Bueno aquí está el Segundo capítulo de until the day i die, como el titulo lo dice aquí empieza el principio del fin. Si les gusta y si quieren dejen un comentario son bien recibidos.

-mmmmmm- persona hablando

"mmmmmm" persona pensando

The beginning of the end

Abrió los ojos una vez más y pudo ver que ya no estaba en su mente, sino que ahora se encontraba nuevamente en el bosque donde se desmallo anteriormente. Cuando se levantó se dio cuenta que ya no era de noche, en cambio ahora ya se encontraba amaneciendo. Tenía que pensar que haría de ahora en adelante. Por su mente pasaron todos los sucesos de la noche anterior, su pérdida de memoria, eso era lo que más le intrigaba. Que pudo pasar para que su cuerpo le pidiera fervientemente salir lo más rápido posible de esa aldea. ¿Lo trataron de asesinar? ¿Asesino a alguien? ¿Fue exiliado? ¿Robo algo? Pero de algo estaba seguro, sea cual sea la razón no era nada bueno, o por lo menos no para él. Y solo deseaba que no estuviera siendo perseguido por nadie o sino estaría en grandes y serios problemas. Él era un niño, un niño débil y tonto que no sabía cómo pelear y menos como defenderse. No era rival para nadie, sus conocimientos sobre pelea eran nulos, lo único bueno a su parecer que tenía era su apariencia. No todos los días puedes ver a un niño blanco como la nieve con el pelo negro y un mechón blanco cayéndole hacia su frente, pero aun así lo más raro que su apariencia tenia era sus ojos, unos ojos con el iris color morado, un morado que transmitía soledad y tristeza. Pero aunque tuviera todo eso su pequeña estatura para un niño de su edad y su extrema complexión delgada hacían demeritar mucho todo lo demás. Ahora su otro gran problema el zorro de nueve colas que estaba dentro de él, le molestaba su actitud, a quien no lo aria. Después de todo que alguien te desee la muerte no es algo que a alguien le parecería un buen gesto. Aunque eso le molestaba no le importaba en lo más mínimo, el zorro tendría sus razones para desearle la muerte y a él no le importaba cuales eran esas razones. Pero lo que en verdad le molestaba era que el zorro tampoco recordaba nada desde antes de que lo sellaran dentro de él. Toda esa situación era muy extraña, estaba seguro de que había un trasfondo sobre esa situación, pero por ahora no se molestaría en imaginar y pensar mil y un cosas sobre esa situación. Le estaba dando hambre, tenía que encontrar una aldea para poder robar algo de comer. Robar que maldita palabra, no le gustaba para nada eso ya que solo los desdichados recurrían a ese tipo de acciones para encontrar algo que comer. Aunque no lo quisiera admitir el también era un desdichado sin memoria así que por ahora estaba obligado a robar para sobrevivir. Solo esperaba que no tenga que hacer eso durante mucho tiempo.

