N/A: Holaaaa! Ya hemos vuelto con un capi nuevo. Si es que no podiamos tardar con todos los reviews que nos habéis dejado. Nuestros chicos están contentísimos porque ya se creen famosos...claro, que les hemos ocultado que el famoso es Alan. Es q se ponen muy celosillos con estas cosas, pero la verdad es que es para estar celoso, por que el niño... bueno, todos en general y ya vemos que pensáis lo mismo jejeje. A ver que opináis después de este capitulo, esperamos que nos lo hagáis saber con más reviews. En fin, muchísimas gracias y por favor, seguid dejándonos vuestras opiniones, es muy importante para la maduración del fict. Nos vemos pronto! Besos! Sed malos.
AnnaTB: Hola wapa! Clar que m'enrecordo de tu! Jejej (soc peke) pero aquí te contesto en castellano, ok? Nos alegramos que te guste esta locura, nosotras nos divertimos mucho con esto. Yael? Jejeje, si, ya sabes que es mi niña y no podia dejármela en Always sola! Jejeje. Be maka, ens veiem aviat, ja sigui en Always o per aquí. Cuidat molt! Petons.
Saruki Black: Hola! Más James? Jejeje, Marchando más James! Tranquila que aparecerá bastante en este fic, como Lily. Muchas gracias y cuídate! Actualizaremos pronto!
Evan: Hola! Gracias por leer el fic, y Peke nos ha contado los problemas que tuviste para encontrarlo, se agradece el esfuerzo. A ver, las preguntitas, jejej. No! Harry no tiene cicatriz, el no fue el causante de la caída de Voldemort, sino fue Christine, por lo que el no tiene su cicatriz, ahora él es un chico normal. Más! Hermione y Ron van al curso de los chicos y sí, son amigo s de los chicos. Todos los niños van a Gryffindor, para orgullo de sus padres, y James y Lily son profesores de Hogwarts, como lo son también, Remus, Christine, Sirius y Patricia. ¿Alguna cosilla más? Al principio es un poco raro pero te iras acostumbrando. Pues espero que esto sea todo, si eso ya sabes donde tamos. Cuidate! Un beso! Hasta pronto.
Squall Lionhart1: Hola! Sí, un poco confuso si que es para que engañarnos, pero a medida que los vayas conociendo no será tan raro. Esperamos que el segundo capitulo te guste también. Cuídate! Gracias!
Alex Black: Olassss! Nos alegra que te haya gustado este primer capi. Cambiamos el carácter de los hijos, de modo que Alan adquirió el de Sirius para darles dolor de cabeza a sus padres, pero no dejaremos el lado merodeador de Remus atrás...habrá hecho sus cosillas malas...jajajaj. En cuanto a Harry, ya verás como te ríes con él en los próximos capis...Dew!
Barby- Black: Olasss! Muchísimas gracias! Es muy importante para nosotras que nos digas eso, aunque sea brevemente. Esperamos que te siga gustando el fict. Besos!
Aqus Lupin: Olasss! La relación de Yael y de Harry es extraña, pero ya verás como te gusta. ¿Una cita con Alan¿Chicas como vamos de teléfonos? Ummm, te meteremos en la lista. Dew!
Nicole: Muchas gracias. Intentaremos escribirlo muy rápido. Besazos!
Kaos-Black: Sí un poco original (o raro) sí que es jejejeje, nos alegramos mucho de que te guste y esperamos que los siguientes capis sigan en la misma línea. Ya nos contaras. Besitos
Chuxy: Ays muchisimas gracias! Ya nos dices si los demas capis te siguen gustando. Un abrazo
Ibiza Lestrange: Hola Sandra! Eso esta muy bien! Tu contribuyendo a la causa q ya sabes que los reviews nos hacen mucha ilu. Bueno ya nos contaste como fue tu excursión a los de aki no hay quien viva (un poco desastre jejeje) Así que solo decirte que gracias y que el siguiente capi esta ya aki. Respecto a lo del nombre, pues llamale como quieras, pero escribe de una vez (como tu dices, sin presiones) jejejeje. Bueno nena, nosotras seguimos con esto, q entre el trabajo los examens y los fics estamos estresadisimas. Nos vemos en el msn. Besitos
Orhen-shiy: Olasss! Ver a Harry con una chica por sexo no será lo único raro que veas aquí, jajaja. Hemos jugado mucho con las personalidades de los nuevos merodeadores y Harry será uno de los que más notes su cambio. ¿Un fénix? No sería tan mala idea de no ser porque Alan ya tiene uno, ya lo verás. Harry se tiene que conformar con Hedwig y Matt con pedírsela prestada. No te preocupes que no vamos a dar lugar a que se te olviden los capis, así q actualizaremos pronto. Ummm, Matt es idea de Pekenyita, jajaa. A ver, aclaramos dudas. Este, es el año de los TIMOS. Los chicos empiezan 5º, así que todavía no han hecho los exámenes. Harry se parece mucho a James, ya lo verás, aunque será difícil que se llegue a enamorar, sabemos que su personalidad puede desconcertar al principio, pero poco a poco te acostumbrarás. Alan e Ízar son como Sirius y James respectivamente. Respecto al quidditch lo verás en los próximos capis y por supuesto, los 4 chicos están en Gryffindor. Besos!
CAPÍTULO 2 : Día de reencuentrosHabía amanecido un día caluroso en Godric Hollow. Las calles del pueblo estaban desérticas a causa del sofocante calor y los vecinos habían decidido que era mejor refugiarse en sus hogares, para librarse de las altas temperaturas. A las doce del mediodía, a nadie en su sano juicio se le ocurriría pasear por las calles del barrio y menos un treinta y uno de Julio, día estival y por lo tanto, festivo. ¿A nadie?
