Hola, después de mucho tiempo puedo continuar subiendo el fic, me da mucho gusto volverte a ver loveta, espero me puedas seguir aquí, también debo darte una vuelta para ver tus siempre geniales fic, una disculpa Jay por dejarte esperando tanto tiempo por la continuación espero te guste
Capítulo II
El encuentro con el destructor
(Nota de autor: Quincy significa destructor)
Fue la noche más larga que haya vivido la pelinaranja, pero eso no era escusa para no asistir al instituto por lo que se dirigió al baño, pero cuando llego su abuelo salió del baño con su ya rutinaria euforia.
Buenos días princesita, abraza a tu apuesto viejo – grito isshin, estando tan concentrado en abrazar a su nieta, no se dio cuenta había un jabón bajo él, el cual piso, patinando directamente a las escaleras y cayendo por las mismas. Sin pensarlo dos veces la ojivioleta se metió al baño.
Ya en el desayuno Yuzu colocaba gasas sobre las heridas de su padre. Rukia miro fijamente a su hija. Cariño ¿te encuentras bien? te vez muy agotada – pregunto.
Si mamá, es solo que no pude dormir bien anoche - contesto Hisana.
¿Estás segura? – replico la pelinegra.
Deberías tranquilizarte Rukia-chan, mi princesita ya está en esa edad, seguramente no pudo dormir pensando en su galante príncipe azul – respondió Isshin con una sonrisa picara.
Claro que no – replico la pelinaraja que se había puesto roja como un tomate. Aunque su abuelo era agradable, rápidamente se volvía molesto estar con él.
Durante la primera parte de la escuela todo estuvo tranquilo ya en el almuerzo se encontró con Park Midori y Suzuki Fuuta, Midori era su mejor amiga desde los 5 años, sus padres, en ocasiones cuidaban de la pelinaranja cuando sus tías, abuelo y madre se encontraban fuera de la ciudad o trabajando hasta tarde, era una joven de cabellera corta y rubia, con unos hermosos ojos color miel, alta y de cuerpo bien proporcionado, sus padres eran originarios de estados unidos y ella había nacido en Japón. Fuuta era un peculiar caso de hombre tímido e inocente, de pelo negro corto y alborotado y ojos cafés. La ojivioleta lo había salvado de un grupo de brabucones el primer día de clases en el instituto. Hisa-chan te encuentras bien, has estado distraída toda la mañana, paso algo en tu casa, - pregunto la rubia.
Si estoy bien, estado pensando en varias cosas – respondió la aludida. Rápidamente tomo sus cosas y se retiro del lugar no quería preocupar a su amiga, además quien le creería que el día anterior había visto a un sujeto en kimono negro partir en dos a un monstruo. Justo cuando salía entraron las dos últimas personas que quería ver aquel día, Yamada Takeshi y Hayashi Ichiro. Takeshi e Ichiro son los brabucones de la escuela, ambos altos, Takeshi tenía cabellera castaña, ojos cafés, de musculatura por lo que aparte de la pelinaranja nadie más retaría su autoridad. Ichiro por su parte tenia cabellera negra de ojos color miel, el era delgado pero daba miedo junto a Takeshi. Valla, valla que tenemos aqui pero si es Kurosaki – dijo Takeshi – te importaría si tu novio y yo salimos un rato – dijo con malicia.
Haz lo que quieras no me importa – dijo la ojivioleta, mientras Fuuta se escondía detrás de Midori – pero deberías preguntarle al tuyo, no se vaya poner celoso.
Eres una… me vas a pagar esto - dijo Takeshi mientras levantaba su puño en dirección de la peli naranja.
Deberías tranquilizarte, no es correcto golpear a una dama – se escucho una voz antes de que el castaño golpeara a la joven.