Pasaron varias horas más y ahora su hambre ya era extrema. Su estómago clamaba tan siquiera por la más simple comida que pudiera encontrar. Después de caminar por un rato más se topó con un camino de tierra que llevaba a una aldea que se podía ver más adelante. La aldea se veía algo simple, pero no estaba muy seguro ya que aún estaba lejos y su visión de ella no era del todo perfecta. Mientras más se iba acercando podía distinguir un poco mejor la aldea. Un arco al principio de esta simulaba ser la entrada mientras dos hombres armados con lanzas lo custodiaban. Cuando paso cerca de ellos se fijó detalladamente en su aspecto, ambos hombres como de un metro setenta, a su parecer ambos ya rebasaban los 35. Su uniforme consistía de unos pantalones holgados verdes sostenidos por lo que parecía un cinturón de piel, su torso se encontraba cubierto por una playera de manga larga también de color verde y arriba de esta un chaleco de piel de color café. Se fijó en sus lanzas y noto que ambas ya estaban viejas, la madera ya dañada y en la punta de estas unos pedazos triangulares de metal que no parecían tener mucho filo eran las puntas de las lanzas. Paso al lado de ellos y ellos no le dijeron nada así que el continuo su camino, unos metros después del arco las casas comenzaban a aparecer. Todas ellas se veían muy simples y pequeñas, pero quien era el para criticar. Él no tenía nada, ni siquiera un yen en el bolsillo. Después de las casas y un poco más alejado se encontraba un mercado, el mercado parecía muy pobre debido a que sus productos no eran de buena calidad, mas sin embargo tampoco se veía echados a perder. Pero a pesar de que el pueblo parecía ser muy pobre la gente se veía feliz, las amas de casa se encontraban platicando felices entre ellas mientras con una sonrisa en el rostro compraban lo que les faltaba para la comida de cada día. Los tenderos por otra parte se enconaban atendiendo al cliente con mucha amabilidad. La gente parecía feliz con lo que tenía. Y eso lo hizo preguntarse si entre más humilde y menos cosas tenga la gente más feliz era, a su joven criterio falto de experiencia le parecía que no, bue que si pero no. Que si porque él podía ver lo felices que las personas estaban aun con lo que no podían darse el lujo de tener, y no porque él pensaba que si ellos tuvieran el dinero que les faltara ya no tendrían que vivir en casas tan pequeñas y con tantas limitaciones. Fue despertado de sus pensamientos cuando alguien choco con él, iba a protestar pero se dio cuenta de que era un shinobi de la hoja, cuando lo vio sintió que lo iba a matar ahí mismo. Pero para su sorpresa el ninja ni lo noto y siguió su camino, naruto siguió con la vista al ninja y pudo ver que se acercó a un puesto de manzanas y que empezó a discutir con el tendero, no podía escuchar debido a que se encontraba algo alejado del lugar así que no sabía de qué discutían, pero por la cara del ninja parecía ser que era algo grave ya que tenía el señor fundido demostrando enojo. Lo siguiente que vio lo dejo helado, el shinobi le dio un golpe justo a la mitad del rostro al tendero y este cayó al suelo, entonces el ninja agarro gran parte de las manzanas y las sello en un pergamino para luego guardarlo e irse de ahí como si nada hubiera pasado.

Naruto se acercó a ayudar al tendero a levantarse. "¿todos los ninjas serán así?" fue lo que pensó el pelinegro para luego fijarse bien en el tendero y ver que estaba bien, cosa que era así. Al parecer el ninja no lo golpeo fuerte como para hacerlo sangrar, pero aun así se veía algo roja la cara del hombre debido al golpe. Aunque ya sabía que estaba bien, naruto decidió preguntarle por cortesía.

-¿señor está bien?- su tono de voz sonaba con algo de sorpresa. El noto que el tendero estaba impresionado con algo, eh intuyo que era por sus ojos de color nada normal. El tendero recupero la postura y se apresuró a contestar.

-¿ah? Sí, no te preocupes, esto pasa muy a menudo. Todos los ninjas que vienen siempre son así, ya estamos acostumbrados- la respuesta del tendero le resolvió su duda, todos los ninjas eran así, eso no le parecía. No le parecía que solo por ser más fuertes ellos pudieran hacer lo que quisieran y no le tuvieran miedo a nada. "eso es, la fuerza lo es todo, si quiero recuperar mi memoria necesito hacerme fuerte para volver a konoha y averiguar que paso, y poder defenderme de todo lo que me espere si voy a la aldea" pero la realidad le cayó como un balde de agua fría "necesito un sensei para que me enseñe porque yo solo no creo poder, pero quien querrá enseñarme a mí un niño débil y chaparro, solo un loco estaría dispuesto a hacerlo" cuando se dio cuenta el tendero ya no estaba frente suyo, sino ahora estaba de nuevo en su puesto sonriéndole desde lejos, cuando comenzó a caminar golpeo algo con el pie, se fijó y noto que era una bolsa con manzanas, volteo a ver al hombre y vio que estaba atendiendo a unas personas así que solo agarro la bolsa y se fue "gracias". Después de todo eso naruto salió del pueblo para dirigirse al bosque nuevamente y seguir con su camino, huyendo y buscando a alguien que se apiadara tanto del como para volverse su sensei.

