Corria el año de 1757, era una epoca un tanto compleja, donde a pesar de que las viejas supersticiones de las criaturas "nocturnas" estaban quedando atras...
Yo acababa de despertar de un sueño de casi 150 años…un letargo…en el que me había introducido cansado ya de la monotonía de la vida de aquella entonces, tuve suerte de despertar cuando las llamas inquisitoriales se comenzaban a extinguir, de otro modo tal vez hubiera muerto en la hoguera. Salí de mi entierro en los Cárpatos, en la línea que divide Transilvania y Rumania, a pesar de mi antigüedad, estaba muy débil cuando desperté, de manera que me alimente de los habitantes de ambos países hasta recuperar fuerzas. No tarde mucho en lograr recuperar mi vitalidad original, pero 150 años sin sangre son mucho tiempo, la sed era casi insoportable, aun cuando me alimentaba solo de malvados, la sangre de los inocentes era demasiado seductora. Parte del problema se debía a que esas dos naciones estaban en constante guerra con Turquía por lo cual la zona tenía un especial olor a sangre, sudor y acero, la otra parte del problema se debe a mi propia hiperactividad, sin una ocupación como la que antes tenía…cuando era escritor….mi mente divagaba por todos lados.
Así que comencé a vagar por los poblados, enterándome de lo que había ocurrido en el mundo desde que me había aletargado, no me entere de mucho, nadie sabía nada de 50 años hacia delante, comencé a viajar, primero por despoblados, nunca sabia donde me encontraba, pero no me importaba, fui a el Cairo, Florencia, Venecia, nunca me quedaba mucho tiempo, me codee con algunos pintores y músicos…pero esa es otra historia.
Un día sin embargo sucedió algo que algunos de nuestra especie juzgarían de locura, y lo que otros verían como un absurdo, sin embargo, el vampiro del que te hablare lo juzgo como lo más natural del mundo, e incluso me ayudo a entender un poco mas ese sentimiento que los humanos llaman amor.
Me encontraba en Paris, la ciudad luz, aunque en aquella entonces no parecía más hermosa que Constantinopla en su mejor época, con sus altas murallas y sus calles divididas en clases sociales, aun no era una ciudad muy llamativa, pero de eso te contare después, había llegado ahí casi por accidente, había entrado por el despoblado, un bosque y había llegado a la zona pobre de la ciudad, durante varias semanas estuve vagando por callejuelas y teatrillos de poca monta, me alimentaba en la noche y me ocultaba durante el día en sótanos y edificios con habitaciones vacios, me alimentaba de ladrones a los que robaba lo robado, y paseaba por calles con casas ricamente adornadas, me encantaba ver los jardines adornados de tal forma que emulaban bosques encantados y jardines de pinturas, me gustaba ir a bares donde los humanos reían, bromeaban y algunas veces peleaban, me encantaba su espontaneidad, su temperamento que no estaba atado mas al miedo estúpido que había sido impuesto por aquellos que solo veían desde una sotana y eso me agradaba.
Un día, paseaba por un cementerio, buscaba un mausoleo en el cual meterme durante las horas del día en las cuales el astro rey brillaba en todo su esplendor revelando mi verdadero ser, cuando entonces, la vi, joven y hermosa con cabellos dorados cuan rayos de sol y labios rojos cuan carmín, su piel ligeramente tostada contrastaba con sus ojos y sus ojos, color de la mas deliciosa miel y tan expresivos que todas las palabras del mundo no alcanzarían para decir lo que decía aquella mirada. Cuando la vi, al principio creí que me hallaba ante una aparición divina, pero un segundo después sentí su olor, tan atrayente como la más dulce fragancia que pudiera existir, en ese momento nada mas existió para mi, de un momento a otro una humana desconocida se convirtió en mi mundo entero, la seguía silenciosamente a donde iba, me convertí en su ángel guardián y su vigía, no me separaba de ella aunque nunca le hable, deje de pasear, deje de mirar mi alrededor, deje de comer, deje de percibir el mundo que me rodeaba, no entendía lo que me sucedía y no me importaba, lo único que quería era ella.
