La inauguración de una sala de conciertos. Zzz La donación vino de alguno de los demócratas importantes que apoyan a Obama y no le ha quedado más que ir... Y ha prometido que iría Estados Unidos. Así que ha mandado un coche a buscarle EXPRESAMENTE para que no se le olvide porque... verás, Zelda no se salva sola. Estados Unidos no se entera hasta que alguien empieza a tocar la puerta como loco.
—Agh! ¿Y ahora quién es? Joaaaan.
Rusia le mira porque la apagado antes para que no le riñera y llamara a los SWAT por estar él ahí.
—Joaaaaan!
Rusia sigue peleando con su falda y el problema principal de esto es que no puede llevar los mandos de sus armas nucleares ni MUCHO MÁS IMPORTANTE su botella de vodka.
Así que no le queda más al niño que ir a ver a la puerta a ver quién es el que le impide irse a la cosa de Obama. Mientras Rusia recupera su abrigo y se lo pone tan tranquila.
El chofer saluda efusivamente a Estados Unidos por la cámara, a lo que éste le saluda el de vuelta sonriendo diciéndoles que ahí van.
—Commieeeee! Ya nos vamoooos.
Y ahí va Rusia tras él, por dios, no le dejes llevar el abrigo.
—Whaaat? No, commie. No. No puedes llevar eso encima.
—¿Por qué no?
—Se ve fatal y... Pareces Russia.
Rusia se las mira, se lo piensa y tuerce el morro porque tiene razón y esta es una misión secreta. Saca el vodka y deja el abrigo por ahí.
—¿Vas a llevar tu vodka en la mano? —se ríe, divertido.
—Da... Yes —corrige con ese acento de villana de peli del Capitán América porque planea hablar inglés para que nadie sepa que es rusa.
—Bueno, es mejor que el abrigo. Va... —se detiene y levanta una ceja, por alguna razón esto le parece divertido y sexy.
—Kam'on —le hace un gesto con la mano.
—¿Vas a hablar en inglés? Eso es novedoso —se ríe un poquito y le pasa una mano por los hombros. Rusia trata de sonreír... pero no. Sigue pareciendo un tiburón.
—Da. Así nadie sabrá que soy yo.
—A ver si es verdad —inclina un poco la cabeza y le da un buen beso en los labios. Y la sangreeeee... Vas a irte "meada", Rusia.
El timbre los interrumpe de nuevo. Le pone una mano en una teta. El problema es que Rusia se siente muy rara con que hagas eso, así que se detiene de besarle, en cuanto llegan abajo con el ascensor.
—What? —no le quita la mano y, de hecho sonríe pillo a lo "acabo de hacer una diablura"
—Esto es una... cosa —está claro que no sabe describirlo. Estados Unidos se la aprieta un poquito, Rusia traga saliva y trata de hacerse atrás, mirando la mano.
—Son suavecitas —le acaricia un poco torpemente.
—Es... raro —decide. Estados Unidos le quita la mano y se rasca la nuca riendo.
—Raro ¿por qué? Nunca he tenido boobies.
Rusia parpadea e inclina la cabeza... se lo piensa.
—Pesan.
El chofer les ve y llama a Estados Unidos, agitando las manos.
—¿Nada más? A Egypt le gusta que se las toque, aunque tiene que ser de manera muy especial y suave.
—No lo sé —se las sostiene de nuevo
—No, no, ¡suéltatelas! —le hace un gesto al chofer y le sonríe.
—¿Por qué?
—Pues, ¿a cuantas mujeres has visto que vayan por ahí cargándoselas?
Rusia sale tras Estados Unidos sin hacer mucho caso de eso igual y, el chofer se queda sin habla al verla. El americano sonríe, tan tranquilo, saludándole por su nombre pero el hombre está un poco embobado porque además Rusia se mueve los pechos de arriba abajo, con las manos.
—Eh, mmmm... Ella es... my girlfriend.