Siguió caminando hasta que empezó a oscurecer, entonces decidió buscar un lugar en donde poder pasar la noche y que los animales no se lo comieran a mitad de la noche. Cuando escucho el sonido de una explosión y pudo ver una gran llamarada que sobresalía de las copas de los árboles, su curiosidad pudo con él y decidió ir a echar un vistazo. Cuando llego se encontró con un hombre recostado en un árbol con los ojos cerrados y con varias heridas en todo el cuerpo. Lo vio bien y se dio cuenta de que era un ninja pero no podía decir de qué aldea era ya que no veían ninguna bandana ninja. "es una oportunidad perfecta, si lo salvo puede que lo convenza de ser mi sensei y de que me enseñe como defenderme" con esa idea en mente decidió cargarlo hasta una cueva que había visto un poco más atrás, después de un rato y mucho esfuerzo logro llegar a la cueva donde lo puso en un costado de ella y empezó a limpiarle las heridas con un pedazo de tela del uniforme del ninja. Cuando termino de hacer eso algunas heridas ya habían dejado de sangrar pero había otras que aun necesitarían ser vendadas así que busco dentro de las cosas del ninja y efectivamente encontró algunas vendas, no sabía cómo ponerlas así que hizo lo mejor que pudo. Ahora ya solo tenía que esperar a que el ninja despertara para preguntarle si lo podía entrenar. Unas horas después el ninja comenzó a moverse cosa que emociono a naruto pero el mismo tiempo le aterro, que tal si el ninja decía que no y decidía matarlo. Se deceso de sus dudas y trato de acercarse al ninja, pero antes de que se pudiera mover el ninja se dio vuelta y lo empujo contra el otro lado de la cueva y le puso un kunai en el cuello "genial ahora me va a matar" pero la voz del ninja interrumpió sus pensamientos.

-¿Quién eres?- su voz era fría y sin emociones cosa que le sorprendió de sobre manera a naruto ya que no pensaba que alguien pudiera ser tan frio. Aun sintiendo el filo del kunai en su cuello contesto- naruto- apenas fue un susurro pero el ninja alcanzo a escucharlo. Para el ninja fue una sorpresa escuchar ese nombre, pero oculto esa sorpresa y siguió interrogando al pelinegro.

-¿en dónde estamos?- logro con éxito ocultar su sorpresa, bueno no era muy difícil para él. Después de todo el solía ser un ambu y era parte de su trabajo ocultar sus emociones.

-por la frontera del país del fuego – lo sabía, sabía que estaba a punto de salir del país del fuego cuando fue emboscado por esos ninjas.

-tú me curaste- por respuesta recibió una asentimiento de cabeza de parte de naruto. – ya veo…gracias…..te debo una- decía antes de soltarlo y comenzar a salir de la cueva dispuesto a marcharse.

-o…oye espera… si me debes una entonces págamela entrenándome, puedo ver que eres un ninja, así que por favor hazlo y estaremos a mano- decía naruto esperando que el extraño decidiera aceptar.

-¿y por qué quieres que te entrene?- decía curioso por saber la respuesta que naruto le daría.

- porque quiero dejar de ser alguien débil y así poder protegerme de todo lo que mi futuro me depare y para que pueda derrotar a todos los que me quieren matar- su voz se escuchaba emocionada. Al extraño esa respuesta le agrada, le gusto que fuera directo que se quisiera hacer fuerte para matar y que no fuera para proteger porque si proteges y no matas eres débil, pero si matas protegiéndote entonces todo tu cuerpo deseara ser lo suficientemente fuerte para ganarle a adversarios más fuertes que tú y así evitar un día más a la bella y trágica muerte.

-está bien, lo hare solo porque mi orgullo no me permitiría dejar una deuda sin saldar, pero tengo condiciones naruto y si no las cumples no te entrenare, ahora vamos a dormir que mis heridas aún no se curan- después de eso se recostó en la cueva y cerró los ojos

-como ordene cense…mmmm y ¿cómo se llama?- se sentía como un idiota por no preguntar su nombre antes.

-….itachi- fue lo que respondió el ninja ahora llamado itachi antes de volver a cerrar los ojos y dejar de prestarle atención a naruto

"con que naruto-kun eh. Vaya quien lo diría, jamás pensé encontrarme contigo. O por lo menos no tan pronto, si hubiera sido después te hubiera tenido que matar así que bueno que te encontré ahora, veremos de que estas echo"