Disclaimer: Ninguno de los personajes de ATLA ni LOK me pertenecen. Todos son propiedad de Michael Dante DiMartino y Bryan Konietzko.
Caótico Ballet.
Capítulo II: La exposición de Arte
.
.
.
Temprano por la mañana comencé a elegir la ropa que usaría en la exposición de Huan, ya que este había sido muy insistente en no olvidar la fecha durante la semana, incluso nos llevó a casa personalmente las invitaciones, aunque sin embargo también había un pequeño inconveniente en lo que él hacía.
Mis padres estarían presentes que si bien no me invitaba con mala intención y tenía todo el conocimiento de ello, también asistirían con total seguridad Opal y mis demás hermanastros con los que jamás me llevé bien.
Hicieron mis problemas con mi madre de ellos cosa que jamás me agradó, aquellos que se mantenían al margen de todo eso eran Huan y Bataar, puesto que tenían sus propios problemas con mi madre, con Suyin. Éramos de alguna manera los que cargaban más peso sobre las espaldas, a diferencia de los menores que siempre se las arreglaron de maneras más fáciles.
No me quejaba, pues con seguridad podía decir que todo lo mío era fruto de mi esfuerzo, pero se hubiera agradecido más tacto y amabilidad de parte de mamá.
Para mi elegí un vestido verde esmeralda de coctel, con unos tacones negro altos y un bolso a juego negro, mientras que para Iroh un traje sencillo negro con camisa blanca y corbata a juego con mi vestido.
Siendo aún de mañana opté por salir un rato a ejercitarme y sacar toda la tensión que había estado acumulando por tener que ver a ciertas personas, correr un rato siempre era la solución perfecta a mí estrés a pesar de que mi tobillo me pasara la factura luego. Al pasar por una calle miré de reojo a una chica realizando pasos de Ballet pidiendo dinero, aunque solo seguí en lo mío, no era mi asunto.
Corrí hasta llegar al faro de donde regresé a mi hogar con la ropa mojada en sudor y mi mente más tranquila, tomé un baño de agua fría y comencé a preparar la comida colocando de fondo mientras preparaba todo el lago de los cisnes, gustaba bastante de escuchar a Tchaikovsky, la gran mayoría de sus piezas musicales eran muy buenas.
Iroh normalmente llegaba muy tarde de trabajar sin mencionar que muchas de las veces yo volvía a casa temprano o incluso ni siquiera era necesario que me presentara en la oficina, así que para cuando Iroh llegó, yo ya había comido por lo cual leía un poco, el me saludo con un dulce beso como acostumbraba siempre, sonreí de medio lado antes de volver a mi lectura.
—Tú comida se encuentra en el horno— Le dije al ver que comenzaba a mirar el interior del refrigerador.
—No me esperaste— Comenzó a dramatizar— Eso me dolió.
—Así es, tenía demasiada hambre y tú ibas a tardar demasiado, así que comí por mi cuenta— Admití sin desviar la mirada de mi lectura aunque lo más seguro es que Iroh estaría por hacer un puchero pero lo quitaría al ver mi poco interés.
Calentó su comida en el microondas para llevarlo a la sala y colocar en el televisor las noticias llamando su atención una especial.
—La exposición de tú hermano parece importante— Comentó— Hablan de eso en las noticias.
—Si eso creo, aunque lo malo de todo eso es que debo ver a mamá— Mencioné con fastidio.
—Podemos no ir si quieres, ya buscarás las forma de recompensar a Huan— Trató de ayudarme con la incomodidad con la que lidiaba desde días anteriores.
—No puedo hacerle eso a Huan, si no quisiera que fuéramos no nos hubiera invitado, además sabes que no puedo perder las buenas relaciones con uno de mis hermanastros que aún me habla— Gruñí dejando a un lado mi libro.
—Entonces ¿cómo hablarás con tu madre?— Preguntó con calma— No puedes simplemente verla y no hablarle.
—Si entiendo eso, probablemente solo saludemos esperaremos a inaugurar y veremos un par de esculturas y nos podemos ir antes de que sus comentarios den alcance a contestarles de alguna forma grosera— Suspiré con cansancio—Aún más los de mi Madrastra que teniendo a tantas personas del arte no perderá tiempo para darle puñaladas al asunto de mi accidente.
—Tranquila, todos deben comprender que ese tema no debe ser tocado y que tú estás retirada mi cielo, no creo que ellos sean personas tan imprudentes—Dio por cerrado el tema Iroh, claro que lo hacía para que no continuara torturándome con los pensamientos que indudablemente me atormentaban.
—Está bien amor, esperemos que no toquen el tema— Me acerqué a él como pocas veces hacía, rodeé su cuello con mis brazos y le di un beso suave en los labios— Ahora termina de comer.