"Compra más cervezas de mantequilla, Prongs. No, con veinte no tenemos ni para empezar, Prongs. ¡Será alcohólico!- James Potter iba caminando rumbo a su casa, refunfuñando entre dientes. Lily y Harry se habían encargado de las compras de la fiesta de cumpleaños de su hijo mayor, el día anterior, pero a Sirius Black, su mejor amigo y padrino del muchacho, no se le había ocurrido otra cosa que llamar aquella mañana a las ocho de la madrugada para asegurarse de que enseñarían a beber a los mocosos. Así que, mientras su mujer se había quedado en casa haciendo los preparativos para la fiesta, a él le había tocado hacer las compras de última hora, ya que sus dos hijos varones, habían alegado que en el supermercado no les dejarían llevarse las bebidas.- Al menos Padfoot me dijo que Ízar me había comprado un buen regalo...- James sonrió para sus adentros y entró en la primera de la hilera de tres casas que habían juntas, cerrando tras de sí, la puerta de acceso al jardín.
Como estaba previsto, a las dos y media de la tarde, comenzaron a llegar los invitados. Habían acordado hacer una estupenda barbacoa, para desgracia de los maridos, al modo muggle. A las tres mujeres de las familias les parecía que una barbacoa cocinada en dos minutos, no podía considerarse comida decente, así que se habían propuesto hacerla a su modo. James había colocado tres mesas largas con distintos picoteos y se había asegurado que un buen número de bebida estuviera distribuida por éstas.
Tanto Matt, como Harry, que era el cumpleañero, se paseaban por el jardín asegurándose que todo estuviera perfecto y de paso, comiendo alguna que otra patata. Ambos se habían arreglado bastante. Ninguno compartía la manía de su madre por estar "guapísimos" cuando los visitantes que tendrían eran los que ocupaban sus vidas el resto del año y que los habían visto despertarse con el pelo revuelto y los ojos cubiertos de legañas, pero para eso, las tres madres de las tres familias, eran idénticas. Harry se había puesto unos vaqueros y una camisa blanca de manga corta y se había empapado el pelo con la manguera, revolviéndoselo todavía más, tal y como solía hacer James. Matt estaba mucho más remilgado. También vestía jeans, pero de color negro y se había puesto una camisa azul más elegante que la de su hermano, peinado su pelo rebelde con una raya al lado y puesto una fuerte colonia.
La primera familia en llegar fueron los Lupin. Remus tocó al timbre solemnemente como si fuera una visita de cortesía y James salió a recibirlos. Ambos amigos se dieron un abrazo amistoso y luego Christine se acercó a su amigo para darle dos besos en las mejillas.
"Moony, pasa, pasa. No sabrás lo que me ha hecho Padfoot...lo voy a matar...he tenido que ir a las...- James agarró a Remus del brazo y lo entró en el jardín estirando de un brazo, casi sin reparar en Alan.
"Yo también te quiero, tío James.- masculló el único hijo del matrimonio Lupin, en tono sarcástico. Lily, que había presenciado del todo la escena y que conocía de sobras a su marido, se acercó a Alan y le dio un beso en la frente, pasando una mano, cariñosamente, por el rostro atractivo del muchacho y saludando después a Christine, con alegría.
"No le hagas caso. Ya conoces lo despistado que es James.
"Menos mal que tú sí me quieres, Lily.- Alan se refugió en los brazos cálidos de su madrina, fingiendo ser un incomprendido. La mujer rió y lo acogió dulcemente, reparando de sobra en la expresión ceñuda del rostro de Christine.
"Ya me han contado que estás hecho un gigoló. ¿Qué tal Francia?
"No querrías saberlo.- fue Christine la que respondió y tomando a Lily por un brazo, también se encaminaron hacia dentro. Alan frunció el ceño. A todo el mundo parecía divertirle sus hazañas excepto a su madre y eso lo irritaba. Lanzando un suspiro al aire, Alan se adentró en la casa que tan bien conocía y en seguida vio como de lejos una figura venía corriendo. Miró a ambos lados, asustado, pero no había refugio posible.
¡Pataplof! Una figura se le había tirado encima.
"¡Un genio¡Un verdadero genio¡Tú eres mi ídolo, chaval¿Con qué francesitas en los armarios¡Sí, sí¡El enano me lo ha contado!- Alan deseaba realmente felicitar a su amigo y saludarle por no haberle visto en los días de vacaciones, pero tener a un chico de quince años recién cumplidos, aplastándote, no era la mejor manera de hacerlo.
"Harry¿podrías dejarme salir¡Ouch¡Eso duele¡Belua!(bestia).
"¿Qué has dicho?- dijo el mayor de los Potter, apartándose por fin de su amigo y chocando las manos en señal de saludo.- ¡Oh, no, el chino otra vez no!
"No es chino.- Matt, que había presenciado la escena desde la distancia por si a su hermano se le ocurría usarlo de bulto, se acercó a Alan y también le dio la mano, mucho más calurosamente que Harry. El pequeño Potter era muy mimoso.- Es idioma arcángel y ha dicho, que eres un bestia.
"¡Ah!- Harry frunció el ceño y miró a su hermano subiéndose el cuello de la camisa como si quisiera marcar territorio.- Ya tenía que salir la intelectualidad del enano. ¿Ahora también estudias idiomas raros?- Matt no dijo nada, riéndose cómplicemente con Alan, se encogió de hombros por la ignorancia de su hermano.- ¡Mirad ahí está Ízar y su familia¡Por fin alguien con quien se pueda hablar¡Ízar¡Alya¡La pequeña Alya!- Harry corrió hacia la entrada, donde Sirius y su padre ya habían empezado a revolcarse por el suelo. No se detuvo a observarlos. Era un comportamiento muy habitual en James y Sirius comportarse como animales. Había echado mucho de menos a sus amigos, pero en especial a Alya, la hermanita pequeña de Ízar. Los cuatro merodeadores la adoraban y eran incapaces de resistirse a su encanto. La niña, vio a Harry, sonrió y también comenzó a correr con los brazos extendidos. Pero en el momento en el que ambos se iban a encontrar, Alya cambió el rumbo y dejó a Harry con la boca abierta y los brazos estirados, que tropezó con Luna y Alkes, que se acaban de ver y como siempre, comenzaban a pelearse y se dio un batacazo en el suelo.
