Capítulo 2:
Me sorprendio tanto el ver tantos fav. increible para su primer capitulo, bueno pues complaciendo a la audiencia aqui el segundo espero os divierta como a mi. y continuando con la trama del capitulo 1: agradezco a DarkinocensDLT que de verdad has estado muy pendiente XD
¿No te parece un gesto infantil?–se acercó de repente a ella y le quito la copa vacía que apretaba en la mano. Haru sintió que sus rodillas se debilitaban–. Pareces tan tonta e insensible como tu padre, primavera, y ese comportamiento tiene que ser castigado.
–Y…tú me vas a castigar, ¿no es así?–retrocedió sintiendo que su cadera tocaba la esquina del escritorio. Lo desafiaba con la mirada en tanto su cabello negro azabache resplandecía a la luz de la lámpara del escritorio.
Sus ojos la recorrieron lentamente, y ella se sentía atemorizada por su amenazante altura, y por los fuertes hombros que disminuían hasta unirse a su cadera firme, envueltas en la costosa tela negra que ceñía su cuerpo lleno de fuerza. Era un poco más altoque ella, tal vez su padre era alto y su madre un poco baja.
Era distinto a todo lo que Haru había conocido. El padeció hambre, frio y burlas, así que, ¿en qué le afectaba que Haru, fuese fría y se burlara de él? Pero nada de esto revelaban los ojos que la cautivaban con sus destellos dorados, atrapándola en el brillo siniestro de sus profundidades.
–Las personas como tú–le dijo–, que dirige lugares como este, provocan a aquellos que no pueden resistirse al juego.
– ¿De verdad?–pregunto aburrido–. Una vez oí a tu padre refiriéndose a ti como su tonta hija.
Ella se sonrojo.
– ¡Alguien como tu sabe cómo tender trampas!
– ¿Así que has decidido pensar que yo tente a tu padre, como una serpiente?
–Es uno de los disfraces del diablo, ¿no es así?–replico con tono desafiante.
–Entonces… ¿Ya no soy el maldito que te despojo de tu hogar, y me he convertido en el diablo?–hablaba con sarcasmo, pero en los ojos ámbar no había señales de que, al decirle eso, lo hubiera hecho perder el control.
– ¿Por qué le pidió a mi padre que administrara este club? No sería porque es usted magnánimo, ¿verdad?Usted sabía que le gustaba jugar a las cartas, apostar y hacer otras clases de apuestas. Mi padre no puede vivir sin jugar y usted lo sabía.
–Tal vez yo necesitaba probar algo, primavera, por ejemplo, que es el privilegio lo que corrompe, y no la pobreza.
–Si eso es lo que piensa de mi padre, entonces no tiene sentido que usted quiera…–Haru se interrumpió, pues no podía expresar con palabras lo que su cuerpo sabia seguramente.
– ¿Insinúas que lo que quiero es a ti?–tenía un aire burlón–. ¿Piensas que solo he estado llorando por ti durante estos años?
–No…–la burla en sus ojos provoco que un estremecimiento sacudiera el cuerpo de Haru.
–Entonces, ¿Qué insinúas?
–Que usted obtuvo Home y quiere incluir a Haru en su trato por haber sido la antigua dueña–Haru hablo con firmeza, desafiándolo con su mirada– ¿Es verdad o no, Sawada-san? Usted ha hecho dinero, y ahora quiere convertirse en un caballero, un buen samaritano. No importa lo que piense de mi padre, y aunque mi madre muriera hace años.
– ¿Piensas que trato de recuperar el honor…o sea, que habiendo padecido, quiero ahora retenerlo?
–Sí, eso creo.
– ¿Haciéndote mi esposa?...
–No lo conseguiría de otra manera.
– ¿Así que, para alcanzar lo que ambiciono, le tendí una trampa a tu padre?
– ¿No fue así?
–Digamos que…corrí un riesgo.
Un suspiro estremeció a Haru. La verdad no siempre era agradable, pero al menos la sabía.
– ¿Te parece alarmante la perspectiva?–Mientras hablaba había colocado sus manos tibias y fuertes dentro de la chaqueta de Haru, apoyándolas sobre sus caderas–. ¿No ves ninguna ventaja? No tendrías que trabajar para la modista, ni será necesario que uses la misma ropa hasta que pase de cambio, serás la señora de Sawada, y no tendré que informar a la policía del desfalco de tu padre. Creo que la condena por ese delito es grave…la tuya, conmigo, es mucho más benigna.
Con movimientos deliberados, le quito la chaqueta de lince y la miro fijamente con su vestido de seda color crema, que al ceñirse a su esbelto cuerpo, parecía casi transparente.