Pero entonces lo percibí, a él, me había seguido durante semanas, se alejaba a ratos, a veces desaparecía durante días y otras no me dejaba ni a sol ni a sombra, solamente una vez había estado cerca de uno y ese era mi creador, nunca había creído que fuera a conocer más y de pronto me sentí amenazado, no sabía quién era ni que quería, no sabía si era más fuerte o mas débil que yo, no sabía nada, me había descuidado tanto que ya era tarde para interpretar lo que hacía y lo había dejado acercarse tanto que me tenía entre la espada y la pared, el había tenido días, semanas, tal vez incluso meses para observarme, saber sobre mí, y yo, obsesionado tanto con ella no había siquiera notado su presencia, quería ocultarme, tenía que ocultarme, pero no quería abandonarla a ella, tenía miedo de que en mi ausencia le sucediera algo y que yo no estuviera ahí para protegerla, era tan hermosa y vulnerable, pero en ese momento yo corría demasiado peligro, así que tome mi decisión y me comencé a alejar, gradualmente, cambie mi rutina y me aleje con un miedo terrible.
Finalmente una noche ocurrió lo que más temía, ella había cambiado su rutina también, tiempo atrás le habían traído un nuevo tutor, y desde el principio supe que no era de fiar, y esa noche mis sospechas se confirmarían, esa noche los señores de la casa, sus padres, habían salido a la opera, y los sirvientes, en complot con el tutor, habían puesto un somnífero en su cena, y la sacaron de la casa, se la llevarían y después pedirían el rescate. Todo esto yo no lo supe hasta que el me lo dijo, un rato antes de que sucediera.
Esa noche me hallaba en el mausoleo, inmerso en mis cavilaciones, pero alerta, de lo que sucedía en el exterior, estaba cansado, me sentía débil, pero no me atrevía a cazar en ese momento, entonces lo escuche, se ocultaba en las sombras de las estatuas que adornaban las paredes, no me levante,
–se que estas ahí, no es necesario ocultarse- le dije, no lo miraba, no tenía ganas de mirarlo,
–no me oculto…simplemente tú no quieres levantar el rostro- dijo, su voz era suave, amable, expresiva, muy diferente de la mía dura, fría e inclusive cavernosa en ese momento, levante la mirada, tenía razón, no se ocultaba, de hecho se encontraba en el centro del mausoleo, tan quieto que cualquiera hubiera podido pensar que formaba parte de la decoración, era rubio tan alto como yo, pero a diferencia de mi, con los ojos claros como miel en lugar de carmesí, inmediatamente supe que él era distinto a mi o mi creador.
–¿Por qué me has seguido?- el me miraba con una extraña mezcla de lastima e interés
–por que me intrigas…tu eres como ellos y a la vez eres tan diferente…alimentándote solo de ladrones y asesinos…siguiendo a una humana sin acercarte a ella…soñando que te pertenece y le perteneces…me intrigas Leonard- me levante de golpe
-¿Cómo sabes mi nombre?- el sonrió
–lo has estado repitiendo una y otra vez desde que te sigo…desde que la viste….Leonard y Mercedes, Mercedes y Leonard…estas tan desconectado de la realidad que no has notado que has dejado esa marca por todos lados- retrocedí tres pasos hacia la pared
-de acuerdo…tal vez si ignore un poco al mundo…¿pero que tiene el mundo que merezca mi atención?- el no dejaba de sonreír con esa mirada de compasión
-no lo se…simplemente digo que has centrado tanto tu atención en ella que ni siquiera has notado lo que sucede a su alrededor- se recargo en el ataúd del centro
-¿que quieres decir?- pregunte alarmado, de pronto el miedo de haberla dejado había vuelto como una descarga eléctrica
-es por eso que vine, te he buscado desde hace horas pero ocultaste demasiado bien tu rastro…no debiste haberla dejado… sus sirvientes la sacaran de su hogar para llevarla a las catacumbas del cementerio Les inocent…pedirán a sus padres un rescate, pero no la devolverán- al escuchar sus palabras una punzada me aguijoneo el pecho…mercedes secuestrada encajonada y expuesta a quien sabe que peligros a manos de los perpetradores…mas rápido que la luz Salí corriendo de ese mausoleo en dirección a la casa, el me seguía muy de cerca, finalmente llegamos a la casa, estaba vacía, no había nadie, rodee la casa varias veces buscándola, con la esperanza de no haber llegado tarde, pero en vano. Busque el rastro de las ruedas del carruajes donde se la habían llegado, los seguiría
-Leonard…no puedes seguirlos ahora….estas demasiado débil- me dijo cuando me vio buscando el rastro
-tu no lo entiendes…tengo que ir por ella- le dije…estaba terriblemente agitado, me sujeto de los hombros y me sacudió
-entiendo mejor de lo que tu lo has entendido… tienen superioridad numérica y tu no has bebido en semanas….te pueden matar- me miraba con severidad, pero yo no estaba dispuesto a dejarme doblegar por alguien a quien acababa de conocer y menos si me había estado espiando como un entrometido. Lo empuje y me libere de su sujeción
-y tu que sabes de lo que yo puedo hacer…tal vez puedo matarte a ti sin tocarte siquiera…pero no lo sabes…no me has espiado lo suficiente como para enterarte sobre la fuerza que me pudo haber dado mi antigüedad- me miro dolido, durante un momento me sentí mal, después de todo el me había advertido de lo que sucedía, pero fue apenas un segundo lo que duro esa sensación, pues al momento siguiente comencé a correr en la dirección que los rastros me indicaban.
