FELIZ NAVIDAD Y FELIZ AÑO A TODOS, QUE ESTE AÑO ESTE LLENO DE MUCHAS ABUNDANCIA ESPIRITUAL, EMOCIONAL Y LABORAL, Y SOBRE TODO MUCHO AMOR Y SALUD...
Hola chicos disculpen el retraso, pero bueno aquí les dejo el segundo capitulo de mi historia ^_^ espero les guste... dejen Review^para saber su opinión
Capitulo 2
Los primeros meses de clases vinieron acompañados de los primeros enfrentamientos familiares. Un día en pleno almuerzo Scorpius recibió su primer vociferador.
"SCORPIUS HYPERION MALFOY ¿CÓMO PUEDES HACERNOS ESTO? ¿GRYFFINDOR? UN GRIFFINDOR. PUEDES OLVIDARTE DE TUS PRIVILEGIOS Y PUEDES OLVIDARTE DE QUE ERES UN MALFOY.
TU MADRE ESTA MUY DECEPSIONADA, NO NOS ESCRIBAS, PASARAS TUS NAVIDADES EN HOGWARTS, DEFINITIVAMENTE ESTAS CASTIGADO."
El vociferador fue corto pero atemorizante para todos los presentes en especial Scorpius, su cara estaba tan pálida y llena de terror como las de Rose, Lyna y Albus. En ese momento se levanto atravesando todo el Gran Comedor corriendo, dejando a los tres sorprendidos, pero más sorprendidos quedaron todos los presentes cuando Rose corrió tras él.
Scorpius estaba corriendo en dirección al lago, no se dio cuenta que Rose estaba a pocos metros tratando de alcanzarlo, al llegar Scorpius grito expulsando así toda su furia e inevitablemente lagrimas rodaron por su rostro, lagrimas de rabia y dolor. Rose se acerco a él con mucho cuidado y lo abrazó, a ella le parecía detestable los vociferadores.
- No entiendo –decía Scorpius entrecortadamente- ¿Por qué es tan importante para mi familia que yo sea un Slytherin? ¿Por qué no puedo ser amigo de un Weasley o un Potter? –no le preguntaba a Rose, se preguntaba a sí mismo como si en su interior estuviera la respuesta.
- Scor… no sé qué decirte –susurraba Rose dubitativa- Dales tiempo, para ellos debe ser difícil que seas el primer Malfoy en pertenecer a otra casa que no sea Slytherin –Rose trataba de animarlo.
- No los justifiques Rose –la corto levantando un poco la voz y soltándose de su agarre- Siempre he vivido con sus enseñanzas arcaicas, siempre tratando de manipular mi forma de ver la vida; Rose tu no entiendes lo que se siente cuando tus padres intentan a toda costa que odies a los impuros, que te creas el centro de atención y que te repudien o castiguen por no lograrlo –culminó en un susurro.
- No te preocupes, me parece muy noble y valiente todo lo que haces –comenzó a decir Rose, se le podía notar el rubor en su cara- y respondiendo tu pregunta, si sé que el que por lo menos uno de tus padres y más de la mitad de tus familiares me digan a quien debo y no debo hablar –sonrió con tristeza.
Las amistades se iban forjando y se hacían cada vez más fuertes. Rose, Scorpius, Lyna y Albus eran inseparables, pero no todo era color de rosa para nuestros protagonistas sobre todo para Rose y Albus.
Una mañana la directora McGonagall llamo a Albus y a Rose, ellos no tenían ni idea de lo que les esperaba en su despacho. Ninguno de los dos se sentía preocupado o nervioso hasta que cruzaron la puerta de la dirección, sus padres estaban allí y ninguno parecía estar contento.
- Albus, acompáñanos –dijo Harry Potter muy serio.
- Rose, tú te quedas aquí con nosotros –comenzó a decir su madre.
- Debemos hablar –continuó su padre, ella sentía temor, mucho temor.
- Hija, recibimos una carta de James –su madre fruncía el ceño tratando de buscar las palabras correctas- está un poco preocupado por tu situación.
- Dice que te estás juntando con un Malfoy –suspiro su padre- sabemos de esto hace un par de días, lo hemos hablado y decidimos preguntarte lo que está pasando –finalizó dándole la palabra a Rose.
Rose miraba el suelo, se sentía traicionada por su primo y sobre todo sentía que había traicionado a sus padres. Recordaba con claridad lo que su padre le dijo antes de subir al tren y lo primero que hizo fue traicionarlo, sin embargo no se arrepentía. Scorpius era una buena persona.