Me senté de nuevo donde estaba leyendo y continúe mi lectura ignorando todo lo que mencionaban en las noticias, la verdad era que deseaba estar relajada, preparando mi cuerpo, mi mente y todo mi ser para lo inevitable; asistir a la exposición.
Con rapidez, más de la que yo hubiera deseado comenzó a pasar el tiempo, comencé a prepararme dándome una ducha nuevamente, me coloque mi vestido y peiné mi cabello, comenzando a acomodarlo en un recogido con una peineta de plata con forma de dragón que me había comprado Iroh en un viaje a Alnaar que por ojos tenía un par de esmeraldas. Me miré al espejó y solo me puse un maquillaje sencillo, sombra de ojos, polvo y labial.
Sentí como Iroh me abrazaba por detrás y depositaba un beso suave en mi cuello, disfrute el aroma varonil de mi marido en silencio, era un momento de esos lindos que teníamos él y yo de vez en vez, siendo el alguien serio y recto de formación militar, mientras que yo era fría, sarcástica y un tanto cruel.
—Te falta algo con ese conjunto— Sonrió hablando contra mi oído y estremeciéndome la piel con su aliento— Déjame completarlo.
Del bolsillo de su traje sacó una linda gargantilla aparentemente de plata con una piedra negra, un Ónix asumía yo, mientras la admiraba el me la colocaba sonriendo orgulloso.
—Es muy linda…— La tenté apenas con la punta de mis dedos como si fuera a romperse ante el mínimo toque.
—Cuando miré los conjuntos que habías elegido recordé que no tenías nada a juego con ese vestido—Sonrió como solo él sabía hacer luego de darme un regalo bonito.— Así que me tomé la libertad de elegir algo lindo.
—Es hermosa amor, muchas gracias— Lo abrace besando su mejilla— En verdad me gustó mucho, aunque no era necesario.
—Solo deseo que te veas hermosa, que las personas te miren y sientan envidia porque no pueden estar con la belleza de mujer que tengo por esposa— Me miró coquetamente.
—Vaya, si continuas adulándome así pensaré que has hecho algo malo y deseas prepararme para la noticia— Comenté colocando una mano en mi cintura.
—Nunca mi vida— Tomó mi mano y la besó— Adelante que su carruaje espera.
—Un carruaje de 200 caballos de fuerza— Me reí de su broma y comenzamos a caminar a la salida tomando yo mi abrigo junto con mi bolso y el su propio abrigo.
Le di las llaves de su coche y me abrió de forma caballerosa la puerta del auto, comenzó a conducir hasta el museo donde sería la exposición, al llegar me abrió la puerta y caminamos tomados del brazo notando como los reporteros y camarógrafos en la entrada se percataban de nuestra presencia.
Siendo franca jamás pensé que Huan llegara a ese nivel de fama en varios años, sus esculturas siempre fueron bastante abstractas, además de complicadas, pero estaba feliz por él.
Escuche un murmullo de una reportera mencionando "mira graba allí, esa es la bailarina Kuvira Frontier" suspiré tratando de poner mi mejor cara falsa, aquella que usaba durante las presentaciones hasta salir del rango de vista de las cámaras.
No pasaron demasiados minutos cuando Huan entró a la sala con una de esas túnicas de Ilma que a él le gustaba utilizar con algunos bordados bastante interesantes y comenzó a hablar.
—Es un gusto poder hacer explotar sus mentes comunes con mi exposición, he trabajado muchos años en lograr la perfección a mi propia forma individualista, por lo cual maravíllense con esto que es "Causa Satani"
El cortó el listón y todos comenzaron a entrar a la galería para ir apreciando una a una sus esculturas. Muchos críticos de arte, bailarines y bailarinas de Zaofu Academy, sin mencionar a los reporteros.
Todos se lanzaban sobre Huan como hienas hambrientas para destrozar el trabajo que había realizado pero el evitaba las mordidas, los comentarios y las críticas con muchas gracia y profesionalismo, distinto a la personalidad explosiva que él solía tener cuando alguien no lograba entender su arte. Algo me decía que se había asesorado con alguien con algunos días o incluso semanas de antelación al evento.
Huan se acercó a nosotros luego de terminar de dar el recorrido con los críticos de arte a la par que hacía una seña para que un mesero nos acercara una copa con champagne.
—Me alegra ver que han venido ambos, además de que tú mono te permitiera ser puntual— Suspiró— ¿Por cierto han visto a Opal?
—No y espero no verla— Dije con demasiada franqueza.
—Sabía que no podía confiar en su puntualidad, ni en la de mi madre— Masculló entre dientes— En fin disfruten la exhibición y cuando se despidan díganme que les pareció y por favor no escatimen en halagos.