—¿Eh?
—My girlfriend.
Hay como un sonido molesto haciendo blablabla en inglés… Es lo que opina el chofer. Cuando Estados Unidos ve lo que ve y donde le ve el chofer, frunce el ceño y le da un golpecito.
—¡Ehhh!
Y ahí vuelve en sí, sacudiendo la cabeza.
—What?
—Que es MY girlfriend.
—Ah... ¡Ah! And the other one?
—Egypt? Ah, ella viene la próxima semana —Estados Unidos el dandy.
—¿Tienes dos novias? —pregunta el chofer incrédulo.
—Ehhh... —vacila un poco—, ¿nos vamos o qué?
—Yes... yes! —el chofer se sube al coche donde Rusia ya está montada porque tiene frio. Estados Unidos se sube del otro lado y la mira sonriendo extrañado porque se ve... Rara.
—¿Y cuál es su nombre? —pregunta el chofer, moviendo el espejo retrovisor para tener una buena perspectiva.
—Ehhh... Se llamaaaa…
Rusia le mira notando ahora que habla de ella.
—A-Amy —decide el estadounidense.
—Oh, Amy, encantado de conocerte —asegura el chofes, a quien ella no le hace ni caso.
—Amy es un nombre de chica que te queda súper raro —Estados Unidos le susurra, sonriendo.
—¿A mi?
—Amy.
—¿A ti?
—Ehhh... A ti
—Güat?
Diálogo de besugos los dos
—Amy
—A ti, güat?
—Te llamas.
—Rossiya.
—¡No! Amy!
—Net, net, ¡soy yo!
—No, tú eres Amy.
—Net, soy Rossiya.
—No. Amy. Rossiya es un hombre.
—Yo soy un hombre —le mira agobiada, pensando que no se acuerda de lo que ha pasado y le está confundiendo con alguien más.
—No, ahora —habla por el rabillo de la boca
—Antes ha pasado una cosa y ahora tengo pechos pero soy yo, koshechka.
—Shhh! Ya lo sé, por eso eres Amy
—¿Eh?
—Amy.
—Es un nombre... ¿secreto?
—Yes.
—¡Aaah! —por fin lo ha entendido, el chofer les mira con una ceja levantada.
—Amy —repite Estados Unidos—, es un nombre awesome, ¿no?
—Ai am Aimi an yu ar Amerrica.
—Exacto.
—Es tonto, pero vosotros sois tontos, así que valdrá —se encoge de hombros.
—¡No somos tontos!
Rusia sonríe porque le ha molestado
—Te ha molestado —está casi segura.
—¡No es verdad!
—¿No?
—¡No! Tú eres tonto. Y tú no sabías que era Amy.
—¿Por qué Amy?
—Fue lo primero que se me ocurrió —nombre más cliché, es difícil.
Rusia se encoge de hombros y se mueve un poco porque el vestido es incómodo y vuelve a enrollársele y subírsele. El chofer da un volantazo cuando nota eso, con los ojos como platos.
—Amy se llama como en esa serie que van al espacio —se refiere a The Big Bang Theory y Estados Unidos ahí va a intentar bajárselo, ejem, metiéndole menos mano de la que podría.
—Star Trek? Lost in space?
Rusia se mueve un poco más tumbándose en el asiento, quedándose bajo él, dejándole. Estados Unidos le sonríe, prestándole mucha atención a todo lo que hace, como siempre.
—Net, net, la que uno es un cosmonauta —creemos que solo ha visto esos capítulos.
—Ehhh... ¿Uno es un astronauta? ¿Y los otros?
—Los otros no.
Se lo piensa un poco. Amy + astronauta. No es tan difícil. El chofer les mira por el retrovisor valorando que tanto puede ser que ella sea en realidad una prostituta.
—Ah! The Big Bang Theory?
—Esa que hay uno que siempre dice cosas de listo, que es muy delgado —explica, refiriéndose a Sheldon.
