Segundo capítulo... no tuve reviews con el primero, así que espero que le deis una oportunidad al fic al leer este :)
Disclaimer: estos personajes NO me pertenecen (¡ojalá!); son propiedad de sus creadores y de la cadena FOX.
002 — jealousy
El incesante repiqueteo de sus tacones sobre el pasillo era todo lo que se podía escuchar en la planta. Y él sonrió, con una de sus sonrisas irrefutables de cuando ella aparece para gritarle o reprocharle cualquier cosa que se separe un milímetro de la línea de la moralidad.
—House, ¿te has acostado con tu nueva médica?
El nefrólogo miró a su jefa desde el escritorio de su despacho con una mueca de confusión que sólo pretendía ser graciosa, aunque en seguida recuperó la serenidad.
— ¿Te enfada que le haga caso a más mujeres aparte de ti?
Cuddy torció el gesto y entró en la sala, completamente vacía de miradas y oídos indiscretos. Se plantó frente al doctor con los brazos en jarras, decidida a sonsacarle la información que, estaba segura, él se estaba callando.
—Me imagino que no la habrás escogido por su amplia experiencia, ni porque sea mejor que los cuatro médicos con los que ya cuentas en tu equipo.
—Por supuesto. Es que tiene unos ojos que… sí, le haría el amor salvajemente toda la noche. Por desgracia, ayer estuve viendo el canal de bricolaje hasta tarde.
—House…
—Está en la flor de la vida, ¿crees que no puede tener amantes más allá de los muros de este hospital?
—Los que trabajamos en un hospital tendemos a carecer de una vida social agitada, y sobre todo la gente de tu equipo, ya que los explotas diariamente. Como comprenderás, hago bien al sospechar que la engatusaste para llevártela a la cama.
—Si quieres echarla, no busques excusas tan patéticas.
—Dime la verdad, House —insistió Cuddy, dejándose caer en la silla frente al doctor—. O tendré que hablar con Recursos Humanos, y dado que ella es tu subordinada y acabas de contratarla, me veré obligada a despedirla.
¿Por qué estaba haciendo aquello? Cuddy no tenía una respuesta coherente para aquella pregunta. Aunque fuese verdad que House y Summer habían compartido algo más que trabajo…
Oh, Dios. ¿De verdad estaba celosa?
— ¿Sin pruebas? —él volvió a arremeter, sin un ápice de nerviosismo.
—Puedo investigar…
De repente, la doctora enmudeció. Y permaneció así, clavada en la silla y sin decir nada, durante algunos minutos. Los que le llevaron a pensar en la posibilidad de que Summer no hubiese pasado la noche con House… y de que el médico no fuese tan retorcido como ella se empeñaba en creer.
Cuando le había preguntado a la doctora Summer por su comida con Wilson, ella había evitado dar detalles. Obviamente, las preguntas acerca de su vida privada eran algo que quería rechazar, pero… ¿era Wilson parte de su vida privada? Cuddy no dejaba de darle vueltas al asunto, pero con un suave movimiento de cabeza mandó lejos a todos sus pensamientos incongruentes.
—Recapacita, mujer —House interrumpió sus divagaciones mentales con una vocecilla insoportable de sabihondo—. Foreman es un negrazo cachas, Kutner es adorable y Taub, un manipulador e infiel incorregible. Cualquiera de los hombres de mi equipo tiene más posibilidades que yo a la hora de acostarse con la nueva, y eso sin mencionar a Chase y el resto de trabajadores del hospital… ¿Y qué me dices de Trece? Me había olvidado de ella… —House enmudeció, y acto seguido puso ojos lujuriosos— Dios, ¿te lo imaginas?
Ella no tenía por qué aguantar las estupideces del nefrólogo ahora que ya sabía la verdad. O, al menos, que creía saberla.
No le llevó ni cinco minutos salir de allí casi corriendo y meterse en el despacho de Wilson. Aunque aquello era estúpido, tenía que saberlo…
¿Pero por qué?
No era relevante para el caso. No era relevante para nada, en realidad. Lo único que acarrearía la relación de Summer con algún trabajador del hospital sería una breve reunión con Recursos Humanos… y ni siquiera sabía si había una relación con alguien. ¿Y si, como había dicho House, se trataba de un amigo completamente ajeno a su trabajo? Ni siquiera sabía si iba a permitir que formase parte del equipo definitivo. No había motivos para investigar a todo el hospital buscando saber con quién había pasado la noche la nueva doctora.
¿Y si aquello era, al fin y al cabo… por ella misma?
— ¿Vas a quedarte ahí clavada o prefieres pasar?
Cuddy se cruzó con la extrañada mirada del oncólogo, quien dudaba acerca de levantarse de su silla o no. Ella parecía realmente trastornada desde su punto de vista.
Sin mediar palabra, se sentó frente a Wilson, tal y como acababa de hacer con el obstinado diagnosticador. Aunque esta vez intentó no empezar juzgando de forma prejuiciosa ni despotricando a la defensiva.
—He estado hablando con House.
—Me extraña que no se haya encerrado en su casa a darle vueltas a la muerte del paciente. Suele dramatizar cuando le pasa.
— ¿Conoces a la nueva que ha contratado? Bridget Summer.
—Sí —contestó él, moviendo los ojos de un lado a otro, como si intentase buscar un micrófono escondido en algún rincón de la estancia, dado el tono inquisitivo de la jefa—. ¿Qué pasa con ella?
—Hablé con ella hace un rato sobre el tema del paciente muerto, y le pregunté qué estaba haciendo en el momento de la parada. Dijo que estaba… en fin, con un amigo, un hombre, y no hago más que preguntarme quién demonios será.
Tras el susto inicial, Wilson dejó escapar una sonora carcajada de incredulidad, que se vio cortada de forma brusca por la mirada asesina de Cuddy.
—Vamos a ver… ¿estás interrogando a medio hospital para saber quién se lo hace con Summer? ¿Yo incluido? —cuando la mirada de la endocrinóloga le confirmó el estúpido resumen de los hechos que acababa de elaborar, sonrió son socarronería— Y todo esto porque te dijo que estaba con un amigo. Estás loca.
—Es lo que estaba pensando —Cuddy se llevó las manos a las sienes, intentando aclararse las ideas—. Es estúpido, y no sé por qué lo hago.
—Porque te importa la nueva, y quieres saber cosas de ella.
Su sinceridad consiguió apabullarla, pero aún así no apartó el rostro de los ojos pardos de Wilson, esperando escuchar algo más.
— ¿Me estás diciendo que…?
—La envidias. Sí, y no sé si tiene que ver con el hecho de que sea joven y guapa… aunque con esto no quiero decir que tú no lo seas —se apresuró a corregir—… o con tu primera sospecha acerca de ese tío, que obviamente fue House. Y por eso has venido aquí, porque él te lo ha negado —Wilson suspiró cuando ella asintió, deshecha—. No te mentiría sobre algo así. Ya sabes cómo es.
— ¿La… envidio? —repitió, asustada.
Cuddy se quedó sin habla, meditando durante un par de minutos lo que acababa de escuchar. Lo necesitaba. Y ahora que ya lo sabía, no conseguía sacarlo de su cabeza.
—Déjalo, Lisa. Continúa con lo del paciente, y olvídate de ella.
