Tan sólo había pasado cuatro años. Cuatro años de tortura para el faraón Cipher. El creía que solo era una muy fuerte atracción que con el paso del tiempo se desvanecerá. Que equivocado estaba. Lo extrañaba. Lo deseaba. Nunca pensó que pasaría tanto tiempo sin volver a saber de él. Claro, que este problema no se interpuso en su trabajo, seguía siendo el mejor de todos. Siempre hablaban de lo bueno y atractivo que era. Siempre. Pero a eso él le valía un pepino. Su mente estaba concentrada una cosa, y era tener a Dipper Pines a sus pies. Se lo imaginaba en todas las posiciones que su imaginación le daba a fantasear. Nunca se imagino que aquello sería muy fuerte. Lo quería ahora mismo. Ya no podía aguantar más.

Por suerte para el rubio, había un pequeño detalle que le favorecía y era...

"La caída del imperio Pines".

La razón por la cual Bill era tan buen faraón a una edad muy corta era simplemente que el no era humano. Así de simple, no era humano, pero se trasformo en uno de ellos, le había costado pero lo consiguió, su cuerpo, solo de él. Tenía ¿poderes? Quizás. Predicciones. El podía hacerlas. Nunca les fallaban pero no siempre eran las que él quería. Si bien, su objetivo se cumplirá. Si o si. ¿Por qué está tan seguro de eso? Fácil.

Por que el es Bill Cipher. El Faraón del Imperio mas importante.

Cuatro años. Dipper ya no era un niño inocente, tierno y adorable. Ahora, con la edad de 12 años, era más lindo y adorable, ya no era tan inocente como antes. Pero seguía siendo curioso, quizás a un mas de lo que ya era. Su primer amor. Un artesana de pelo rojizo y ojos verdes. Hermosa, amable,valiente y simpática. Era perfecta para el. Solo habían unas cosas que intervenían en sus camino para conquistarla. La primera, ella era mayor por tres años, pero ésto tampoco era un problema pues se acostumbra a veces a casarse hasta con personas mucho menores o mayores que uno mismo. La segunda, era muy inseguro y tímido. Y la tercera, ella solo lo quiere como amigo.

Se sentía muy frustrado. Pero no se rindiria.

Su hermana gemela, Mabel, se había vuelto más linda y un poco mas alta que este, era muy sociable, simpática, divertida, algo tonta y en especial alegre. Todo lo contrario a él. Mucha gente se pregunta. "¿Encerio son hermanos?" Eso le dolía. Su hermana era mejor que el en cuánto lo social. Siempre lo fue y lo será. Siempre era el apartado del grupo. Si no fuera por Wendy claro, su amor platónico.

Ninguna chica se fijaba en el por sus rasgos casi femeninos y por ser un "asocial aburrido". Ningún chico quería ser su amigo por lo mismo. Si no fuera por que es el hermano de Mabel y tiene un alto nivel en cuanto las clases sociales, seguro se burlarian de él—aunque sabe que lo hacen a sus espaldas—. Lo golpearian y todo. Si no fuera por eso.

Pero Dipper trataba de no tomarle importancia aquello, siempre estaba metido en sus estudios, libros, y más estudios. Era en lo único que era realmente bueno, según el.

Aunque no todo era tan alegre para la familia Pines, su imperio estaba en peligro. ¿Cómo sucedió todo esto? Se podría decir que StanFord decidió ir de viajes por solo dos meses para unas investigaciones muy, muy importantes, lo que dejarían al impulsivo y tonto de su hermano Stanley a cargo del imperio Pines. Sabía que cometía un error al dejarlo a cargo sólo a él y sin apoyo conociendo lo impulsivo que es. Pero algo le decía que tenia que confiar más en su hermano y que todo estaría bien en cuanto regresara. Incluso que si algo había salido mal el podía solucionarlo. Pero jamás se imagino que fuera tan GRAVE.

Los Pines estaban en problemas. En muy pocos días, sus súbditos se darían cuanta de todo. Stanley estaba muy arrepentido. No había salida. Ambos gemelos lo sabían. ¿Qué podrían hacer?¿Pedir ayuda al imperio Noroeste? No, son muy egoístas. ¿Al imperio Alegría? Una muy buena opción, pero el hijo del faraón, Gideon Gleuful tramaria algo muy malo cuando se enteraran de su debilitamiento o les cobraría el favor muy caro. Y Mabel estaría muy afectada en esto. ¿Al imperio... Cipher?