"¡Matt¡Matt!- gritó Alya y llegó hasta donde el menor de los Potter y Alan se estaban partiendo de la risa al ver la situación. Alya se enganchó en las piernas de Matt y lo abrazó fuertemente. El chico, al que le encantaban esas muestras de cariño y quería a la pequeña con locura, la tomó entre sus brazos y la observó detenidamente. Alya vestía un vestidito de color blanco con lunares rojos, que acababa en unos flecos por los bordes y las mangas y una gran rosa del mismo color pasión, le peinaba la cabeza en un recogido muy propio de la tierra española que habían visitado. Además, se las había apañado para repasar sus labios con cacao, haciendo así que éstos brillaran al contorno de la luz del sol.
"Estás preciosa, pequeñaja.- la elogió Matt.- Aunque...debería cambiar lo de pequeñaja. ¡Madre mía, Alya, has crecido un montón desde que no te veo!
"¿Te gusto?- un rubor apareció en las mejillas sonrosadas de la hija del matrimonio Black.
"Muchísimo.- respondió Matt sin saber que aquella pregunta iba con segunda intención. Entonces, sin previo aviso, Alya le dio un piquito fugaz en la boca y se tapó la cara con ambas manos. Matt no reaccionó de primeras. Se había quedado algo boquiabierto y se dio cuenta de que todos habían estado mirando la escena y ahora se partían de risa. En especial Alan, Ízar y Sirius. El chico, avergonzado, dejó a la niña en el suelo.
"Matt, nos casaremos cuando sea mayor, pero hasta entonces tendrás que mantenerte fiel o sino escogeré a otro marido.- sentenció la pequeña y dicho aquello, apretó a Deneb, su ardilla que siempre llevaba sujeta con una correa, contra su pecho y salió corriendo para perseguir a Luna y a Alkes, que habían saltado sobre las hamacas del jardín, enseñando uñas y dientes respectivamente.- ¡A la yugular, Alkes, a la yugular!
Una vez que aquel gracioso incidente pasó desapercibido, cosa imposible, puesto que Sirius había asegurado que quedaría grabado en su memoria para la posteridad, llegó el segundo hecho gracioso de la tarde. Alan, Harry y Matt, que ya estaban informados de lo que era el fabuloso regalo que Ízar había comprado para su padrino en España, no pudieron evitar comenzar a revolcarse por el suelo, tal y como Sirius y James habían hecho al principio.
Las carcajadas de los demás no se hicieron esperar y se unieron a las demás cuando James tomó el paquete que le tendía su ahijado, con una sonrisa de un niño que nunca había roto un plato y lo abrió. Un delantal con volantes, rojo y con muchos lunares blancos, que se asemejaba al vestido que Alya llevaba puesto, cayó encima de una de las mesas del jardín. James lo cogió en brazos y lo estiró para observarlo bien. En seguida, se tapó la vista porque algo lo había cegado. Y es que Alan estaba disparando multitud de fotos con el flash de su cámara digital, para inmortalizar el momento.
"¿Te gusta, tío James?- preguntó Ízar con los ojos bien abiertos, como si esperara que su padrino fuera a abrazarlo cariñosamente. Potter soltó una risita nerviosa y le dio unas palmaditas en el hombro a su ahijado.
"Por supuesto, Ízar. Un regalo muy original, no tengo palabras, es...es...no tengo palabras.
"Vamos, Prongs- soltó Sirius de repente, acercándose al delantal típicamente andaluz y colocándoselo a su mejor amigo por la cintura.- Tienes que probártelo, deja que Alan eché algunas fotitos con esa cámara tan...tan...típicamente muggle...- James, por cortesía y porque no quería defraudar a Ízar, que en esos momentos no podía contener la risa ya que el regalo era puro cachondeo, dejó que Sirius le colocara la prenda, mascullando entre dientes: "Esta me la pagas, Padfoot".
El regalo que Ízar le hizo a Christine( un libro titulado "Leyendas andaluzas de los arcángeles") fue mucho más serio, pero a su madrina le encantó. La mujer adoraba la lectura y descubrir lo que opinaban otras regiones sobre su condición, se le hacía tremendamente interesante.
"Muy aburrido.- le susurró Alan por lo bajo a Ízar, sin que su madre lo escuchara.
"Lo sé.- suspiró su amigo.- Pero se trataba de que le gustara...de todas formas, la diversión llegará cuando mi padre vea el regalo de Harry...
"Tendrá que ayudarme con el mío...le va a dar un yuyu...
Después de aquel pequeño paréntesis con los regalos, las tres familias comenzaron a pasear entre las mesas para picar algo, mientras la barbacoa terminaba de hacerse bien y así comentar lo que había sucedido en vacaciones. James y Sirius continuaban haciendo el payaso, probablemente porque lo habían extrañado mientras estaban en sus respectivos viajes y Remus los miraba con la sonrisa anclada al rostro. Le encantaba ver a sus amigos tan contentos, así que cuando de vez en cuando Sirius le cogió del cuello y saltó encima suyo, no le recriminó.
"Venga, por favor, por favor, dime que no perjudicaste a tu hijo a la hora de ligar con las francesas...- suplicaba Sirius, arrodillado en el suelo y dando un nuevo sorbo su Whisky de Fuego.
