Dragon Ball y sus personajes son propiedad de Akira Toriyama.
…...
Maestro y Discípulo
"Orgullo Saiyajin"
…...
*Advertencia: Contiene Spoilers del Capítulos 112 de Dragon Ball Super*
…...
– Lo siento mucho… - Aquellas fueron las primeras y única palabras que pudieron salir de su boca, apenas apareció en las gradas, junto a sus demás compañeros del Universo 6.
Quizás para el algunos, escuchar aquellas palabras, no cobraban gran relevancia en esos momentos. Quizás para otros, era lo obvio que había que decir, luego de una derrota tan avasalladora como la que sufrió en manos del temible Freezer. E incluso, más de alguno, considerará que sus excusas sobraban, pues no había manera de cambiar todo lo que había pasado.
Pero para Kyabe, esas palabras lo eran todo.
Lo sentía. Lo sentía como un dolor que palpitaba cada vez más fuerte en su pecho, como una sensación que aumentaba cada vez que respiraba. Y sabía muy bien que era lo que lo provocaba. Porque más allá de la derrota, por más de que él tuviera conciencia de que su último rival fuera superior a él en poder, había algo de ese dolor que no se iría de él en mucho tiempo.
Su orgullo herido.
Se había propuesto dar todo en aquel torneo de fuerza. Quizás no le tomó el peso como correspondía en un inicio. Su juventud, tan latente en él, no le permitió ver con gran magnitud a lo que se enfrentaban. Si bien, no era el primer torneo al cual era reclutado por el Dios Champa, para el joven Saiyajin todo se reducía a tener otra instancia para pelear por el bien, como siempre lo ha había hecho a lo largo de su corta vida.
Le importaba ganar, si. Le preocupaba evitar a toda costa ser eliminados, sin dudas. Pero la sed de pelea era mucho más grande y lo corroboró al reclutar en primera instancia a Caulifla. Ambos Saiyajin tan distintos entre sí: Él, un leal soldado de elite de las fuerzas de Sadala y ella, una Saiyajin de espíritu rebelde, pero que compartían un mismo fin: Aspirar a ser más fuertes y vencer.
Y luego, con la aparición de la tímida Kale y su inesperada demostración del increíble poder que ocultaba, Kyabe tenía la certeza de que había elegido a las Saiyajin adecuadas para salvar a su Universo.
Pero recién estando en la plataforma, en pleno torneo y bajo su consternada mirada, pudo ser testigo de cómo dos Universo eran eliminados sin ningún tipo de piedad por el gran Zeno-Sama. Kyabe recién empezaba a asimilar con horror el verdadero peligro que corrían.
Y ya con todo ese temor frente a lo que les podía suceder, las cosas empezaron a ir demasiado rápido para él y para todos. Las eliminaciones de sus compañeros le dieron la motivación a esforzase cada vez más dentro de la plataforma, logrando eliminar a un par de participante con éxito. Pero fue la eliminación, tan inesperada e injusta como la suya, de Hit en manos de Jiren, la que provocó un punto de inflexión para él y sus compañeros en el torneo.
En ese preciso instante en que Hit caía de la plataforma, nacía en él un nuevo motivo para luchar, una poderosa razón para salvar a su Universo y lograr la victoria.
Ese motivo eran ellas. Porque Kyabe tenía la certeza de que, tanto Kale como Caulifla, aun no mostraban todo su potencial de pelea. Aun les quedaba un largo camino por recorrer en aquel torneo y lo daría todo para que lo pudieran sacar a luz. Para él, ellas eran la mayor y única esperanza de que el Universo 6 sobreviviera. Sabía que huir no era la opción, que a Caulifla le tomaría mucho tiempo perdonarlo por haberla sacado de la que era su batalla, cuando estuvo a segundos de enfrentarse a Monna, del Universo 3. Lo sabía tan bien, que ya se podía imaginar a la Saiyajin gritándole y dándole uno que otro golpe por su atrevimiento. Sonrió, porque sabía que dentro de esa rudeza tan natural en su compañera, también existía algo de compasión.
