Afterdays - Drabble 2.

Título: Two Halfs, Two Bloods.
Fandom: Covenant Series.
Personajes: Seth, Alexandria "Álex" Andros, mención a Aiden St. Delphi.
Pairing: {Alex&Seth}
Nº de Palabras: 542.
Tipo de fanfic: One Shot.
Rating: K.
Genre: Romance/Drama.
Drabble nº: 2.
Advertencias: Spoilers de Sentinel, Apollyon y Deity.
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Afterdays.

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Day Two: Two Halfs, Two Bloods.

Iba a tirarlo abajo, sabía que iba a hacerlo. Y de hecho, así lo quería. Necesitaba desahogarse, necesitaba eliminar, exteriorizar toda esa rabia que la consumía por dentro. Algo dentro de ella estaba roto, quizás para siempre, y eso estaba mal a tantos niveles que no podía ni siquiera discernir si estaba dejándose llevar -como hacía siempre- o estaba haciendo algo bueno.

Al fin y al cabo, si destrozaba el edificio, no mataría a nadie. Aunque tuviera ganas de hacerlo, aunque ya lo hubiera hecho. Los recuerdos del día anterior cubrieron de furia su mirada. Había matado a su padrastro sin pensárselo dos veces, y no había sentido nada. Ni remordimiento, ni culpa, siquiera horror por convertirse en lo que más odiaba: juez, jurado y ejecutor.

Incluso había llegado a recriminar a Seth por lo mismo.

Seth.

Él y yo éramos iguales al fin y al cabo. Dos caras de la misma moneda, ambos ying, ambos la maldad y la agresividad en distintos cuerpos. Y Álex estaba segura de que Seth no se habría contenido y habría matado a alguien si hubiera pasado por la misma situación. El haber sido apalizada por Ares, haber deseado incluso morir... Y lo que es peor, la intromisión, la violación de Fobos y Deimos en su cuerpo... No tenía nombre.

Por lo que, derribar un edificio entero no sería tan malo, ¿verdad?

Había sido privada de sentir, siquiera Aiden había logrado más allá que deseo y una extraña calidez en su pecho. Álex aún se preguntaba cómo es que su corazón había bailado en su caja torácica cuando el Primero apareció. ¿Sería culpa de el sobrenatural lazo que los unía o algo más? Ella no quería ni pensarlo.

Por eso, aunque siga golpeando y gritando con todas sus fuerzas, sabe que el que Seth aparezca es algo bueno. Él podría contenerla, él podría tranquilizarla... Y no morir en el intento. Puede que él no portara su sonrisa arrogante y chulesca en este momento, pero Álex seguía queriendo asesinarlo. Ahora mismo, la inmortalidad del Apollyon le parecía un tema sumamente interesante para discutir... a golpes.

En cada puñetazo, en cada patada... ella puede sentirlo. Su dolor, su aceptación, pero lo que más le afecta, es la calidez de sus ojos ambarinos, tan brillantes y tan parecidos a los suyos. En su éxtasis de furia no lo comprende, pero tampoco trata de entenderlo. Eso viene después, mucho después, cuando el Primero está cubierto de moratones y ella no puede seguir golpeando. Simplemente no puede.

Y ambos, en comprensión mutua, deciden que ya es suficiente. Lo que les sorprende a ambos es que la propia Álex, símbolo mundial de cabezonería y orgullo, se eche a llorar en su pecho. Y nuevamente, ambos sabían lo que necesitaban. Él simplemente la abrazó y la acunó entre sus brazos, nunca dijo nada, pero en su mente, a través de ese cálido lazo, lo dijo todo.

Para Álex, eso había supuesto la diferencia entre creerlo y querer que permaneciera a su lado. Es cierto que amaba a Aiden, pero Seth... Él todavía ocupaba un gran espacio en su corazón.

Y eso no cambiaría, por mucha destrucción que él causase y por muchas muertes que ella lamentase.