"¿Perjudicar?- Remus alzó una ceja.- Sirius, tu ahijado ya sabía hablar francés perfectamente a los tres días de llegar al país.- Potter y Black soltaron una sonora carcajada. Ambos estaban muy orgullosos de Alan, decían que era el que más mantenía el espíritu merodeador vivo, aunque, lo cierto es que tampoco llegaban a saber lo mucho que sus respectivos hijos podían asemejarse a éste. Pero, sobretodo, les hacía mucha gracia que la personalidad de Sirius se hubiese apoderado, precisamente, del hijo de Remus, que era el más tranquilo de los tres y parecía no haber roto un plato en su vida.
Por su parte, Christine, Lily y Patricia mantenían su propia conversación privada, cercana a la barbacoa, para evitar que la comida se quemara. Se estaban contando lo bien que lo habían pasado en sus vacaciones y los lugares tan bonitos que habían ido a visitar. Para cuando le tocó el turno a Christine de contar su anécdota en el Louvre, los tres merodeadores adultos, se habían acercado a escuchar la conversación y excepto Remus, que era el padre del "delincuente" hijo que la había cometido, sus dos amigos se revolcaban por el suelo.
"¡La Mona Lisa¿Os dais cuenta?- Christine meneaba la paleta con la que le estaba dando vuelta a la carne, frenéticamente.- El cuadro más importante del Louvre...
"¡El amo¡El puto amo¡Yo quiero un hijo así!- Sirius se sujetaba la barriga con dificultad, tratando de no llamar más la atención de lo que por sí hacía.- Menos mal que mi pequeña Alya está tomando los pasos de su padre...- Patricia envió a su marido una mirada envenenada y éste comprendió al instante que el tema de su hija menor era mejor no tocarlo.- No, en serio Moony, hay que hacerle un monumento a Alan...
"Y colgarlo en el Louvre.- soltó James y ambos volvieron a reír.
"A ti te parece muy gracioso- replicó Lily que al igual que Patricia y Christine, se tomaba el asunto mucho más en serio.- Pero se te caería la cara de vergüenza si Ízar hubiese hecho algo así...
"Estuvimos toda la tarde para desmemorizar a todos los muggles...y es la segunda reclamación legal del Ministerio de Magia que le envían a Alan.- explicó Christine visiblemente preocupada y mucho más enfadada de lo que a sus amigos les gustaría verla. Cuando la mujer mostraba esa expresión tan fría y dura en el rostro, les hacía estremecerse.
"¿Cuál fue la primera?- quiso saber James que no se acordaba de nada.
"El verano pasado.- suspiró Remus.- Le tocó el turno a las alemanas.- Se trajo a cinco y las mantuvo cautivas en su habitación.- Pero cometió el error de desmemorizarlas en vez de pedírselo a Sirius...- Black se sonrojó y miró hacia otro lado.- Sí, Sirius, sabemos que eres tú quién le ayuda en sus cacerías...
"Hombre...esto...yo...el chico necesita disfrutar de su sexualidad.
"Sirius,- le interrumpió Remus bruscamente.- Mi hijo ha disfrutado más de su sexualidad en apenas un año que yo en toda mi vida.
"La cuestión.- volvió a hablar Christine impidiendo así una nueva ola de carcajadas.- Es que estoy preocupada porque lo puedan expulsar de Hogwarts...
"Nah, mujer.- negó Sirius moviendo los brazos igual de despreocupadamente como había hecho Alan en París.- Ya verás como Dumbledore nos saca del apuro.
"Lo que más me preocupa es que no parece tomarse responsablemente los poderes de arcángel...le parece un juego y no lo es...- los seis padres miraron en ese momento a sus hijos que hacían saltar a Alya por los aires gracias a la energía que Alan desprendía por sus brazos.- Es incorregible...- suspiró Christine y los demás no pudieron más que creerla.
Los chicos habían cogido cuatro sillas para apartarse un poco de los adultos y así hablar con más calma sobre sus cosas. Unos más y otros menos pero los cuatro había heredado una fascinación por meterse en líos que muchas veces había dado con sus huesos en el despacho del director o lo que era mucho peor para ellos, en el despacho de Christine, la jefa de la casa Gryffindor en Hogwarts. Mientras Matt y Alan habían ido a aprovisionarse de perritos calientes, Harry se había quedado hablando con Ízar que tenía a Alya sentada en sus rodillas dándole un yogur. La niña tenía su flor casi desprendida del pelo y el moño desecho después de pasarse toda la mañana jugando con los animales.
Alan llegó sacudiéndose las manos con el gesto serio y adquiriendo una pose de poli malo sin apartar los ojos de Ízar. Cogió la silla por el respaldar y le dio la vuelta sentándose en ella al revés con las piernas abiertas. Los dos Potter sonrieron disimuladamente porque sabían qué era lo que venía ahora; Alan había cruzado los brazos sobre el respaldar de la silla y apoyado en ellos la barbilla, de manera que tenía a Ízar (haciendo grandes esfuerzos por seguir concentrado en la alimentación de su hermana) muy cerca de su rostro amenazante.
"Ha llegado la hora, estrellita.
Alan le había hablado con autosuficiencia y el que llamara a Ízar "estrellita" no era más que una muestra de que se estaba poniendo chulo. Como todos los miembros de la familia Black a excepción de Patricia, Ízar tenía el nombre de una estrella y eso era un recurso del que Alan solía servirse para picarle. Ízar, se levantó con solemnidad y colocó despacio a su hermana sobre las rodillas de Matt, cosa que a la niña le encantó y se recostó sobre él. Con el mismo gesto serio y haciendo la pantomima de una película de Western americano, Ízar colocó la silla en la misma posición que su amigo y lo miró también desafiante.
"¿Cuántas?-preguntó Alan sin variar su posición.
"Siete. En quince días y si no contamos ni el día de la ida ni el de la vuelta hace un total de siete chicas en trece días.- Ízar sonrió chulescamente a Matt y Harry que estaban sentados a ambos lados de él.