Se dio vuelta y sonreí de medio lado al ver la expresión que Iroh llevaba en su rostro.
—Solo porque hay demasiados camarógrafos aquí no le he contestado— Murmuró malhumorado— No entiendo cuál es su problema conmigo.
—Que eres militar— Sonreí comprensiva— Déjalo, muy, muy, muy en el interior él te aprecia.
—Si, en una minúscula parte de su ser— Bebió de la copa— Creo que incluso un grano de mostaza es más grande que esa zona de su afecto.
Mientras charlábamos tranquilamente vimos entrar a mi madrastra con Opal y su prometido, ellos nos miraron y se acercaron a saludar que aunque con sonrisas forzadas todo salió mejor de lo que yo esperaba. Claro hasta que miré un grupo de bailarines juntándose y me llamaron.
— ¡Kuvira!— Exclamó una joven de Air Utara que había logrado mirarnos a la lejanía— Ven acércate, hace milenios no te miraba.
Con incomodidad me dirigí donde ellos, además de encontrarse Opal estaban muchas personas que había conocido e incluso realizado piezas juntos. Iroh decidió entonces mantener cierta distancia quedándose mirando una escultura cercana.
—Es verdad, no los veía hace muchos años— Suspiré.
—Veo que aún eres tan efusiva— Bromeó una chica de ciudad Air Utara con su acento extranjero. La miré conocería esa jocosa voz donde fuera, se trataba de Korra.
—Y tú tan reservada— Contesté con rapidez mirando que había cortado su cabello, pero lucía igual, era como si su tez morena jamás fuese a envejecer.
—Quien diría que volveríamos a verte luego de tanto tiempo— Me sonrió un joven de facciones algo toscas— Créeme te hemos extrañado en los escenarios… Y yo principalmente.
— ¡Alto ahí Wu!— Exclamó un joven de cabellos oscuros, se trataba de un bailarín originario de Air Selatan Jack tomando mi mano y mostrándosela poniendo especial atención en mi unión de casamiento— ¿Sabes qué es eso? Un boleto directo a que te rompan una pierna y no precisamente en el escenario… Esta kotenok ya no puede recibir esas muestras imprudentes tuyas de coquetería.
—Pero aún puedo esperarla si se cansa de él— Fingió indignación.
—Lo que digas, pero estoy segura de que no dejará a su marido por ti— Agregó Korra.
—Cuéntanos que ha sido de ti— Me miró la otra chica.
—Sí, cuéntales de lo miserable que es tú vida— Comentó Opal.
—Pues tomando en cuenta que me retiré por voluntad de la danza— Comencé ignorando a Opal— Estoy encargándome de la empresa de mi padre en las finanzas.
—O porque ya no lograste danzar— Agregó Opal.
Los chicos podían sentir como Opal intentaba quebrantar mi paciencia con sus comentarios pero sonreí irónicamente a la par que contestaba.
—Y disfrutar la vida de casada— La miré— Ya saben, a veces es bueno tomar descansos.
—Nos enteramos que siguen ofreciéndote enseñar en Avatars Ballet— Me observó Korra.
—Si pero continuo declinando la oferta…
—Porque sabes que no eres apta para enseñar a otros jóvenes— Sentenció Opal.
Desvíe mi mirada con calma de manera en la que mis ojos se clavaron los de Opal como dos cuchillos comenzando a contestarle.
—Porque si acepto le daré demasiada competencia a Zaofu Academy, ya saben es la única Academia multidisciplinaria que se esfuerza por tener el nivel de una verdadera academia de baile— Sonreí y los demás comenzaron a hacer bromas sobre ello, ya que todos a excepción de Opal habíamos estudiado en academias exclusivamente de Ballet.
Me despedí ignorando a Opal y busque a Iroh que a esa altura charlaba con Bolin el prometido de Opal, para ir luego con Huan que estaba acompañado de Suyin.
—Huan…— Llamó su atención Iroh— Suegra— Suspiró— Ha sido un honor estar aquí, te felicito por tu exposición cuñado.
Huan lo miró en silencio sin ningún comentario sarcástico lo cual en su dialecto era un sincero agradecimiento.
—Te felicito Huan— lo miré a los ojos— Me ha gustado la diversidad de temas que has usado.
—les agradezco por asistir— Nos hizo una seña con la cabeza.
—Esperen no se vayan aún— Nos miró mi madre— Quizás puedas hablar un poco con la prensa sobre tu carrera.
—Preferimos retirarnos suegra— La cortó de pronto Iroh antes de que yo pudiese arremeter el comentario.
Él me tomó de la mano hasta llegar al auto y ayudarme a subir, se subió encendió el auto y comenzó a conducir dando vueltas por el centro de la ciudad, estacionándose cerca de un restaurant.