-¿Por qué no...? - dijo el estafador de los hermanos. Estaban en una situación demasiado complicada, y querían salir lo más rápido posible antes de que la gente de su imperio se diera cuenta.

-Stanley... ¿Qué acaso no entiendes? ¡Esto mismo es lo que quería Bill! Estamos al borde de perder todo. ¡Todo! Y si, también e pensado que nuestra única solución sería pedirle ayuda a Cipher pero... - se detuvo en seco, poniendo su mano en su mentón, muy pensativo y preocupado.

-¡Pero que! ¡No te quedes a la mitad carajo! ¿¡Cual es el problema!? Escucha... se que cometí un muy grande error, ¿okey?Losiento mucho pero... Hay un solución. Tu mismo lo dijiste. ¡Cual es el problema! - gritó arto. Ya no tenía paciencia. Sus sobrinos aún no se enteraban de los problemas económicos que habían en la familia.

-¡Qué Bill quiere a nuestro sobrino!¡ESE ES EL MALDITO PROBLEMA STANLEY!¡ESE! - dijo ya, muy desesperado. Sabía que era la única alternativa pero simplemente no quería llegar a tales extremos. Pero... algo lo incitaba hacerlo.

Lo que le recordó su hermano le llego de golpe en el pecho, se le había olvidado por completo aquel detalle. Un riesgo muy grande. Él se negaba a dar su sobrino. Quien sabe como lo trataría aquel rubio.

-Si, tienes razón. Pero... ¿Encerio crees que le vaya tan mal con él? - eso dejo aún más pensativo al contrario.

-No lo sé. No creo que Bill lo trate mal, pero no se puede confiar en nadie y mucho menos en él. Pero... Si es la única salida. No tenemos opción. Él lo entenderá. Tiene que arriesgarce por el bien de la familia... del Imperio. Eso es más importante. - aclaró Ford convencido pero un poco culpable por lo que iba hacer.

-¡Pero somos su familia! No quiero que el nos tenga rencor por obligarlo aquello. Siento que... el... Podría huir y... Todo sera peor. - trataban de tapar cualquier cosa fuera de su lugar. Si en serio, iban aceptar el trato de Bill Cipher, tenían que hacerlo de manera que les beneficiera.

- Tienes razón. Dipper se sentirá mal... pero seria mejor que... - pensaba en una manera ingeniosa en que Dipper no sintiera que su familia lo iba abandonar.

-¿Qué cosa?¡Rayos ya dilo! -

-Sería mejor que... Dipper creyera que no es nuestra culpa. Que el creyera que lo "tomaron" sin que nosotros lo supiéramos. - explicó Ford mientras mas ideas le llegaban a su cabeza. Quizá podría resultar.

-¿Cómo? - no tenia ni idea de lo que habla su hermano. Ford lo miro decepcionado y frustrado.

-Eres tan tono. Ya luego lo verás pero ahora... ¿Aceptamos el trato? -

-Mmm... sabemos que es lo mejor. - sabía que se arrepentiría en el futuro. Pero era ahora o nunca.

-Lo siento Dipper, pero... tendrás que irte. - dijo Ford para si mismo aunque claro, su hermano gemelo lo había escuchado perfectamente.

Pasaron seis días.

En estos días, los gemelos Stan, fueron al imperio de Bill. Tratando de "negociar" aquello que todavía seguía libre.

-Y... ¿Que les hizo cambiar de opinión? - dijo un Bill de ya unos 22 años fingiendo que no sabia la causa de su visita, cosa que era todo lo contrario. Si bien, el tiempo le había favorecido y bastante. Se había vuelto más musculoso sin exagerar, alto, delgado, rostro perfecto y su pelo había crecido un poco.

-No se por que te haces el que no sabes Bill. - dijo Stanley irritado.

-Sólo quiero que cumplas algunas cosas - aclaró Ford esperando la respuesta del mas joven.

-Te escucho. - sonrió casi satisfecho. Todo iba según lo planeado, aunque admitía que no tenia previsto que tardarán tanto, o al menos, no mas de dos años.

-No quiero que por ningún motivo, Dipper sepa que nosotros sabemos que está contigo. Mira, lo que trato de decir es lo siguiente. Digamos que lo mandamos hacer una mandado y que tiene que ir al imperio Noroeste, pero en el camino algo malo ocurre, lo raptan y aparece aquí. No se como harás tu para que él no quiera salir de aquí. Pero en fin, el debe creer que lo estamos buscando y eso. ¿Entiendes? No debe saber en lo absoluto que nosotros tuvimos algo que ver en esto. - explicó, sin duda, su inteligencia aún le duraba.

