Capítulo 2.
Los jugadores de la Royal Academy estaban ya sentados en la mesa del comedor de su residencia cuando llegó Jude. El entrenador le miró, dándole a entender que no quería que volviese a llegar tarde, pero no dijo nada. El entrenador se mantuvo en silencio hasta que acabaron de comer.
– Bien, chicos – llamó la atención de los jugadores el entrenador – Esta noche será la presentación de los diferentes equipos. Espero que estéis listos y no haya impuntualidades – añadió mirando directamente a Jude.
– Entrenador... ¿Tenemos que llevar el uniforme del equipo? – preguntó Suzanne, una chica de pelo azul muy claro que le llegaba por la mitad de la espalda. Sus ojos eran violetas.
– Podéis vestir como queráis. Pero recordad que es una ocasión especial, así que procurad ser elegantes. ¿Alguna duda más? – preguntó el entrenador. Al ver que no había dudas, se levantó de la mesa – Bien. En ese caso, tengo cosas que hacer.
Los jugadores de la Royal esperaron a que el entrenador saliese del comedor antes de empezar a comentar la noticia. Aunque algunos no dijeron nada y se mantuvieron apartados de la conversación.
– ¿No dices nada, Nuria? – preguntó Arane Carlton.
Arane era la hermana de Robert, otro integrante del equipo. Ambos se parecían bastante físicamente. Tenían el pelo verde claro, aunque Arane lo tenía muy corto y Robert lo llevaba en punta. Los ojos de ambos hermanos eran negros.
– No creo que haya mucho que decir... Tendremos que prepararnos y estar listos a la hora, eso es todo – respondió la aludida encogiéndose de hombros.
Las chicas sonrieron, aunque los chicos no se mostraban tan contentos. No les disgustaba la idea de la presentación, era más bien la poca gana que tenían de lo que las chicas llamaban "arreglarse".
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La entrenadora del equipo de Los Ángeles, Karen, había ido a buscar unos papeles con algunas tácticas que quería estudiar para los siguientes partidos. Cuando volvía a la residencia del equipo, tropezó con alguien y estuvo a punto de caerse al suelo.
– Disculpa... ¿Karen? – preguntó el entrenador del Raymond, Percy Travis.
– ¿Percy? – dijo la peliverde igual de sorprendida - ¿Qué haces aquí?
– El Raymond participa en el campeonato – la peliverde pensó en lo estúpida que había sido esa pregunta, como si no hubiese sabido la respuesta antes de hacerla – ¿Y tú?
– Los Ángeles también participan. Lo siento Percy, pero tengo que irme. Ya nos veremos.
Karen continuó su camino mientras Travis la miraba irse. Sin saber la razón, ambos estaban algo sonrojados. Ambos habían recordado su pasado, con tan solo mirarse unos segundos a los ojos.
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Horas más tarde, las chicas del Raymond ya estaban preparándose. Claire Sky, jugadora del Raymond, observaba los dos vestidos que tenía encima de la cama mientras decidía cuál ponerse. Se miró en el espejo con uno en cada mano, incapaz de elegir.
La chica tenía el pelo rubio claro, y le llegaba por la cintura. En ese momento lo llevaba recogido con unas pinzas, aún sin peinar. También había apartado el flequillo que tenía al lado derecho de su rostro. Sus ojos eran calipsos, y destacaban sobre su tez blanca.
Finalmente, la rubia se decidió por el vestido verde muy claro. Era un vestido de tirantes estrechos, con un lazo de un verde más oscuro a la altura de la cintura, después del cual se abría la falda.
Acababa de vestirse y estaba a punto de volver al baño para acabar de prepararse cuando picaron a su puerta. Confundida, fue a abrir la puerta.
– ¿Axel? – dijo al ver al chico en su puerta.
– Yo... quería darte esto – dijo el chico, tendiéndole una pequeña caja – Por cierto, estás preciosa.
– Gracias – respondió la rubia sonrojada.