Llegue al cementerio Les Inocent y casi al instante localice las catacumbas, había dos guardias en la entrada, les rompí el cuello y tome la antorcha para entrar en las catacumbas, los pocos guardias que encontraba, eran guardias que mataba sin piedad, eran todo una hermandad de ladrones. Finalmente llegue a la cámara principal, había al menos 20 hombres a la vista, pero sospechaba que había mas…me sentí terrible, el había tenido razón, eran demasiado y yo estaba débil, pero ya no había oportunidad de echarse para atrás, así que irrumpí en la cámara con velocidad, mostrando mis colmillos y comenzando un pánico general que me permitiera matarlos más rápido, o al menos así lo había esperado yo, en cambio, a pesar de haber escuchado un par de gritos inmediatamente recibí varios disparos venidos de sus mosquetes y rifles, sabia que su reacción había sido automática, pero habían actuado demasiado rápido, comencé a moverme y a matar a los mas cercanos, pero los disparos habían alarmado al resto de los que estaban en la cámara y pronto me vi rodeado de una gran cantidad de ladrones y mercenarios, esta vez no tendría oportunidad, y casi como si mi pensamiento se hubiera escuchado en voz alta mas disparos resonaron a mis espaldas, cai de rodillas, me habían disparado con algo mas fuerte, o tal vez mas de cerca, y cuando me iba a levantar una navaja me perforo la garganta, vi mi propia sangre salir a chorros, estaba perdido, me empujaron al suelo, y sentí mas cuchillas perforarme, estaba mas débil de lo que creí para que pudieran acuchillarme tan fácilmente, finalmente me di por vencido, deje de moverme y cerré los ojos, me aletargue.
Una punzada me saco de mi letargo, abrí los ojos, vi la habitación en penumbra, una vela en una mesa a mi lado era la única luz, me lleve la mano a la garganta, sentí un trozo de tela, comencé a moverlo tratando de retirarlo y una voz me dijo
-no te lo quites…aun no has bebido, de manera que tardaras en sanar- voltee a los pies de la cama donde me encontraba, lo vi ahí parado, sonreía, parecía alegre de que hubiera despertado, se acerco a mi, dejo en el suelo algo que traía en la mano y se inclino sobre el mismo objeto, después se volvió hacia mi –toma…bebe esto…no creo que sea de tu agrado pero no tengo otra cosa- apoyo algo peludo contra mi boca, yo mordí e inmediatamente sentí la calidez de la sangre en mi boca, en cuanto sentí su sabor aleje la cara
-oh dios….que es eso….sabe horrible- dije llevándome la mano a la boca, el rio con ganas
-es una rata…no es el animal con mejor sabor pero su sangre sirve en momentos de emergencia- lo mire mientras me limpiaba la boca –lo siento pero es todo lo que tengo por el momento-
-gracias…- le dije mientras me trataba de levantar, en ese momento recordé todo lo que había sucedido –que sucedió con…- el levanto la mano a modo de seña de tranquilidad
-esta bien…esta a salvo…y no creo que vuelvan a tratar de secuestrarla- me dijo en tono tranquilizador, yo respire aliviado y me deje caer de nuevo
-otra vez gracias…eh…¿Cómo te llamas?- dije mirándolo mas tranquilo
-Cullen, Carlisle Cullen…ahora…sobre tu acción suicida…- me dijo mirándome entre divertido y severo
-ya no lo menciones…debi escucharte..-