—Yes! —sonríe y es posible que la hayan visto juntos
Ella sonríe un poquito al chofer, también, en espejo. Y al notar como han acabado: Rusia tumbada de espaldas y Estados Unidos encima, el chofer piensa que dos novias y una mierda. Es una puta. Una de esas eslavas. Tal vez comprada por internet en una de esas páginas web de comprar una esposa o algo así... porque de no ser por la nariz y que no está depilada, venga, la tía debe ser de las caras. Quizás es una especialité así rara. Y eso, amiguitos, es lo que va a pensar todo el mundo
Obama seguro dice que prefiere a Egipto, pues por ahora están cerca, así que...
—Ehm... puedo preguntarte... America, ¿cómo os conocisteis? —pregunta el chofer, interrumpiendo, quiere confirmar. Eso es lo malo de tener confianza con todo el mundo. O seguro quiere comprarse una también. Aún tiene en la mente grabada la imagen en la que le ha visto hasta el alma por el retrovisor cuando se le ha subido el vestido
—Ehhhh... Pueeeees...
Rusia inclina la cabeza, pensándoselo. ''¡Vacilación! Novia comprada en internet SEGURO. ¿No había comentado además algo de que tenía problemas con los rusos? ¡JA!" Piensa el chofer.
—Me parece que fue en la boda de Piotr con Ekaterina —propone Rusia y mira a Estados Unidos, de reojo—. ¿O fue antes?
—Puuuues... Nos conocimos en la convención de energía sub atómica de... —empieza a hablar a la vez que Rusia, se calla y mira le ve sin saber... ¿Piotr? ¿Y ese quién es?
—No, no, yo te conocía antes. ¿No te acuerdas? Eras así de pequeñito —le pone la mano sobre la cabeza—. Y Angliya decía que si te hurgabas la nariz te quedaría grande como la mía —eso le dolió.
Lo malo es que se podrían escribir VARIOS libros con todos los regaños de Inglaterra a Estados Unidos y si Estados Unidos los leyera, seguramente, le sorprendería y aseguraría no haberlos oído nunca.
—What? ¡No! ¡Yo no me hurgaba ninguna nariz! —protesta sin acordarse de nada de todo eso.
—Llevabas unos pantalones cortos. Dijiste que serías el país más poderoso del mundo —y él fue el único que te tomó en serio, porque con ese tamaño se lo debía decir hasta al lechero.
(Inglaterra dice que si no se acuerda es porque ve demasiada televisión y juega demasiados videojuegos que le pudren el cerebro. Y todo ese azúcar refinado seguro que también tiene que ver, porque claro... sigue su discurso infinito con algunas menciones a lo enfadada que está la reina mientras todos los demás decidimos meterlo en el armario y dejarlo alegando y riñendo desde ahí dentro donde no se le oye.)
Estados Unidos le mira abriendo un poco la boca y levantando las cejas tratando de recordar de verdad quienes son Piotr y Ekaterina... Pero es que casi que es inútil en realidad recordarlo así.
—Y no mentí —responde buscando en los recovecos de su memoria, por lo pronto, sin éxito.
Rusia le mira a los ojos con cara de "bueeeeeeeno, masomenooooos, con algunas BASTANTES excepcioneeeeees y con mucha ayuda".
—Ni me veas así, sabes que soy el país más poderoso del mundo —sonríe.
—Pero no te acuerdas.
En la pajarera mental del niño vuela una gaviota y algunos otros pajaritos hacen chirp chirp...
—Si llevaba pantalones cortos debe haber sido hace muuuucho, siendo pequeño y con Iggy —frunce un poco el ceño y se intenta enfocar.
—Da —asiente.
—Tú eras grande.
—Da, siempre he sido más mayor que tú.
Estados Unidos levanta las cejas porque no había caído en la cuenta de que fuera MUCHO mayor que él.
