Hinata estaba llorando al pie de un árbol pensando en lo acontecido, ella no lo podía creer, se preguntaba una y otra vez el motivo por el cual Kiba la corto.
-No lo entiendo, ¿Por qué? ¿Por qué me hizo esto?- Dejo en libertad unas lagrimas.
Arriba de la copa de ese árbol estaba Naruto descansando de un día tan ajetreado de entrenamiento, el cansancio lo venció y se había quedado dormido, el llanto de la joven lo despertó.
-Alguien esta aquí, me pregunto que esta pasando.
Salto del árbol y miro a la chica triste, ella se limpio las lagrimas de inmediato y sorprendida le saludo.
-Naruto… ¿desde hace cuanto tiempo estabas aquí?
-Ah no mucho.- dijo el chico serenamente.-he estado durmiendo después de un día de entrenamiento pesado pero luego me despertó tu llanto, no sabia de donde venia y decidí averiguar y ahora te encontré a ti llorando y por cierto… ¿Por qué estabas llorando?
Hinata le explico lo sucedido: el encuentro de Kiba, la decepción que le hizo pasar y de cómo lo incrusto en un árbol para poder escapar de el.
-Pues si me lo `preguntas tu problema me hizo recordar algo mismo que me paso hace mucho tiempo.
-¿Qué te paso? –pregunto la chica.
-Pues la situación estaba así, ¿te acuerdas que yo estaba saliendo con Sakura?
-Si…-contesto tímidamente la chica, el escuchar el nombre de Sakura le entristecía el corazón, pues era el amor imposible del joven rubio.
-Termine con ella.
-¿Pero por que?
-Simple era muy arrogante, algo obsesiva y a veces celosa, pero independientemente de todo eso ella estaba muy enamorada en secreto de Sasuke, ella me dijo que si estaba conmigo era por que yo le había salvado la vida en una ocasión, la secuestraron unos ninjas y como la rescate decidió salir conmigo, pero conforme pasaba el tiempo ella se volvía dura y fría conmigo, hasta el día que no aguante mas y le dije que esto no iba a ningún lado, ella se enojo mucho conmigo, no se que paso después, si se alegro o si de veras me quiso no lo se, pero eso a mi me dolió mucho y mas cuando la vi besarse a mis espaldas con Sasuke, fue algo doloroso.- se limpio unas lagrimas.- Pero la vida sigue su curso no hay que quedarse en el pasado.
-Pero esa es una pregunta ¿Cómo olvido ese dolor, como lo dejo de recordar, y lo que es interesante, como lo veo sin causarme dolor?
-Fue tu primer amor ¿verdad?
-Si.
-Por eso es que te duele aun mas, jamás habías experimentado el dolor de esa manera y es como una nueva sensación, pero a final de cuentas tienes que hacerle frente con el tiempo, el tiempo curara todo lo que te ha dañado no te preocupes.
Hinata se levanto del suelo y se volvió a limpiar el rostro después se incorporo.
-Bueno me voy, total, que mas da, llegare a casa a recostarme, gracias por tu apoyo Naruto.
-No hay de que, para que son los amigos. Pero ¿No quieres que te acompañe a tu casa?
-¿A mi casa?
-Si además ya es tarde el sol se va a meter en cualquier instante. Si te incomoda no hay problema dilo.
-No, no es eso…
-¿Entonces?
-No…no es nada acepto que me acompañes a casa.
Los dos caminaron de vuelta a casa rumbo a la aldea.
-Después de nuestros entrenamientos nos vemos en el mismo árbol mañana ¿que dices?
-No lo se.
-Si te aíslas lo único que vas a causarte es una gran depresión por alguien que no vale la pena llorarle.
-Este bien… te veré mañana. Y gracias por apoyarme.
-Hasta mañana.
Ese era el principio de una buena amistad.
El tiempo para ambos se iba como agua, los entrenamientos eran cada vez mas pesados pero eran muy entretenidos sus momentos en los cuales Hinata y Naruto contaban sus problemas, comentaban lo pesado o excelente que les iba en sus entrenamientos; eran tantas cosas que se contaban que los días se volvieron en un abrir y cerrar de ojos un año.
De repente un día Naruto estaba decidido a decirle a Hinata el amor que le tenia a ella, no lo podía soportar mas, tenia que confesárselo; en muchas chicas había buscado lo que en su amiga lo tenia, había días que no podía ni dormir por pensar en ella y ese día llego temprano a confesárselo. A lo lejos llego la chica y le saludo.
-Buen día Naruto.-Le dijo Hinata.
-Buen día Hinata.- Le correspondió el saludo con un beso en la mejilla, ella se sintió extraña puesto que nunca le había saludado con un beso en la mejilla nunca. -¿Por qué me citaste tan temprano?
-Este… toma asiento.
-Dime para que soy buena.
El chico estaba tan nervioso que todo lo que había repasado en la noche anterior se le había olvidado, empezó a temblar.
-¿Qué te ocurre? ¿Estas bien?
-Si…lo que te voy a decir quizás por esto jamás me volverás a hablar, pero necesito decírtelo es algo delicado.
-¿Mataste a alguien?
-No, es algo entre tú y yo.
-¿Qué pasa?
-Hace mucho tiempo que estamos juntos y que nos conocemos mucho…y por consiguiente…tu…a mi… me gustas…me gustas mucho que no me dejas ni dormir necesitaba decírtelo de frente.
Al oír eso Hinata se quedo pasmada, no sabia que decir o hacer en semejante declaración, la idea de rechazarlo le paso en la cabeza para evitar alguna desilusión como le había hecho pero algo dentro de ella le incitaba a aceptarlo.
-Así que ¿Qué me dices?... ¿Aceptarías ser mi novia?
Hinata se quedo asombrada y decidió correr del lugar.
-Lo sabia, sabia que no me iba a aceptar, de seguro creyó que iba a ser igual o peor que Kiba pero Hinata esperare por ti.
Los días pasaban y Hinata estaba pensando aun en las palabras que le dijo Naruto, al final se armo de valor y busco a Naruto, lo encontró en el árbol que se reunían a platicar y le dirigió la palabra.
-Perdona por no haberte contestado ese momento, me llego a la mente imágenes e ideas de lo que había vivido con Kiba anteriormente.
-No te preocupes lo supuse pero esta bien no hay problema.
-He llegado a la conclusión de.
-Si no quieres no te preocupes lo aceptare, por nuestra amistad te respetare.
-Aceptare ser tu novia.
Naruto se quedo parado en seco, después una sonrisa se esbozo en su rostro y Hinata extendiendo sus manos le volvió a dirigir la palabra.
-Acepto ser tu novia.
El joven rubio le correspondió el abrazo y le beso delicadamentente, ella temerosa le corresponde el beso pero al final de cuentas le infunde enjundia al beso. Naruto le regala una rosa blanca y ella lo abrazo dulcemente.
Solo el río y los árboles fueron testigos de aquel amor que se habían de profesar el uno al otro.
