Capìtulo II : Recuerdos de un Parabatai

Jem acariciaba el cabello ondulado de su esposa. Era ya de noche y ella tenía su cabeza sobre su pecho envolviéndolo en un abrazo.

Nunca hubiese imaginado ese momento. Siempre había creído que nunca la volvería a ver, no después de convertirse en Hermano Silencioso para dejar de morir lentamente.

Después de su matrimonio con Will y la familia que ellos formaban, parecía como si jamas lograría tenerla para sí mismo.

Siempre que la encontraba, ella estaba sonriente y se veía tan feliz, que Jem empezó a darse por vencido, convenciéndose de que ella pertenecía a su parabatai.

Al pasar los años, noto que Tessa se mantenía joven y resplandeciente, mientras que Will se iba marchitando y su luz cada vez era menos. Fue entonces cuando volvió su esperanza. Aunque la cura para su enfermedad aún no se hubiese encontrado, se mantendría inmortal el tiempo necesario y si en algún momento podía estar con Tessa, la tomaría para no dejarla ir jamas.

- ¿En qué piensas? - susurro ella adormilada

- En ti, cuando eras más joven- murmuró besando su frente.

- ¿Me llamaste anciana?

El rio -No, solo que pensaba en la Tessa de hace 200 años. Recuerda que somos igual de viejos.

-Lo somos - sonrió ella.

Tessa suspiró, la perfección de Jem iba más allá de la realidad. Ella no creía merecer tanto amor, y tampoco, merecer a ese hombre tan maravilloso.

Se le llenaron los ojos de lágrimas.

-No te merezco James Cartsairs, simplemente no sé cómo puedes amarme tanto después de todo…

Pero no continuó porque Jem la estaba besando, Era un beso de los dulces, pero cargados de una chispa de pasión y deseo. No había duda de que lo amaba con toda el alma.

-Tessa Carstairs,tu siempre has sido mi hogar. Te he amado antes, te amo ahora y te amaré en todas las vidas que me sean posibles - La estrecho en sus brazos y la lleno de besos recorriendo todo su rostro.

Ella siempre había sido la criatura más hermosa que existiese en el universo e incluso ahora, embarazada lucía más encantadora

¿Cómo llamaremos a nuestro hijo Sra. Carstairs?.

Tessa rió- Johan William Carstairs. Pensé que te gustaría que llevara el nombre de Will, pero si es demasiado, yo entendería…

Jem echaba de menos a Will. Añoraba su risa, su sarcasmo y su amistad. Fue William Herondale , el que lo había mantenido vivo por muchos años; en cambio el se había ido, por egoísta, convirtiéndose en hermano silencioso para preservar su vida.

Sacrifico en aquel momento a Tessa, comprendiendo que sin ella Will no le daría valor suficiente a su vida y cometería una locura, Jem no se perdonaría jamás el hecho de haberlo abandonado sin darle razones ni motivos. Sentía que había fallado con el juramento parabatai.

-William no merecía que lo abandonara de eso modo Tessa. Me odio por ello. Fui egoísta, me largue sin explicarle y con ello lo estuve atormentando, pues el siempre creyó que era su culpa mi decisión.

-El te amo siempre, No hubo día que no te recordara. Fuiste lo mejor en su vida Jem, hasta que yo llegue y arruine eso.

-Tú siempre nos diste esperanza y luz… fuiste lo mejor que él tuvo no yo.

Tessa se levantó y lo atrajo hacia si para que la mirara a los ojos.- Él siempre hablaba de ti. Cuando murió su último pensamiento fue el tenerte a su lado por última vez. Te amo, Will te amaba y este bebe te ama.

Jem suspiró y se aferró al recuerdo de su parabatai. Cerró los ojos y entrelazo los dedos con los de Tessa. Se fue dejando llevar por el sueño hasta que solo quedo el recuerdo de esa conversación.