—Y eras aaaalto y me veías desde allá arriba y hablaste conmigo —a diferencia de todos los demás que me ignoraban completamente. En realidad ahora que lo dicen no sabe si realmente lo recuerda o si es una idea que le acaba de meter en la cabeza
Rusia asiente. Pero lo más importante de todo, eso sí es...
—Tú te acuerdas de mí aunque era pequeñito porque soy súper awesome
Rusia se lo piensa un poco y piensa que es porque estaban gritando él e Inglaterra.
—Y desde entonces te he impresionado —de verdad que pasas muchas horas con Egipto. Rusia se lo vuelve a pensar.
—Da. A veces.
Gran sonrisa, súper satisfecha de Estados Unidos, se acerca a darle un beso.
Rusia se deja, claro y ahí el chofer se detiene porque han llegado. El chofer va a tener que carraspear, aunque no parece que ni eso funcione. Beeeesooooooo. Beso, besoooooo otra vez. En serio si se dieran besos con frecuencia últimamente... Y como no lo hacen... Al menos Estados Unidos sigue comiéndosela en el asiento de atrás, tan feliz.
Verás, chofer... Incluso en los mejores momentos de ellos dos, cuando eran novios abiertamente... ¿Qué te hace pensar que tus carraspeitos van a funcionar? Eso digo yo también. Así que, dadas las circunstancias... Ahí tiene a un graaaan beso, con gemidito y todo.
—Eh! ¡EEEEH! ¡EN MI COCHE NO! —chilla el chofer.
Me parece que hace días que no tiene sexo él. Envidiaaaaa.
Estados Unidos, además le sigue metiendo mano, escuchando como al chofer como un mosquito molestoso.
Creo que sale del coche, abre la puerta y tira de los pies del americano, que debe encontrarse a toda la prensa haciendo fotos. Un flash es lo que le quita de encima de Rusia. La rusa parpadea no del todo segura de saber dónde están, mientras siguen acribillándoles a fotos. La prensa rosa va a mamar de esto por meses. Bien hecho, chico, así se reactiva la economía.
Pues, esos dos que no tienen ni idea. Uno entrecierra los ojos con un flash sin saber que pasa y luego sonríe por instinto. Rusia, gracias a dios, se vuelve a bajar el vestido para ponerlo en su sitio.
Así que como Estados Unidos tiene suerte, nadie va a tener que censurar la parte más profunda de la madre Rusia en las fotos, pero si le hacen algunas que varios pajilleros disfrutaran. Vive con ello, niño.
Toma a Rusia de la mano y tira un poco de ella entre los periodistas. La susodicha sale detrás de él y la prensa siempre la pone de los nervios, (no que tenga miedo, ¿eh?) así que se le repega, mirando a todas partes.
Estados Unidos levanta un brazo nuble aprieta contra si como hace con Egipto a veces, sonriendo una vez más y mirándole de reojo
—Hey... No sé si quiero leer los periódicos mañana —le susurra. Rusia se esconde bajo su brazo contra él, cosa que Egipto no hace nunca, porque ella es la faraona y tiene que ser la protagonista.
—Hay muchas personas —Rusia le aprieta el brazo como normalmente aprieta el grifo y nota que se ha dejado el vodka en el coche. Estados Unidos sonríe al ver que le aprieta y se le esconde porque a él le gusta ser el padre protector.
—Yes, pero yo estoy aquí y te cuido.
La gente se abalanza tirando micrófonos hacia ellos preguntándole a Estados Unidos un montón de cosas sobre quien es ella, si es su nueva novia, si ha roto con Egipto, porque... Él les asegura que no, que Egipto está bien y que todos son awesome, riéndose un poco y toreando a los medios como siempre, eso se le da a él perfectamente bien. También acosan a Rusia preguntándole su nombre, profesión y relación sentimental con Estados Unidos... Ella solo logra decir que se llama Amy y, por algún motivo, que es bailarina de ballet. Lo cual es, milagrosamente, una buena idea, porque esta es una sala de conciertos
"Bailarina... Nunca pensé tener una novia bailarina. Pensé que con la faraona era suficiente. Soy awesome" piensa el americano para sí, mientras camina apretando a Rusia contra sí.