-Cómo quieran. Yo cumplo mi parte del trato y ustedes la suya. Sólo hay que arreglar unos pequeños detalles más. -

-¿Cuáles? - preguntaron ambos gemelos confundidos.

X

Ese día, Dipper estaba muy emocionado, puesto su tío lo había "invitado" a salir para unas importantes investigaciones.

-Dipper... Eres el niño más listo que conozco. Necesito de tu ayuda para poder terminar cuanto antes mis importantes investigaciones. - esas eran las palabras que llegaron al corazón del castaño, se sentía, por primera vez, orgulloso de si mismo. Que alguien como su admirable tío le dijiera aquello, era sorprendente para el menor por lo cual, accedió sin pensárselo dos veces.

-¿A donde vas? - pregunto su hermana gemela viéndolo con curiosidad, este preparaba sus ropas en un enorme bolso hecho de tela muy resistente. —Esto seria como las maletas de equipaje en la actualidad—.

-Con mi Tío Ford, él me necesita para que lo ayude a terminar unas importantes investigaciones. - dijo con una enorme sonrisa de bobo. O eso creía su hermana. Su sonrisa se apago, puesto no quería que su hermano se fuera y esto lo noto Dipper. - Tranquila Mabel, volveré en un mes. - dijo este convencido de lo que Decía.

-¿Lo prometes? - dijo con los ojos esperanzados mientras alzaba su dedo meñique. A Dipper le parecía tierno aquella acción de su Gemela.

-¡Lo prometo! - y entrelazaron ambos meñiques para cerrar la promesa.

Después de aquello, el niño de 12 años salió junto a su tío Ford, preparado para cualquier cosa.

Cualquier cosa.

Siempre debes cumplir las promesas de meñiques. Siempre. Por más simples e insignificantes que parezcan, en realidad, valen mucho. Él iba a volver. De eso estaba seguro. No es como si algo malo sucediese. Ahi estaba su tío para protegerlo. Era en la persona en que más confiaba... Después de su hermana Mabel, claro.

Apenas habían pasado cuatro días desde que habían iniciado el viaje, montados en camellos, el transporte terrestre más común de esos lugares.

-Ya falta muy poco Dipper. - aviso su tío sin voltear a verlo. Dipper sólo asintió emocionado. Como siempre, había demasiado calor siendo medio día.

El lugar donde estában era desconocido por el menor, solo podía ver palmeras secas, rocas y mucha arena. Pero veía que se acercaban a una enorme y oculta cueva. De pronto recordó la historia de "los 40 ladrones".

Dipper no era tonto. Podía notar que su tío se encontraba muy nevioso y cuando le pregunataba algo, él se limitaba a contestar con palabras muy cortas y confusas para el menor.

-Algo le pasa. - pensaba Dipper mirandolo preocupado.

-¡Dipper! - el llamado de su tío lo despertó de sus pensamentos.

-¿Qué ocurre tío? -

-Tengo que ir al baño. Quédate cerca de la cueva. No tardó. - dijo este mientras dejaba a los camellos atados a unas rocas de formas puntiagudas. Dipper se bajo del camello.

-Entiendo. - contestó lo más natural posible. Ford sólo asintió y empezó alejarse en pasos algo apresurados.

Dipper se mantenía en silencio, observando el lugar con más detalle, cosa que se le dificultaba puesto el lugar era muy oscuro.

Aun no había pasado mucho desde que su tío lo dejo para ir hacer lo que todo ser humano hacia. Solo un minuto. Tan sólo uno y Dipper le entraron las ganas de curiosar aquella cueva tan misteriosa.

-No Dipper, tu tío te dijo que te quedaras por aquí no que entrarás. - trato de convencerse de que no entrará.

10 minutos.

Su tío no había llegado.

-Quizás encontró algo y por eso esta tardando. Tranquilo. - si dijo para si mismo el castaño. Noto que el cielo, antes reinado por los fuerte rayos del sol, ahora era reinado por nubes grises dando a entender que pronto lloverá.

-Que raro. - pensó. Eran muy escasas las veces en que llovía. Pero tampoco le dio mucha importancia.

Una hora.

