Segundo día, segundo capitulo. Nuevamente llego con un KageHina que me dreno el cerebro. Completamente lo escribí tres veces y este fue el único que me gusto (aunque no estoy totalmente satisfecha con el resultado)
Salir a cenar con tu pareja no es tan extraño. No cuando estas en preparatoria, es común que esto suceda. Pero no cuando tú nombre es Hinata Shouyo y te preparas para salir con tu novio Kageyama.
Se mira por décima vez en el espejo de cuerpo completo, admirando la combinación que ha elegido. Suspira resignado y regresa al armario, para revolver aún más los cajones. Sin decidir por un atuendo que se ajuste a su personalidad.
El timbre de la casa le alerta que ya no tiene tiempo a cambiarse y termina usando un abrigo color crema, cubriéndole la camisa. Pantalones flojos de un tono café con las bolsas de cuadritos y unos tenis a juego.
-Ya llego Kageyama-kun - le avisa su madre que contenta asoma la cabeza por el marco de la puerta, Hinata se sonroja a más no poder para diversión de su madre - que te diviertas - le dice y le deja salir, sin notar, como le tiemblan las piernas a su hijo
Kageyama viste una chaqueta de tonos grises, que le llega abajo de las caderas. El pantalón de color negro y sus tenis oscuros. Casuales, pero finos.
Se miran nerviosos por unos segundos, que parecen eternos, hasta que finalmente Hinata se decide a acercarse.
-¿Nos vamos? -atina a decir el moreno, evitando el contacto visual.
Hinata esta a punto de responder cuando un rápido flash los ciega por momentos, sorprendiéndolos. Giran la vista hacia la mujer que acaba de tomarles una foto.
-Lo siento, ¡es que son tan lindos! - exclama emocionada dando brinquitos y verifica que la foto haya salido perfecta, sin más que decir. Les deja marchar.
El camino es lento e incomodo. Después de todo, nadie dijo que salir con quien fue tu enemigo, amigo y ahora novio sería tan fácil. Considerando además, que se odiaron al iniciar las clases.
-¿A dónde iremos? - pregunta tratando de alivianar el tenso ambiente que se forma, pues su novio no puede quitar esa siniestra mirada de su rostro y empieza a asutar a la gente que los mira por la calle - das miedo así - suspira cansado, no importa cuanto se lo diga, Kageyama no cambia la cara
-Sorpresa - musita el moreno, Hinata lo ve curioso pero no importa cuanto insista por el camino, su querido novio no le explica nada.
Finalmente llegan a lo que parece ser una clase de café. Oculto entre las calles, con colores oscuros y luces bajas. Música suave de fondo, que queda bien con la ambientación. Hinata no puede creer que estén en un lguar así, parece un café. Pero Kageyama parece conocerlo, pues avanza confiado hacia la barra y mira el menú que se encuentra pegado en la pared.
Hinata se acerca sin dejar de ver su alrededor, es acogedor cuando lo miras con cuidado. Tiene grandes ventanales con vidrios oscuros para darle una mejor presencia. Mesas y sillas. O sillones si lo prefieres. Por suerte, el pequeño entiende el motivo para ir allí: discreción.
Le había parecido raro que le invitara a salir, no a comer o a cenar. Pero a salir. Generalmente se quedaban después de las prácticas para besarse o tratar de conversar como pareja. Aunque a veces iban al parque a comer un helado y terminar retándose a una carrera. Su relación era complicada, justo como ellos y eso era lo que lo hacia tan especial.
Sonríe acercándose a su novio, quien le interroga con la mirada que va a ordenar. El pequeño se pierde entre la gran variedad de alimentos que puedes pedir. ¡Hasta parece restaurante! Increíble como es que no hay gente. Pero también supone que tiene que ver con la hora.
Ansioso, pide una malteada de chocolate y la chica del mostrador sonríe antes de ir a preparar la orden, no sin antes indicarles que pueden tomar lugar pues podría tardar.
Ellos obedecen y se sientan en una de las mesas de la esquina, ubicados estratégicamente para que si alguien entra no los vea. Es un poco estúpido esconderse cuando a la gente que debería preocuparles su relación ya lo saben y lo aceptan, la demás gente se puede ir al carajo. Pero como estudiantes de Karasuno y representantes deportivos de la misma, prefieren no arriesgarse a que crean que toda la escuela le va a la otra banqueta. Aunque esta a discusión lo del resto del equipo.
-Siento que me escondes -Hinata termina replicando y se lleva las manos a la boca, arrepentido de lo dicho, anticipando un golpe del contrario cierra los ojos, pero solo siente un peso extra en su cabeza y un suspiro cansado
-Soy el primero que no quiere esconderse - suelta y el menor es el que ahora suspira, pensando lo mismo que su novio
Discretamente, por debajo de la mesa, se sujetan de las manos. Tranquilizándose. Justo cuando llega la chica que les atendió y les entrega sus bebidas junto con una rebanada de pastel, que ambos chicos están seguros, no ordenaron.
-Es el especial por parejas - explica ella, sonrojándolos y sonriendo al ver que su supocisión es cierta - llegaron en buen momento, la oferta estaba por terminar - y sin más, se va.
Se miran entre ellos, pero la sonrisa del peli naranja lo relaja y como la dispareja pareja que son, empiezan a comer y a platicar, o más bien discutir.
-¿Como sabías de este lugar? - pregunta Hinata al devorar su tercera rebanada de pastel, Kageyama termina su bebida antes de responder
-Sugawara-san me hablo de el - comenta casual, acercándose a limpiarle restos del betún que tiene por sobre los labios. Hinata entrando en estado de pánico por esa acción tan peligrosa - nadie nos vio, no seas tan escandaloso, idiota - resopla al notar lo asustado de su novio, pero que admite, fue lindo.
-¡No hagas algo así de peligroso! - el sonrojo no desaparece de sus mejillas, pero Tobio solo puede pensar que es demasiado tierno.
Ignorando cualquier cosa que el pequeño diga, se acerca, demasiado. Anticipando el contacto, Hinata trata de detenerlo colocando sus manos sobre el pecho contrario pero eso solo lo detiene un segundo. Al siguiente, el moreno con sus manos lo sujeta suavemente del rostro y el cuello, para acercarlo con inusual dulzura y plantarle un beso en los labios. Que si bien, el peli naranja resiste al inicio, termina dejándose llevar, ya sin importarle que estén en un lugar público y que probablemente la chica que esta por terminar su turno, les vea besarse.
Aunque pensándolo bien, tal vez la próxima vez, él elegiría donde ir a cenar.