La rusa se relaja un poco cuando entran, soltando un poco a Estados Unidos y las chicas de la consigna les piden sus abrigos. Estados Unidos les sonríe a ambas y, no lo crean, esta renuente a darles su chaqueta. Rusia como si oyera llover, vas lista si crees que te dará su bufanda.
—Ehh... No sé si vamos a... Es decir, hace frío y eso.
—America! —le llama alguien a lo lejos desde ya para que se acerquen. El estadounidense da un saltito y le sonríe a quien sea, tirando de Rusia para ir allá.
—Hello! ¿Cómo estás? Ya creíamos que no vendrías.
—Naaah, es que estaba... Estábamos —se ríe—. Les presento a Amy, la bailarina de ballet.
Rusia les mira y... sonríe como un tiburón. Ambos dan un pasito atrás.
—¿B-Bailarina?
—Yes, la mejor de todas
Se miran entre ellos porque Rusia no parece una bailarina... sonrisas forzadas en tres... dos...
—De hecho si trajera ropa int... si…, en otro momento podrían verla hacerlo
—What? ¿Va a bailar para la inauguración? —porque los americanos no escuchan y otros misterios universales.
—¿Va a... Bailar?
—¡Ah! ¡No tenía ni idea! ¿Es una sorpresa?
—No, no, no... —Estados Unidos parpadea y mira a Rusia de reojo.
Rusia le mira con las cejas levantadas y el problema... es que a ella le gusta bailar.
—Ah, no, no, claro, no sabemos nada —la otra mujer le guiña un ojo a Estados Unidos.
—But..., es que no, no está planeado que baile nadie.
—Y yo que pensaba que era una chica de una película porno —susurra el hombre a Estados Unidos, este se ríe un poco sonrojadito.
—Parece pero no es.
—Aunque nunca la había visto antes en televisión —a la mujer le gusta el ballet ruso, fíjate.
—Ah... Ehm... No sale en televisión.
—Pero han grabado muchas veces el ballet —asegura ella.
—Yo las he visto, me gustan mucho —asiente Rusia con ese acento terrible.
—Ehm... Yes, pero tú eres especial porque nunca sales en tele, solo te pueden ver en vivo.
—Ah, da? —pregunta Rusia a Estados Unidos.
—¡Más motivo aun para no perder oportunidad! —exclama el hombre y llama a algunos de alrededor para que se acerquen, asegurando que va a bailar.
—Yes, por eso no te conocen —le susurra Estados Unidos a Rusia en bajito y se tensa un poco con esto de verla bailar... Si no trae ni ropa interior
—¿Vamos a bailar? —pregunta Rusia a Estados Unidos sin entender del todo lo que pasa.
—No, tú vas a bailar.
—¿Y tú, conmigo?
—¿Yo? —se ríe un poco—, nooooo.
—¿Por qué?
La verdad es porque él no baila tan bien.
—Pues... Es que no era lo planeado —risas.
—Pero es osmom! —le imita la sonrisa y le levanta un pulgar
—Es... Awesome —vacila un poco y mira a los demás de reojo—. Yo soy awesome.
—Da.
—Pero, commie... —baja el tono y lo aparta un poco del resto —. ¿Cómo vamos a bailar enfrente de todos?
—Pues... —le toma de la cintura.
Estados Unidos levanta las cejas y baja la mirada y de repente, Rusia piensa que no sabe si podrá levantarle… No, no podrás. Te lo aseguro que no.
Rusia mueve un poco los dedos en su cintura, nerviosa al valorarlo, se humedece los labios porque no quiere decírselo.
