Capitulo 2: Volver a soñar.
- Gaara ahora no… - Dije mientras él me besaba el cuello. – Quiero descansar antes de ir a entrenar.
Gaara me soltó y me deje caer en el sofá del salón. Él se sentó a mi lado.
- ¿Tus hermanos no te esperan?
- Puede… pero tampoco me importa mucho. Además yo también llevo la ropa de Kiba, notarían que no es mía.
- Pues lo mejor será que la echemos a lavar. – Dije levantándome.
Gaara me acompaño y me ayudó a recoger un poco la habitación de Kiba. Cuando terminamos me estiré en la cama, ya que estaba algo cansada. Gaara se sentó a mi lado y se quedo mirándome. Yo me apoyé sobre sus piernas y cerré lo ojos.
Luego llegó Kiba, oí la puerta y su saludó al entrar, pero aun así no me moví. Kiba entro en la habitación.
- Hola… - Dijo bajito. - ¿No tenia que irse?
- Pues si, ¿quien la despierta?
Se quedaron un rato en silenció. Noté un pequeño movimiento en la cama y como Akamaru me lamió la cara.
- ¡Vale, vale, estoy despierta! – Dije levantándome y secándome la cara.
Gaara y Kiba se rieron, y Kiba me acercó una bolsa con mi ropa.
- Gracias. – Dije sacándola de la bolsa.
Me puse la falda que solía utilizar y luego me quité la camiseta de Kiba, acercándosela. La cogió y los dos mi miraron. Me sonrojé un poco y terminé de vestirme rápidamente.
- Bien pues me voy. – Dije despidiéndome.
- Cuando se seque la ropa me iré yo. – Le dijo Gaara a Kiba.
Los dos me besaron, primero Gaara y luego Kiba. Después acaricié a Akamaru y me fui a buscar a Lara.
- Cuidado con lo que hacéis los dos solos. – Dije por último riendo.
Vi a Gaara y Kiba mirándose y alejándose el uno del otro.
Fui hacia el bosque para reunirme con Lara.
- Lara siento el retraso. – Dije acercandome a ella.
- ¿Dónde estabas? No has dormido en casa que he ido a buscarte. – Me dijo con curiosidad. – Se lo dijiste a Gaara ¿no?
- Si… bueno… - Dije tocándome la cabeza.
- ¿Has "dormido" – Dijo esa última palabra entre comillas. – con él?
- Si, pero no exactamente.
- A ver, explícate.
- Se lo dije pero…
- Oh, lo siento ¿te dijo que no? ¿Y donde has pasado la noche?
- ¿Me dejas terminar? – Pregunté un poco harta y Lara se tapo la boca con las manos en gesto de silenció. – se fue y me senté en la calle pero llegó Kiba y… - ¿¡Has pasado la noche con Kiba? – Me interrumpió.
- Si, y con Gaara.
- ¿¡Que!
- Si me dejaras explicar…
- Lo siento, acaba.
- Besé a Kiba pero luego llegó Gaara y me beso y bueno… Me despertado en casa de Kiba con… - Me interrumpió esta vez chillando.
- ¿¡Los dos!
Yo miré hacia el suelo avergonzada. Lara se puso a reír, pues no le veía la gracia la verdad. Es una situación extraña.
- No pierdes el tiempo ¿eh? – Rió
Yo me molesté un poco y ella lo notó e intentó dejar de reírse.
- Y sales ¿con los dos?
- Si… eso creo… - susurré.
- Bueno, pues mejor para ti. ¿Entrenamos? – Dijo al ver que estaba algo agobiada con el tema.
Asentí con la cabeza.
Comenzamos haciendo algunas técnicas simples. Practicamos tanto puntería como combate físico. Luego nuestros mejores jutsus. Estuvimos casi toda la tarde. Cuando y anochecía decidimos parar.
- Bueno tengo que irme ya. – Me dijo Lara. - ¿Hoy tampoco iras a tu casa?
- Tengo que pasarme por casa de Kiba a buscar la ropa que me deje ahí.
- Claro… - Dije irónicamente. ¡Bueno pues que te diviertas!
Lara se fue, yo todavía no quería volver. Me tumbé sobre el césped y miré el cielo.
Me sentía extraña, no quería ir a casa de Kiba. No… me apetecía. Cerré los ojos. Estaba agotada y no solo físicamente.
No se cuanto rato paso, pero estaba tan bien ahí, tranquila, un viento fresco hacia mover el césped y las hojas de los árboles dejando oír un pequeño sonido.
Estrellas comenzaron a aparecer en el cielo negro y comprendí que era tarde. Debía volver.
Me levanté y comencé a caminar. Me deje envolver por mis pensamientos y sin darme cuenta estaba frente a la casa de Kiba.
