No hay razones.

Marcela Ortiz narración.

Estaba, encima del puente, no sabía qué hacer, si tirarme, volver o simplemente soñar. Y aquí me encuentro intentando razonar que es lo que me llevo aquí, y a pensar de esta forma, era agobiante, pensar, que por solo un error toda tu vida terminara mal, siempre de pequeños pensamos que un simple error no puede hacer mucho, pero cuando nos damos cuenta, en verdad ese error puede cambiar tu vida por completo, aunque duela esta afirmación, un error puede cambiar todo en tu vida.

Eran las… exactamente 6:30 a.m. de la mañana la hora en que supuestamente tenía que alistarme para ir a la secundaria, pensé muchas formas de fugarme algún día esto aburre y más si tenía que ir a verlo sin razón alguna si… duele pero en fin, no importaba que yo sufriera si no que no sufriera él, eso es lo que importa solo eso.

Tocaron a la puerta no me imagine quien seria, pensé –podría ser uno de mis amigos, oh algún vendedor –pero en vez de seguir adivinando me dispuse a abrir la puerta a la misteriosa persona o personas. Y si como imagine, era Cesar Owen, uno de los amigos de él, más dolor para mí como si ya no fuera suficiente. El tenía una sonrisa que con el cual a todos encanta, más a mi mejor amiga, Daniela

–Hola, Marcela ¿estás lista para otro fastidioso día? –se que lo dijo con sarcasmo a él le encanta la escuela aunque no le queda ese tipo de actitud,

- n-si estoy lista ¿tu? –claramente por algo vino, lo mire a los ojos y de inmediato el tubo un gesto de con función

–¿Te sucede algo? –si ya sabía que me sucedía siempre es la misma estúpida historia

–Tú ya sabes que es –lo dije de una forma cortante indicando que no quería hablar de eso, el me miro y asintió y me tomo de la mano y me dirigió hasta la secundaria, misma rutina de siempre, pero empezaba a incomodarme, la toma de mano no sé si era de amigos o quizás de "yo quiero" no lo entendía fue difícil afrontar que algún día me amo y ahora quizás ame a Daniela si es así mejor por mi, yo no quiero que me ame más que mi perfecto "él". Me imagine de pronto en una esquina a Owen besando con seducción a Daniela, quien sabe quizás algún día de tantos pueda suceder nadie dice que no, y aquí es cuando pensé, no todo está perdido aun puedo enamorarlo a mi chico perfecto, espero… algún día también nadie dijo que no puedo.

Mire el reloj eran ya las 7:00 a.m. en punto, genial primera vez que llego al punto exacto de algo, siempre fui tan diferente entre comillas decir "rara" me gusta ser así más dudo que a él no, no se podría ser o no podría, debería preguntarle y no a mi misma esto es cansado pensar tanas cosas y para al fin y al cabo solo termine llorando como tantas veces en mi habitación eso era cansado y demasiado frustrante

–¡CALLA! –mi mente grito al fin. Al gritar eso mi mente me estremecí y al ese acto Owen giro y algo asustado

-¿Estás bien? –yo solo asentí y seguí mi camino. El sabia que andaba algo mal conmigo, pero eso siempre fue así no hay marcha atrás.

Cruce la puerta, y si me encontré con el e Isaac,

-HOLA, Marcela –Isaac me abrazo y yo le devolví el abrazo desinteresadamente solo lo miraba a él siempre es el. Camino hacia mí, rutina misma, camina, agita mi corazón, desbordo lágrimas y miento

–Marce –me dio un beso en la mejilla eso fue nuevo… y la reacción fue intensa.

–Ah, hola Angel –el sintió mi frio estado de ánimo. Y solo se alejo y sonrió, aunque sé que me lo merecía al menos volvió a doler. Isaac miro la reacción de Angel y corrió tras de él, yo solo miraba como se alejaba esta vez… no sé si lo lastime a él en ves el de mi.

