Capitulo 1: lagrimas
Me desperté alarmado y rápidamente me incorpore en mi cama, siempre lo mismo… mire encima de mi cómoda mi reloj, 6:00 A.M.; me levante de la cama y me dirigí al baño, me mire en el espejo encima del lavado y siempre lo mismo… hoy no tenia nada que hacer, era mi día libre, domingo… nada que hacer. Después de lavarme los dientes, me dirigí a la sala aun en pijama y me desplome en el sofá, y no hice mas que recordar ¿Cómo me divertía en mis días libres?, ya recuerdo… ella venia a verme y con el simple echo de verla pulular cual abeja por todo mi departamento era suficiente, nos sentábamos en el sofá y veíamos películas, pero ya no se puede…
Ella ahora era como la pequeña niña que conocí la primera vez que fui a la casa de Naruto, cuando sus padres aun vivían, ella apenas tenia 6 años, yo tenia 8 y al verla pensé que un ángel había bajado del cielo, se veía tan delicada con su piel blanca, sus hermosos orbes jades llenos de vida y su largo cabello rosa. Aquella niña que se me acercaba en silencio y me miraba con curiosidad. Deje mis amargos pensamientos y encendí la TV, nada que me interesara ver, opte por dejarla en un canal de noticias y me dirigí a mi habitación a por mi laptop y mi celular, si, eran dos cosas demasiado importantes y necesarias en mi vida diaria, cuando llegue a la sala puse la laptop me senté nuevamente en el sofá, puse la laptop sobre mis piernas y mi celular aun lado, encendí mi laptop y lo primero que vi fue una foto de los tres, Naruto, Sakura y yo, me quede embobado viéndola, apenas teníamos 13 en el caso de Naruto y yo mientras que Sakura tenia 11. El sonar de mi celular me saco de mi ensoñación y lo tome, mire en la pantalla donde pude leer el nombre de Naruto y atendí la llamada.
-¡Sasuke!- escuche el grito de Naruto al otro lado de la línea y tuve que alejar un poco el aparato para no quedar sordo de por vida
-¿Por qué gritas Dobe?- le pregunte
-necesito que me hagas un favor- dijo él al otro lado
-¿otro más? no crees que abusas de mi confianza Dobe- le dije irritado ya eran 10 favores que me ha pedido en tan solo la mitad de la semana
-¡Vamos teme! Es que le prometí a Hinata-chan ir a ver a sus padres- chillo Naruto
-¿y eso que?- le pregunte
-hoy es el día en que mi Sakura-chan sale, sabes que tiene un día para salir de allí a ver al mundo- dijo Naruto
Diablos se me había olvidado, siempre estaba al pendiente de ella solo que he estado concentrándome en el maldito que le hizo eso, tenia que saber quien era…ya que jure que lo mataría, aun si terminaba en la cárcel lo mataría!
-Además, recuerda que mas que un favor, lo prometiste, la vez pasada dijiste que tu la cuidarías- masculla Naruto por lo bajo, el es demasiado celoso con ella, y yo también
-esta bien, Dobe, iré por ella dentro de una hora, ya que no pasan de las 6:30- le dije
-de acuerdo, pero le pasa algo y juro que te mato de forma lenta y dolorosa- dijo Naruto seriamente y colgó la llamada
Suspire mientras dejaba mi celular aun lado, recorrí con la mirada mi departamento, tenia que limpiar la mesa, ya que casi no se veía por la pila de papeles acumulados. Perezosamente me levante del sofá y comencé a limpiar. Cuando termine revise la hora, eran las 7:03, me di una ducha, me puse unos jeans negros, una camiseta blanca, por encima de esta una camisa negra desabotonada con las mangas remangadas, y unos tenis negros. Me subí en mi auto y comencé a conducir. Al llegar me baje del auto y fui a la recepción, donde la recepcionista se encargo de comerme con la mirada, sin pudor alguno.
' y es que Sasuke Uchiha a sus 23 años, no estaba nada mal, estaba pasado de bien, tenia un buen físico, músculos sin exagerar, ojos ónix, cabellos negros azulados peinados naturalmente de una forma singular, nariz perfecta, labios finos y apetecibles, y siempre vestía bien, tenia buen gusto'
Entre en la habitación de Sakura y la encontré en la misma esquina de siempre, solo que esta vez no tenia puesto su habitual vestido negro, tenia puesto un abrigo grande de color rojo al igual que su vestido solo dejaba ver un poco sus dedos, debajo de este tenia una camiseta blanca, unos shorts verdes jade y unas botas marrones. Estaba hermosa, aunque si su sonrisa estuviera presente…
Aparte mis pensamientos y llame a Sakura –Sakura- ella volteo y me miro con curiosidad, se fue acercando a mi hasta posicionarse a mi lado y como una niña tomo mi camisa, lo cual la hizo ver adorable ya que bajo su cabeza y puso su otra mano libre en su boca. Sonreí un poco involuntariamente. Camine por los pasillos hasta la recepción acompañado de ella que sostenía fuertemente mi camisa, llene los papeles correspondientes y nos fuimos al estacionamiento, Sakura estaba un poco acostumbrada ya que Naruto la había paseado algunas veces, pero yo no era Naruto, yo soy diferente. Al llegar al auto le abrí la puerta del copiloto, ella dudo un poco antes de optar por sentarse. Me dispuse a ponerle el cinturón y ella se alarmo notoriamente.
-Tranquila Sakura…- la calme mientras me iba separando de ella aun sin haber completado mi tarea de ponerle el cinturón –esto no va a herirte, no, en cambio va a protegerte… igual que yo-
Lo ultimo salió de mis labios sin mi consentimiento, pero Sakura se relajo y me miro, su labio temblaba y poco apoco se formo una sonrisa, una sonrisa sincera, llena de amor, una sonrisa de Sakura; contuve el aire involuntariamente al verla sonreír, y le sonreí en respuesta. Le puse el cinturón y cerré la puerta, suspire un poco y trate de calmar el fuerte palpitar de mi corazón, me senté en el asiento del conductor y puse marcha. Sakura se entretenía mirando por la ventana mientras transcurría el viaje, ahora me pregunto que hare, no sabia que debía hacer, decidí ir a mi departamento, no podía hacer otra cosa, ya que no se como debo tratarla, aunque nunca lo he sabido. Al llegar a casa ella miro hacia cada rincón posible y paso su mano por los muebles como si tratara de recordar algo, cerré la puerta y me acerque a ella, ella me miro y paso una de sus manos por mi rostro, mi corazón latió desbocado, seguía enamorado de ella…
-Sa…s…uke…- la escuche susurrar con dificultad notoria
-Sakura- dije con felicidad, había hablado, me había llamado. Involuntariamente mis lagrimas comenzaron a resbalar por mis mejillas, llore de frustración y alegría, un sentimiento muy agridulce, Sakura tomo mi cara entre sus finas manos haciendo que la viera al rostro con mi empañada vista
-Sa…s…uke…- volvió a repetir ella llorando al igual que yo, la abrace por los hombros haciendo que se pagara más a mi
Y los dos lloramos agridulcemente, lloramos como los niños que se conocieron hace años y que habían sufrido y alegrado al mismo tiempo
Volvimos ha ser aquellos niños que lloraron como nunca en un funeral…
