Disclaimer:Inuyasha, así como sus personajes, le pertenece por copyrighta Rumiko Takahashi. El uso de los personajes en la historia es sin fines de lucro y solo con el afán de entretener.
N/A: Creo que he de disculparme por el retraso, siempre me debo disculpar por el retraso.
La trama de la historia me pertenece, cualquier copia total o parcial de la misma sin permiso previamente del autor queda estrictamente prohibida.
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I Lost My Heart
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Capítulo II
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Se encuentra otra vez en la mitad del bosque, en medio de un claro. La oscura noche se volvía a ceñir en el firmamento, mostrando un espectáculo de puntos luminosos casi diminutos, mostrando a la inmensa luna llena, mostrando la belleza natural que reinaba, por segunda vez mostrándose ante sí.
La brisa de la noche acaricia su cuerpo otra vez, hace danzar sus cabellos, otra vez se encuentra con el kimono ceremonial rojo y blanco, adornado por cintas que bailaban a los compas del viento. El mismo sonido de las hojas al golpear entre sí por la brisa, no había más sonido que ese, la orquesta comandada por el Dios Viento, la Diosa Naturaleza.
Pero ya no podía sentir el amor.
No deseaba sentarse en el piso, no quería estar desprotegida como aquella vez, la claridad de la luna la iluminaba, pero ella no se confiaba de ella, las nubes pueden aparecer de la nada y dejarla en la penumbra.
Alguien la observaba desde los arbustos, lo pudo detectar con facilidad por el destello de sus dorados ojos aun estando en la penumbra del arbusto.
– Muéstrate –Ordeno firme la mujer– No volverán a jugar conmigo nunca más –Dijo ahora con cierto desdén.
El individuo se mostro ante la miko con una fría expresión y la miko se relajo, solo un poco.
– Sesshomaru –Susurro con frialdad.
Se acerco con lentitud sin apartar su mirada de la chica, pero esta vez no esperaba al invitado con los brazos extendidos y tampoco cerró los ojos al sentirlo cerca, nunca aparto su mirada del rostro del TaiYokai, más aun así...
El pánico la invadió.
– Despierta, humana –Ordeno con una voz firme y fría, sin llegar a acercarse más de lo necesario a ella que lo veía con pánico.
Sin saber porque, cayó hacia atrás, respirando con dificultad observando con las nubes ocultaban a la Luna, encerrándola poco a poco en la penumbra, por sus ojos corrieron unas pocas lágrimas, por segunda vez.
Observaba a la luna por última vez.
– ¡Despierta! –Fue lo último que escucho de parte del TaiYokai.
Todo se volvió negro, dejo de sentir todo lo que le rodeaba, como si estuviera en el vacío.
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– ¡Humana, despierta!
Abrió los ojos al sentir como la sacudían con fuerza, al hacerlo comenzó a sentir otra vez todo a su alrededor, estaba a mitad del bosque, en un claro. Se sentó y observo sus nuevas vestimentas blancas y rosas, paseo su mirada por los alrededores, su vista se detuvo en el Yokai frente a sí, en su mirada dorada.
– Estabas en el sueño –Le indica la miko al tiempo que tapa su rostro con ambas manos– Esto debe parar –Sentencia al tiempo que se levanta, Sesshomaru solo la observa inexpresivo.
– A este paso no llegaremos a tiempo –Dice, mientras la toma de la cintura con un brazo, ella no pone objeción y se deja llevar por el Yokai envueltos en la llamarada azulada.
Cuando toca otra vez tierra firme, se encuentran en mitad de un jardín lleno de varias clases de flores, se dio cuenta de que se encontraban en una mansión tradicional y estaban en el jardín interno de la misma.
Recorrió su mirada por el lugar y se encontró frente a si a una Yokai hermosa, lo noto por su mirada dorada, sus marcas moradas en las mejillas y sus orejas, larga cabellera dorada y un hermoso kimono le daban más parecido a Sesshomaru de lo que estaba dispuesta a aceptar.