"¡Vaya, vaya!- Alan aplaudió cómicamente la hazaña de su amigo, todo estaba siendo una broma fruto de su apuesta pero no estaba dispuesto a que nadie le hiriese su orgullo de gigoló por muy hijo de Sirius que fuese- Parece que la estrellita va aprendiendo, pero lo siento chico, cayeron catorce francesitas sin contar la del armario.
"Menos lobos- le vaciló Harry que se estaba riendo de lo lindo con el enfrentamiento de titanes.- Dijimos que no podías usar tu magia de arcángel así que a ver a cuántas has hechizados de esas 14.
"Dejemos a mi padre fuera de esto y vale, vale¡Cómo os ponéis! – terminó aceptando Alan- Hechicé a dos.
"Ejem, ejem- fue Matt el que carraspeó mientras luchaba contra sus propias carcajadas- Alan, no te ofendas, pero sabes que eres capaz de engañar al mundo entero si te lo propones, pero no a nosotros.
"Joder con el enano ¡qué chivato!.-farfulló para sí- Está bien hechicé a cinco, pero eso reduce la cuenta a nueve y si además tampoco contamos ni el día de ida ni el de vuelta ni los cuatro días que estuve castigado por mi aventurilla en el Louvre, hace un total de... ¿de cuántos, estrellita?- se puso la mano en la oreja haciendo pabellón para escuchar la respuesta de Ízar que tenía que esforzarse en no reírse con las tonterías de su amigo.
"Nueve chicas en nueve días.
"¡Sí, señor!- Alan se subió con un movimiento rápido sobre la silla y empezó a saludar como si estuviera en un escenario, doblándose por la cintura hacia uno y otro lado- Gracias, gracias a todos. ¡No, por favor! Autógrafos luego, fotos... mmmm... sí, fotos sí.
"Hablando de fotos, baja de las nubes- le espetó Ízar- La cantidad es importante, pero prefiero la calidad. A ver las fotos de esas chicas.- Ízar se levantó un poco del asiento para sacar del bolsillo trasero de sus vaqueros ajustados unas fotos donde aparecían diferentes chicas abrazadas a él- Las tuyas
"Os veo muy compinchados a los tres- se quejó Alan mientras recogí su cámara digital de la mesa de al lado- Aquí necesitamos un jurado con criterio. ¡Sirius!-gritó llamando a donde los tres hombres estaban charlando con una cerveza en las manos-¡Eh¡Tío Sirius, necesito tu opinión!
"¿El criterio de mi padre?- se sorprendió Ízar llevándose las manos a la cabeza, no es que temiese una bronca de su padre por su pequeña apuesta, al contrario, más bien recibiría una ovación, pero Sirius no era precisamente lo que se dice un hombre selectivo con las mujeres- Pero si mi padre tenía menos escrúpulos que tú, hasta que conoció a mi madre se lió con todas las que caían en sus manos.
Alan asintió con un sonrisa pícara. Para él, Sirius era el amo, el ejemplo a seguir y sobretodo su mejor cómplice cuando de chicas se trataba.
"Mejor llamemos a los tres- opinó Harry cuando Sirius estaba ya allí- Si no entre estos dos pueden liar la más grande.
Harry llamó a Remus y a su padre, que se veían muy curiosos por saber qué tramaban sus hijos, pero sobretodo parecieron muy aliviados cuando Harry les invitó a participar en su aventurilla. El espíritu de merodeadores no había conseguido abandonarles por mucho que los tres hubiesen madurado, bueno, por mucho que Remus hubiese madurado.
"A ver, os explico- empezó Matt muy divertido- aquí estos dos se apostaron a ver quién se ligaba a más chicas en sus respectivas vacaciones.
"¿Y vosotros por qué no?- preguntó casi ofendido James a sus dos hijos.
"¡Alto ahí!- saltó Alan- No mezclemos a los profesionales con los amateurs.- El comentario le valió el empujó de Matt que seguía con Alya en brazos- No os ofendáis chicos pero la experiencia es un grado y tú, yogurín, todavía tienes un año por delante y Harry... bueno es que los enamorados no pueden jugar a juegos de mayores.
"No te pases chaval- le recriminó Harry dándole una colleja suave- ¡Qué yo no estoy enamorado!
"Ejem, Yael, ejem- tosió Sirius haciendo que todos se rieran excepto Harry, al que no le hacía ni pizca de gracia ser el objeto de las burlas, sobretodo si la burla contenía la palabra Yael.
"El caso es que como le he ganado a Ízar en cantidad ahora quiere examinar la calidad. ¡Alma de cántaro!- exclamó poniendo cara de angelito- No es capaz de admitir una derrota. Nueve a siete ¡Si es qué no hay nadie que pueda conmigo!
Remus se tapó la cara entre divertido y desesperado al escuchar a su hijo; tardó unos segundos en procesar toda la información que había dado en aquella frase egocentrista y cuando lo hizo se sorprendió aún más, así que miró a Ízar con la boca abierta, mientras él ponía su cara de estudiante modelo.
"Ízar, por favor- suplicó Remus- ya he perdido la esperanza con la hormona andante que tengo por hijo, pero ¿tú¿Cómo puedes tratar así a las chicas?
"Vamos Remus no te pongas así, tengo quince años- se defendió Ízar- Además, nadie pone en entredicho las capacidades amatorias de un Black.
"¡Olé!- Sirius se tiró a los pies de su hijo y empezó a hacerle reverencias, totalmente emocionado- ¡Qué ilusión¡No sabes lo que significa oírte decir eso! Yo había perdido la esperanza de que siguieses mis pasos, pero ahora ¡oh, qué grande eres!.