—Cenemos aquí— Me miró— Y luego me gustaría que diéramos un paseo— Me ofreció.
—Está bien— Suspiré con fastidió aunque mi estómago rugió ligeramente acabando con mi faceta orgullosa de golpe.
Bajamos, llegamos a la recepción para que nos asignaran una mesa y pedimos de comer mientras tanto nos servían un vino del 88.
—Siento que estás molesta— Comenzó él mirándome con inquietud como si de un momento a otro fuese a hacer una tontería.
—Molesta es poco— Dije seca— Aun con los años tiene la desvergüenza de decirme ese tipo de cosas.
—No sabe el daño que hace y…
—No para nada, ella sabe el daño que hace, pero créeme no sé para cuantos años más dure mi paciencia— Lo interrumpí.— De alguna forma podré cerrarle la boca, pero si acaba con mi paciencia eso sucederá antes de que evite ser llevaba a prisión y créeme no me molestaría pasar los últimos años de mi vida junto a Hama.
—Aceitunas…— Me miró— Por favor, yo sé que no se llevan nada bien pero, solo por estos momentos trata de olvidarlas, a ella y a tus hermanastros, tarde o temprano deben darse cuenta de su error.
—Anhelo tener vida para ver el momento en que se arrepientan y vengan a mí a pedir perdón, porque no pienso concedérselos.
—Está bien, será cosa tuya y solo tuya si así lo deseas pero no dejes que te arruinen la vida solo porque son personas tóxicas y dañinas— Aconsejó.
—No prometo nada— Cuando nuestra cena llegó traté de deshacerme por el momento de los pensamientos que rondaban mi cabeza.
Cenamos con calma y sin muchas charlas. Al terminar Iroh me llevó a caminar por la plaza y a lo lejos miramos a una joven, no tendría más de 15 años, bailaba un intento bastante torpe de Ballet, pero era razonable ya que lo hacía por dinero.
—Miré entre a los invitados a Bumi— Comenzó con algo que ya sabía que me diría— Me ha dicho que sigue en pie la invitación para formar parte de los maestros de Ballet.
—Lo sé, ellos han sido muy amables y a pesar de mis negativas son necios, persistentes en querer reclutarme en sus filas de tutores.
—Han sido amables también, te ofrecen una jugosa cantidad de dinero y muchas comodidades—Admitió— No entiendo porque lo has rechazado tanto Aceitunas.
—Francamente yo tampoco— Suspiré sincerándome por primera vez— Es como si tuviese miedo de regresar y ser una incompetente, ni siquiera tengo idea de si sabré guiar en ese camino tan duro y doloroso a más chicos y chicas.
— ¿Es por esos que los has evadido tanto?
Asentí en silenció acariciando su mano, era vergonzoso para mi admitir que por primera vez en muchos años temía de no estar calificada para un trabajo.
—No cabe duda de que amas la danza— Admiró las estrellas que adornaban el manto celeste y sonrió con calma como si recordara algo, o a alguien— Jamás te había visto dudar en algo… Te preocupa arruinar la carrera de algún aspirante de la danza Clásica…
—Quizás sea por eso… me niego a ser la causante de la desgracia de un bailarín lleno de sueños y esperanzas sabes…— Miré el cielo— No quiero arrancarle las alas a nadie.
Mi marido me abrazó y deposito un beso en mi mejilla.
—Yo sé que serías una excelente maestra, solo te hace falta convencerte a ti misma de ello… Pero debes estar preparada antes de asumir esa responsabilidad.
—Lo sé cielo—Me acurruqué en su calor.
—Yo siempre te apoyaré— Me estrechó con más fuerza para transmitirme seguridad.
—Gracias…
Nos quedamos un rato más disfrutando la noche hasta que regresamos tomados de la mano y miramos que la bailarina callejera ya tomaba sus cosas para retirarse, la noche era demasiado fría a esas altas horas de la noche. Iroh paró y sacó un par de billetes de su billetera depositándolos en donde la gente le dejaba el dinero, seguimos caminando hasta llegar al auto.
Subimos a él para llegar a nuestro hogar, en la entrada me quité los tacones y colgué mi abrigo mi bolso, Iroh en cambió entró deshaciendo el nudo de su corbata, ambos estábamos bastante cansados por lo que encendimos la chimenea del cuarto y nos pusimos ropa para ir a dormir.
Nos acurrucamos juntos, abrazados para combatir el frío, al fin y al cabo Iroh no asistía al cuartel los domingos pudiendo dormir ambos hasta tarde sin ninguna complicación, nos dimos un beso de buenas noches y caímos dormidos profundamente.
.
.
.
Continuará…
