Me voy unos días a ver Doctor Who y qué me encuentro?, reviews, follows y favoritos, en serio ustedes son un amor con patas cubierto de chocolate con chispas de colores :/B


Tuvo que correr para llegar a tiempo, Harry no tuvo ni la amabilidad de avisarle que se retrasaría, pero en fin, después de medio despertarse, medio desayunar y medio arreglarse, salió corriendo de la casa, con el suéter desabrochado y el cabello hecho un desastre.

Llegó cinco minutos antes de que sonara el primer timbre, en el salón ya estaban todos sus compañeros, Sherlock estaba al fondo, ahora no vestía tan formal, le dirigió una mirada interrogante que John correspondió con una sonrisa, fue a sentarse junto a él.

- Mochila- dijo Sherlock, mostrándole a John una mochila negra que se veía a leguas costaba más que toda la ropa que llevaba John puesta.

- Bien- respondió Watson, dejándose caer en el asiento – por poco no llego-

- No hay que ser muy astuto para deducir eso- dijo Sherlock, sonriendo – vienes agitado, tu suéter está al revés y tienes restos de pasta de dientes en la comisura del labio-

John se sonrojó, se limpió la boca con brusquedad y se quitó el suéter, acomodándose nerviosamente el cabello, escuchó una risa suave y levantó la vista, Mary le estaba sonriendo, sentada al frente del salón, se veía bellísima con esa blusa blanca que dejaba ver sus hombros cubiertos de pecas, John le sonrió como idiota, escuchando un bufido de Sherlock.

- ¿Qué?- preguntó Watson.

- A ella no le gustas tanto- sentenció Sherlock, con cara de aburrimiento – le gusta que todos la miren, necesita atención, se le nota a leguas que es activa sexualmente, y muy activa si me permites decir-

- Oh, cállate- gruñó John – no debes decir eso de una mujer-

- Sólo te digo la verdad, perderías el tiempo con ella-

John no pudo replicar pues el profesor había llegado, la clase empezó y el maestro les puso trabajo, John se puso a ello.

- John-

- ¿Qué pasa, Sherlock?-

- No me dijiste que trajera plumas…ni cuadernos-

- Pensé que no era necesario- John tomó uno de sus cuadernos nuevos y se lo dio junto con una pluma – te lo presto, pero por favor deja de hacer esos comentarios-

- Deducciones- dijo Holmes, tomando las cosas – y no puedo hacerlo, mi cerebro trabaja así-

- Bueno, al menos guárdatelos-

- ¿Algún problema, muchachos?- genial, el maestro riñéndoles.

- Nada, profesor- respondió John, sonriendo.

- Guarden silencio entonces-

Los dos muchachos insistieron y comenzaron con los ejercicios, la clase fue de nuevo interrumpida pero esta vez Sherlock y John no tuvieron nada de qué ver, una muchacha entró al salón, intercambió algunas palabras con el profesor y éste llamó la atención de la clase.

- Muchachos, parece que tendremos otra nueva compañera, ella es Irene Adler, se integrará a nosotros a partir de hoy-

Irene Adler era, oficialmente, la muchacha más guapa de todo el colegio, John tenía que admitir que era mucho más bonita que Mary, quien por cierto le lanzaba miradas más que envenenadas a la recién llegada, Irene sonrió con sus perfectos labios rosas, su mirada azul buscó al final del salón, John se dio cuenta enseguida de que buscaba a Sherlock Holmes.

- Dios, no es cierto…- murmuró Sherlock, acariciándose el puente de la nariz – esta mujer loca…-

La muchacha sonrió al ver a Sherlock y casi corrió a sentarse junto a él, John seguía sin creérselo, Irene miró a John con un deje de desprecio en los ojos.

- Sherlock, de nuevo juntos- dijo Irene, con voz juguetona.

- No, claramente has descubierto la escuela donde mis padres me inscribieron, lo cual no debió ser muy difícil, y has convencido a tu querida madre de inscribirte conmigo, probablemente le hayas hecho algunas escenitas a tu padre y con eso conseguiste entrar aquí-

- Estamos juntos otra vez y eso lo que importa, ¿o no?- insistió Irene.

- Siento que me estoy perdiendo de algo…otra vez- comentó John, suspirando.