Estaba frente a Irasue.
– Hijo –Saludo la fría mujer sin un ápice de expresión en su voz o en su rostro, no la culpaba ella sabía lo que era no sentir.
– Madre –Realizo una reverencia frente a su madre y esta dirigió su mirada a la joven Miko que acompañaba a su hijo.
– Hueles a Yokai, pero eres una Miko –Comento a la chica, igual de fría.
– Es la esencia que me regalo Ayame, nieta del líder de una de las tribus lobo del norte para poder ocultar mi olor de su prometido Kouga líder de otra tribu del norte y en ocasiones del propio Inuyasha–Le explico con tranquilidad, Sesshomaru enarca una ceja ante la explicación.
– Eso explica mi duda –Siguió ahora la señora del Oeste– Pero ahora dime para que me buscas.
– Jaken me comento de un conjuro que fue aplicado a usted para borrar sus sentimientos por medio de sueños.
– Pero a ti no te quitaron tus sentimientos, aunque sea no todos ¿Verdad? –Inquirió ahora la Yokai– ¿Qué fue lo que te robaron?
– El corazón –Susurro la muchacha, Irasue guardo silencio ante ello, solo la observaba– Sentimiento negativos colocaron en su lugar –Siguió ahora la joven.
– Eso es mentira –Sentencio Irasue con calma, asombrando a los presentes.
– Explícate, madre.
– ¿Ese amor puro que te robaron te causaba dolor? –Ante la afirmación de la joven miko, Irasue se acerco a ella que estaba a mitad del jardín. Sesshomaru se tenso imperceptiblemente al ver la aproximación de su madre hacia la humana a su lado– Sin un amor puro que perdone el dolor ¿Cómo se puede evitar el sentir aberración hacia lo que te causa dolor? ¿Cómo evitar que esos sentimientos negativos invadan tu alma, pequeña miko?
La Yokai le tomo la mejilla con una mano, mas su mirada fría le quitaba todo ápice de ternura que la Yokai deseaba transmitir, pero Kagome la entendió y cerró los ojos ante el frio tacto. Sesshomaru a su lado, perplejo, observó la escena.
– Entiendo –Murmuro Kagome con cierto pesar– Debo eliminar estos sentimientos yo misma, o que me regresen lo que me fue robado.
– Yo se la manera de que los sentimientos regresen, pero no lo desee aquella vez y aun no lo deseo –Le confesó Irasue a la muchacha, ella le miro otra vez– El dolor por el abandono de Inu-Taisho regresaría y con ello mi muerte –Siguió con igual frialdad cerrando por momentos sus ojos.
– Yo tampoco deseo que regrese el dolor–Dijo Kagome con tristeza.
– Tú puedes sentir dolor, pequeña Miko –Le afirmo ahora Irasue– El dolor de la pérdida lo sientes ahora, el dolor de la soledad, pero es el dolor del amor hacia el hijo de Inu-Taisho el que regresa junto con tu corazón, pero es el amor quien te dará más poder que el odio. La pureza es tu fuerza y no hay nada más puro que el amor correspondido.
– Pero mi amor no era correspondido ni lo será, aun si regresa –Sentencio ahora la Miko, ganando una fría sonrisa de Irasue.
– No puedo regresarte lo que te robaron si no lo deseas –Le informo ahora la fría Yokai– Quédense por hoy, te aseguro, pequeña miko, que no volverás a soñar o rememorar la pesadilla –Dijo misteriosa, para desaparecer entre los pasillos de la mansión, no sin antes susurrar al viento para que su hijo escuchara– Cuídala, hijo.
Sesshomaru se ubico al lado de Kagome y la tomo por el codo para guiarla a una de las habitaciones de dicha mansión. Ella lo seguía callada, sin emitir apenas sonido al caminar, le ubico una habitación y ambos se adentraron en ella, sutilmente decorada, sumamente espaciosa.
– Mi madre nunca ha sido tan accesible con nadie más que no sea conmigo –Le informo Sesshomaru a Kagome, haciendo que despejara su mente y prestara atención, mas Sesshomaru no dijo nada mas, solo se observaron.