Estaba desesperado. ¿Le habrá pasado algo malo a su tío? ¿Y si lo capturaron unos ladrones?¿Y si se cayó por un barranco? Temblaba por el miedo de perder a su querido tío. Además, no podía moverse de ahí, ya que no tenía ni idea de como regresar al palacio. Pero debía tener esperanza y paciencia. Quizás su tío tendría sus razones para tardar se tanto.

Otra hora.

El cielo estaba más oscuro a pesar de que aún eran las dos de la tarde. Los camellos descansaban en la entrada de la cueva. Estaba más nervioso. Al límite de la desesperación, pero... aun quedaba algo de esperanza dentro de él.

Tercera hora esperando.

Tubo que adentrase sólo un poco a la cueva para no mojarse y que le diera un resfriado. Había empezado a llover. Observaba como las gotas de agua caían en la arena para que poco a poco fuera lodo.

Gotas de agua cálidas brotaban de sus hermosos ojos, estaba llorando. Tenia un sólo pensamiento en su cabeza. Su tío había muerto.

Era lo único que le encontraba de lógica. Él sabe que jamás se perdería ni lo abandonaría. Es por eso, por mucho que le doliera admitirlo, creía que estaba muerto.

Estaba solo. Con dos camellos sedientos. La lluvia le impedía salir. Tenia comida y agua. Calculando, solo le alcanzará para tres días más. No sabia que hacer o a donde ir. Sólo podía observar como las gotas de lluvia caí y sus ojos empezaban a tornarse rojos por el llanto. Le costaba respirar.

-Por favor... que alguien me ayude... quien sea... pero por favor... no quiero estar de nuevo solo. - sus pensamientos lo hacían deprimirse aun más. Tenia que ser realista. Nadie lo salvaría. Nadie lo ayudaría. Nadie lo encontraría. Aquello lo entristecía.

Ocultaba su rostro entre sus rodillas. Ya todo estaba perdido.¿Qué podía hacer el? Tan sólo era un niño de 12 años que no era tan valiente y atrevido como su hermana Mabel. Como la envidiaba. Siempre preguntando por ella, tanto chicas como chicos. Siempre recibía cartas de amor. En cambio él... Nada.

Sintió como acariciaban sus suaves y delicados cabellos castaños. Alzó la mirada; la expresión del menor era de suma sorpresa, sin embargo en sus ojos aún brotaban algunas lágrimas de ahora, felicidad.

-¿Qué ocurre Pino? ¿Por que tan solo? - la voz del rubio era de preocupación. Incluso sonaba algo tierna. Dipper apenas lo podía reconocer, si no fuera por aquellos ojos dorados y de que fue nombrado como "Pino". - Hey, que sucede.

-B-Bill... ¡Bill! - salto encima de este olvidando su educación. Dipper abrazaba con fuerza al mayor, aunque su fuerza era muy débil. Bill sólo sonrió con dulsura ante el acto del menor y correspondió el abrazo.

-Siempre estaré contigo Pino. - le susurro para tranquilizarlo. - Te llevare conmigo, cuando te calmes me contaras lo que ocurrió. ¿si? - Dipper sólo asintió alejándose un poco del mayor.

Bill ordenó que trayeran consigo a los dos camellos. Tomó a Dipper de la cintura para cargarlo y depositarlo encima de su camello. Bill se subió, haciendo que Dipper que dará enfrente suyo pero muy cerca de él.

Bill ordenó que volvieran de nuevo a su pirámide, por qué si, habia venido con gente.

Un extraño palacio con forma de pirámide. Hecha del más puro oro con decoraciones únicas y deseadas por muchos. Las chicas del palacio babeaban por el rubio, y nadie las culpa. ¡Era demasiado sexy para sus débiles ojos! Tanta belleza e inteligencia en un cuerpo. ¡Una obra de dios magnífica!

Dipper tenía su mirada vacía. Así fue en todo el recorrido, y eso no le agradaba a Bill.

x

El lugar no había cambiado mucho desde los últimos cuatro años. Seguía siendo impecable y deslumbrante. Pero Dipper aún se confundía y es que ¡era muy grande!

Después de bañarse y alimentarse, Dipper estaba en condiciones de poder platicar con tranquilidad.

Se encontraban ambos jóvenes en la lujosa recamara del rubio que había cambiado un poco.

Dipper se recostó, sabiendo que el mayor no le molestaría.