Los chicos empezaron a reírse sin control con la actuación de Sirius. Ízar había sabido compensar siempre su herencia Black con una responsabilidad que a veces superaba con creces a la de su padre, por lo que Sirius había tenido que depositar todas sus esperanzas en Alya la cual hasta el momento no estaba decepcionando a nadie. Sirius adoraba a Ízar y se sentía totalmente orgulloso de cada cosa que conseguía, incluso a veces se sentía orgulloso de su madurez, pero le había quedado la espinita de no tener a su reproducción en casa, cosa que Alan había sabido cubrir adoptando casi por completo la personalidad de Sirius.
"Yo que tú perdía las esperanzas con este- apreció Alan levantando del suelo a su padrino- Además te he llamado para que me des tu opinión sobre esto- le dio la cámara digital donde podían verse en la pantalla las chicas con la que había estado.
Sirius se quedó con la boca abierta pasando de una a otra foto con el botón que Alan le había indicado. A su espalda se amontonaron todos los chicos, Matt incluso había solado a Alya para poder tener mejor vista de las chicas. La respuesta fue unánime, en esta ocasión Alan había demostrado tener muy buen gusto.
"¡Joder con las nuevas generaciones!- exclamó Sirius pero el pellizco que Remus le dio en la espalda le hizo adoptar una postura más de padre- Quiero decir, muy guapas, Alan, todas son muy guapas.
Todos intentaron recomponerse después de haber visto nueve chicas preciosas encantadas de la compañía de Alan; James y Remus intentaron hacer el papel de adultos del grupo pero la cosa estaba complicada, sobre todo cuando veían a Sirius intentar recuperar la cámara a escondidas del resto para seguir mirando a las chicas.
"Bueno, bueno ¿Y mi ahijado qué?- preguntó James pasándole un brazo por los hombros a Ízar- ¿tú no tienes fotos?
Ízar movió la mano con las fotos para mostrarle a su padrino las chicas con las que él había estado, pero Sirius fue más rápido y se las arrebató de las manos deteniéndose en la primera con la boca abierta.
"Están bien las españolas ¿eh, pap�?
"Buenísimas- exclamó sin pensar- No, esto... emm... – Remus había tenido que quitar su cara de recriminación para empezar a reírse- ¡Joder¡Que sí! Que están buenísimas.
Los chicos volvieron a repetir la operación, colocándose detrás de Sirius para ver las fotos, pero cuando iba por la cuarta se detuvo, levantó la cabeza para decepción de los demás y miró a su hijo que les observaba satisfecho con los brazos cruzados.
"Si hablaras español le habrías ganado- Ízar alzó las cejas hasta que se perdieron aún más tras su flequillo- Éste- señaló a Alan- hablaba francés en tres días¿ves? Si cuando yo te digo que eso de hablar a alemán no vale para nada es que tengo razón. Con el español habría ligado muchísimo más.
"Punto uno-empezó Ízar después de asimilar las palabras de su padre- Yo no tengo culpa de que mamá estudiara aritmancia en Viena y se empeñara en enseñarme alemán y punto dos Liebe Vater (querido padre) –le arrancó las fotos de las manos y pasó a la quinta donde se podía ver a su lado a una chica alta y rubia que se perdía entre sus brazos y saludaba sonriente- el alemán puede ser muy útil, mira- pasó las fotos siguientes y en ellas se veían más chicas con un tipo similar a la primera- alemana, suiza y austriaca.
Sirius estrechó a Ízar contra su pecho haciendo imitaciones de una madre emocionada, suspiraba exageradamente como si las ganas de llorar no le permitiesen respirar y decía cosas como "mi niño se ha convertido en merodeador". Ízar se zafó de los brazos de su padre riéndose tanto como lo estaban haciendo sus amigos. Siempre le había contado todo a su padre y éste estaba al tanto de sus conquistas, no tan copiosas como las de Alan claro, pero nunca había sido testigo de un despliegue de medios de Ízar y parecía un niño al que le devuelven su juguete favorito.
"La cosa parece que está muy complicada en cuestión de calidad- dijo Harry- Yo diría que habéis cogido a las mejores tías para liaros con ellas, así que creo que estaréis de acuerdo conmigo en que hay empate en ese terreno.
"Sí, yo diría que sí- apoyó James todavía repasando una y otra vez las fotos de Ízar.
"Pues entonces ha ganado Alan- apreció Matt abrazado a la cintura de Remus- Se siente Ízar, te va a tocar cumplir con la apuesta.
Alan volvió a saludar con florituras y le quitó a James las fotos para deleitarse, ahora sabedor de que era el campeón, con las chicas que había conseguido su amigo. Desde luego tenía que admitir que Ízar tenía buen gusto y que el llevar a su lado tanto tiempo le estaba sentando muy muy bien a sus relaciones, incluso se planteó hacer una excusión a España para conocer a esas chicas, sí, eso no estaría nada mal.
Mientras los demás hablaban y repasaban las imágenes de la cámara digital de Alan, que había sido "retocada" para que las fotos también tuviesen movimiento en la pequeña pantallita, Alan estaba muy concentrado pensando en cuándo podría hacer esa escapadita a España y no se percató de la presencia de su madre mirándole fijamente justo delante de él. Por suerte, Remus sí se había dado cuenta de que Christine había llegado e intentó poner paz antes incluso de que saltase la chispa. La abrazó por la cintura y le dio un beso suave en la mejilla para calmarla un poco, pero no hizo que se le olvidara el porqué había ido a ver lo que estaban haciendo.
"¿Qué es eso?
"No es mío- se defendió rápidamente Alan escondiendo las fotos detrás de la espalda. Christine movió un poco la mano y atrajo hacia ella las fotos por mucha energía que Alan quiso poner en la resistencia. Las fotos de las chicas llegaron a sus manos inmediatamente pero antes de que pudiese echarles un vistazo, Remus se las había quitado y se las había dado a Ízar que estaba detrás de Christine entre asustado y preocupado por su amigo.