El chico se acercó a ella y la besó en los labios. Un beso tierno y corto. Después, volvió a su habitación. Claire abrió la cajita que le había dado y descubrió unos pendientes plateados largos, que terminaban en una pequeña esfera verde. La rubia sonrió y dejó los pendientes al lado del resto de accesorios que pensaba utilizar ese día.
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Mark se encontraba en el espejo de la entrada de la residencia del Raymond, acabando de prepararse. Estaba intentando hacer el nudo de la pajarita negra que llevaba, pero no había manera. Sus manos estaban hechas para parar balones de fútbol, no para hacer el nudo de una pajarita y esperar que quedase bien.
Estaba a punto de quitársela y tirarla a la basura cuando sintió unas manos que la colocaban de manera rápida y eficaz. El capitán apartó la vista del espejo y miró a Nelly. La chica llevaba un vestido rosa pálido con falda de vuelo y un lazo a la espalda. El pelo se lo había echado hacia atrás y estaba sujeto con un lazo rosa.
– Nelly... – murmuró el chico sorprendido.
– Ya está – comentó ella apartándose, dejando a Mark observar en el espejo como la pajarita ya estaba colocada – Tampoco era tan difícil.
El capitán iba a agregar algo, pero Celia apareció llamando a su compañera para ayudarla con algo. Nelly miró al capitán y le sonrió, antes de irse con la peliazul.
– Gracias – dijo Mark sonriendo, aunque la chica ya se había ido.
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El lugar en el que se iba a celebrar la Ceremonia de Presentación estaba listo. Era una gran extensión de terreno, con una carpa muy grande en el centro y otras más pequeñas a su alrededor. Cada carpa se diferenciaba por el color y lo que dentro se encontraba. En una había comida, en otra diferentes juegos... Más que una presentación aquello parecía una fiesta. Además, un sendero adornado con antorchas iluminaba el camino hasta la carpa principal. Aparte de eso, las luces que tenían eran bombillas de colores, no tardaría mucho en anochecer.
Los diferentes equipos comenzaron a llegar a la hora. Ninguno de sus integrantes llevaba el uniforme, todos se habían arreglado especialmente para la ocasión. Los equipos fueron entrando uno por uno.
El último en entrar fue el equipo de Los Ángeles. La entrenadora Karen iba a la cabeza del grupo. Llevaba un vestido largo de tirantes de color negro. Los tirantes se cruzaban a la espalda, que llevaba descubierta. Dijo unas palabras a las chicas del equipo antes de caminar hacia los entrenadores de los demás equipos.
Travis miraba fijamente a Karen mientras caminaba hacia él. No podía apartar la vista de ella. Su pelo verde claro cayéndole en cascada hasta la espalda, sus ojos negros con la cantidad exacta de maquillaje que hacía que resaltasen sobre su piel. El entrenador del Raymond no fue capaz a reaccionar hasta que sintió los cálidos labios de la peliverde sobre su mejilla.
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Saly se había acercado a la carpa en la que estaban las bebidas buscando una. La peliazul tropezó con una piedra que había en el camino y estuvo a punto de caer. Bryce volvía de la carpa y pudo sujetarla a tiempo. Ambos se miraron a los ojos durante unos segundos, sin moverse. Sus caras estaban peligrosamente cerca, podían sentir el aliento del otro en la cara.
– Gracias – murmuró Saly separándose de Bryce.
Fue entonces cuando Bryce se fijó en Saly. Llevaba un vestido blanco de escote palabra de honor que caía en cascada hasta la altura de las rodillas, y un cinturón negro ancho por debajo del pecho. El pelo lo llevaba recogido en un moño alto, excepto varios mechones que caían por su rostro y ocultaban parte del sonrojo.
– ¡Bryce! – le llamó Claude acercándose a ambos. El pelirrojo se quedó quieto al ver a Saly, embobado – Woow... No está nada mal...
– ¡Agg! Cállate, ¿quieres? – dijo la peliazul muy sonrojada antes de golpear a su amigo en el brazo.
El pelirrojo comenzó a reír. Saly le miró enfadada y el chico adoptó una expresión más seria, mientras Bryce reía por lo bajo. La peliazul cambió su mirada de Claude a él, e instantáneamente la apartó. La chica se disculpó y se fue al puesto de bebidas.