Kyabe tenía la convicción de que lograría vencer sin problemas. ¿Cuántas veces en su vida se había enfrentado a diversos enemigos, con el fin de proteger a su planeta Sadala? ¿Cuántas veces tuvo que dar la pelea por el bienestar de sus compañeros? Aquellas ocasiones se le hacían incontables en esos momentos; pero ahora tenía la seguridad de que cumpliría su objetivo, pues estaba consciente de su poder y del aumento de este en el último tiempo.
Lograr convertirse en Súper Saiyajin, no sólo significaba fortaleza y poder a nivel físico; en su sangre la adrenalina se disparaba con el sólo hecho de saber que podía ser cada vez más fuerte, era una emoción tan inmensa que no la podía esconder y él sólo hecho de sentirse subestimado en algunas ocasiones por algún rival, solamente causaba en él, una satisfacción infinita, al saber que tarde o temprano ese poder escondido lo haría estallar con furia y terminaría por minimizar al adversario.
Pero lo que pudo haber sido un combate exitoso, sufrió un terrible revés. Monna superaba su poder, incluso estando en Súper Saiyajin y en busca de una revancha, Kyabe quedó en tal desventaja, que fue expulsado de la plataforma sin poder evitarlo.
Fueron en esos instantes, que para él parecieron una verdadera eternidad, en donde el sentimiento de derrota se le hizo insostenible ¡Ni siquiera había logrado debilitar al oponente! Parecía que ni un solo golpe o patada le hubiese hecho daño y eso le generó nada más que frustración. En esos momentos decisivos para el joven Saiyajin, sólo podía confiar en que les había dado tiempo suficiente a sus compañeras para poder recuperar todas sus energías.
¿Qué más hacía falta para poder vencer? Sabía que ser Súper Saiyajin no bastaba, que había más pero ¿Cómo lograr llegar más lejos aun?
Quizás sus respuestas nunca llegarían de forma concreta, pero cuando sintió que volvía a la realidad, saliendo de sus pensamientos y se daba cuenta de que su cuerpo se mantenía colgado desde el precipicio, producto de una desconocida fuerza, sintió que no todo estaba perdido. Y cuando levantó su mirada y vio que desde arriba era sostenido por quien consideraba su Maestro, no pudo esconder su emoción.
Kyabe admiraba a Vegeta y todo lo que representaba para él, pero jamás imaginó que su Maestro haría acto de presencia de esa manera, salvándolo. Y eso, no hizo crecer más la admiración y el respeto que ya sentía hacia él.
No dudó en agradecerle con una breve reverencia, como siempre lo hacía cuando se dirigía hacia él. Pero a cambio, sólo recibió de su parte un certero rodillazo en el abdomen que le quitó el aliento por varios segundos y lo dejó en el suelo, tosiendo con frenesís. No era estúpido, entendía muy bien el comportamiento de su Maestro; sabía que jamás mostraría su debilidad o se suavizaría frente a él. Y lo corroboró nuevamente, al escuchar sus palabras.
– No te confundas. No vine aquí a salvarte – Le habló Vegeta con frialdad – Simplemente no soportaba ver a un Saiyajin débil ni un segundo más.
– Maestro… - Aun adolorido por el golpe, Kyabe logró ponerse de pie. – Lo siento mucho… - Le dolía y también le avergonzaba que Vegeta haya sido testigo de su fracaso en la batalla. Quizás tenía razón, quizás si era un Saiyajin débil, pero en esos momentos sentía que no podía hacer algo para remediarlo.
– Espero que no pretendas perder antes cumplir tu promesa – Lo miró fijamente con esa mirada severa, tan propia de él. Kyabe no entendió a que se refería.
– ¿Promesa?
– ¿No ibas a llevarme al planeta Sadala? – Frunció el ceño, evidentemente le molestaba que su discípulo hubiese tomado la promesa tan a la ligera como para olvidarla.