"No son de Alan, cariño- Remus volvió a darle un beso a su esposa- Ízar nos ha enseñado sus fotos y hay que respetar su intimidad- sabía perfectamente que ese era el punto a tocar en esa conversación.- Alan es un bicho, pero no siempre va a ser él.
Las palabras de Remus, pacientes y maduras, como siempre consiguieron bajarle el enfado así que sucumbió ante la invitación de su marido de buscar una cerveza. Cuando se dirigían a la mesa, Remus miró a Alan y le guiño un ojo mientras que éste gesticulaba un "gratia" (gracias) con los labios
Cuando el cielo ya empezaba a oscurecer decidieron que era el momento de dar los presentes al homenajeado que en esos momentos se encontraba hablando con complicidad con Alan, Ízar y su hermano que cargaba en sus brazos a una medio dormida Alya.
Harry estaba un poco avergonzado, nunca había sido como Alan que disfrutaba como un loco cuando alguien le hacía un regalo, a él esas cosas le daban vergüenza, por eso cogió un poco cohibido el primer paquete. Una caja pequeña envuelta con un papel brillante de color rojo y un lazo mucho más grande que el mismo paquete de color dorado.
En medio de ese enorme lazo había una pequeña tarjeta que decía.
"Esperamos que este pequeño presente te haga olvidar de tu "solo-rollo-de-sexo-Yael".
Disfrútalo y no lo mires muchas veces que lo gastaras.
Tus geniales amigos, Alan, Ízar y Matt."
La mirada asesina que les lanzó Harry fue peor que un Avada Kedrava, aun más terrorífica debido al color verde de los ojos del mayor de los Potter. Ese verde esmeralda se semejaba tanto a la maldición asesina que a veces incluso esperaban caer fulminados al suelo.
Con temor, Harry desenvolvió el regaló y sacó lo que parecía un disco de hockey. Era gris y no tenía más que un pequeño botón rojo. Extrañado miró a sus amigos y luego a los adultos que también miraban con curiosidad a Harry.
"Déjalo en el suelo y dale al botón – le explicó Alan, artífice principal de ese regalo.
Harry obedeció de inmediato temeroso de que fuera una especie de mina muggle, con esos de cabecilla no era una historia tan descabellada. Pero no, la cosa, después de darle al botón no estalló. Si no que en vez de explosionar se fue formando una imagen de una chica, cada vez la figura se hacia más nítida. Aunque el regalo no era nada explosivo la imagen sí que era explosiva.
Era una chica alta, delgada, aunque tenía sus curvas, rubia y con unos preciosos ojos azules. La chica iba solo vestida con un minúsculo bikini, seguramente un par (o tres) tallas menos de las que debería y se movía con gestos sensuales.
Harry abrió los ojos al máximo, impresionado por...eso, mientras Alan e Ízar reían, este ultimo tapaba con sus manos los ojos de Matt y de su hermana pequeña que con lo de los regalos se había despertado, mientras que él miraba con deleite la imagen de la chica en mini bikini.
Sirius y James también reían, divertidos por la cara de sorpresa de Harry, y porqué engañarnos, por la impresionante chica. Remus aun con una sonrisa en los labios negaba con la cabeza, seguro de saber quien era el autor de ese regalo. Las tres mujeres, intentaban mostrarse indignadas, aunque alguna lo conseguía mejor que las otras. Por ejemplo Christine permanecía completamente seria, todavía estaba enfadada con Alan, mientras que Lily estaba apunto de empezar a reír al ver a su hijo de esa manera aunque un poco mosca por ver a James tan interesado en la chica. Patricia, estaba riendo abiertamente.
"Harry, la baba – dijo Alan acercándose a él y pasándole su mano por la barbilla, imitando el gesto de secar la baba de su amigo. Ese gesto se ganó un manotazo de Harry, avergonzado.
La chica siguió moviéndose un poco más hasta que Christine con un gesto de su mano apagó el extraño artilugio, por lo que se llevó algunos abucheos de parte de su hijo, de Sirius y de James.
"¿Qué era eso? – le preguntó la mujer dirigiéndose a Alan – y vosotros - se giró hacia James y Sirius que se pusieron serios de golpe – ya sois mayorcitos para estas cosas¿no?
"Hombre mujer, una chica así no se ve todos los días – dijo Sirius aunque inmediatamente después y tras un carraspeo de su pareja añadió – mejorando lo presente claro.
"Por su puesto – dijo James en seguida secundando a su amigo – vosotras, las tres, estáis muchísimo mejor que la niña esa.
"No se porqué pero creo que hoy un ciervo y un perro van a dormir en el jardín – dijo Lily de forma juguetona. James rápidamente se acercó a ella intentando ganándose su perdón.
"¿Y pues? – dijo Christine de nuevo apartando la vista de la pareja Potter, James era muy tenaz para depende que cosas, fulminó de nuevo con su mirada a Alan.
"Es un holograma, mamá – explicó de forma entendida – lo encontramos el otro día y pensamos que a Harry le sería de utilidad.
"Otra cosa te sería a ti de utilidad – dijo amenazante Christine, con lo que su hijo, dio una sonrisa marca de la casa de su padrino, que rió ante el gesto y todo lo inocente que pudo, dio otro paquete a Harry.
"Toma, esto no es tan divertido pero también puede ser útil – y le tendió un paquete bastante grande.
Dentro había de todo, desde discos del grupo preferido de Alan, Bon Jovi, que estaba intentando aficionar a sus amigos a esa música, y por el momento lo estaba consiguiendo, camisetas de todo tipo y colores, pantalones, gafas de sol, un set de limpieza de escobas, un libro de quidditch, y algunas cosas más, como por ejemplo una caja de condones de diferentes colores, sabores y formas que Harry se apresuró a guardar, ya que sabía que a su madre no le acabaría de hacer gracia. Los chicos se debían de haber gastado una buena fortuna con todo eso, aunque la sonrisa maliciosa que tenían Ízar, Alan y Matt, le hacía presagiar que no todo eso había pasado por caja.
