Summary: ¿Que pasa cuando las cosas no van bien, y la confianza se pierde? ¿Y descubres que toda tu vida esta basada en mentiras? El miedo te ciega... Y escapas... Lejos. Muy lejos. Donde ellos no te encuentren. Y conoces a personas que cambian tu vida. La luz esta en donde menos la busques... Pero las cosas no mejoran ante sus ojos y la venganza las impulsa. Sin darse cuenta de que su felicidad de extinguia poco a poco. Y estan perdiendo algo mas fuerte...
el amor.
Disclaimer: ¡No soy J.K Rowling! Por lo tanto, nada de esto me pertenece, exceptuando uno que otro personaje que es inventado POR MI
Aclaracion: Si te gustan: Ginny, Ron y Harry, es mejor que ni leas esta historia. ¡O me odiaran de por vida!
Agradecimiento: ¡Gracias por comentar: Mere Mitsuky taiyoukay! Capitulo 1: Nueva vida...
¡Sabia que me había enamorado!
Oh dios, cuanto me dolía reconocerlo, Ronald Weasley, idiota desgraciado mal nacida.
¡Siempre estuve equivocada y di mi vida entera por ellos!
Pero hoy entendí, que a mí siempre me hicieron inmensamente triste, me alejaban mientras ellos tenían algo que hacer.
Pero hoy no pude más, si, los dejaría atrás y cerraría mi pasado, hasta que lo superara.
¡¿Por que fui tan idiota?
¡¿Quien más me engaño?
¡¿Que hay Luna, Neville y los gemelos?
¡¿Ellos también me usaron?
¡¿Quien mas lo sabia?
Mientras lloraba amargamente con la cabeza apoyada en el vidrio de la ventana del avión, una señora tomo asiento a mi lado con cara de infinita dulzura.
¿Puedo ayudarla en algo, señorita? –Susurro y yo seque mis lagrimas negando- No deberías sufrir, eres muy joven...
Y muy tonta –dije con la mandíbula apretada, ella negó rápidamente.
No lo creo –y sonrió con amabilidad. Ella suspiro- Pareces perdida ¿estas segura de ir a un lugar correcto? Digo, Seattle no parece ser un buen lugar para una señorita.
¿Seattle? –susurre y luego puse los ojos en blanco asintiendo- En realidad siquiera sabia donde voy, no iré a ni un lugar en concreto, viajare seguido de un pueblo a otro...
No parece un viaje de estudio –comento ella mirándome sorprendida yo negué.
No, es como unas vacaciones... malas vacaciones –dije encogiéndome de hombros.- ¿y usted señora donde va?
Voy a visitar a una antigua amiga de mi familia, en Forks, es un pueblo realmente tranquilo... Tengo una pequeña casa y ella se encarga de cuidarla mientras yo cuido de mis negocios aquí en Londres –dijo ella amablemente. Forks, si, sonaba un buen lugar para partir- Me estarán esperando en Port Land, si quieres vamos juntas.
¿Habla en cerio? –dije asombrada, no había gente que fuera tan amable, menos con alguien que conocías en un vuelo y no sabias que le pasaba.-
Claro, señorita... Por cierto aun no me dice su nombre –dijo ella sonriendo.
Soy Jane... Jane Rumsfeld –dije clavando mis ojos en los suyos ella muy lentamente asintió con comprensión, después de todo no mentí mi nombre completo era Hermione Jane Granger Rumsfeld, solo omití parte de este.- ¿y usted, señora? ¿Cual es su nombre?
Soy Mathilda Taner –dijo ella y ladeo su cabeza- Dime, Jane, ¿Por que, sino es una gira de estudios ni un viaje agradable, viajarías a unos pueblos tan aburridos?
Por que... Porque hay cosas que debo resolver –dije tras un suspiro, esa señora por alguna razón me tranquilizaba- por que debo olvidar mi pasado y las malas cosas que sucedieron ahí...