– Ella tiene miedo –Fue lo que contesto la chica– Tiene miedo de volver a sentir.
– Tienen miedo –Corrigió Sesshomaru– No es aceptable para una Yokai como ella, es una muestra de debilidad –Sentencio con frialdad ahora– Tú, humana, eres solo una muestra más de debilidad.
Kagome lo miro con odio, en un arrebato de adrenalina se acerco a él para cachetearlo, el iba a detenerla pero todo su cuerpo se paralizo ante esencia purificadora que emanaba de la joven Miko con lo que pudo atestarle una cachetada en el rostro a Sesshomaru y sin que este pudiera responderle pues seguía paralizado.
– ¡No hables de la señora Irasue de esa manera! ¡¿Qué sabrás tú del dolor?! –Increpo alterada, mientras sus ojos se bañaban en lágrimas– ¡¿Qué sabrás tú del abandono?!
– Mi padre nos abandono, sé que es el abandono –Informo con frialdad, la chica callo mas no dejo de mirarlo con desprecio.
– Pequeño Sesshomaru, aun te falta vivir –Se burlo con crueldad la muchacha, ganándose de Sesshomaru una mirada furiosa.
El TaiYokai se libero de la energía purificadora de Kagome y la ataco, agarrándola por el cuello con una mano, comenzó a respirar erráticamente debido a la presión que ejercían en su cuello.
– No te rías de mi, humana inútil, solo eres un estorbo –Amenaza e insulta el demonio con desprecio, la joven grita con todas sus fuerzas y lograr liberar más energía purificadora lanzando al TaiYokai al otro lado de la habitación.
– Ningún demonio inmundo me volverá a insultar –Murmuro para sí, inmersa en odio, la mirada perdida en la nada y sus manos temblando levente alzadas– ¡Ningún Taisho volverá a burlarse de nosotras! –Sentencio ahora, incluyendo también a Irasue a quien defendía por igual.
Se escucha la puerta correrse y ante ellos aparece Irasue, su hijo la observa y ella solo mira inexpresiva a Kagome que no se inmuta a su presencia, ni la percibe.
– Te dije que la cuidaras –Regaña Irasue con frialdad acercándose ahora a Kagome que siente la cercanía y la mira perdida– Pequeña Miko –La llama mientras extiende sus brazos hacia ella, quien la recibe abrazándose al torso de la fría Yokai– Debes controlarte o la maldad te invadirá –Le susurra aun fría, pero para Kagome suenan tan cálidas sus palabras que mas lagrimas salen de su rostro.
– ¿No somos débiles por temer? –Susurra la pregunta Kagome, Irasue voltea su fría mirada hacia Sesshomaru que estaba detrás de ellas a una distancia prudente.
– Eso muestra que somos vulnerables, pero no que somos débiles –Le explica a Kagome con calma, mirando a su hijo– Nada mas mira como dejaste a Sesshomaru con el simple hecho de emanar tu energía espiritual –Alienta.
– No me deje sola, señora –Le suplica aun bañada en lagrimas– No me deje sola con mi temor –Suplico con más intensidad, afianzando mas su agarre hacia Irasue está en respuesta le dedico una fría sonrisa.
– Claro que no, mi pequeña miko –Le susurro al oído.
La fría Yokai se sienta recostada a la pared, Kagome se acostó apoyando su cabeza en el regazo de la InuYokai, con la mano de Irasue acariciando sus negros cabellos, quedando inmediatamente dormida en el acto, seguidamente la arropa con su estola que estaba siendo usada una parte como almohada.
Sesshomaru admiraba todo fríamente, con el ceño fuerte ente fruncido, su madre le dedica por fin otra fría mirada.
– Si deseas derrotar a Naraku deberás viajar a su lado –Sentencia Irasue– Deberás protegerla y también evitar que la maldad la consuma, no propagar la maldad que ella puede poseer como lo hiciste hace un momento.