Bill se acercó lentamente para quedar sentado a su lado, mirándolo de forma lujuriosa.

-¿Qué fue lo que ocurrió Pino?- al fin pregunto. Dipper abrió los ojos recordando aquello que quería olvidar. Algunas lágrimas escaparon, haciendo que Bill se preocupara aún más.

-Y-Yo... y mi tío Ford... - empezó a explicar. Su voz sonaba temblorosa y aguda. Prosiguió. - Íbamos a... investigar algunas cosas fuera del imperio, pero cuando casi llegábamos él... dijo que tenía que ir al baño, que no tardaría mucho... - su voz empezaba a apagarse y más lágrimas empezaron a salir. - Lo estuve esperando por más de dos horas y... no regreso. Él... creo que él... ha muerto... - el llanto desgarrador del pequeño se hizo presente. Bill formó una enorme sonrisa que Dipper no alcanzo a ver, Bill sabía perfectamente lo que En realidad había sucedido. Todo su plan marchaba a la perfección. Bill le dio unas palmadas a Dipper para que tratara de calmarse. Cosa que funcionaba.

-Tranquilo Pino. Te aseguro que el no ha muerto. - comentó, Dipper lo miro más tranquilo y con los ojos brillosos.

-¿E-En serio crees eso? - dijo apunto de formar una sonrisa.

-Perdón Ford y Stanley, el trato ha sido cambiado. - pensó para sus adentros. Había formulado un plan, un plan en el que Dipper odiaría a sus tíos y solamente pensara en él. Sólo en él.

-Estoy cien por ciento seguro. ¿Sabes por qué? - se detuvo por un momento, Dipper negó con la cabeza indicándole que no sabia. Bill sonrió victorioso y Prosiguió a decirle. - Por qué tus tíos te han ofrecido a mi. Ellos te ofrecieron a cambio de que yo les ayudará por que su imperio estaba apunto de caer. Esa es la verdad Pino . - término de explicar Bill mientras veía la reacción de Dipper.

Dipper estaba que se le salía el alma. ¿Sus tíos lo habían vendido?¿Lo habían entregado contra su voluntad al faraón Bill? ¿¡Su propia familia lo había ofrecido!? No podía creerlo. No quería creerlo. Miro al rubio enojado. Buscando rastro de que este estuviera bromeando. Pero nada.

No podía ni quería creerlo. No podía ser posible.

- N-No puede ser... Ellos no harían eso. - dijo con la voz quebrada, en sus ojos había decepción.

-Se que es muy difícil de creerlo. Pero tienes que aceptarlo. No tenían opción...

- Entonces... ¿Por qué yo? - él no entendía por que lo ofrecieron a él, cualquiera pediría oro, ganado, telas, artesanías o incluso una bella mujer... ¿Por qué él?

-Por qué yo te quiero a ti. - su voz cambio una llena de deseo y desesperación. Volviéndose un poco ronca. Dipper miró aquellos ojos bellos, dorados, hipnotizadores, esa piel blanca, aquel cuerpo tan desarollado y deseado por Muchas. Ese cabello que parecía suave y era hermoso.

-¿Qué? - pregunto sin creer lo que le había confesado el rubio.

-Que yo te quiero a ti. - empezó acariciar con las llemas de sus dedos, la suave mejilla del menor que aún estaba confundido.

-B-Bill... - el nombrado empezó acercarse a los labios del menor que pedían ser tocados por el rubio. Dipper estaba en trance, no se movía, estaba paralizado hasta que... lo beso.

En un principio fue un roce, pero el rubio quería más contacto y profundizó el beso. En un descuido, Dipper quería gritar para que Bill parase, pero éste sólo aprovecho y metió su lengua, saboreando aquella cavidad que tanto le gustaba.

Dipper trato de apartarlo pero el mayor no se lo permitía, Bill tomó las manos del menor llevándolas atras de éste, se puso encima de las piernas de Dipper para que no lo pateara. El beso siguió, apasionante y lleno de deseo y amor.

Dipper ya no podía seguir más, necesitaba respirar y su espacio. Todo lo que ocurría le incomodaba y desagradaba.

Bill jugaba desfreneticamente con la lengua del menor.

El rubio decidió apartarse pues sabía que el castaño necesitaba aire ya que era muy inexperto en eso, pero admitía que le fascinaba besar aquellos labios carnosos y delgados.

No habían pasado ni 10 segundos cuando Bill le dio un beso directo al menor. Le encantaba besarlo, el pequeño en si, vale la pena.

