Desesperación

Capítulo 2

Integra no sabe cómo sentirse después del arrebato de Alucard, es algo completamente inusual pero por un lado comprendía que pasa por la mente de su sirviente, se había ausentado durante treinta años y ahora que había vuelto solo para ver morir a su ama aunque se suponía que esto debía pasar, no se podía permitir el beneficio de la inmortalidad, era como rendirse, aun así… Terminar su linaje, dejar a sus sirvientes solos, dejar de proteger a su natal Londres y su reina… Le lleno la mente de preocupación, por unos instantes Integra dudo de sí misma.

-Soy una Hellsing, no puedo darme tal lujo- hablo para sí misma con aire ausente

Al levantar la vista vio regresar a una alegre y tranquila Victoria que por momentos reía y en otro segundo gruñía mientras decía "es usted un pervertido Bernadotte" era claro que venía demasiado distraída hablando con el alma que habitaba en su interior

Vio la alegría de la chica policía, a pesar de dejar de ser humana, de haber perdido todo, no se rindió, seguía adelante en compañía del hombre que amaba y la ayudo a avanzar hacia una inmortalidad libre de peligro y dolor

-Oh ama no sabía que estaba tomando el té… ¿Dónde está mi maestro?

-Se retiró a dormir

-Ama Integra ¿Está bien? ¿Puedo ayudarla en algo?

-Seras ¿Qué tiene de bueno la inmortalidad?

-Vaya bueno es… Una especie de liberación el poder levantarte y curarte, ver crecer el mundo, en mi caso poder permanecer con Pip a pesar de que ya no está vivo, tenerlo en mi interior…

-Entiendo…

-¿Ha pensado en aceptar la propuesta de mi maestro?

-No, claro que no.

Seras ríe con aire cómplice, es cierto que le gustaría que sr Integra se liberara a la inmortalidad y se uniera a su maestro pero cada que mencionaba el tema su ama se molestaba

-Bueno mi ama ya está anocheciendo debería regresar.

Ambas rubias se retiran de vuelta a la mansión, una a su habitación y la otra a su oficina, cuando Integra ve a Seras cerrar la puerta de su cuarto duda si bajar a cierta habitación en el subterráneo o retirarse a dormir, opta por ir a la biblioteca a fumar un cigarrillo para dejar ese sentimiento de inquietud que la abruma, por primera vez Integra le tiene demasiado miedo a morir y dejar a su sirviente ¿Qué pasara cuando ella muera? ¿Qué hará Alucard con su nueva libertad?

¿Qué sería de su espíritu si su espíritu parecía estar en sincronía con el monstruo que dormía en un ataúd varios metros bajo ella?

Perder para siempre ... a Alucard

Ese pensamiento la aterro más que cualquier pesadilla, con el corazón latiendo desaforadamente apago su cigarrillo y salió de su oficina directo al subterráneo; conforme avanzaba sus pasos se debilitaban ¿a qué se supone que iba? ¿Qué era exactamente lo que le diría a Alucard?

Se detuvo a unos metros de la habitación marcada con un enorme pentagrama en la puerta, no sabía qué hacer, quería entrar pero no sabía que reacción tendría el vampiro, quería reconfortarlo y ordenarle al mismo tiempo, respiro hondo y abrió la puerta. Se le cayó de la boca el cigarrillo que aun llevaba al ver trozos de vidrio por el piso, manchas de vino y algunas de lo que parecía ser sangre, una silla destrozada y una mesita de cabeza, en un extremo de la habitación se encontraba el vampiro sentado sobre su ataúd con las manos entre la cabeza mirando hacia la nada

-¿Qué haces aquí Integra?- murmuro el vampiro sin siquiera mirarla

-¿Qué diablos paso aquí?

El vampiro parece momentáneamente incomodo, dirige la mirada alrededor de su habitación, observando el desastre, mira a Integra que no ha entrado aun, se mantiene fuera solo observando

-Necesitaba… liberar demonios- contesta al fin

-Alucard yo ...

-No. No te atrevas a darme el discurso de la familia Hellsing, por favor…

-Escúchame yo sé que…

El vampiro se levanta y con una mirada le pone silencio a lo que estaba por decir su ama, se acerca despacio a ella y abre la puerta para que pueda pasar, cierra y se queda tras ella

-Sé que no soy más que tu sirviente Integra y no tengo derecho a nada respecto a ti, lo has dejado muy claro pero Integra… Tú eres parte de mí y si mueres, maldita sea ¿Qué será de mí?

Integra se queda abrumada por las palabras de Alucard, no pensó que le afectaría tanto y se sintió idiota por pensar que a Alucard no le dolía tanto como a ella, se gira para encarar al vampiro y se topa con su rostro a escasos centímetros del de ella, se topa con unos ojos que se consumen en dolor y la miran suplicante

¿Sería capaz de dejar libre al monstruo que acercaba más y más sus labios y la invita a sumergirse en el mar carmesí de su mirada?