–Eres refinada y tienes la apariencia de una dama, Haru, y ya que soy un hombre rico, que puede permitirse lo mejor, te he escogido a ti. ¿Recuerdas la primera vez que nos conocimos?
–Si–replico–, lo confundí con un policía.
Sus ojos se entrecerraron cuando ella dijo eso y, como para castigarla de la manera más efectiva, la atrajo hacia si rodeándola con sus brazos; su aliento ardiente rozaba su mejilla.
–Te lo advierto, primavera, cada golpe tuyo será recompensado con un beso, y no te gusta la idea de que te bese, ¿verdad?
Ella lo miro tensa y desafiante…desde el día que lo vio en la casa arrendada en las cercanías de Londres, se había ocultado en las sombras de su vida, esperando con paciencia, planeando el momento, en que ella se encontraría presa en sus brazos.
– ¿Tengo que…casarme con usted?–pronuncio estas palabras pocos audibles.
– ¿Sugieres alguna otra solución?
–Haru…Haru no tiene experiencia en estos asuntos, Sawada-san, pero si lo que quieres es…acostarse conmigo…
Las palabras salieron con esfuerzo para después permanecer en silencio durante un momento, el cual Haru rompió cuando las manos de él parecieron romperle la cadera.
–Nunca–dijo, apretando los dientes–, nunca vuelvas a hablarme de esa manera.
Ella levanto la vista para encontrarse con aquellos ojos brillantes; por fin había provocado su ira. Su corazón palpito al darse cuenta de que este ítalo-japonés tenía los valores que hicieron que su madre le enseño antes de abandonar Japón, junto a él.
–Mi padre y yo hemos vivido en un infierno desde que usted entro en nuestras vidas–le reprocho enfadada.
Su respuesta fue cumplir la amenaza que le había hecho, y era inútil tratar de apartarlo de sí. Su fuerza la hacía sentir indefensa, los músculos de sus brazos eran como acero alrededor de ella y su boca fue el contenedor indefenso de un impetuoso beso. Haru no sabía cómo responder a las cariciasde un hombre, aun cuando hubiera querido responder a Sawada de los hombres que había conocido, y con los que salió, la hicieron desear que sucediera lo que ahora le ocurría. Ninguno de esos jóvenes inexpertos se atrevió a romper sus defensas.
En cambio este hombre la había derrotado, manteniéndola cerca de el con una mano colocada al final de la espalda, apretándola contras los firmes músculos y el calor de su cuerpo. Soltó su boca y ahora sus labios buscaban las suaves curvas de su cuello, y cuanto más se esforzaba ella para evitar sus labios, más insistentes se volvían.
Bueno, que la bese…que la tome…nunca la hará sentí nada, excepto despreció por la trampa que le tendió a su padre, por los trucos que utilizo con ella. No opuso resistencia sabiendo que el cazador disfrutaba del tormento de su presa.
Su rostro blanco se apartó de ella. Sintió su aliento tibio en la piel.
–Pareces de hielo–dijo el con voz baja.
– ¿Esperaba que me rindiera a sus caricias?–lo provoco.
–Dame tiempo, primavera. Los japoneses somos famosos por nuestra perseverancia y coraje.
– ¿Por qué es famosa su ascendencia italiana?–estando así, tan cerca de ella, pudo apreciar su mandíbula bajo la piel blanca. Con solo mirarlo, y sentir su calor, se sentía debilitada.¿Cómo impediría que un hombre como el obtuviera lo que quería de ella?Como su padre le había dicho…Sawada Tsunayoshi siempre obtenía lo que quería.
– ¿Ha convertido aquella casa en un Almacén?–no pudo resistir preguntarle.
–Lo sabrás cuando llegues a vivir allí, ¿Si?
–Está muy seguro, ¿No, Sawada-san?
–Sugiero que me llames Tsuna, ahora que ya nos conocemos mejor.
Los ojos de Haru se llenaron de Rebeldía.
–Si conociera otra forma de librar a mi padre de sus garras, entonces usted no podría colocarme sus manos encima.
–Sería una lástima–bajo las manos, acariciando sus curvas cubiertas de seda–. Me gusta lo que siento, eres una chica que protege su cuerpo. Como dije, no me casaría con cualquier chica y la dejaría sola. La vida de mi madre fue infeliz, porque mi padre no estuvo con ella y la había abandonado a su suerte.
–Parece que la historia se repetirá–tembló mientras sintió sus caricias, y su dignidad era ofendida por las libertades que él se permitía, como si ella ya fuese suya.
Tsuna arqueo una ceja, inquisitivo.
– ¿Por qué lo dices?
–Porque espero ser tan infeliz como su madre. ¿No pensara que siento algo por usted?