—E-Es decir, es que tu bailas muy bien y eso y me gusta bailar contigo.
—A mí me gusta bailar.
—I know pero es que no traes ni ropa interior.
—¿Y qué?
—Vas a enseñarles todo a todos.
Rusia se mira a sí misma.
—Y una cosa es enseñármelo a mí... Pero, ¿todos? Really?
—America! —les interrumpe un asistente de Obama de repente. Estados Unidos se gira a mirarle levantando las cejas.
—What?!
—¿Qué es todo esto que están diciendo? —se lo lleva del brazo para hablar con privacidad.
—P-Pues que ella va a bailar pero no creo.
—No había nada planeado, nadie ha ensayado nada de nada. ¡Alguien ha dicho que es una chica comprada por internet!
—¿Comprada por internet? What? Noo! ¿De dónde sacan eso?
—¿Quién sabe? Lo ha dicho la prensa, nadie entiende donde está Egypt.
—Egypt no pudo venir esta vez y vine con una bailarina de ballet porque de que les gustan estas cosas y... Esto es un lugar de conciertos.
—Es trending toppic en Twitter, va lleno de comentarios, dicen que es una estrella del porno rusa —le muestra en una tablet. Lo que hace un poco de maquillaje, hay un millón de fotos de chicas rusas que se parecen pero no.
—¿Es ella? —Estados Unidos levanta una ceja mirando la tablet—. But... Nah, no es una estrella porno. Parece, pero no.
—No sé si lo es o no, esto es un desastre.
—No es un desastre, solo es una bailarina que... No es rusa, de hecho —hay que ser listos y hacer que no sospeche naaadie—. Es de Ukraine.
—Eso hace un poco la diferencia, salvo si es una de la ucranianas de Crimea Independentista. La opinión pública no va a ver nada bien esto —niega y es que todo el mundo está encantado con la faraona.
—Why? Solo es una chica.
—Pero no es la chica de siempre, algunos podrían pensar que... hay rumores de... promiscuidad —y eso es lo más suave que te han dicho en Twitter.
—Pero si solo es... —cambia el peso de pie—, una amiga.
Busca una de las fotos de beso que le han hecho fuera y se la muestra.
—Damn —protesta un poco apretando los ojos y creo que no tarda en llamarte Inglaterra.
El asistente busca otra foto que han colgado, una bastante buena en la que Estados Unidos está con el brazo por encima de los hombros, protegiéndola y ambos se miran. Sorprendentemente es con esa con la que más se sonroja.
—Ehh... Es una amiga.
—No es lo que está opinando todo el mundo. Estamos tratando de localizar a Egypt ahora mismo.
—De whaaaat?! No! ¡No, no, no! ¡Va a enfadarse! Why?
—Necesitamos que asegure a todos que todo está bien.
—Oh... Jesus Christ! No, wait... Deja... Yo le...
De repente se oyen exclamaciones, vítores y aplausos porque Rusia... Estados Unidos se calla y deja de buscar su propio teléfono en su ropa, mira si hacia Rusia, que está haciendo piruetas.
—Oh my —olvida a Egipto, al menos por ahora, mirando embobado a Rusia que estira los brazos sin dejar de girar y la bufanda y el pelo da vueltas. Y se le ve aún mejor que Russiaboy dando vueltas. Para Estados Unidos, seguro, aunque Russiaboy se mueve con más gracia y seguridad, porque conoce mejor su peso, equilibrio y fuerza.
El problema es que empieza a levantar la pierna BASTANTE y creo que es una vuelta de esas que el niño empieza a preocuparse un poco con ello
—Waaaait! Es decir... Ehhh... Wow! Wonderdul! —se le acerca
Levanta los brazos y parece que suba la velocidad, al ofrecer menos resistencia. Va a pararla. Aunque todos le odien porque además todo esto está en horario infantil. La abraza como un oso y ella arquea la espalda dejándose caer en sus brazos hacia atrás.