Marcela… ¿qué te está sucediendo? –ignore a Owen y seguí caminado, creo que entendí por lo decía pero no quería saber nada, saque el teléfono de mi bolsillo para mirar la hora – 7:05 a.m. – me dije a mi misma, Owen vino corriendo hacia mi –BASTA, Marcela que TE ESTAS PASANDO –grito enfrente de mi cara y yo solo me eche a llorar, dolía en verdad que la persona que amabas se alejara de ti lentamente, hasta el punto de odiarte eso duele tanto pero… no se no me importaba demasiado, aun así no quería que pasara no debía pasar, no lo permitiré –Nada, no sucede nada ¿si? Es lo mismo de siempre, ¿comprendes? –el comprendió, asintió y se fue. Entendió, completamente todo, no sé porque pero presentía que algo malo iba a suceder, lo sentía en mi pecho, era como si te lo abrieran sin ningún tipo de anestesia y lo dispararan con miles de balas, así sentía yo. En verdad… a quien le importaba, como estuviera yo, solo soy una persona más… en la tierra.

"Y a aquí es cuando me había equivocado… estaba mal, aparte si había a una persona que le importaba… gracias, pero desafortunadamente estuvo mal."

Y llegue al supuesto salón, me di cuenta de algo, el no había entrado pera al mismo tiempo me dio igual, no sé porque de repente todo… me dio igual.

Me pare enfrente de una silla, y subí al pupitre, creo que quería llamar la atención, iba a abrir la boca, pero preferí cerrarla, y me baje de la silla. Desafortunadamente, Daniela miro

- ¿Qué ibas a hacer? –la mire y pensé "que le voy a responder" ni yo misma sabia que intentaba hacer, soy muy… estúpida cuando me lo propongo

–Yo nada, ¿Por qué? –me miro fijamente

–Mientes –¡RAYOS! odio ese estúpido "talento" que tiene de saber cuando las personas mienten, con solo mirarlas a los ojos

–¡No estoy mintiendo, MALDITA SEA! –todos me miraron, unos con confusión, otros muy despistadamente me criticaban y Daniela primero su cara se torno molesta después herida. Ella dio dos pasos atrás, y los regreso y me dio una bofetada en la cara.

"Después comprendí que lo hacía por mi bien, pero no, preferí enojarme y seguir con mi retorcido camino, es lo que todos prefieren."

Enfurecí y me puse eufórica

–Daniela, deja de meterte en MI vida basta, a ti no te debe interesar que intente hacer en la p*** silla, ¡entiendes!, ya déjame en paz –Daniela entre abrió y cerró los ojos

–Bien, te dejare "en paz" –se fue por la puerta y todos nos (me) miraron, no creían que haya hecho otra "escena", aunque ya estaban acostumbrados pero lo más seguro es que les harte, a todo mundo si recibe algo demás les llega a hartar. Y en ese mismo momento entra el

–Oye, ¿Qué sucedió? –simplemente no entendí porque siempre que pasa algo malo el aparece en el momento que más necesito a alguien, es lo que más amo de el

–Nada, yo siempre, la riego ya sabes –no dijo nada y solo asintió, por primera vez no tenía nada que decir, fue algo extraño necesitaba a alguien que me dijera "todo estará bien, no te preocupes" y no siempre pasaba así.

Todo estaba mal, mi mejor amiga estaba enojada conmigo, yo estaba muy… no sabía cómo explicarlo, todos me miraban y todo estaban molestos conmigo, definitivamente esta no fue mi semana.

La clase había terminado y todos salimos al "receso", intente alcanzar a Daniela, ella se resista, intentaba ignorarme

–Bien, entonces dejamos de ser amigas –ella volteo

–Crees, ¿Qué nuestra amistad es un juego?, si es así, en verdad prefiero dejar… de ser tu amiga

–No, no creo que sea un juego, pero… quiero arreglar las cosas y tu no me dejas.

