Disclaimer: todo lo que reconozcais pertenece a José Antonio Cotrina
Este fic participa en el reto "Emociones" del foro "Bajo la Luna Roja".
II
Ira
Adrian no es una persona acostumbrada a llorar, es más, su madre solía decir que necesitaba que le metiesen una aguja en el ojo para que soltase una lágrima. Pero ahí estaba ahora, en una de las calles de Rocavarancolia sin poder parar de llorar. Se había escapado del torreón, sabía que tendría que volver, pero necesitaba estar solo, no soportaba el silencio, necesitaba llenarlo con algo.
Dio un puñetazo a la pared.
En la torre todos parecían estar mudos, nadie hablaba, excepto para las cosas básicas (que se traducian en los chillidos de Natalia que anunciaban que iba a entrar al baño y que le daba igual si Marina estaba soltando purpurina por el culo), pero los últimos días, incluso Natalia parecía ser más tímida a la hora de hablar. Era cómico que hubiesen necesitado una muerte para callar a la rusa,
Sacudió la cabeza.
No sabía ni porque hablaba aún de nacionalidades, ya no era nada, eso era el pasado. Adrian ya lo había asimilado, no tenía sentido recordar con lágrimas en los ojos a sus padres o tener la esperanza de salir de esa ciudad maldita. Su única tarea era sobrevivir, y si lo conseguía, demoler el edificio que había torturado hasta la muerte a... a la única persona que había sido capaz de conseguir que el miedo desapareciese de su cuerpo.
El chico sabía que no podía reprocharle nada a Alex, no había sido él el que había optado por alejarse de la vida, a manos de una puerta mágica, rompiendo su promesa. Adrian recordó el día que le había hecho la promesa, tenía su habitual sonrisa y le ponía la mano en el hombro soltando una carcajada; de esas que te hacen esbozar una pequeña sonrisa, aunque estés en plena crisis de nervios, en una ciudad que te quiere matar. Porque así era Alex, porque así debió haber seguido siendo.
Si tenía que culpar a alguien no iba a ser a Marco, ni a Alex, ni siquiera a Dama Desgarro que estando cerca no había podido salvarlo. La culpa era de Rocavarancolia, porque no era la ciudad de los milagros y los portentos, era la ciudad de las desgracias y de las muertes; y él la destruiría.