Y Estados Unidos sonríe nerviosito mirando a todos empezando a darse cuenta que Rusia, como chica, de encubierto... Es más peligroso de lo que pensaba y después de dibujar un arco acaba abrazándole del cuello y enrollando una pierna en la suya, mirándole a los ojos. Sonriendo un poco de verdad, porque le gusta bailar, con la respiración agitada de las vueltas.
Estados Unidos... Uff, es que le gustas, fucking commie. Rusia le mira fijamente humedeciéndose los labios, sonriendo porque sonríe con una sonrisa que no es del todo de tiburón.
Todos les aplauden, pensando que ese final estaba planeado, además, porque seguramente por la seguridad y a la vez desconfianza que le da, Rusia se mueve con Estados Unidos, aún mejor de lo habitual. El americano se ríe un poco y se inclina por beso, Rusia no se aparta precisamente, de hecho puede que se eche atrás para que sea un beso de HOLLYWOOD como los que les gustan.
Toman más fotos. El asistente tira del cuello de la camisa de Estados Unidos, agobiadísimo, casi lo ahorca, pero como sabe que está haciendo algo no tan bien, se espanta. Y Rusia parpadea otra vez. El asistente tira de ambos para llevárselos a otra sala y se dejan, de hecho debe ser porque los chicos del servicio secreto dan miedo como Austria.
Cuando los tiene en el cuarto mira a Estados Unidos fijamente, con cara muy seria. Él niño carraspea un poco y cambia el peso de pie, sonrojadito.
—No pasa nada...
—Just friends —le acusa, mirándole con cara de circunstancias. Rusia les mira a ambos sin saber qué pasa ahora
—Es... Un... Es mí... Es... –cambia el peso de pie—. No pasa nada.
—¡Claro que pasa!
—¿Qué pasa? —pregunte Rusia.
—Que no eres my girlfriend a la que llevo a todos lados.
—¿Y? —para Rusia es muy complejo todo ese asunto de los boyfriends y las girlfriends.
—Que no les gusta a los medios —y mira... Puede que a Inglaterra no le guste y le da igual, puede que a Obama no le guste y también le da igual... Pero los medios son un problema que se toma extrañamente un poco más en serio.
—¿Por qué?
—Porque algo de la promiscuidad.
—Pero tú no la quieres a ella.
—Well... Mmmm... No así como a ti.
—Entonces no es promiscuidad. ¿O sí?
—No —concluye sonriendo muy convencido—. ¿Ves?
Rusia se muestra conforme con eso y el asistente vacila.
—No pasa nada, no es promiscuidad.
—¿Entonces porque no la trae a ella siempre?
—Ehhh... Porque... No. Porque no podemos estar juntos, es como una de esas historias Disney.
—Mmmm...
—Da lo mismo, hombre, la cosa es que tienes que hacer que el chisme desaparezca —suelta Estados Unidos, asi como pim pam pum, lo mas fácil.
—Ya lo sé, ¡pero no puedo si sigues besándola frente a todos! —protesta el agente.
—Pues... No la voy a besar y ya, al menos todo el tiempo no, ¿te contestó algo Egypt?
—No, aun no la localizamos...
—Quizás debería hablarle —¿tú crees?
De repente, se oye de fondo la danza china del cascanueces, que la están interpretando como parte de la inauguración de la sala y Rusia levanta las cejas yéndose directa a la puerta.
—Pues... ¡eh!
—Pero espera, commie —se va tras el antes de girarse al asistente—. Consígueme a Egypt. On the phone. Now.
Rusia sale sin hacer caso y el asistente se queda ahí con las cejas levantadas. Ahí va Estados Unidos tras Rusia a ver qué demonios va a hacer.
Es comomlanzar una bola de nieve por la ladera de la montaña, cada vez se hace más y más grande ¡No olvides agradecer a Valnic su beteo y edición!
