Disclaimer: Todos los derechos reservados para mi escritora británica favorita J. K. Rowling, Warner Bross & Salamandra. Toda la historia es de mi completo terreno.
Dedicación: A todas esas chicas que han sufrido por un amor no correspondido. O bueno, casi no correspondido. Espero que se esta historia sea de su agrado. En lo personal, esta historia tiene que ver con algo real que me pasó a mí. Con unos gemelos igual… y bueno, ya saben cómo son las escritoras compulsivas, ¿no? Todo lo tienen que procesar en su imaginación y ¡BANG! Salió esto. Igual, a todas esas admiradoras del hermoso y sensual Fred Weasley. ¡ARRIBA EL FREMIONE! \o/
Disfruten de la lectura como lo he hecho yo escribiendo.
Capítulo dos.
Te extraño.
—Estoy en un grave problema, Ginny.
— ¿Qué pasa, Hermione?
—Estoy enamorada de tu hermano.
— ¡Oh! —sonrió de oreja a oreja. —Espera, ¿cuál de todos?
—De Fred. —le contesté con un suspiro.
Cuando dije el nombre de Fred, ella dejo de sonreír por completo y su rostro se llenó de preocupación. Yo hice un puchero. Me tomó de las manos y me llevo a la habitación de las chicas para tener un poco más de privacidad.
—Hermione…
—Sé que es imposible, porque él ama mucho a Romina y jamás se fijaría en alguien como yo, ciertamente. —dije apresuradamente, mientras me sentaba y jugaba con mi falda negra. Ginny suspiró y sentí como se sentó a mi lado.
—Eh, espera… no te apresures. —suspiró y la miré al rostro. Estaba teniendo cuidado de elegir las palabras exactas y adecuadas. —Cuando veo a Fred contigo lo veo feliz.
—Es feliz con sus amigos…
—No, contigo tiene una sonrisa diferente. —dijo Ginny. Y mi corazón dio un vuelco de alegría.
—No me ilusiones. —dije con voz débil. —He visto como se lleva con otras chicas y es igual que conmigo. Sonriente, galán y sincero.
—Sí, porque así es él, Hermione. Pero a ti te hace más caso que a todos. Llega un momento en que Fred se aburre de todos, en serio. Se aleja y busca nuevas amistades. Obviamente no te deja de hablar, pero no lo hace tan seguido. Créeme, es mi hermano favorito y por lo tanto lo conozco bastante bien. Y contigo ha sido diferente. —sonríe de lado. —No sé que vaya a pasar con Romina. Él la ama. No quiero que te ilusiones y que te lastimes, Hermione. No te aferres a Fred. Mantén el corazón abierto. Hay una persona para ti, una que te va a merecer, amar y cuidar, Hermione.
—Yo quiero que sea Fred. —renegué como niña pequeña.
—Mira, no puedes obligar a alguien que te quiera, ¿de acuerdo? Y no digo eso porque Fred te adora. Me ha dicho que eres como su mejor amiga. En verdad te tiene en un concepto muy alto. Y sí se fijaría en alguien como tú. Eres sensacional, eres hermosa, graciosa y muy inteligente. Eso no lo tiene cualquiera. Conozco a Romina y lo único que tiene es que sabe como maquillarse y que en cierto punto es… buena persona.
— ¡No sé porque me encanta tanto Fred! —dije en vos media alta y me tiré en la cama, mirando el dosel de la cama de Ginny. —Es divertido, es hermoso, es inteligente, es caballeroso, es tan rudo y cursi al mismo tiempo, es necio, es… casi perfecto. —suspiré sonriendo como estúpida. —Y no es para mí.
—Estas muy enamorada, amiga…
….
Estábamos a un mes de salir para vacaciones de navidad. En ese tiempo yo me enamoraba cada día más de Fred. Su sencillez, su caballerosidad conmigo. Todos esos pequeños detalles que me encantaban y me enamoraban más y más. Y lo peor de todo era que como él confiaba tanto en mí pues yo hacia el papel de mejor amiga comprensiva y tenía que secarle sus lágrimas. En sí, Romina no le hacía nada… solo lo hacía esperar. Y eso era peor que nada. Ya que Fred tenía miedo de que un día le llegara una carta de Romina que dijera:"Creo que lo mejor sería terminar definitivamente". Eso era lo que más le desesperaba a Fred. Esos eran nuestros peores momentos. Yo sufría por Fred y él por Romina. Toda una cadenita. Pero ahora, ¿por qué Romina rechazaría a una persona tan… tan… como Fred? ¡Tenía todo esa chica! Ginny me dijo que por lo mismo, que como ella sabe que lo tiene comiendo a sus pies pues no lo quiere. Pero yo sé que Fred se cansará algún día. Ningún dolor es para siempre y espero que tampoco lo sea su amor por ella.