Abrí la puerta, no vi a nadie así que entre un poco más. No había nadie en el salón, ni la cocina, tampoco en la habitación de Kiba ni el baño. Solo me quedaba mirar en un lugar. El jardín.
Salí fuera y si, Kiba estaba tumbado en suelo y Akamaru sobre su cabeza. Kiba reía y Akamaru ladraba y lamia a Kiba de vez en cuando.
Yo solo sonreí, me pareció tan bonito. Vi a Kiba cerrar los ojos y Akamaru le imitó, todavía encima de su cabeza.
Me acerqué a Kiba lentamente, me tumbé boca abajo, como él, pero yo enfrente suyo. Se le veía tan dulce. Besé su mejilla y el abrió los ojos lentamente.
- Hola… - susurré con una sonrisa.
- ¡Neus! – Gritó a la vez que se levantaba.
Akamaru acabo en el suelo boca arriba sin entender que había pasado y le ladró a Kiba algo enfadado.
- Uy, lo siento amigo… - Se disculpó frotándose el pelo.
Yo me levanté y me reí. Cogí su rostro y lo giré hacia mí, le di un delicado beso. Él me cogió de la cintura y me acercó un poco más. Yo coloqué mis manos sobre su pelo y mis dedos entre sus mechones marrones.
Estuvimos bastantes segundos en esa posición, luego nos separamos sin alejarnos demasiado.
- ¿Dónde esta Gaara? – Pregunté
- Se fue poco después de ti y no ha vuelto.
- Que extraño. Bueno, me voy a ir a duchar, espérame.
- Yo también quiero ducharme. – Dijo siguiéndome.
- Ni hablar. – Reí – Que entones no acabo nunca, además tienes que esperar a Gaara.
- Esta bieeen… - Dijo triste y sentándose en el sofá con Akamaru. – Pero, te quedas a dormir ¿no?
- Si claro. – Respondí des de lejos.
- Puedes coger una camiseta mía si quieres.
- Gracias, te gusta verme con una camiseta tuya ¿verdad? – Le dije asomándome al salón.
Él solo me sonrió. Fui a la ducha y me relajé un rato. En la montaña no quería volver pero cuando estoy con él no quiero irme, es más, esperaba la llegada de mi pelirrojo.
Cuando salí me vestí con alguna camiseta de Kiba, como me dijo. Me asomé al balcón de la habitación de Kiba y observé el cielo.
Un olor a arena envolvió el ambiente, al igual que un color marrón.
Miré el tejado y sonreí.
- ¡Gaara!
Él saltó a donde estaba yo. Puse mis manos sobre sus hombros y le besé bajo la luz de la luna.
- Has tardado… - Le susurré al oído.
- Lo siento. – Se disculpó.
Cogí a Gaara de la mano y nos fuimos con Kiba, bajamos las escaleras y vimos que había preparado la cena. Para tres, bueno y para Akamaru claro.
- Hola Gaara. – Le saludó. - ¡Vamos a cenar!
- ¡Si! Me muero de hambre. – Dije sentándome.
Cenamos y hablamos un poco de lo que hicimos hoy. Yo conté mi entrenamiento. Gaara había estado con sus hermanos sin hacer gran cosa y Kiba se paso el día jugando con Akamaru.
Los tres estábamos genial, todavía no me lo creía del todo. Nunca pensé que pudiera acabar así.
Terminamos de cenar y dejamos a Akamaru en el salón dormido. Nosotros subimos a la habitación de Kiba.
Para dormir solo, su cama era más o menos para dos. Tal vez dormía con Akamaru normalmente.
Me tumbé de lado en la cama y cerré los ojos. Estaba agotada.
- Buenas noches. – Dije.
- ¿Donde vas? – Oí decir a Kiba.
- Teníamos algo pendiente para recordar. – Escuché salir de los labios de Gaara.
Gaara se colocó detrás de mí y comenzó a besarme el cuello.
Yo abrí los ojos y cogiendo su cara besé sus labios.
Kiba me subió lentamente la camiseta y beso mi cuerpo. Lo miré y vi que su torso estaba desnudo. Gaara también comenzó desnudarse.
Yo me levanté y Kiba me terminó de quitar la camiseta. Gaara besó mi espalda y yo desabroche los pantalones de Kiba.
Los tres nos miramos, ya en ropa interior.
Continuamos, demasiado rato, perdí la noción del tiempo. Vi el sol salir, oí Akamaru ladrar. Pero ninguno de los tres paramos, no queríamos terminar.
No se si esto acabara bien, tal vez no, pero de momento quiero disfrutar. Estar con ellos un segundo más.
Fin