Claro –dijo ella y reino el silencio por un breve instante antes de que ella comenzara a contarme una historia que me hizo reír.
El resto del viaje fue ameno y Mathilda me dijo que podía quedarme en su casa por un tiempo y yo le conteste que podía ser, no quería encariñarme con alguien y que después sucediera lo mismo que antes, no, no otra vez. Aleje los pensamientos de esos traidores embusteros y me preocupe cuando la señora Taner me contó sobre su negocio, era dueña de una cafetería grande y bastante conocida y también de una cadena de bares y hoteles de lujo. Eso si que fue una sorpresa, por que a pesar de ser ultra millonaria era muy humilde.
Cuando llegamos a Seattle, nos esperaba un lujoso auto negro descapotable, Mathilda me ayudo con las maletas y después me guió al asiento delantero.
¡Oh mírate estas hecho todo un hombre! –exclamo Mathilde haciendo que el chico que estaba muy entretenido jugando con su celular levantara la mirada y la posara en la señora con una enorme sonrisa, ni siquiera lo mire estaba mas preocupada de mi autocompasión pero note que no me sacaba la mirada de encima, lo que menos quería ahora era saber de hombres.
¡Jane querida súbete al auto! –Exclamo Mathilda sin dejar de sonreír- Alex te presento a Jane Rumsfeld; Jane, querida, el es Alex, mi hijo.
Hola –dije intentando ser amable, el solo cabeceo nervioso.
Bueno, chicos, no pretendo hacerme vieja esperando llegar a Forks, además es un viaje largo en auto. Arriba, arriba –dijo haciéndome sonreír amargamente.
El viaje hasta Forks fue en silencio, Mathilda se quedo dormida apenas se subió y Alex al parecer no tenia intención de conversar, eso me alivio, además la fuerte lluvia que caía me ayudaba a relajarme. Me asombre con los cambios de paisajes era realmente lindo todo, en especial la soledad. Que frase tan depresiva. Me sobresalte cuando vi un cartel que anunciaba que Forks ya estaba cerca ¿tanto tiempo había pasado? Mathilda dijo que demoraríamos alrededor de una hora y media, quizás mas, en solo llegar. Mire disimuladamente el asiento trasero y casi me reí al ver a la señora Taner recostada en el asiento abrasada a un cojín, parecía una niña pequeña.
Mamá siempre ha sido asi... –dijo el chico en un susurro, yo casi me caí de mi asiento, ya ni recordaba que él estaba ahí. Sin mirarlo asentí- ¿la conoces hace mucho? Le caes bien...
Solo la conocí en el vuelo –dije y mi voz sonaba rasposa e incomoda. ¿Asi me sentiría con todos los chicos? ¿Con ganas de matarlos? ¿Ahora era psicópata depresiva? Genial...- Me quedare algunos días en el pueblo y después partiré a otro...
Woow –susurro y después continúo en silencio por breves segundos- que mal, podría acostumbrarme a no estar solo, este pueblo es muy aburrido y no hay nada que hacer...
Conmigo o sin mi continuara siendo aburrido, créeme –dije mirando por el vidrio.
Eres entretenida, solo estas triste, se nota en tus ojos –dijo dando por terminada la conversación.
Se lo agradecí mentalmente, media hora después llegamos a Forks y si, tenía razón, era el pueblo más tranquilo que había visto en mi vida. Mathilda despertó y nos apresuro adentro para no mojarnos, de lo que no me di cuenta era de que alguien me miraba con la boca muy abierta desde el otro lado de la acera.
Aquella noche tuve pesadillas con Ronald Weasley... Un mal sueño
Jure desde ese día que nunca volvería a enamorarme y que me vengaría...
Pero, como tantas veces había escuchado: nunca digas nunca.
Supe que el camino de ahora en adelante seria difícil y que... No seria capaz de seguir adelante.
