratarse.
Sentí mi cejas unirse formando una U, mis dientes cerrándose unos contra otros. Era la misma imagen que alguna vez yo le había infligido en su antes frágil cuerpo… aquellos moretones.
¡Pero no era posible! Ella ahora era inmortal, su piel era perfecta, eterna, inquebrantable más aún por algo con… vida.
Se puso de pie, Sacudió su mano, leí el miedo. Su mente parecía sintonizada con la mía. Aquello no podía ser posible YA NO.
Le dolía...
Fue lo último que pude escuchar claramente. Su barrera se cerraba poco a poco protegiéndola- para mi alivio. Después de todo si resultó tener instintos de conservación.
No pude esperar más, salí del doloroso lazo -diferente para cada uno. Me movilicé al instante.
Aquel...veneno la había lastimado. Mi petición había logrado ponerla en riesgo. Era un estúpido. De nuevo, por mi causa poniéndola en riesgo. ¿Qué acaso nunca dejaría de convertirme en un peligro potencial para ella?
"El agua…"
Poco a poco perdía la conciencia. Sus piernas fallaron y la tomé entre mis brazos. Parecía frágil de nuevo. Parecía humana de nuevo. Respiré dolorosamente. No había fuego en mi garganta pero si un acido dolor, de presenciar una debilidad en aquel precioso ser que era mi alma.
Ese veneno, ese maldito veneno era lo que estaba enfermando a Nessie y lastimó a Bella. La acomodé entre mis brazos con cariño y cuidado. Aferrándome a ella para que regresara. La necesitaba a mi lado.
"Bella...amor...lo siento." murmuré. Su cabeza ahora estaba entre mi pecho. La alzaba en vilo como lo hacía con Nessie. Bajé ligeramente la cabeza para besarle la frente. "Lo siento..." repetí sin poder evitarlo. Deseaba merecer su perdón.
Su canción surgió en mi memoria, hasta mi garganta rasposa, cerrada; entoné la melodía que era mi único remedio para protegerla y esperar que despertara.
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Segundo capitulo, disculpen la demora, pero esperamos que sea de su agrado. En esta ocasión no suceden hechos tan…"decisivos" como nos habría gustado, pero no podíamos hacerlo más largo o se quedarían dormidos a la mitad (Coff coff, broma…espero).