- Papá, mamá… él no es como su familia –comenzó a decir Rose con voz temblorosa- el entró en Gryffindor, demostró tener valor cuando le envió a su padre una carta para darle la noticia y fue aun más valiente al recibir un vociferador frente a todos –Rose respiraba agitadamente a causa del miedo.
- Rose, tranquila –trato de calmarla su madre- sé lo que paso…
- ¿Lo sabías? –le interrumpió su padre molesto, a cambio se gano una mirada amenazante de su esposa.
- Después hablamos de eso Ron –miró a su hija a los ojos- ten mucho cuidado hija, esa gente no es de fiar… no me refiero a todos los Malfoy, solamente ten cuidado y puedes seguir tu relación con Scorpius Malfoy sin problemas –a Rose se le ilumino el rostro.
- Y con la condición que nunca te haga daño porque se las verá conmigo –dijo en tono de broma su padre, pero ella sabía y lo conocía muy bien para entender que sus palabras eran ciertas.
Por otro lado Albus estaba sentado en la escalera de caracol junto a sus padres, nervioso y a la vez ansioso por lo que iban a decirle.
- Papá, yo… -dijo con voz temblorosa pero su padre no le permitió continuar.
- Tranquilo Albus, solo venimos a decirte que tu hermano nos envió una carta para decirnos que estabas en malas juntas –hizo una pausa- un Malfoy para ser más exactos.
- Sí, Scor es genial papá –susurró Albus- se enfrento a su familia al elegir Gryffindor como casa y no Slytherin, gracias a eso se gano un fuerte regaño de parte de ellos repudiándolo por completo del apellido Malfoy. No lo quieren ver en vacaciones de navidad, le dieron la espalda –bajo la mirada, se sentía punto de estallar de ira porque odiaba las injusticias.
- Eso es horrible –dijo su madre con indignación- pobre muchacho –Harry sonrió, a veces su esposa se parecía tanto a su madre.
- Estoy al tanto de su situación, ¿Cómo se comporta con ustedes? –preguntó su padre.
- Bueno, a veces es un poco fastidioso como Rose ya que ama los libros tanto o igual que ella –dijo con tono aburrido- Ahora cuando estamos los cuatro juntos somos inseparables.
- ¿Los cuatro? ¿Hay alguien más dentro del grupo? –sonrió su madre con picardía.
- Si, su nombre es Lyna Cross -
- Oh, qué bien hijo –decía su madre riéndose- me alegro mucho por ti, tener amigos es importante –miró su muñeca- vaya si es tarde Harry, debo ir para la madriguera.
- Cierto, hijo nos vemos –dijo dándole un abrazo- Te quiero mucho.
- Ah por cierto si tus amigos quieren pasar las navidades con nosotros serán bienvenidos –le guiño un ojo su madre.
Minutos más tarde su prima apareció con una sonrisa en el rostro al igual que él, pero a ninguno se le iba olvidar que James fue el causante de todo.
Pronto llegaron las Navidades y el ambiente en todo Hogwarts estaba embriagado de emociones, se podía palpar en el aire, todos sonreían menos una persona. Scorpius Malfoy estaba observando el lago congelado, su rostro no mostraba emoción alguna pero sus ojos lo delataban.
- Hey Scor, ¿Qué harás estas navidades? –preguntó sonriente, sabía que su amigo le respondería con ironía.
- Bueno Albus creo que ayudaré a todos los profesores a decorar y cuidar el castillo –hizo una mueca de desagrado al decir eso.
- Perfecto, cuidas mi cama bien y toda la sala común –Albus no aguanto y comenzó a reír- Scor, ¿quieres pasar estas navidades con mi familia?
- ¿En serio? –por un momento sus ojos brillaron pero luego volvieron a ser tristes.
- Ya mi papá hablo con McGonagall así que no tienes escusa –dijo Albus sonriente.
23 de Diciembre
Es una hermosa mañana, pensó Rose. Hace días que no veía a sus amigos Lyna y Scorpius, y ya los extrañaba con locura, pero ella debía ser sincera al que más extrañaba era a Scorpius. En todo ese tiempo desde la vez que lo abrazo junto al lago su amistad se había acrecentado. Rose iba camino a la madriguera con sus padres, lo bueno de esas navidades era pasarlas con su primo Albus. Al llegar corrió a abrazar a sus abuelos, los quería mucho y los aprovecharía al máximo en estos días festivos.
- Mi niña –le decía la abuela Molly abrazándola.
- Hola abuela, te extrañaba –le dijo casi al borde de lagrimas.
- Hey, ¿a mí no me extrañaste? –le reclamó en juego su abuelo.