– ¿Qué has hecho ya, Bryce? – preguntó el pelirrojo cuando la chica se hubo ido.
El albino no contestó, se alejó de su amigo sin decir una palabra. El pelirrojo le siguió hasta donde estaba el resto de su equipo, el Alius. Mientras lo hacía, se cruzó con los integrantes de la Royal Academy. Su mirada se cruzó por un momento con la de Nuria, y sintió como sus mejillas se teñían de rojo.
La chica apartó la vista rápidamente, pero no lo suficiente para evitar que el pelirrojo observase detenidamente su aspecto. Llevaba un vestido azul claro de escote palabra de honor, la falda era de volantes que le llegaban hasta las rodillas. Cuando se giró para desviar la mirada, los volantes habían volado graciosamente alrededor de sus piernas. El pelo lo había recogido a la altura de la nuca, a excepción de dos mechones que había rizado y había dejado uno a cada lado de la cara.
– ¡Claude! – dijo Jordan, poniéndole una mano en el hombro cuando el pelirrojo comenzaba a caminar hacia los integrantes de la Royal Academy – Te estábamos buscando.
– Entonces vamos – respondió el pelirrojo caminando hacia el resto de su equipo con las manos en los bolsillos y actitud despreocupada.
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Nuria vio por el rabillo del ojo como Claude volvía con sus compañeros y suspiró, aliviada. No quería recordar lo que había pasado hacía tanto tiempo, no esa noche. El entrenador les había dicho que tendrían una sorpresa y por nada del mundo pensaba perdérsela.
– ¡Hola chicos! – saludó alegremente alguien a su espalda.
La castaña apenas tuvo tiempo de girarse antes de ser arrollada por su compañero, Peter Drent. El chico se acercó a la misteriosa voz derribando a todos sus compañeros por el camino, antes de estrujar al otro chico que había hablando. Tras recuperarse del susto, la castaña pudo reconocer el pelo azul de la persona que les había saludado.
– ¿Bobby? – cuestionó, indecisa. Peter acabó de estrujar a su antiguo compañero, quien les saludó con la mano - ¡Bobby!
La castaña se lanzó a los brazos de su compañero, ante la sorpresa de los demás. Algunos de los más nuevos miembros del equipo tan solo reconocían al peliazul por su participación en el Torneo Frontier Internacional como jugador de la selección de Estados Unidos.
– ¿Qué haces aquí, Bobby? ¿No estabas en Estados Unidos? – preguntó David cuando Nuria dejó de asfixiar al estadounidense, aunque esta seguía enganchada a su brazo.
– ¿No lo sabéis? – como respuesta, los jugadores se encogieron de hombros y le miraron impacientes – El equipo internacional de Estados Unidos va a jugar este campeonato.
Todos miraron sorprendidos a Bobby. Lo que acababa de decir significaba que tendrían que enfrentarse a equipos internacionales, selecciones de los mejores jugadores de otros países. Porque si de algo estaban seguros los chicos de la Royal, era de que ese no iba a ser el único equipo internacional del torneo. Y estaban en lo cierto.
(Continuará...)
Notas de la autora:
Antes de responder a los reviews: Claire Sky no me pertenece, es un personaje original creado por (muchas gracias por dejármela para este fic :D)
Lily-chan: Dios, cada vez que leo tu review no puedo parar de reír xD Es que me imagino al perro y... jajajajjajaja Aún no empieza el campeonato, pero no tardará mucho.. muahahahaha xD
Yuri: Hablando de cierto proyecto, ya tengo algo empezado. No sé cuando podré subirlo, porque quiero tener un poco más adelantados los otros fics para poder subirlo más rápido. Ya te iré comentando ^^
Emily: Habrá unos cuantos equipos, aunque aún no se cuantos xD Depende de la inspiración jajaja Sii! Has guardado tu lado psicópata! La verdad es que en el otro review me asustaste bastante xD
Muchas gracias a todas las personas que léeis o comentáis! Me hacéis muy feliz :D Besooos ^^