"¡Es verdad! El Rey de Sadala es tan orgulloso y fuerte como lo es el Maestro Vegeta y yo le prometí que algún día se lo presentaría."
"Me pregunto cómo hubiese sido el Maestro Vegeta como Rey de su planeta ¡Estoy seguro que hubiese sido un gran líder! ¡Sí!"
Pero Kyabe comprendió entonces que eso jamás ocurriría. No podría cumplir su promesa, porque tarde o temprano uno de los dos Universos no sobreviviría y sería eliminado. Había perdido ya la esperanza de vencer y lograr la victoria de su Universo. En esos momentos el panorama se vislumbraba demasiado oscuro como para pensar en el futuro y en la paz. Ahora, se sentía invadido por la pena y la resignación.
– Ganaré yo y los reviviré con las Súper esferas del Dragón – La determinación de Vegeta fue tal, que logró sorprenderlo completamente, sintiendo como su corazón se paralizaba brevemente, luego de escucharlo hablar.
– ¿A nosotros?
– Sólo así podrás cumplir tu promesa- Agregó el Saiyajin mayor, sin dejar ese semblante distante.
– ¡Maestro!- Con una mezcla de asombro y sorpresa, Kyabe no pudo ocultar su emoción. Vegeta no sólo le estaba dando una luz de esperanza a su Universo, sino que tenía la certeza que de llegar ocurrir lo peor, el cumpliría, porque por más testarudo y severo que pudiese llegar a ser, sabía que él era un hombre de palabra. Y si el destino hubiese estado en sus manos, el cumpliría la misma promesa: Pedirle a las Súper esferas del Dragón revivir a su Universo gemelo. Aunque la sola idea de aquello, golpeara en lo más profundo el ego de su Maestro.
– Pelea de tal forma que no avergüences a los Saiyajin – Fueron las últimas palabras que le dedicó Vegeta, antes de alejarse. La conversación había sido breve, pero suficiente para que Kyabe lograra la motivación que le faltaba para vencer a su oponente.
Porque Vegeta siempre lograba con sus palabras y actos, sacar ese orgullo Saiyajin que había en él; aquel orgullo tan esquivo, tan inestable, pero que era necesario para poder ganar la batalla y demostrar quién era el más fuerte.
Y es que, en un escenario donde todos eran enemigos, en que las relaciones entre los Universos eran tensas y abismales, había lazos que aun prevalecían contra la adversidad. Como lo era el lazo entre un Maestro con su Discípulo.
– Pelearé sin olvidar mi orgullo Saiyajin, Maestro – Fue la promesa que ahora Kyabe le hacía, no sólo para su mentor, sino también para él. Estaba listo para enfrentar nuevamente a Monna, quién no estaba contenta por la intervención del Saiyajin del Universo 7 hace un rato atrás y se lo hizo saber sin asco alguno, al tratarlo de cobarde.
Las constantes provocaciones de Monna ninguneando a Vegeta y amenazando con acabarlo, junto con las demás Saiyajin, calaron hondo en él. A medida que las palabras aumentaban, Kyabe empezaba a sentir como la rabia y la furia que nacía en él se amplificaban, su Ki empezó a aumentar y junto a él, la convicción de que esta vez vencería.
Lo haría por ellas, Caulifla y Kale… y también por su Maestro.
Nadie podía juzgar de esa manera a los que él más les importaba, nadie podía llegar y tratar a su Maestro de cobarde y él quedarse con los brazos cruzados. Nadie podía atreverse a osar a derrotar a su Universo y a sus compañeros, mientras él estuviera con los pies firmes en esa plataforma.
Ya convertido en Súper Saiyajin 2, Kyabe logró enfrentar nuevamente a Monna sintiendo como la furia lo poseía; ahora sus golpes tenían mayor potencia, mayor fuerza y sólo fue cuestión de tiempo para lanzarle un poderoso Galick Gun y así eliminarla de inmediato de la plataforma.