Después de dar las gracias a sus amigos, Sirius se levantó con la intención de entregar a su ahijado su regaló, pero su hija, la niña de sus ojos, se le adelantó.
Alya había bajado corriendo de los brazos de Matt y había cogido un regalo de encima de la mesa y ahora estaba con una mano estirando el pantalón vaquero de Harry para llamar su atención.
"¿Qué quieres cariño? – le preguntó Harry sorprendido por la niña. Adoraba a esa niña, eso sí que era una monada y no el pesado de su hermano.
"Para primo Harry – le dijo enseñándole lo que tenía cogido en la manita que le quedaba libre.
"¿Es para mi? – la niña asintió feliz – aish pero que linda es mi niña – dijo Harry agradecido dando un beso a la mejilla de la niña. Cogió el paquete y lo desenvolvió. Era un oso de peluche.
"Como yo no tengo dinero – explicó vivamente – pues te regalo mi peluche preferido, para primo Harry.
A Harry ese regalo, aunque fuera algo tan tonto, le hizo muchísima ilusión.
Sirius que se le caía la baba con su niña, se acercó a su ahijado, y después de darle un beso y un paquete alargado, cogió en brazos a la niña que se la comía a besos, mientras le iba diciendo algo del estilo "Pero es que mira que es rica mi niña"
Harry no tuvo mucho problema para adivinar qué era el regalo de su padrino y de Patricia. Siendo alargado y delgado no tenía que ser un genio en adivinación para saber que era:
"¡Una saeta de fuego! – exclamó Harry admirando la bella de escoba que tenía en las manos.
La saeta de fuego era el ultimo modelo de escoba de carreras que había salido al mercado y solo los jugadores profesionales tenían una, su padrino se debía de haber dejado un buen dineral en ella, pero seguramente su cámara de seguridad de Gringots apenas lo había notado, no por nada, la Black, era una de las familias más ricas de la comunidad mágica. Ser el último heredero de la familia tenía sus privilegios, como decía Sirius, " de algo me tenía que servir".
Después de que Harry agradeciera efusivamente la escoba a Sirius y a Patricia, cogió el que su padre le tendía con una sonrisa. La misma sonrisa que tendría Harry cuando viera de que se trataba.
Era un paquete no más grande que una cajetilla de cigarros.
"El regalo, cariño – dijo su madre antes de que lo abriera – es de los cuatro – informó señalando a Remus, a Christine, a su marido y a ella misma – y...bueno ya hablaremos, ábrelo.
Los tres chicos, se acercaron rápidamente a Harry para saber qué era, ya que fijo que era algo grande, mientras que Sirius se movía ansioso con ganas de ir el también, James no había querido decírselo. Lo conocía demasiado bien como para no saber que si se lo decía, su hijo a los tres segundos lo sabría.
Pero para desgracia de Harry en el paquete no había más que una nota.
"Si quieres descubrir tu regalo, ves al que crees tu escondite"
"¿Eing? – eso fue lo único que pudo decir Harry que no había entendido nada. ¿Escondite¿Qué escondite? El no tenía un escondite. Bueno aquí no, en Hogwarts si que tenía su sala donde pasaba sus noche con...¿Qué escondite?
"Buenoooo - saltó Alan – yo de vosotros chicos - dijo mirando a Ízar y a Matt - me sentaría, porque si hemos de esperar que éste acierte una adivinanza vamos listos – y el chico cumpliendo su palabra, se sentó en el césped y se puso a Alya, que rondaba por ahí, en su regazo.
"¡Alan! – le riñó su madre, pero este sonrió y le mandó un beso.
"¡Ah¡Qué fácil! – dijo Matt que al contrario que su hermano había caído enseguida – a ver Harry – dijo poniéndose delante de él y mirándolo fijamente, Ízar, que se había adelantado junto al pequeño de los Potter estaba apoyado en su hombro, divertido – ¿cuál es el sitio donde te pasas las tardes últimamente, pedazo de alcornoque?
"¿En mi habitación? – contestó Harry completamente perdido, lo que ocasionó un ataque de risa a su padre.
"Papás en serio – dijo Matt mirando a sus padres – ¿en qué pensabais cuando hicisteis a éste?
Si Harry no le dio una colleja a Matt fue porque Ízar detuvo el golpe con su mano.
"No es tan difícil- insistió Matt – te daré una pista – empieza por "gar" y acaba en "aje"
"¿Gaje¡GARAJE! – chilló cayendo en lo que decía su hermano y salió corriendo hacia allí.
Fue tanta la sorpresa que se llevó cuando vio lo que había en el garaje que tenía la puerta abierta, que no si no se puso a llorar era porque tenía una reputación que mantener.
En el garaje por arte de magia, que seguramente era por eso, había aparecido una preciosa Harley Davidson totalmente negra, y con las llaves puestas en el contacto. Completamente emocionado Harry se giró y se lanzó en brazos de su padre que se había acercado junto a los otros detrás de Harry.
"¡Como os quiero! – exclamó abrazando a su padre.
"Es que pensamos que era más seguro regalarte una moto entera que te construyeras tu una – le contó con una sonrisa totalmente feliz.
Después, Harry fue abrazando y achuchando a su madre, a Remus y a Chris, que aunque esta última no era muy dada a las muestras de afecto respondió de igual forma al abrazo de su ahijado.
Harry después de abrazar también al resto, no tenían nada que ver con el regalo, pero estaba tan contento que no sabía que hacía, se subió a la moto y con las enseñanzas que su padrino le había dado emprendió el vuelo con esa maravilla de moto.