- ¿Tu amigo?- preguntó la muchacha, sonriendo – eso es raro, considerando que…-

- Irene- interrumpió Sherlock – apreciaría mucho que me dejaras trabajar en silencio, hablaremos más tarde si quieres-

Nadie dijo nada más, John trató de ignorar lo que pasaba a su alrededor pero era casi imposible, la tal Irene mirando a Sherlock como si fuera el último twinkie de la ciudad, Mary lanzando miradas asesinas a la recién llegada, las mujeres y sus cosas raras, por fin sonó el timbre que indicaba el cambio de clase, el profesor les encargó terminar los ejercicios para la siguiente clase, John salió del salón, siendo seguido de Sherlock.

- ¡Espera!- Irene corrió detrás de Holmes – estamos…-

- En las mismas clases, qué predecible-

- ¿Me puedes decir de qué va todo esto?-

- Es fácil, John, aquí la señorita Irene Adler alega estar enamorada de mí, cuando en realidad sólo está encaprichada pues, siendo una niña mimada y rica, siempre obtiene lo que desea, me ha hecho la vida imposible desde que tenemos doce, persiguiéndome a donde vaya y apareciendo donde no la llaman-

La muchacha hizo un puchero de molestia.

- No es un capricho- gruñó, arrugando la nariz – a veces eres tan idiota-

Y se alejó caminando, bueno, más bien pateando el suelo.

- Es muy guapa- comentó John.

- Igual que la rubia del salón, y eso no significa que sea buena- John estuvo a punto de replicar pero Sherlock no lo dejó - ¿qué clase sigue?-

- Química-

Se dirigieron juntos al laboratorio, el maestro ya estaba esperando cuando entraron.

- Chicos, tienen que juntarse en equipos de tres personas, creo que por allá hay una mesa-

Siguiendo las indicaciones del profesor buscaron una mesa libre, al fondo había una, justo con dos asientos para ellos, la muchacha que ocupaba el tercer asiento sonrió al ver a John.

- Molly- saludó Watson, ocupando un sitio, indicó a Sherlock que lo imitara – no te había visto, ¿cómo estás?-

- Muy bien, ¿y tú?, ¿qué tal las vacaciones?- respondió Molly, sonriendo.

Sherlock examinó a la muchacha, su vestimenta era realmente peculiar, usaba una falda azul marino amplia y hasta la rodilla, una blusa blanca con rayas verticales azules y medias color vino, el cabello recogido en una coleta y maquillaje sencillo.

- Hum, ¿quién es tu amigo?- preguntó la chica, sonrojándose.

- Sherlock Holmes- respondió el aludido, tendiéndole la mano a Molly.

- Ah, Molly Hooper- contestó Molly, estrechando la mano que le ofrecían.

- ¿Qué tal tus vacaciones?- dijo John.

- Oh, ahm, pues…me quedé aquí en Londres, papá consiguió que me dieran un permiso para entrar a la morgue y lo ayudé un poco en su trabajo, fue muy interesante-

- Sí, tienes una pinta muy lúgubre- soltó Sherlock, provocando un terrible sonrojo en Molly – es obvio que tratas de expresarte por medio de tu vestimenta, debes ser una chica muy dulce y amable en el fondo pero eres demasiado tímida para explayarlo, estás palidísima, lo cual me confirma que casi no sales de casa, no debes tener muchos amigos, ¿verdad?-

- Pues…yo…la verdad…-

- Sherlock, eso fue muy grosero- intervino John – discúlpate con Molly-

- No, no, está bien- dijo la chica, agitando las manos nerviosamente – en realidad sí soy un poquito tímida pero…ehm, bueno…-

- No tienes que darle la razón, Molly- John suspiró.

El profesor comenzó con unas cuantas explicaciones y todos tomaron notas, el maestro explicó cómo pensaba calificar y dio más detalles sobre la clase, los dejó salir temprano, Sherlock fue detrás se John, esta vez fue Molly quien los siguió.

- ¿Con qué profesor llevan biología?- preguntó la muchacha.

- Ah, el profesor Evans- respondió Watson, comprobando su horario – si, el profesor Evans-

- Entonces estaremos juntos- Molly sonrió – podríamos ser equipo en esa clase también-

- Por mí perfecto, ¿tú qué dices, Sherlock?-

- Bien- cedió Holmes.