Lo había logrado y estaba orgulloso de ello. Y esperaba que su Maestro lo estuviera.
Ahora, más poderoso que antes y empoderado, sintiendo cómo aquella batalla lo había ayudado a crecer aun más como guerrero, Kyabe estaba dispuesto a enfrentarse a su próximo rival. En esos momentos sentía que nada era imposible para él. Había adquirido otra actitud, una renovada confianza había regresado y no se dejaría vencer tan fácilmente esta vez, más si aun debía velar por el bienestar de las Saiyajin que seguían en la plataforma.
Sin embargo, cuando Freezer se cruzó en su camino, el panorama se oscureció. Kyabe no contaba con que, el principal anhelo de su nuevo oponente, no era simplemente tener una pelear más, lo que en realidad el villano del Universo 7 deseaba era torturarlo y eliminarlo sin piedad; por el simple hecho de ser un Saiyajin.
Por eso, una vez que se abalanzó sobre él con furia y lo atacó, sin generar mayor daño en su oponente; Freezer, tomó ventaja y sin ejercer mayor fuerza sobre él lo aplasto contra un muro de rocas, haciendo fuerza con su mano contra su rostro, asfixiándolo. Kyabe experimentó una sensación que pocas veces le había tocado vivir en su vida: Un descarga eléctrica recorrió cada célula de su cuerpo, la cual se intensificó aun más, al escuchar las palabras de odio de ese monstruo hacia su raza y la amenaza de ir por Kale y Caulifla, una vez que hubiera acabado con él. Su discurso de horror lo había paralizado de tal forma que sintió un miedo estremecedor.
Ese miedo imparable, que te hiela la sangre, que te detiene los latidos cardíacos y te estruja las viseras.
Pero no estaba dispuesto a dejarse intimidar por ese lagarto; ese miedo que palpitaba con fuerza, tampoco no lo vencería. Fue en ese momento en que pensó en Kale, en Caulifla y en todo lo que ellas significaban para él en esos momentos: Ellas eran la esperanza, la unidad y la fuerza. Y no iba a dejar que nadie les hiciera daño.
No mientras estuviera él ahí, no mientras tuviera su orgullo Saiyajin intacto, como hasta ahora.
Pero el poder de Freezer fue superior a sus expectativas, al comprobar con terror, que esta vez, el Galick Gun en Super Saiyajin 2 no le había ocasionado daño alguno en su rival.
Entre la nube de polvo y tierra que se había formado y sin poder vislumbrar su rostro con claridad, un disparo emergió sin previo aviso y fue a dar directo hacia él, causándole un dolor intenso en todo su cuerpo. Y luego otro y otro más, hasta que fueron tantos ataques que Kyabe no lo pudo soportar más y se desplomó en el suelo.
Freezer se había transformado a su estado Golden y parecía que nadie lo podía detener, ni siquiera un guerrero Saiyajin.
–N-no me rendiré – Susurró Kyabe, con el cuerpo adolorido, con su orgullo latente. - ¡Pelearé!
Pero el daño recibido lo impactó de tal manera, que aunque hubiese querido, fue incapaz de ponerse de pie y enfrentarlo nuevamente. En cuestión de segundos, Freezer le lanzaba un último ataque, que finalmente lo expulsaría de la plataforma y terminaría con su participación en el torneo de Universos.
Suspiró con pesar al recordar sus últimos minutos dentro del torneo. La sensación en su pecho incrementaba cada vez que revivía su eliminación, pero sabía también que nada iba a obtener si se seguía cuestionando por algo que ya no tenía retorno. Lo había dado todo para que sus compañeras recuperaran su poder y así pudieran enfrentarse a los demás combatientes que quedaban invictos. Y eso, en cierta medida, era un alivio para él.
Pero eso no lo alejaba de su rabia, de esas ganas de querer llorar de impotencia, de poder gritar de rabia, más sabía que tampoco era digno de un Saiyajin aquel comportamiento. Quizás lo mejor, era aceptar la derrota y quedarse con lo aprendido; con las enseñanzas que le inculcó su Maestro en momentos decisivos y también con la promesa que le hizo de regresarlos a la vida en caso de ser eliminados.