- Abuelo, a ti también te extrañe –se abrazaron para luego caminar hacia la cocina.
- Rose, tu primo Albus está arriba ve a buscarlo para que desayunen –Rose asintió y una sonrisa picara se formo en sus labios.
Fue hasta el segundo piso y entró sigilosamente a la habitación donde solía dormir su primo, reconoció el hechizo que su abuelo había realizado en las ventanas para que no entrara la luz del sol mientras estaban en la madriguera. Subió a la cama de su primo acostándose encima de él para gritarle que se despertara, pero para su sorpresa dos brazos la tomaron desprevenida y taparon su boca.
Abrió los ojos como platos y sintió su corazón latir descontroladamente cuando vio en su atacante esos ojos grises que usualmente estaban llenos de tristeza pero en ese momento tenían un brillo especial. Rose sentía a Scorpius tibio, invitándola a quedarse allí, ambos se encontraban en una especie de trance del cual ninguno quería salir. Lentamente Scorpius la soltó de su agarre pero ninguno de los dos dejaba de mirarse –Scor, estas aquí- susurró Rose sorprendida, estaba segura que aunque la habitación se encontraba casi a oscuras se podía notar su sonrojo –Hola tú- susurró como respuesta Scorpius con una sonrisa tímida; minutos, tal vez segundos pasaron mientras ninguno abandonaba esa posición hasta que Rose para sorpresa de ambos lo abrazó.
- Te extrañe –susurró nuevamente y Scorpius la beso en la frente. Así duraron un rato más hasta que escucharon a Albus moverse en la cama contigua.
- Rose le guiño un ojo a Scorpius y este sonrió, ella haría lo que minutos antes estuvo a punto de hacer con él: - LEVANTATE PRIMITO YA ES DE MAÑANA –después de gritar carcajadas se hicieron presentes.
- Rose, detesto que hagas eso –soltó Albus aun adormilado.
- Yo también te quiero primito –le dio un sonoro beso en la mejilla- ambos arréglense y bajan a desayunar.
A salir de la habitación Rose tenía una sonrisa en su rostro, bajo a recoger sus cosas y subió hasta el tercer extremo de las escaleras esa habitación pertenecía a sus padres y allí dormía con sus primas, ¿Cómo era eso posible? gracias a los hechizos que poseía. Al entrar la vio su amiga estaba allí, ambas gritaron de alegría y se abrazaron. Después de ese grato reencuentro bajaron a desayunar, toda la familia estaba reunida. Albus y Scorpius se sentaron juntos, Lyna y Rose se sentaron al otro lado de la mesa para quedar al frente de los chicos.
Ninguno de los presentes se dio cuenta excepto Ginny que sonreía con picardía, su sobrina miraba al amigo de su hijo distinto y el a ella.
A la mañana siguiente todos se preparaban para cenar, Rose y Lyna se arreglaban minuciosamente. Rose portaba un vestido color turquesa corto que le hacía resaltar su color y Lyna tenía un vestido color lila hermoso. Horas más tarde estaban listas y bajaron hasta la sala de estar donde se encontraban sus primos y Scorpius charlando.
Cuando vio a Rose sintió que cada musculo de su cuerpo se tensaba pero ¿Por qué? ella se veía bellísima y el no entendía porque se ponía así cada vez que la veía. El resto de la noche pasó de maravilla, la mejor navidad que Scorpius haya tenido. La mañana del 25 estuvo cargada de emoción pero de algo que casi nadie noto fue la nueva forma de despertar a su amigo llena de cariño e inocencia.
Todos bajaron hasta el árbol de navidad, estaban emocionados y cohibidos a la vez. Comenzó la repartición de regalos y para sorpresa de Lyna y Scorpius ellos también tenían. Ambos abrieron sus regalos con emoción contenida y abrieron los ojos como platos al ver un suéter hecho por la Señora Weasley, agradecidos la abrazaron y se lo colocaron. Rose y Albus observaban emocionados la escena y cruzaron sus miradas sonriendo pícaramente, se acercaron al árbol y tomaron dos paquetes.
- Bueno estos regalos son para Scor y Lyna –los aludidos abrieron la boca de la impresión.
- Vayan por sus regalos tontos –les gritó James.
Al abrirlos se sorprendieron aun más al ver que su contenido era casi el mismo un pequeño álbum de fotografías y un libro para Scorpius, y para Lyna un álbum al igual que su amigo con un relicario. Esa mañana fue un total éxito. El resto del día lo dedicaron para salir a pasear. Esta sería una semana interesante para los chicos.