- Pues ya está, somos equipo- Molly parecía contenta – bueno, nos vemos en el almuerzo, supongo-

Las clases hasta el almuerzo transcurrieron normales, Sherlock no habló más, se limitó a tomar apuntes y a preguntarle una que otra cosa a John, pronto fue hora de la comida, Watson casi salta de alegría cuando Mary los alcanzó para comer con ellos, después se les unió Molly, no tardaron en encontrar mesa, la misma que Greg y Mycroft ocupaban.

- ¿No vas a comer?- preguntó Molly, dirigiéndose a Sherlock.

- No- respondió el muchacho, apartó la bandeja, ofreciendo su rebanada de pastel a su hermano quien le agradeció con un asentimiento – no, el proceso digestivo obstruye mi capacidad de deducción, me hace lento-

- Claro, disculpa- la Hooper se sonrojó, asintiendo levemente – Uhm, tengo un jugo de manzana, ¿lo quieres?-

- No sea usted tan amable con él, señorita- interrumpió el Holmes mayor, haciendo una mueca – no se lo merece, y tampoco es que le importe mucho-

- Mycroft, no puedes ser tan pesado- intervino Greg, frunciendo el ceño – dices eso de tu hermanito que te acaba de regalar su postre el cual ya te devoraste, no seas cruel-

- No, tiene razón- dijo Sherlock, rodando los ojos – no te molestes, Molly-

- Qué curiosos son ustedes los millonarios- comentó Mary, riéndose, tomando a John del brazo – son tan…excéntricos, ¿no crees, Johnny?-

- Claro- respondió John, sintiendo sonrojarse cuando los pechos de Mary rozaron su brazo.

- ¿Millonarios?- Greg abrió los ojos como platos - ¿cómo que millonarios?-

- ¿No le has dicho, Mycroft?-

- No lo consideré necesario, querido hermano-

- ¿Alguien puede decirme que demonios pasa?- gruñó Lestrade.

- Yo puedo- de nuevo Irene Adler en escena, se había acercado tan sigilosamente que nadie la notó – estos dos…guapos caballeros son hijos de William Holmes, del corporativo Holmes, o sea que son millonarios-

- Olvidas decir que tu padre es accionista de la empresa, querida Irene- señaló Mycroft, invitando a la muchacha a sentarse – te habías tardado en aparecer-

- Tuve algunos asuntos- dijo la chica, sentándose, lanzó una mirada inquisidora a Molly Hooper - ¿y esta quién es?-

- Me llamo Molly- dijo la muchacha, con las mejillas arreboladas de furia – y me gusta que me llamen por mi nombre, si no te molesta-

- Uh, ya va, no te molestes, linda- dijo Irene, sonriendo, acomodando su hermoso cabello negro – sólo preguntaba-

- John, podríamos pasar por un helado saliendo de clases, ¿qué te parece?- habló Mary, dedicando unos ojos de cachorrito a John.

- Ah, bueno, Mary, la verdad…- balbuceaba Watson, sin saber cómo excusarse.

- Iremos a su casa- intervino Lestrade – Sherlock, Mycroft y yo, iremos a casa de John a pasar la tarde, hicimos los planes desde ayer-

- Claro, claro, eso es, una tarde entre amigos- dijo Mycroft, rodando los ojos con fastidio.

- Nos podemos unir al plan, ¿verdad, chicas?- Mary dirigió una mirada de lo más amable a las otras dos muchachas.

- Bueno, la verdad no creo que…-

- Por supuesto que podemos- dijo Irene, interrumpiendo a Molly – será muy divertido, es un gran plan, ¿no creen?-

El pobre John no sabía ni dónde meterse, se limitó a asentir y sonreír.

- Sí, genial- dijo John.

- Bueno, Greg trajo auto, ¿verdad, cariño?- ah, la voz coqueta de Mary Morstan.

Greg le sonrió forzadamente – Estuve todas las vacaciones trabajando en ese auto con mi padre-

- Puedes llevarnos, ¿o no?- insistió Mary.

- Sí- cedió Lestrade - ¿Tú vienes, Molly?-

Greg también había sido tutor de Molly, la madre de la muchacha había muerto cuando ella era muy pequeña quedando al cuidado de su padre, un hombre bueno pero algo distante, como consecuencia Molly era una chica muy insegura, tímida hasta no poder más, ni siquiera se atrevía a hablar en clase, Greg y John le tenían mucho cariño, si bien Molly seguía siendo un poco tímida al menos ya se sabía defender.

- Si a John no le molesta- dijo la chica, encogiéndose de hombros.

