¡Bueno, aquí está el nuevo capítulo de mi historia, espero que les guste!


Mordecai estaba a punto de ser devorado, cuando un montón de bolas de nieve empezaron a caer sobre los lobos, que comenzaron a retroceder.

El arrendajo se dio la vuelta, esperando ver a Elsa de nuevo, pero no estaba y no se veía a nadie.

"Aquí abajo" señaló una voz.

Mordecai miró más abajo… y dio un grito, allí estaba nada más y nada menos que un muñeco de nieve parlante.

"¿No eres nuevo aquí en el reino? No te vi antes ¿Qué tal? Mi nombre es Olaf"

El arrendajo se quedó mudo por la impresión, a pesar de que no era la primera vez que veía algo anormal, al parecer este mundo era tan extravagante como el suyo.

"¿Entonces te llamas?" insistió el muñeco ya que el otro aún no se había presentado.

"Mordecai" respondió el arrendajo por fin.

"Pues encantado Mordecai ¿Por qué no vienes a ver el reino? ¡Te va a encantar!"

"Justamente iba allí"

"Pues vamos juntos"

Y así lo hicieron, durante el camino Mordecai no podía dejar de pensar maneras de cómo había surgido aquel ser.

"¿Conoces a la reina?" preguntó entonces el arrendajo.

"¿A Elsa? ¡Oh claro que sí! Ella me creó"

"¿¡QUÉ?!"

"¡Uy! Eso era un secreto del reino… ¡No has oído nada!"

Pero sí lo había oído, y no podía olvidarlo; en ese momento Mordecai entendió de donde había salido la oportuna tormenta que lo había salvado de los lobos la primera vez, y porque Elsa no necesitaba abrigo en la nieve; al parecer la hija de Skips no era la única que podía hacer hielo, en este mundo parecía que había gente que también podía hacerlo…

Por fin llegaron a Arendelle, una ciudad situada cerca del mar; lo cierto era que el ambiente parecía agradable, así que Mordecai no entendía el por qué Elsa le había "aconsejado" que no fuese allí, o al menos no lo supo hasta que se topó cara a cara con uno de las habitantes del lugar, una mujer que dio un enorme alarido al verlo; inmediatamente, el resto de los habitantes del lugar se interesaron por saber qué ocurría y antes de que se pudiese dar cuenta ya estaba rodeado por una muchedumbre.

"¡Es un monstruo! ¡Solo hay que ver ese aspecto de animal que tiene!"

"Cierto, mirad su pico"

Olaf, el muñeco de nieve trató de arreglar la situación.

"No es un monstruo, si me dejáis os explico…"

"¡Ahora no, Olaf!" le gritaron.

Los habitantes continuaron hablando sobre qué hacer con Mordecai, y, finalmente decidieron atarlo hasta que la reina Elsa volviese… por suerte un joven alto, rubio y atlético se ofreció a hacerse cargo del asunto en persona, lo que los presentes aplaudieron con gran entusiasmo. No cabía duda de que fuera quien fuera aquel individuo gozaba de un gran prestigio en aquel lugar.

El joven agarró a Mordecai y casi sin dificultad lo arrastró hacia un lugar apartado.

"Bien, cosa. Me vas a explicar quién eres tú y qué haces aquí"

"¡Cálmate! Yo he llegado de… el extranjero, y necesito encontrar a la reina Elsa"

Para su sorpresa el joven lo soltó y le lanzó una mirada algo despectiva.

"Todos tenemos problemas, por ejemplo parece que mi novia ha cortado conmigo y se ha marchado"

En esto Olaf intervino.

"No creo que se haya ido, simplemente saldría a dar una vuelta y se entretuvo, pero volverá"

Mordecai negó con la cabeza, no podía perder más tiempo.

"Si buscas a la reina no está en palacio" le anunció el joven "Salió a buscar a su hermana y no ha vuelto todavía"

"Entonces iré yo a buscarla personalmente"

Mordecai se disponía a ponerse en marcha cuando el otro lo llamó. El arrendajo se dio la vuelta y vio como el joven levantaba un dedo como advertencia.

"¡No vuelvas a Arendelle! La próxima vez tal vez no te pueda proteger…"

Mordecai se había puesto de nuevo en camino. Olaf había insistido en acompañarlo para que los lobos no volviesen a atacarlo. Caminaron por aquel páramo nevado, buscando a Elsa… y para su sorpresa, más adelante encontraron huellas, eran huellas humanas; el arrendajo pensó que solo podían ser de aquella mujer de vestido azul, pues pocos podrían soportar el frío que él a duras penas aguantaba; siguieron el rastro que les llevó hasta unas cuevas.

"Al menos dentro hará menos frío"

Al entrar notaron que dentro hacia una temperatura muy agradable, y según iban más adentro hacía más calor y Olaf no se atrevió a entrar más por miedo a derretirse… pero Mordecai quería saber que había dentro, así que llegó hasta el centro de la cueva, que estaba llena de agua, agua cálida; pero había alguien más allí.

"¡DESCARADO!"

¡PLAF! Mordecai sintió el dolor de una bofetada en su mejilla derecha que lo tiró al suelo. Elsa era quien lo había golpeado, pues la había sorprendido bañándose sin ropa.

"Decidí tomarme un minúsculo descanso porque no podía más" explicó ella al tiempo que cogía su ropa y se tapaba con ella "¿y vienes tú a mirarme? Depravado, enfermo…"

El arrendajo se puso de pie y rápidamente trató de disculparse, pues si Elsa se enfadaba con él no le hablaría de los gnomos ni de la magia, y no tendría posibilidad alguna de encontrar un modo de volver a su mundo.

"No, yo solo quería…"

"¡No me vengas con cuentos, vosotros estáis siempre pensando en lo mismo! ¡Cómo me vuelvas a mirar de esa manera tan atrevida…!"

Pero Elsa no pudo terminar su amenaza porque a ambos les sorprendió oír a Olaf gritando.

"¡TÚ!"

A aquello siguió el sonido de un golpe y el grito de dolor del muñeco de nieve, luego hubo un momento de pausa al que siguieron sonido de pisadas acercándose a donde ellos estaban.

Elsa se vistió rápidamente, parecía muy alterada.

"¡Escóndete!" le ordenó a Mordecai.

"¿Dónde?"

"Eso no me importa… ¡Pero hazlo ya!"

Mordecai solo tenía una salida, así que se quitó el abrigo, luego cogió aire y se metió en uno de los baños termales.

Desde el fondo no podía ver, pero sí oír algo.

"Elsa, me alegro de verte…"

"¿Qué hiciste a Olaf?"

"Nada que deba preocuparte…"

"¿Qué haces aquí? ¿Cómo escapaste de tu castigo?"

"Uno de mis hermanos mayores pagó mi fianza"

"¿Y qué quieres de mí?

"Negociar"

Y solo Elsa vio la malvada sonrisa del recién llegado.


Hasta aquí el nuevo capítulo. Muchos ya se imaginarán quién es el recién llegado... ¿Donde estará Ana? ¡Lo sabrán en el próximo capítulo!