Mientras Dipper sólo se concentraba en buscar una forma para que aquel beso terminará, Bill empezó acariciar por debajo de las prendas del menor. Acercándose a los pequeños y sensibles pezones del pequeño castaño, jalando y apretando con dulsura aquellos botones que eran de un color muy claro y casi rosa.

-Mmm... Ahg... - dejo salir un pequeño gemido que empezaba a excitar al mayor.

-Oh Pino, tus gemidos me encantan. Siéntete libre de dejarlos salir. - le incitaba el mayor. Ahora empezaba a besar otras partes del delicado y hermoso cuerpo del menor. El cuello, los hombros, la frente era muy frecuente, le gustaba aquella extraña marca de forma de cucharón.

-B-Bill... por f-favor, no-Ahh...- Sus mejillas se tornoraron rojas por la vergüenza que sentía. El deseaba parar aquello, tenía miedo. Bill quería seguir escuchando esos perfectos gemidos que salían de los hermosos labios de su pequeño.

Una Vista Única y Excepcional.

-Tan dulce y adorable. - aquella voz tan masculina, grave, risueña y sensual le causaba escalofríos al menor. Las sensaciones que sentía eran extrañas y empezaba a disfrutarlas. Odiaba eso.

-¡Bill! P-Para... ¡Mmm! - mordía su labio inferior para que aquellos gemidos tan deseados por el rubio no salieran.

Con su mano izquierda, bajaba hacia la entrepierna de Dipper, acariciando la de manera sutil.

-¡No!¡B-Bill!- gritaba/gemía el castaño. Sus ojos se cristalizaron, miraba al mayor rogándole que se detuviera.

-Oh Pino, no me mires con esos hermosos ojos, por que solo logras excitarme cada vez más. - le murmuró mientras sacaba el pequeño miembro del menor, aumentando la velocidad.

-Oh... Ah... D-Dejame... Ahh... - apretaba suavemente el miembro que ya empezaba a sacar el líquido preseminal. Por más que trataba de alejar el mayor no podía. Era tan débil y odiaba serlo.

No podía comprender. ¿Por qué le pasaba eso a él? Le incomodaba aquellos actos del rubio.¡son hombres! Bueno, del mismo género. Era extraño que el famoso y respetado Bill Cipher tocará así a un niño como él... un niño de tan solo 12 años.

Lo iba a violar y de seguro lo desecharía como si fuera un jueguete viejo.

-Jamás te dejare Pino. Siempre estarás conmigo. - le dijo el rubio sacándolo de sus pensamientos. Juraba que le había leído su mente aunque eso era prácticamente imposible. - Nada es imposible cariño. - formuló este sorprendiendo cada vez más al menor. Bill alzó su dedo meñique esperando que Dipper le correspondiera.

-Coincidencia. - pensaba el menor con la respiración agitada. Sin tener conciencia alzó su meñique recordando la promesa que hizo con su hermana.

-Te prometo... que jamás te dejaré Dipper. - su tono de voz sonaba algo serio.

Siguió así por unos segundos más hasta que el menor ya no pudo más y eyaculo.

Estaba realmente avergonzado y enojado. ¿Cómo fue que paso eso? No sabia que más hacer... era algo extraño y nuevo para Dipper, miro los ojos del rubio, llenos de lujuria y adrenalina.

- Vaya Pino... Eres delicioso. - dijo mientras lamía como si fuera un mangar todo lo que saco el pequeño. Aquel líquido espeso y blanco.

Dipper se recostó en la cama, cansado y apunto de llorar.

- Oh vamos mi pino, ¿Tan cansado estas? ¡Si ya viene lo mejor! - dijo Bill con una sonrisa mostrando sus pequeños colmillos.

Bill se desnudo dejando ver su muy grande erección. Dipper trago en seco y se puso aún más nervioso. El rubio despojo las prendas del castaño.

- Pino... Eres perfecto.

Fin del segundo capítulo.

Fecha de creación:: jueves,7,julio,2016. 09:10 p.m

Fecha de publicación: miércoles, 24, abril, 2019.

Escritor: JaquiiAleWorldau: Egipto.

Historia: "Pirámide Del Faraón Bill."

Disculpen las faltas de ortografía, trató de corregirlas pero me da mucha flojera tener que leer todo el capítulo.

Sigan leyendo... pues esto aún no acaba.