Hace 20 años más o menos, una bestia devastadora a la que apodaron el diablo, devastó todo México, el gobierno para defenderse formó la iniciativa jefe. La iniciativa consistía en experimentar con personas para convertirlos en supersoldados, pero los voluntarios eran pocos y tampoco todos resistieron el suero que se les implantaba, mi madre fue una de esos pocos. Pero tarde se dieron cuenta que yo nacería con un poder increíble producto de aquel suero, jamás use mis poderes, sabía lo que pasaría si el gobierno sabía de mi existencia, solo soy un chico como cualquier otro, no sabría qué hacer en una guerra, aunque el mundo esté tranquilo, de un momento a otro todo puede cambiar...
-Estan todos bien?- pude oír la voz de una señora que gritaba, no recuerdo lo que sucedió, creo que fue una explosión-
Trate de levantarme de entre los escombros de lo que antes era mi salón de clases. Todo era muy confuso, había gente gritando por todas partes. La escuela ya no existía y muchas máquinas acababan con la vida de quien se les cruzaba...
-Okey, creo que esas cosas acaban de colmar mi paciencia- sin ningún interés me involucré en una pelea que no me correspondía por salvar a gente que no conocía-
Aquel poderoso robot intentó atacar, pero fácilmente atravesé su cuerpo de un puñetazo logrando desconectarlo. Los demás al ver lo que ocurría intentaron voltearme el panorama, realmente no tenía ganas de pelear y esos bastardos parecían no querer desistir, no me quedo de otra... le volé la cabeza a todos usando un revolver. México era un lugar peligroso, pero yo lo era más, gracias a eso termine en el último lugar al que quería llegar. Ser reclutado por mi gobierno para la nueva iniciativa Overwatch...
