Capítulo Dos
Don't ya think that you need someone?
Everybody needs somebody
You're not the only one
Ni bien entró en el departamento supo que había cometido un error. Esto le pasaba por haber sido criado como un educado señorito Malfoy. Malditos buenos modales que lo habían llevado a invitar a Potter a pasar. Con Potter, las reglas de protocolo no debían contar...
Continuaba insultando la situación mentalmente mientras el otro muchacho se quitaba la chaqueta azul y se sentaba (sin su permiso) en una de las sillas de la cocina.
Resignado, Draco abrió algunas alacenas, pensando en que había olvidado comprar Whisky.
Ya ambos se habían secado la ropa y el cabello con sus respectivas varitas. Draco, sin embargo, no se había quitado el antifaz negro.
—Hermione se dio cuenta de que eras tú —le comentó Potter, a la vez que Draco le entregaba un vaso con cerveza de mantequilla.
Esa revelación lo sorprendió un poco. ¿Granger?
— ¿Y cómo se dio cuenta?
—Por lo que escribiste en el capítulo cinco de tu primer libro. Dijo que hay un mensaje oculto.
Draco no sabía si sorprenderse aún más o insultar. De todas las personas en el mundo, ¿por qué Granger? Además, ¿Granger, leyendo literatura Muggle popular?
—Se lo regaló Ron —le comunicó Potter, casi leyéndole la mente—. No sabía qué regalarle y pensó que la cubierta negra le iba a interesar porque era 'muy misteriosa'.
De verdad, no podía creer que Weasley y él estuviesen de acuerdo en algo… Y tampoco podía creer estar conversando civilizadamente con su otro antiguo enemigo escolar.
Potter se estaba comportando y Draco comprendió que en la librería sólo había estado molestándolo, sin verdaderas intenciones de pelear.
—¿Fuiste a comprar o solamente querías comprobar la teoría de Granger?
—Fue una coincidencia. Hermione me pidió que le comprara un libro. Supongo que no sabía que había un evento.
Draco, por alguna extraña razón, sospechó que Granger, quien siempre sabía todo, había estado más que segura de que Sin Nombre estaría en esa librería. ¿Pero qué ganaba con hacerlos encontrarse? Sacudió la cabeza y dejó ese pensamiento a un lado.
Continuaron hablando durante la siguiente media hora, principalmente, sobre la guerra. Al finalizar ésta, Draco se había encontrado con Potter en varias ocasiones y todas habían comenzado de la misma manera: con uno de los dos molestando al otro. Pero después de las peleas iniciales, habían logrado comportarse, medianamente. Para Draco en especial no habría sido bueno continuar actuando como enemigo del 'Salvador del Mundo'.
Además, ya no tenía por qué hacerlo: Potter le había salvado la vida y había ayudado a sus padres a no ir a Azkaban. Y ya no tenían doce años. Con veintidós años, Draco no podía continuar actuando como un niño.
—¿Te agrada? —le preguntó Potter, repentinamente.
—¿Qué cosa?
—Vivir aquí. Creí que era más probable que te hicieras Gryffindor a que decidieras vivir con Muggles.
Draco sonrió, traviesamente—. Los Gryffindor son peores —. Se encogió de hombros y miró hacia otro lado—. No quería seguir allí. Y los Muggles, por lo menos, no me quieren ver muerto. De hecho, me adoran.
No prosiguió, pero Potter interpretó bien sus palabras. Draco siempre había querido atención y admiración. Ahora, él era el Potter del Mundo Muggle, el joven muchacho a quien todos adoraban.
Tenía fama, dinero, fanáticos… Claro que nada de eso podía reemplazar a sus padres, pero ya se había resignado a vivir sin ellos. No obstante, estaba convencido de que no valía la pena vivir si no podía vivir bien. Y si la solución era vivir con Muggles, bueno, no tenía que ser el fin del mundo. A pesar de los rumores, él sí había aprendido varias lecciones durante la guerra y ya no era tan prejuicioso como en el pasado.
Durante muchísimos años había creído que los Muggles eran una inmunda plaga… y no se había equivocado, pues esos seres eran egoístas, avaros, codiciosos, celosos, mentirosos, vengativos. Demasiado parecidos a los Magos. Pero lo bueno era que los Muggles tenían tecnología y Draco había aprendido a enamorarse de ella. Podía pasar horas enteras navegando por Internet, leyendo lo mucho que la gente lo amaba. Sus novelas eran dueñas de , Livejournal y cientos de foros.
—¡Malfoy!
Se había distraído pensando en todos los beneficios de ser un autor tan popular y no se había dado cuenta de que Potter le estaba hablando.
—Bueno, ya me voy —anunció el moreno—. Suerte con tus libros… supongo.
Potter se puso de pie y comenzó a caminar hacia la puerta del departamento. Entonces, Draco dejó de pensar sobre sí mismo y recordó algo que había leído en El Profeta, que continuaba comprando, por si acaso.
—Leí que te divorciaste.
El otro muchacho se detuvo y se dio la vuelta, para mirarlo a los ojos, sin reparos.
—No iba a funcionar —. Al ver que Draco no decía nada, añadió—: ¿No vas a burlarte?
—No, supongo que el Mundo Mágico ya se debe haber burlado lo suficiente. ¿Te dejó por Finch-Fletchley? De maricón a maricón. Al menos es constante.
Y así fue cómo todo empezó.
Primero, negación.
Pero Draco estaba seguro de que a Potter le iban más escobas que las Snitches.
Segundo, intento de golpe en la cara.
Y Draco odiaba que la gente le tocara el rostro.
Tercero, varitas en alto.
Draco no usaba la magia a menudo, pero nunca había dejado de estar alerta, en caso de un ataque.
—¿Qué harás, Potter?
Estaban parados a pocos metros de la puerta de entrada. La alfombra verde le recordaba a Draco que continuaba siendo un Slytherin y que si Potter no iba a atacar, entonces él lo haría.
—Nada —. Potter bajó su varita, sin dejar de mirarlo directo a los ojos. El verde brillaba violentamente y Draco sabía que eso ocurría cuando Potter estaba en verdad enfadado—. ¿Sabes qué, Malfoy? Puedes disfrutar de tu lindo departamento, fama y dinero. Pero no creas ni por un segundo que la gente te ama. Esa gente lee tus libros y sólo se interesa por ti porque escribes supuestamente bien y porque no te conocen. No te engañes. La gente a ama a Sin Nombre, no a ti. Si te conocieran, no te querrían ni un poco.
Abrió la puerta y salió sin mirar atrás.
Draco se quedó inmóvil en el lugar, sin saber qué decir ni qué pensar.
And it's hard to hold a candle
In the cold November rain
Las gotas de agua son cada vez más frías, mas no pueden herirlo. Se ha vuelto de piedra para dejar el dolor atrás y no seguir sufriendo.
Siete de Noviembre.
Todo comenzó bajo la lluvia… y también fue ahí donde todo terminó, pero no sin que antes ambos sufrieran la ira de la tormenta.
Gracias a todos por leer :) - Ine