–Claro que no, pero sientes algo por tu antiguo Hogar, ¿No? Ya vivirás nuevamente allí cuando las flores florezcan en junio. Sin duda te dará felicidad.
– ¿junio?–Sus ojos se llenaron de angustia–. Tan solo faltan pocas semanas.
–Así es–La soltó para inclinarse a ver el calendario en su escritorio–. Creo que tendremos tiempo para casarnos en Mayo, ¿No?
Haru quedo aturdida. Esto no era una broma, aunque pareciera. Era tan real como la lluvia que golpeaba contra la ventana, tan real como el olor a perfume, que emanaba del hombre mientras tomaba un vaso de vino y entre abrió la cortina para contemplar la noche.
–Te llevare a casa–dijo.
–No, Haru puede tomar un taxi.
–Insisto–su silueta se reflejaba sobre las cortinas carmesí, igual que en el momento en que ella entro en la oficina, una hora ían ocurrido tantas cosas en esa hora larga y eterna. Se había adueñado de ella…no podía decirlo de otra manera.
–De verdad pretende que me case con usted, ¿No es así?–Las palabras que decía creyó que no eran verdad y, sin embargo, eran las más importantes que había dicho en algún momento.
–Tienes otra alternativa–afirmo.
– ¡Eso es mentira!
Él se encogió de hombros. Mientras llevaba la copa suave a su boca y bebía la última parte del vino.
–Para obtener lo que quieres en esta vida debes decidirte, y no se puede cambiar nuestra personalidad, a menos que Dios lo haga. Tu padre sería un ganador, y no lo que es, si se molestara en estudiar a su prójimo. En vez de eso, está concentrado en sí mismo y es egoísta hasta la medula.
–Tal vez es un rasgo familia–respondió Haru–. No este seguro de que no lo esté usando para obtener su fortuna.
–Si fuera así, habrías aceptado mi propuesta de matrimonio hace dos años.
–Tal vez en ese instante no sabía que trabajar para ganarse la vida era aburrido. Haru tal vez no se dio cuenta de que comprar un abrigo de piel se segunda, no es tan agradable como si me lo regalara un hombre rico.
Los ojos de Tsuna observaron la chaqueta de lince.
–El único rasgo familiar que compartes con tu padre es la sangre. Estaras encantadora envuelta en un abrigo de Vison color crema. Volaremos a Italia para casarnos. Pues nunca lograría que Mi madre volara a Japón ni tampoco a este lugar tan lluvioso supongo que no le agrada. Bueno, el asunto está resuelto.
–¡Que dominante es! – Haru despreciaba cada parte de su fuerte cuerpo, cada cabello castaño de su cabeza, cada pensamiento que pasaba por su mente cada vez que la miraba–. Supongo que comprar y vender personas es fácil para usted. Veo que no le preocupa el hecho de comprarme.
El sacudió la cabeza lentamente.
–Vales cada Libra esterlina que he pagado, primavera. Eres una ganga por ese precio.
– ¡Miserable! –Haru sintió temor al ver el cinismo que se reflejaba en sus ojos–. ¡Usted es una prueba de que el diablo cuida de los suyos!
–Quien sabe, quizá el me crio– Sawada Tsunayoshi rio con voz suave–. Se dice que los antiguos tenían relaciones con los dioses y por la expresión de tu mirada, estarás preguntándote cuando veras mis pezuñas.
–Haru…espero que cumpla su palabra a lo que se refiere a mi padre.
–Un japonés no falta a su palabra ¿No es así, Haru? Un trato es un trato.
– ¡Parece como si habláramos de negocios!
– ¿Prefieres que te diga palabras románticas? ¿Te gustaría oír que me recuerdas a esa flor de loto color blanco, que flota en el pequeño estanque en el Jardín?
Haru se quedo mirando su rostro, una mezcla muy sutil entre los rasgos italianos y japoneses. El nudo perfecto de su corbata negra, resaltaba en el cuello de la camisa; su traje, que parecía una armadura sobre su cuerpo, hacia juego con el mismo tono negro. No era guapo, porque esa palabra era demasiado melosa y la usaban los medios para describir algunos hombres.
Sawada Tsunayoshi era un hombre impresionante.
–Haru desea irse a casa–murmuro–. Necesito estar sola.
–Te llevare–pero no se movió durante algunos momentos y de nuevo, y de nuevo ella se sintió atrapada en los ojos Ámbar. Su mirada la ponía nerviosa y se dirigió a la puerta moviendo la manija, sin resultado.
–La puerta solo se abre si oprimo este botón que está aquí debajo de mi escritorio–ella se quedo en la puerta mientras el se dirigía a su escritorio, donde coloco el vaso de cristal vacio–. Te voy a llevar a casa, Haru, así que deja de estar nerviosa, actuando como si desearas escapar.
