¡Hola! Aquí estoy con mi segundo capítulo. Bueno primero que nada la leyenda de "La llorona" en la que me estoy basando será siendo descubierta de a partes durante el fic aunque si no logro ponerla completa la escribiré en el "prologo" de la historia, esta sacada de un libro y no la he encontrado en internet si no les daba un link para que la buscaran, la verdad es que yo me baso en esa por qué es la que más concuerda con la frase cuando está completa ya que casi todos saben del "¡Hay mis hijos!" pero pocos saben que después decía (la Llorona) "¿Qué será de mis pobres hijos?" En fin. Iniciemos con el capítulo.
Capítulo 2: Viaje al pasado
Yolotsin
-¡Yolotsin! Niña ¿Estás aquí?- me pregunta Clawdeen chasqueando los dedos.
-Am, si.- respondo poniendo un separador en el diario de la antepasada de Deuce.
-¿Vienes?
-¿A dónde?
-A las catacumbas ¿Acaso no estabas poniendo atención?- me cuestiono Cleo un poco exasperada, aun no se acostumbra a mi presencia.
-Sí, solo…- mi mirada se desplaza a una mesa donde una figura solitaria está comiendo- Adelántense, las encuentro en la entrada.
-Está bien, solo no tardes mucho.- acepta Venus parándose junto con las demás y empezando a caminar.
Yo me deslizo hasta la figura de la chica solitaria y la tomo de la mano.
-Vamos Gaby, tendremos una aventura en las catacumbas.- le aseguro.
-¿Tendremos?- me pregunta mirándome con sus profundos ojos negros.
-Sí, tendremos.
La arrastro, literalmente, hasta la entrada donde las monstruitas están saliendo al cementerio.
-Hola Gaby, me alegro de que haya decidido acompañarnos.- la saluda Frankie.
-Como sea.- responde jalando su mano para soltarse de mí y sacudiendo su kimono rojo sangre, sonrió, ella está mejorando.
El camino es un poco complicado, por suerte solo un poco, así que llegamos a nuestro destino (que resultó ser el taller del padre de Robeca) vivas, o algo así. En una orilla Frankie y Robeca leían un diario lo que me hizo recordar el que yo aún traía en las manos así que me acerque a ver.
-Por desgracia Víctor tiene otra faceta,- lee Robeca- una peligrosa personalidad interna que ignora sin reparo los espectaculares misterios de la vida en busca de sus ambiciones científicas. Temo que esa podría ser la perdición de Víctor.
-Me pregunto si es por eso que mis padres no hablan sobre él.- dijo Frankie una vez que la robot hubo terminado.
-Espera, Frankie, solo para confirmar. Tu abuelo era un normie ¿verdad?- intente confirmar.
-Si ¿por?
En ese momento los engranajes del techo se empezaron a mover al mismo tiempo que la cosa circular en la que se estaba mirando Cleo.
-¡Oye! Aun lo estaba usando.- se quejó la princesa egipcia- Ah, eso es extraño.
Una extraña luz azul surgió de la cosa redonda haciendo que todas le gritáramos a la gatita al mismo tiempo.
-Okey, ahora entiendo por qué todas me miraron cuando dijeron, no toquen nada.
En ese momento una extraña fuerza eléctrica tomo a Cleo de la cintura jalándola a la cosa redonda. Poco a poco la fuerza nos fue jalando una por una a la cosa circular que giraba sin control. Cerré los ojos lo más fuerte que pude mientras esa extraña energía me levantaba por los aires, el terror me invadió momentáneamente pero sin previo aviso me estrelle contra el fio piso del taller.
-¿Alguien quiere decirme que fue lo que paso?- pregunto Lagoona pero yo ya no estaba atenta a las respuestas, no encontraba el diario.
Empecé a buscar por todo el piso del lugar, que parecía más limpio, pero no había nada. Mientras las demás discutían si esa máquina era de limpieza, espero y no lo haya aspirado.
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Gabriela
-Parece que fue hace un millón de años cuando el mundo lucia así.- comenta Yolotsin que parecía fascinada con todo lo que miraba- En estas épocas yo prácticamente acababa de morir, bueno ya llevaba más tiempo muerta que vida pero aun así, fue hace tanto. Mi hermano mayor, el que vivió más, apenas llevaba diez años de muerto.
-¿De eso planeabas hablar en tú presentación?- le pregunto indiferentemente.
-No.
-Estás loca amiga.- dice una chica de esta época- ¿Un normie?
-Un normie.- repite Yolotsin ocultándose atrás de unos casilleros para espiar a las chicas que están hablando.
-Debes admitir que es bastante apuesto.- dijo la otra chica de la época.
-Yolotsin ¿Qué haces?- le pregunte- Se supone que tenemos que buscar a la gata esa.
Mi am… compañera me hace una señal con el dedo para que guarde silencio y sigue escuchando a escondidas.
Observo a las monstruitas, ambas usan sombreros de bebé y vestidos largos, la más bajita viste de rosa y la alta de azul. La de rosa tiene la piel azulada y el cabello negro mientras que la otra parece una normie hasta que una serpiente verde claro saca la cabeza debajo de su gorro y saco la lengua, entonces noto que unas gafas con el vidrio color cobre descansan sobre su nariz.
-Es ella.- murmuro la hija de la llorona fascinada.
-¿Ella?- la cuestiono confundida.
-Es cierto que no es un amorfo pero tampoco es gran cosa.- dice la chica de rosa.
-La antepasada de Deuce, es la dueña del diario que estaba leyendo.- me explica Yolotsin.
-Y es listo.- continúa la chica de la serpiente.
-¿El que estabas buscando como desesperada?- le pregunto a la castaña.
-Y todos lo desprecian.- taja la bajita.
-Si ese.- respondió Yolotsin que se asomaba más para escuchar mejor.
-Que los pesados de tus hermanos adictos al té lo desprecien no significa que todos lo hagan.- aseguro la más altas de las chicas de hace dos siglos.
-Lo sé, pero a los que nos agrada somos la minoría.- concedió la de rosa- Diuci no entiendo por qué no sales con alguno de mis hermanos. ¡Ellos están encantados contigo! Eres bella, interesante y ¡alta! Algo que yo nunca seré ¡Debo ser la Yeti más baja del universo!
-¿Una Yeti? ¿Cómo Abby?- se pregunta la castaña a sí misma.
-Y bajita como Draculaura.- comento yo.
-El problema es que yo no estoy encantada con ellos.- respondió la que al parecer se llamaba Diuci.
-No, debe medir más que yo sin embargo comparada con Abby si es baja.- noto Yolotsin.
Entonces unas pesadas pisadas pasaron a nuestro lado y dos Yetis vestidos con traje y cargando tazas de té pasaron al lado nuestro, por suerte parecieron no notarnos.
-Yolotsin tenemos que irnos.- le recordé a mi amiga cuando vi un antiguo reloj que marcaba que ya casi había concluido la hora.
-Espera un poco.- dijo ella que intentaba escuchar la conversación.
La tuve que jalar sin embargo debo admitir que quería escuchar.
¿Les gusto? ¡Espero muchos reviews! El próximo capítulo ya será la fusión.
Los quiere: yo.
