We are caged in simulations
Algorithms evolve
Push us aside and render us obsolete
Aparentemente, los sollozos desgarradores de Harry lograron hacer efecto en la versión joven del Señor Oscuro. Sus ojos se cristalizaron, sin vergüenza alguna cubrió sus oídos para no escucharlo más. — ¡Te mataré! —Aseguró Potter, furioso. — ¡Pagarás por esto!
Voldemort, herido, negó frenéticamente con la cabeza. —H-Harry, no…
—A veces… —Potter continuó. —Sólo a veces, justificaba tu actuar. Creí que hacía todo esto por la abrumadora soledad que sentías, por tu evidente falta de amor, pero lo que has hecho… —Cerró los ojos, dejando que sus lágrimas rodaran libremente por sus mejillas. —Has pasado mi límite. Eres un monstruo. ¡Me das tanto asco!
La expresión del otro se deformó ante el dolor. Mordiendo su labio para evitar llorar, se acercó y abrazó al ojiverde. —Perdóname. —Suplicó, desesperado. Harry se removió violentamente, gritando que lo soltara. —No sé qué fue lo que pasaste allá dentro, pero te prometo que muy pronto te explicaré todo. Por ahora… Sólo perdóname.
— ¡Te mataré, maldito! —Seguía exclamando Potter, cegado por la ira. Segundos después, poco a poco comenzó a sentirse cansado, muy adormilado. Sus movimientos comenzaron a ser más lentos y torpes, sus extremidades se sintieron pesadas.
Antes de caer completamente inconsciente, unos suaves labios besaron su frente y un "te amo" fue susurrado en su oído.
Harry Potter nunca se caracterizó por tener sueños agradables y tranquilos. Siempre tenía pesadillas, muchas de ellas trataban de sus seres queridos muriendo; absolutamente horrible. Sin embargo, el sueño que tuvo luego de despertar en aquella habitación muggle sin magia fue bastante… ¿Lindo? Quizá esa era la mejor palabra para explicarlo.
Se encontraba en un salón de clases muy pintoresco, con hermosas obras de arte adornando las paredes y gotas de pintura manchando el piso. Él sostenía orgullosamente una hoja bastante gruesa pintada delicadamente con acuarelas. —Lo hiciste muy bien, Harry. —Dumbledore, el profesor, lo felicitó. Harry pensó que era ilógico ese hecho. ¿Dumbledore como profesor de una materia muggle? Que estupidez; él fue el mejor director que Hogwarts pudo tener. —Tienes talento para esto. ¿Por qué no ayudas a Tom? Parece que está teniendo problemas con su trabajo.
Cuando Harry volteó, miró a Voldemort, de aproximadamente 8 años, refunfuñando porque una gota de agua tintada había caído en donde no debía, arruinando su dibujo. Harry sonrió cálidamente, sin darse cuenta de ello. Pronto estuvo detrás del pelinegro, abrazándolo por la espalda y susurrándole que le ayudaría. —Gracias, Harry. —Riddle respondió, correspondiendo cada uno de sus gestos y besándolo en la mejilla.
La hermosa sensación de felicidad fue la que lo despertó. Se sentía desorientado y su cabeza dolía. Las últimas palabras del joven Voldemort se repitieron una y otra vez en su mente.
Inevitablemente, comenzó a llorar.
Fue un llanto silencioso, doloroso. No sabía en donde estaba ni que había pasado luego de presentarse en el bosque prohibido. Ciertamente, toda la situación le asustaba profundamente.
Nuevamente, una mano se posó sobre la suya. Esta vez no la apartó, se sorprendió un poco al notar que le daba un apretón cariñoso, cálido, lleno de preocupación. Al momento de sentarse, sus ojos rápidamente se encontraron con los de Tom.
— ¿Te sientes mejor? —Musitó con dulzura, acariciando sus dedos con afecto. Aquello sólo lograba que se sintiera aun más confundido y aterrado.
— ¿Dónde estamos? —Potter exigió saber. — ¿Dónde están mis amigos? —Sus labios temblaron y su voz se quebró, pero eso no le impidió formular la siguiente pregunta. — ¿Los mataste?
El pelinegro parpadeó, abrumado. —Nunca he matado a nadie.
El ojiverde rió histéricamente. —Asesinaste a mis padres cuando tenía un año e intentaste eliminarme a mí también, ¿Realmente piensas que creeré eso? No soy tan iluso.
Riddle lo miró profundamente ofendido. — ¿Me hiciste una clase de psicópata despiadado en tu mundo? Eres de lo peor. —Harry negó, confundido.
— ¿Mundo? —El joven Voldemort mordió su labio, nervioso. — ¿A qué te refieres con eso?
—Justo ahora no puedo decirte.
— ¡Prometiste que me explicarías todo! —Chilló, golpeándolo. — ¡Debes cumplir tus promesas, idiota!
Los ojos de Tom se entrecerraron. —Dije que lo haría pronto, no cuando despertaras.
Harry gruñó. — ¡Quiero saberlo ahora!
Tom chasqueó su lengua. —Maldición, no recordaba lo jodidamente irritante que eras. —Su mano se poco en la boca del ojiverde, impidiendo que replicara. —Justo ahora necesitas descansar; tu cuerpo debe estar resintiendo todo el estrés que provocó el que hayas despertado en un mundo completamente diferente al que estabas acostumbrado. Mientras tanto, yo buscaré formas para sacarte sano y salvo de aquí. —Suspiró antes de acariciar los cabellos indomables de Potter, su mirada se suavizó. —Pronto te lo diré todo, lo prometo.
Resignado, Harry accedió. —Está bien. —Murmuró entre dientes, haciendo un puchero con su boca. Riddle sonrió, complacido, y lo empujo delicadamente a la cama.
—Descansa.