Sus pensamientos fueron interrumpidos al sentir una leve presión en su hombro derecho. Intrigado, giró su mirada hacia el lado y se sorprendió al encontrarse con Hit, quién había posado su mano sobre él.
No era necesario decir algo, Kyabe lo entendía muy bien. No era el primer torneo en que ambos participaban y aunque tenían aspiraciones muy distintas en cuanto a las peleas, en esos momentos los unía el mismo dolor y la misma desolación; pero también una admiración mutua, aquella que sólo puede nacer entre dos guerreros que lucharon hasta el final por salvar a su Universo.
Kyabe sabía que con ese simple gesto, el sicario de su Universo le estaba entregando su apoyo y empatía. No había espacio para palabras; cargar con el orgullo Saiyajin era una tarea difícil, pero no imposible. Y con la nobleza y sinceridad que siempre lo ha caracterizado, le devolvió el gesto a su compañero, regalándole una sonrisa cargada de emoción, con la noción de que aun existía una pequeña esperanza para ellos, ahora en manos de su Maestro.
…
…
–Kyabe fue derrotado – Le dijo Goku con un dejo tristeza en su voz, algo que no pasó desapercibido para él.
–Si gano yo, no importará – Contestó Vegeta con frialdad, quitándole importancia a la situación.
Su orgullo Saiyajin jamás se lo permitiría, pero lo tenía que reconocer: Kyabe lo había dado todo por la salvación de su Universo. Pero sabía también que aún le quedaba mucho por aprender y por crecer cómo guerrero. Fue esa la principal razón por la que lo rescató de la eliminación: Porque sabía que podía ser aun mejor y más fuerte de lo que ya era, porque aquel Saiyajin jamás lograría sobrepasar sus propios poderes sino peleaba con orgullo y la pasión, cómo un verdadero Saiyajin.
Y él se aseguraría de que Kyabe volviera a tener una oportunidad para superarse y tratar de superarlo incluso a él.
Le había dado su palabra y no daría un paso atrás. Había perdido la oportunidad hace muchos años y no volvería a cometer el mismo descuido. Mientras él estuviera en esa plataforma peleando, su raza estaría a salvo.
– ¡Los Saiyajin no perecerán! – Afirmó el príncipe Saiyajin con determinación y sin esperar alguna respuesta de su compañero y eterno rival, se lanzó dispuesto a enfrentar a Toppo, el participante del Universo 11 y de paso, callar de una vez por todas su gran bocota.
¡Claro que no, Vegeta! – Apoyó la moción de su compañero, mientras lo veía dirigirse a su oponente a gran velocidad.
Los robots del Universo 3 volvieron al ataque y Goku, aun débil luego de su batalla con Jiren, se puso en posición de combate, sin dejar de sonreír: Algo en su breve, pero significativo diálogo con Vegeta había causado efecto en él. Quizás para ellos, las peleas eran influenciadas por distintos factores, pero en ese momento no pudo evitar sentirse más Saiyajin que nunca y algo nació en él de manera autentica y pura: Su Orgullo Saiyajin.
…
…..
N/A: Juro por Kamisama que este capítulo me costó un montón escribir, quería plasmar lo mejor posible la experiencia de Kyabe durante el torneo y como se sintió frente a diversas situaciones en él. Este fue un pequeño homenaje a su participación y también, porque me hubiese me gustado ver más de él en el torneo, al igual que Hit. La parte del relato, donde ambos interactúan, fue inspirada por un fanart de ellos que andan dando vueltas por internet y me pareció muy conmovedor :') es algo que realmente me hubiese gustado ver en el animé. Espero que les haya gustado!
Agradezco enormemente sus reviews y también a los que siguen y "favoritean" el fic (palabra nueva? xD), Muchas gracias por llegar hasta aquí :D
¡Hasta la próxima!
Chocolatmint