—Mira, Fred, —le dije una vez cuando estábamos sentados en el verde césped de Hogwarts. Un domingo muy soleado y caluroso. —si tú no te acercas a mí, yo entenderé que no quieres estar conmigo. No puedo obligarte a nada. —terminé mi frase con una mordida a mi manzana roja.
Él me sonrió y arrancó distraídamente el césped. Sacudió la cabeza negativamente y me miró.
—No es eso, Hermione. Es que me da pena hablar contigo. —dijo bajito.
— ¡¿Qué?!¿Estás de broma, Weasley? ¿Por qué? —me quejé, y luego reí.
—No es broma, Granger y no es gracioso. Mira, tú me conoces y sabes que soy todo un payasito con mis amigos pero…
—Conmigo no eres tan payasin. —dije mientras asentaba mi manzana sin acabar en la manta que teníamos y fruncía un poco las cejas por el sol.
—Exacto. Con las personas que realmente me importan no soy tan chistosito porque no quiero que crean que todo lo que les digo es broma. —Medio suspira. —Hermione, te conozco desde hace unas semanas y siento que te conozco de toda una vida entera. Me has dado mucha confianza y con lo que he platicado contigo sé que eres una persona sensacional. Por eso me da pena hablar contigo. —dijo en tono serio, con la mirada tranquila y una sonrisa dulce. Sentí que mis mejillas ardían. —Me da miedo decir algo que no te guste y perderte… ósea, perder nuestra amistad. —sonreí. —Aparte eres muy bonita.
Y eso fue suficiente para que me enamorara por completo de Fred Weasley. No sabía cómo hablar ni cómo responderle que podía ser él mismo conmigo y que no lo juzgaría.
—Gracias, Fred. —dije en primer lugar. Él rió y miró por un momento mi mano, que estaba cerca de la suya. —No temas decir nada, ¿de acuerdo? No quiero que te limites conmigo. Dime las cosas tal y como son. Prefiero que sean realistas y directos conmigo. —me esforcé por dejar de sonreír y ponerme seria. — ¿Qué mejor que ser tu mismo? Fred, si me he acercado mucho a ti es por eso, es porque eres una persona muy buena, graciosa y para ser sincera…
‹porque me enamoré de ti.› Pensé.
—Siento una conexión muy bonita contigo. Es diferente a lo que tengo con Harry. —reí.
—Me sorprende como se comunican sin palabras. —comenta frunciendo las cejas. —Me gustaría tener eso con alguien. Y tienes razón, yo también siento una conexión contigo. Siento que puedo confiarte mi vida y tú la cuidarías con gusto. —Asentí con la cabeza y tomó mi mano. Un leve cosquilleo comenzó desde ese contacto y se transmitió por todo mi cuerpo y esa sensación se quedó por unos instantes en mi estómago.
—Pues espero que lo que me dices, Fred, sean más que palabras. —fruncí el ceño divertida. Soltó una carcajada y me abrazó. Fui feliz en ese instante, inmensamente feliz.
…
Después de esos días Fred se alejó de mí. Me sentí terrible y en cierto punto muy decepcionada. ¿Todo lo que dijo fue mentira? Pero no tenía sentido que me dijera todo eso y que luego, de un día para otro se alejara tanto de mi. Ya no me buscaba después de cada clase. Tampoco me buscaba en las tardes y casi ya no lo veía. Y si lo hacía solo para intercambiar unas cuantas palabras superficiales. ¿Podía ser peor? ¡Claro que podría! Luego, hable con Ginny y me dijo que Fred había estado raro desde hace unos días. Y solo faltaban dos semanas para que yo me fuera a París con mis padres. Tenía que arreglar de una vez por todas las cosas con él.
Me puse mi ropa muggle, me peine más de lo normal y me dispuse ir a su cuarto… pero Ginny con gesto compungido interceptó mi camino.
— ¡Tenemos que hablar!—dijo en un gritito chillón. No me dio tiempo de renegar nada y me jalo violentamente del brazo. Me llevó nuevamente a mi habitación y cerró la puerta con pestillo.
— ¿Pero qué te sucede, mujer? Me estas asustando. —dije cuando vi su mirada llena de furia. Por un momento pensé que su cabello estaba a punto de convertirse en fuego real. Sus manos temblaban ligeramente y sus ojos despedían coraje y mucha desesperación.
— ¡Estoy que no me calienta el sol, Hermione! —medio gritó.
—Pero, ¿qué te pasa? Me preocupas. —dije mientras me sobaba la mano que Ginny me había presionado con fuerza. Vi como se sentaba y paraba de la cama un par de veces. Mi mejor amiga siempre tenía problemas de organización mental a la hora de hablar cuando tenía algo demasiado importante para decir.
—Romina engaña a Fred, Hermione. Una de sus compañeras me lo acaba de decir en persona y me llevo muy bien con la que me lo dijo y no creo que este mintiendo.
— ¡¿QUÉ?! —grité y me lleve las dos manos a la boca y luego sentí como mis ojos se humedecían por la rabia.