Quien eres tú y porque me interrumpes cuando estoy en mitad de algo importante, eres un cadáver te voy a... Kōetsuji-sensei discúlpeme por favor – dijo el aterrado brabucón. Solo pídanle una disculpa a su compañera y retírense- dijo el sensei Disculpa nuestra actitud Kurosaki – decían ambos brabucones, para luego retirarse. El enclenque corrió a los pies del sensei mientras gritaba y lloraba – gracias sensei, muchas gracias. No fue nada pero deben volver a clase – ya ha terminado el descanso. Mientras caminaban hacia su salón la ojivioleta fue sacada de sus pensamientos por la rubia – oye porque no tenemos hoy una noche de chicas en mi casa, después de todo no habrá nadie en tu casa hoy. No, tengo algunos asuntos pendientes por resolver – dijo la peli naranja para quitarse de encima a su amiga.Después de clases al caminar de regreso a casa Hisana se volvió a topar con dos sujetos de blanco, el primero era realmente extraño, vestía un kimono blanco, en el rostro tenia adherido lo que parecía un trozo de mascara, y una katana en su mano derecha, lo que más le sorprendió fue el enorme hueco en su pecho, el segundo hombre por su parte, vestia un traje que era similar a la vestimenta de los hombres de alto nivel económico del siglo XV en Europa algo así como sherlock holmes, con varios objetos de metal sujetos a su cinturón atrás de él, en su mano derecha sujetaba una extraña figura de luz azulada, con la forma de copo de nieve. La pelinaranja se oculto detrás de un árbol para ver que sucedía. El primer hombre reía siniestramente mientras decía – pequeño Quincy no tienes oportunidad de vencerme a mí un arrancar. El segundo sujeto levanto su mano izquierda para ajustarse los lentes mientras sonreía, para luego introducirla en la figura de luz y retraerla como si fuera un arco, de un momento a otro salió disparado un haz de luz del extraño arco que impacto en la mano derecha del sujeto del kimono, arrojando la katana al aire. Repentinamente desapareció el enmascarado, y reapareció detrás de la ojivioleta, sujetándola fuertemente mientras reía dijo – ríndete Quincy o morirá la humana. El Quincy también desapareció, un segundo después pudo sentir como el extraño ser que la sujetaba recibía varios golpes, y en cuanto su captor dejo de hacer presión la chica se libero cayendo el hombre al suelo.
Kurosaki ¿te encuentras bien? – pregunto el Quincy, que se encontraba detrás de ella, pero sin el extraño arco de luz.
Si, gracias por salvarme, pero ¿quién eres tú? ¿Cómo sabes quién soy? – dijo la aludida
Valla no me recuerdas, eres igual de torpe que tu padre – respondió el Quincy. La joven enfurecida por la mención de su padre, giro para ver al hombre pero enseguida lo reconoció.
Eres Ishida Uryuu un amigo de mi madre – afirmo la peli naranja – ¿Qué haces aquí? ¿Quién era ese sujeto? ¿Qué era esa extraña arma que portabas?
Responderé tus preguntas cuando lleguemos a tu casa, te parece – dijo el cuatro ojos mientras ayudaba a incorporarse a la joven.
Se abrió la puerta, de la casa Kurosaki, entraron la joven y el peli azul, pero repentinamente la primera comenzó a sentir su cuerpo cansado y rápidamente todo se volvió negro.
Hisana repentinamente despertó en su cama – que fue lo que sucedió solo recuerdo volver a casa con el señor Ishida y luego nada- dijo ella.
Te encuentras bien cariño –dijo Rukia que había estado sentada al lado de su hija desde que se desmayo – no te preocupes ya me conto todo Ishida sobre tu percance con el ladrón.
¿Cuál ladrón mamá? – pregunto la pelinaranja todavía algo aturdida
El que te intento asaltar, pero gracias a dios llego Ishida y te salvo, el te acompaño hasta aquí para estar seguro de que llegaras a salvo, pero en el camino te desmayaste debido a la impresión – respondió la pelinegra, feliz de que su pequeña hubiera despertado – ahora ¿quieres que te traiga algo de comer en la cama?
No mamá, puedo bajar – contesto frustrada la joven, por el cuento que le había dicho el cuatro ojos a su madre.
Para suerte de la pelinaranja el resto del día estaría sola, su abuelo salió de la ciudad a surtir medicamentos, la tía Yuzu había salido a visitar una amiga enferma, la tía Karin había salido de vacaciones a México con su prometido y no volvería hasta el domingo por la tarde, y en cuanto a su madre tomaría el turno nocturno en el hospital de Karakura.
Llego la noche, pero la ojivioleta seguía pensando en ese ser llamado arrancar y el señor Ishida, y como este último le había hecho algo para dormirla. Sus pensamientos la dejaron profundamente dormida.
A mitad de la noche se levanto exaltada la joven, apenas podía respirar y sentía como si el ambiente la quisiera aplastar. Cuando escucho repentinamente un extraño gemido. Como pudo se levanto de la cama, para salir a la calle. En la calle intento averiguar de dónde provenía aquel lamento. Cuando de la nada surgió otro monstruo con mascara frente a la pelinaranja. Apenas y podía caminar sentía fuerte presión en todo su cuerpo apenas podía respirar. El monstruo avanzaba hacia ella.
Hisa-nee corre – se escucho un grito, la aludida giro rápidamente para ver el viejo peluche de su padre corriendo en dirección a la creatura repitiendo – corre hisa-nee. La joven solo pudo ver como la creatura partía en dos a Kon. Solo estaba ella frente a la bestia, acababa de perder la única oportunidad de escapar que tenia.
Continuara…