– Esa humana es inútil, no me sirve de nada –Dijo Sesshomaru tajante.
– Esta humana posee un nombre, se llama Kagome –Comenzó a decir Irasue– Puede ser de todo menos inútil y lo sabes.
– Me reúso que me acompañe.
– Entonces no me queda más alternativa que ordenártelo –Luego de esa sentencia por parte de Irasue, quedaron en silencio– No me odies, deseo lo mejor para ti y que puedas cumplir con tus metas –Le aclara con la misma frialdad que la caracteriza.
– Como ordenes, madre –Dijo al fin, mientras se retiraba de la habitación.
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Kagome despertó sobresaltada muy temprano la mañana siguiente, entre flashes de recuerdos de su vida pero por sobre todo, entre los recuerdos de la tarde de ayer en la que se vio socorrida por Irasue.
La busco con la vista pero no la encontró, por lo que decidió salir de la habitación perfectamente arreglada (A diferencia de cómo la recordaba, que estaba totalmente desastrosa).
Un InuYokai la esperaba en la entrada, de cabellera plateada al igual que los InuYokai que conocía, con las franjas azuladas en sus mejillas y ojos dorados, Kagome le calculo unos 20 años (De los que aparentaba), la forma del rostro y el cuerpo le recordaron un poco a Kouga y hasta la forma de recogerse el cabello, aunque este vestía con un simple yukata negro.
– La ama Irasue me mando a escoltarla hasta las termas para que pueda ducharse –Dijo mientras realizaba una leve reverencia.
– Gracias –Murmuro para seguirlo– ¿Dónde se encuentra la señora?
– Ella la esperara en el comedor luego de su baño, me informaron que ayer no comió en todo el día –Respondió con seriedad– Me llamo Youko y usted es la Pequeña Miko de la ama según me dijo ¿Verdad? –Pregunto luego, la joven lo observo un rato y asintió.
– Mi nombre es Kagome Higurashi.
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Pronto llegaron a las termas y luego de media hora se dirigían en silencio hacia el comedor, donde se encontró con Irasue. De inmediato se acerco con una reverencia hacia ella, ignorando de pleno a Sesshomaru sentado al lado de la InuYokai. La mano de Irasue tomo la de Kagome sentándola a su lado, luego de que la Miko ingiriera algo de los alimentos dispuestos para ella, Irasue le volvió a tomar de la mano llamando su atención.
– Debemos entrenarte para que puedas controlarte –Comenzó a hablar Irasue, Kagome le prestó atención de inmediato– Te quedaras conmigo por un ciclo lunar entrenando, mientras Sesshomaru regresa con su grupo e informa a tus cercanos sobre la situación.
– 29 días –Murmura Kagome, para luego asentir con firmeza– Para hacer mejor las cosas, puedo enviar una carta a mi grupo donde explique la situación, así Sesshomaru no tendrá que hacer frente a las interrogantes de ellos –Sugiere a Irasue, sin mirar en ningún momento a Sesshomaru que ya comenzaba a impacientarse por la actitud de la Miko.
– Me parece razonable, le diré a Youko que te facilite todo para que puedas escribirles, Youko estará a tus órdenes el tiempo que dures en mi hogar, pequeña miko –Le informa Irasue con su común inexpresivo.
– Como usted desee, señora –Dice con respeto Kagome.
Sesshomaru enarca una ceja ante tanta muestra de respeto por parte de la chica, algo que él nunca había presenciado, pues siempre había sido una humana insolente cuando estaba en su presencia.
– Ya pueden retirarse, mi pequeña miko –Le hablo Irasue a Kagome y a Youko que se despidieron de ella con una reverencia, al quedar sola con su hijo le tomo la mano a su hijo y le mira fríamente– Nadie la puede comprender mejor que yo, lo que más desea es ser comprendida –Sesshomaru sigue guardando silencio– Deseo que se enamoren Kagome y Youko en el ciclo lunar que durara hospedada y entonces ella desee recuperar su corazón –Le comenta a su hijo los planes que posee.