- Molly, tú nunca molestas- agregó John - me gustaría que vinieras también-

Quedaron de reunirse en el estacionamiento al salir de clases, ni Mycroft ni Sherlock parecían muy entusiasmados con la idea, menos John, le agradaba llevar a sus amigos a casa, pero ese plan tan improvisado la verdad… tal vez debió aceptar la invitación de Mary y ya.

Se encontraron en el lugar acordado, los hermanos Holmes trataron de pasar del plan pero la insistencia de los demás no los dejó, Greg llevaría a las chicas en su Tsuru del 80 color dorado, "¡una joya, una joya!", como le llamaba el abuelo Greg, y seguiría a Mycroft en su elegante Sedán negro del año, John iría con los Holmes.

John se sintió un poco avergonzado, sin lugar a dudas su casa era bonita, dos pisos, cuatro habitaciones, dos baños completos, sala, comedor, cocina, patio trasero y un jardín hermoso debido a los cuidados de su madre, pero claro, no debía ser nada para alguien tan rico como los hermanos Holmes (y Irene Adler, pero eso a John le importaba muy poco), seguro que su casa cabía en la cochera de Sherlock Holmes, pero bueno, ya estaban ahí.

Mary lo tomaba del brazo otra vez, Irene miraba para todos lados, como calificándolo todo, Molly sonreía y guardaba silencio, ah, las mujeres…

- Pues pasen, podríamos pedir una pizza o…-

- ¡John!-

Harry bajó corriendo las escaleras, con sus shorts favoritos de andar por casa, los de la Union Jack, sus gastados converse negros, una playera interior blanca (de John) y, cómo no, sin brassiere.

- ¿Harry?, ¿qué…?-

- ¡Greg!-

La hermana de John adoraba a Gregory Lestrade, sí, lo A-DO-RA-BA, a veces John pensaba que le simpatizaba más que él, Harriet se lanzó en un abrazo a Greg, colgándosele del cuello, sus piernas rodeando la cintura del muchacho.

- Gregory Lestrade, hombre sexy, ¡hazme tuya!- y, como era costumbre, Harry le plató un beso en plena boca a Greg.

- Estás loca- dijo Greg, riéndose.

- Te trajiste a toda la guardería- comentó Harry, mirando a los muchachos – Oh, querido abuelo, prefiero estar a solas contigo, si sabes lo que quiero decir-

- Vivo aquí, Harriet, son mis amigos- gruñó John - ¿te molestaría subir a ponerte un sujetador?, es una vista un poco grotesca, y esa playera es mía, de hecho-

- Puff, cállate, Bilbo- Harry volvió a besar a Greg – eres un pequeño y amargado hobbit gruñón, espero que al menos vengan con ganas de divertirse porque me aburro a muerte-

John no pudo convencer a Harriet de ponerse un brassiere, bueno, no siempre se ganaba con esa mujer, con que se comportara medianamente bien con los invitados no había problema, pidieron pizzas, las cuales Mycroft Holmes se encargó de pagar, Harry le hubiera plantado un beso de no ser por la cara de asco que puso Mycroft cuando la muchacha se le acercó.

- Bueno, yo me retiro- dijo el mayor de los Holmes, haciendo una mueca – tengo cosas más importantes qué hacer, pero tú puedes quedarte si quieres, Sherlock, llama cuando hayas terminado con esta…ehm, reunión-

Y Mycroft se fue, claro que sin salvarse de que Harry el pellizcara el trasero y le dijera "cosita guapa", sí, la hermana de John era algo pasada; estaban dando buena cuenta de las pizzas (todos menos Sherlock) cuando Harry vino con esa idea loca.

- Mis padres deben tener una botella nueva por aquí- insistía Harriet – sólo un poco de ron y vodka con jugo de durazno, pondremos música y ya está, ¿qué tan malo puede ser?-

Oh, fue malo, muy malo, porque el ron especiado es delicioso y el vodka con jugo no se siente, para cuando acordaron ya estaban ebrios, incluyendo a Sherlock Holmes, Harry había bajado algunos viejos discos de su padre y un par de discos bastante gastados de las Spice Girls, los Backstreet Boys y Britney Spears.

Greg y John cantaron a gritos Cum on feel the noize y Rock you like a hurricane, Greg hizo una interpretación magnífica de I was made for loving you, logrando los gritos de las chicas, sobre todo porque empezó a quitarse la ropa, quedando con el torso desnudo.