– Esto no es forma de arreglar las cosas, de hecho las arruinas más. –eso me dolió, tanto y di media vuelta sin mirarla.

"Y es cuando empecé, a perder a mis amigos, poco a poco"

Me dirigí a Owen, me senté a su lado y miramos el cielo

-¿En qué piensas? –me pregunto y dirigí la mirada a sus ojos, no quería decirle en verdad en que pensaba, pero si no tenía otra opción

–Bueno pienso en muchas cosas, ¿sabes?, pero más en que he fracasado pienso que en verdad jamás, tuve… alguna oportunidad con nadie, soy simplemente… un ser humano, no soy una súper heroína, ya se pensaras… tu que estoy loca, pero quisiera ser inmortal y poder hacer lo que quiera sin importarme los demás.

–No, no pienso que estás loca, solo que tienes tus propias perspectivas, y ninguna es mala. –No sé por qué, pero sus palabras me conmovieron, a veces pienso que mi único amigo es el, de tantos, solo él. Eso era un poco… tonto pero quizás podría decidir que él sea mi único amigo, no creo que estuviera mal, de hecho no tenía nada que perder, ya nada me quedaba.

–Hey, porque no vamos a pasear por la escuela, no hay nada que hacer.

– Pues sí, ya que, ¿cierto?

–Cierto –me giño el ojo, no sé porque pero eso me hizo sonrojar. Caminamos alrededor de la cancha y me sentía mal puesto que todos nos miraban y esta vez no hice nada, creo.

- ¿Por qué nos miran? –lo interrogue, pensando que el quizás podría saber la respuesta.

–Pues no sé, ¿les pregunto? –esa pregunta sonó algo picara, como si insinuara algo, empecé a reír esto era algo cómico. El siempre me recordó a un niño de kínder, pero con nuevas ambiciones como los héroes de marvel, como spider-man y Hulk y mas héroes, pero no el no era así, muy diferente, a un niño de su edad de hecho creo la que estaba mal soy yo, no él, el es un niño de esta generación no como los otros que solo el único amor que posen son las tiras cómicas, pero también el tenia los videojuegos de eso nadie se escapa, ningún niño, ni siquiera las niñas, admito que yo también entro en esa adicción. Me sumí tanto en mis pensamientos que olvide que Owen me gritaba

–OYE, HAY ALGUIEN EN TU CABEZA –me di cuenta y me pareció gracioso

–SI, perdón es que me fui del mundo.

-Si, me di cuenta.

–Perdón, enserio es que a veces, debo sumirme en mis pensamientos, tu ¿alguna vez lo has hecho?

–Si lo hago diario, pero nadie se da cuenta. –me encantaba como alguien entendí a la perfección, supongo que eso… es buena señal, creo.

"Es cuando alguien piensa que todo va bien, cuando en realidad va de mal en peor."

Me fije más en sus ojos y le sonreí, tome su mano, el la quito en una decima de segundo, creo que le incomodo… bastante, el no es de esos niños que les gusta mucho el cariño.

–Owen, ¿porque… siempre evitas el contacto físico y cualquier tipo de cariño? – el me miro y se quedo pensando

–No lose, solo a mi jamás a me gusto eso – creo que me ocultaba algo, no sé porque

–umm, ¿te conozco lo suficiente?

–No, creo que no.

Lo mire fijamente a los ojos, que se que le pasaba algo malo, supongo que estaba mal después de… todo lo que paso hoy, yo no el

–Oye, puedes cuidar mi mochila, debo… ir a pesar un rato –de hecho si tenía que pensar ciertas cosas

–Bueno, si quieres –le entregue la mochila y me fui.

Intente concentrarme, pero creo que todo fue en vano, no pude pensar correctamente, asique, pensé que mejor regresar no tenia caso perder el tiempo.

Cuando regrese Owen no estaba ni mi mochila, rayos a donde pudo haber ido, intente buscarlo, pero falle.

Regrese al salón y serré la puerta.