– No lo lograras, tú no lograste olvidar a mi padre aun luego de más de 200 años ¿Qué te hace pensar que en 29 días ella olvidara a ese Hanyou? –Espeta con rudeza su hijo al tiempo que retira el contacto que tenía con su madre, ella le observa y frunce el ceño.
– Yo no te odio, Sesshomaru.
– Pero tampoco me amas –Le ataco ahora su hijo.
– Claro que te amo, eres mi hijo –Se defendió con calma.
– Tu no sientes absolutamente nada, madre –Replico furioso– Me amas por lógica, porque soy tu hijo, no porque lo sientas.
– Querer lo mejor para su hijo es una forma de amar, Sesshomaru –Explica ahora Irasue en su máscara de frialdad– ¿Preferías que muriera de dolor, tener una madre tan hundida en la depresión como para estar en la vida de su hijo día a día? –Sesshomaru a esto solo pudo guardar silencio y apartar la mirada– Fue lo mejor para ti y para mi, gracias a eso estuve contigo, gracias a eso aunque sea me tuviste a mí.
Sesshomaru reflexiono un poco y en esos momentos se lamentaba haber hablado ayer por la tarde de esa manera sobre su madre, como también el haber atacado a la humana solo por defender a su madre, lo cual es curioso, una extraña defendiendo a su madre con solo horas de conocerla. Sesshomaru atribuyo a que Kagome, a diferencia de él, si conoció realmente a su madre y su dolor.
– ¿Tú hiciste el conjuro voluntariamente? –Interrogo ahora Sesshomaru, Irasue en respuesta solo negó con la cabeza– ¿Qué paso entonces?
– Al igual que a Kagome, me atacaron en sueños pero nunca supe quien –Relato Irasue mirando la puerta por donde debería entrar Kagome– Recuerda que debes desear recuperar lo robado y yo nunca lo deseé, ni lo deseo.
– Para esa época te habías enterado que mi padre tendría un cachorro de la humana –Recordó el TaiYokai– Pudo ser la humana por temor a que le hicieras daño al cachorro.
– O tal vez tu padre con el mismo temor –Dijo mientras se levantaba y recibía a Kagome que venía con una carta en sus manos, seguida de Youko– Mi pequeña Miko, entrégale la carta a Sesshomaru que él se encargara de todo.
Kagome se acerca lentamente a Sesshomaru y le extiende la carta, mirándolo con firmeza y frialdad. Sesshomaru la mira analizándola, y toma lentamente la carta mientras una imperceptible sonrisa se formaba en sus labios, lo que noto Kagome algo asombrada.
– Nos veremos en un ciclo lunar, pequeña Miko –Dice Sesshomaru con suavidad antes de desaparecer en su llamarada azulada.
Kagome se queda asombra y logra reaccionar al rato, Irasue los observo desde lejos con frialdad pero en sus ojos un brillo se hizo presente.
– Kagome, Youko se encargara de entrenarte físicamente, mientras estés acá perfeccionaras todo de ti –Notifica con tranquilidad recibiendo un asentimiento por parte de Kagome– Estos 29 días serán suficientes para hacer de ti una guerrera imperturbable, mi pequeña Miko –Sentencia ahora.
– Estoy a sus órdenes, señora –Dice Kagome con una leve reverencia.
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Esa noche perdí mi corazón,
La verdad es que me lo robaron en un sueño,
Aunque parecía una pesadilla.
No deseo recuperarlo, es por eso que...
Buscare la manera de que la maldad no me consuma.
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Hasta acá llego el segundo capítulo.
Me salió en un solo día que me dedique a el... Pero como también tengo otra en proceso, debo estar turnándome y la otra no se me da tan suelta como esta.
La deseaba más larga pero creo que va bien.
Gracias por los comentarios (Lady GhostWolf, sliper-moon y Alheli), los follow's y los fav's que me dieron3
Espero comentarios bellos ;)
Atte:
~CoherenciaNula~
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