—Tranquila. Escucha, —me tomó de los hombros e hizo que me sentara y lo hice porque no sentía las piernas demasiado fuertes como para sostenerme. —según Romina no está engañando a Fred porque ellos en teoría "no son novios".
—Pero Fred actúa como si lo fueran…
—Lo sé, cállate y escúchame, ¿quieres? —asentí levemente con la cabeza y me sequé las dos lagrimas que se me habían escapado. —Sheccid me dijo que Romina está entre tres chicos y aparte mi hermano.
‹‹Eso no puede ser cierto›› pensé con el corazón roto.
—Según me dijeron ella se enamoró de un tal Jhony. Bueno, uno de ellos así se llama y que también le gustan otros llamados Jimmy y Mike. —dijo mi amiga con cara de asco. —Uno de ellos ni le hace tanto caso. Solo juega con ella un rato y luego se va con sus amigos, ¡eso es lo que me da tanto coraje! Teniendo a mi lindo hermano y se va con unos estúpidos…
—Tengo que decírselo a Fred. —dije automáticamente.
—No, Hermione. No podemos. —me llamó la atención la pelirroja.
— ¿Por qué, Ginny? Así él se da cuenta de una vez por todas que esa tipa no lo merece. ¡No lo merece! —dije con desesperación.
—No te va a creer. —dijo con pesar y pena. —Esta tan cegado por ella… e incluso le perdonaría su infidelidad, Hermione.
—Es que…—dije entre un pequeño sollozo. Parándome de repente y ahora con lagrimas en el rostro. —Es que… ¿Qué tiene ella que yo no tenga, Ginny? ¿Qué lo tiene tan enamorado? ¿Acaso no soy lo suficientemente buena para él?
Mi amiga no responde. Sé que soy lo suficientemente buena para cualquiera. Pero Fred no es cualquier persona. Él es el amor de mi vida y muchas veces pasa que el amor de tu vida tiene a su propio amor y resulta que no eres tú. Sé que no va a existir nadie que ame más que yo a Fred. Es explicar porque me enamoré de él… simplemente paso. Él me sonrió y yo suspiré. Fred fue él mismo y yo me enamoré. Sin muchos rodeos yo caí ante él. Por eso me sentía tan impotente al no poderle decir nada. Se suponía que Fred confiaba en mí, que él me confiaría su vida entera.
Yo ya había aceptado desde hace unos días que Fred y yo solo podíamos ser amigos. Estaba feliz por eso, porque aun así él estaría a mi lado. Estaría conmigo y algún día Fred se terminaría enamorando de mí… o ese era mi plan. Yo podía ser paciente, yo podía esperarlo. Pero tampoco quería ser plato de segunda mesa de nadie. Tenía mi dignidad y no la soltaría jamás. Una cosa era dar la vida por su amor y otra muy diferente era dejar todo por alguien que solo quiere humillarte. Y él no me humilló jamás y no creo que algún día lo haga. Simplemente que él no estaba enamorado de mi.
Ginny me abraza y me conduce hasta mi cama; me arropa y se queda conmigo esperando a que deje de llorar. Pero mis lagrimas no paran así que luego de un rato supongo que solo espera que me quede dormida. Mi plan de arreglar las cosas con Fred se terminó en el momento en que mis ojos se cerraron.
…
—Hermione. —escuché la vos de Fred llamarme. Hace tres días que me había enterado del engaño de Romina y no podía verlo a la cara sin sentirme con ganas de soltarle todo, incluyendo mis sentimientos por él. Pero luego recordaba que él estaba cegado por ella y que Romina era la… zorra, no yo. —Bonita, ¿puedo acompañarte hasta tu siguiente clase? —preguntó con una sonrisa dulce. Asentí con la cabeza y comencé a caminar por los pasillos de Hogwarts sin decir palabra alguna. Estaba mordiéndome la lengua. —Oye, Hermione. —lo miré y su rostro lucía preocupado. — ¿me puedes decir por favor por qué tus preciosos ojos achocolatados lucen tan tristes?
‹‹Por ti, idiota.›› quise decirle.
— ¿En serio? —me hice a la desentendida y deje de mirarlo. Cortó el espacio que había entre nosotros y paso uno de sus brazos por mi hombro, luego su otro brazo lo paso por mi pecho y me abrazó mientras caminábamos.
—Sea por lo que sea que estés triste…—comenzó a decirme al oído y sentí mi piel de gallina. —No vale la pena. Eres una linda princesa, ¿de acuerdo? Aparte, cuentas conmigo y si necesitas…
—Estoy bien, Fred. —lo corté un poco hosca. Su dulzura amistosa me hacía daño. Yo quería más que eso. No era justo para él, y mucho menos para mí. Me separé de él con cuidado y seguí mi camino.
— ¿Hermione? —fue su vos llena de tristeza la que me detuvo e hizo que volteara a verlo.
—Te extraño. —dijo mientras se acercaba rápidamente a mí y me envolvía en un fuerte abrazo.
LunaHHr