– ¡Si tan solo pudiera!
– ¿Y dejar que tu padre sufra en la cárcel? He apretado el botón, Haru…puedes salir, no te detengo. Escapa y serás libre de tus responsabilidades. Es sencillo.
Contemplo los ojos en la puerta y su impulso era hacer lo que le sugirió. ¿Por qué no lo hacía? Su padre no era digno de ningún sacrificio. Era egoísta y tonto y estaba seguro de que ella lo defendería hasta el final, a cualquier precio.
Pero entre la persona que se había convertido, estaba el hombre de cabello negro que siempre la amaba, que jugaba con ella en aquel jardín en casa, y disfrutaban con su madre aquellos hermosos días de verano.
– ¿No te vas?
–Usted…dijo que me llevaría a casa–Haru levanto el cuello de la chaqueta, cubriéndose la mitad de la cara, y siguió a Sawada Tsunayoshi; bajo por las escaleras y salió a la calle donde el pavimento mojado por la lluvia indicaba la fuerte borrasca que ahora había descendido aunque no terminado.
Tembló por el frio en el viento de la noche y sintió la lluvia en su rostro mientras veía que un lujoso auto salía del garaje junto al club. Se abrió la puerta y ella se deslizo en el interior donde la lujosa sensación del cuero, al tiempo en que se reclinaba en el asiento.
–El cinturón–musito el.
Lo sujeto sintiéndose atada de muchas formas.
– ¿No se te ha ocurrido que algunas cosas son inevitables? –La miro por un instante antes de conducir el auto a la avenida–pregúntaselo a la Vidente.
–Se llama Kurokawa-san, y no hay necesidad de ser irónico.
– ¿Y quién lo es? ¿Porque crees que el nombre de mi club es Ceciderit? Hay una fuerte tendencia en escuchar a los videntes entre los italianos.
–Debió llamarlo:"Club Maquiavelo"
– ¿Macchiavello? No es mala idea–comento.
Oyó su acostumbrada risa, breve y suave, y no continuo mas el asunto. Haru observo los limpia parabrisas que se movían sin cesar, apartar la lluvia que, al instante lo volvía a cubrir.
Decidió que consultaría a Kurokawa-san…Tal vez Dios podría revelarle, en el último momento, alguna forma de ayudar a su padre sin ser ella propiedad de Sawada Tsunayoshi.
Al igual que Home, ella solo sería una más de sus propiedades, otro símbolo de categoría del empresario, hijo de una viuda.
– ¡Que suspiro más profundo! –comento el.
–Esta noche ha sido algo especial, ¿no cree?
El jaguar se detuvo frente al edificio alto donde Haru vivía en un pequeño departamento.
–Haru…No lo invitara a entrar–no lograba soltar el cinturón de seguridad de lo temblorosa que estaban sus manos–. Necesito estar sola…
–Haru–sus manos firmes se posaron sobre sus hombros–, tenemos que hacer planes para la boda, así que nos veremos pronto. Cenaremos juntos; estoy libre el jueves por la noche.
–Parece seguro de que yo también este libre.
– ¿Acaso no es así? –sus ojos examinaron su rostro, y sus labios tenían un aspecto muy atractivo. De súbito se inclino hacia ella y sus labios rozaron los de ella–. No tiembles tanto, primavera.
–Si espera pasión, sufrirá un desengaño. Haru…Yo no me siento así.
–Todo es posible…–su voz tenía un tono burlón–. Te llamare para la cita del jueves en la noche, y me gustaría que estuvieras disponible. Si tu jefa te necesita, le dirás que estas comprometida.
Haru sintió que esas palabras la herían.
–Por favor, déjeme ir, Haru está cansada.
–Esta rendida por estas nuevas y raras emociones, ¿no es así? Bueno, por lo menos, dormirás tranquila en lo que es respecto a tu padre. No lo enviare a prisión.
Sus manos la soltaron y ella salió desapareciendo en la noche fría y lluviosa. Aun sentía sus brazos mientras subía corriendo por la escalera que conducía a la puerta principal del condominio. El auto no se alejo hasta que entro.
Hola y espero lo disfruten, me encanta ver a Tsuna en esta forma tan cruel con las chicas, una nueva faceta del decimo jefe a Vongola y pues aun sin saber nada de los Vongola, solo que akira amano continua publicando otro manga llamado Warashibe Tantei - Numa Shichirô, una historia detectivesca que comienza con un primer capítulo de 22 páginas con páginas a color y derecho a portada en la revista de Shueisha.
Hasta la proxima, Ciao! y bendiciones a Todos!