Las muchachas por su parte interpretaron Wannabe de las Spice y Everybody de los backstreets, bailando como si no hubiera un mañana, los chicos (y Harry) las observaban con la boca abierta, bueno, menos Sherlock porque estaba acostado en el suelo riéndose de quién sabe qué.

- ¿De qué tanto te ríes, Holmes?- le preguntó John, dando un trago a su bebida.

- De todo- respondió Sherlock, soltando otra carcajada – todo está frente a sus ojos y nadie ve… Sally Donovan se acuesta con el maestro de química, el profesor Anderson que, no sé si hayan notado, pero es un idiota total-

- ¿Cómo mierda puedes saber eso?- dijo Greg– son acusaciones muy serias-

- Dios, es tan obvio, su esposa no está en la ciudad, se tira a la tipa, se les nota, apestan a sexo-

Nadie se aguantó la risa; Harry se levantó para cambiar el disco, poniendo uno de los de la Spears, las muchachas siguieron con sus bailes y todos se sirvieron más tragos, John supo que estaban más que mal cuando Greg se puso a bailar y cantar Baby one more time con Harry.

Irene y Harriet estaban bailando peligrosamente cerca, John tuvo la intención de levantarse del sillón donde estaba para advertir a Irene que no hiciera eso, inútil, su hermana estuvo besando a Irene Adler antes de que él pudiera siquiera mover un músculo, tampoco es como que pudiera, Mary se le había echado encima con intenciones poco santas.

No tenía intención de que esa inocente reunión, que se había convertido en la borrachera del año, todavía fuera a volverse en orgía, pero los labios de Mary era tan, tan suaves, vio de reojo como Lestrade sentaba a Irene en su regazo, compartiéndola con Harry y Molly, oh Dios, Molly, no podía ni creérselo.

- Oigan- alcanzó a decir John, apartándose de la boca de Mary – chicos, debemos calmarnos-

Sobra decir que no le hicieron caso, Greg ahora estaba en bóxer, observando fascinado, junto con Harry, a Irene meter las manos debajo de la falda de Molly; Sherlock seguía tirado en el suelo, descojonado de risa.

- En serio, basta- insistió John, quitándose a Mary de encima.

La muchacha hizo una mueca de disgusto, John le hubiera pedido disculpas o algo pero la situación no estaba para delicadezas, se levantó del sillón, tambaleándose, y fue hasta donde Irene tenía acorralada a Molly, las separó como pudo, ganándose un par de manoseos y besos por parte de Irene, miró a Greg, estaba recostado en el sillón, abrazando a Harry, dormidos como benditos, los dejó ahí, luego se acercó a Sherlock, parecía que estaba bien pero aún tenía la sonrisa en los labios, se sentó en el suelo junto a él sólo por si acaso.

Todos se quedaron dormidos, Mary se abrazaba las piernas al pecho, Irene y Molly abrazadas, ahh, John no quería ni explicarle a esas dos lo que habían hecho, Greg y Harry seguían en el sillón, John miró el reloj, eran las putas cuatro y media de la tarde y ya habían estado ebrios y casi montando un bacanal en la sala de su casa, ah, ser joven a veces era tan bizarro.

El disco en el estéreo cambió, un éxito de los Bee Gees, la banda consentida de su padre, sonó en la sala, John sonrió al escuchar las agudas voces, recordando a su padre canturrear esa melodía, por fin comprendía la importancia de los adultos en la casa.

- Jim…- musitó Sherlock.

John volvió la vista a su invitado, ¿estaba llorando?, le tocó el hombro para hacerlo reaccionar.

- ¿Sherlock?, ¿está todo bien?-

- Jim- repitió Sherlock, estirando los brazos, como llamándole.

El Watson no vio nada mejor que atenderle, se acercó y se dejó envolver por Sherlock, sintiendo los largos y blancos dedos de Holmes acariciarle el cabello, la sensación lo hizo estremecer.

- Jim, Jim- continuó Sherlock – no te vayas-

- No me voy a ir- dijo John, tratando de calmarle – me quedaré contigo, ¿está bien?-

- Promételo-

- Lo prometo-

- No, haz la promesa como se debe-

- ¿Qué?-

Sherlock le besó en la boca, fue un beso tímido y hasta cierto punto algo torpe, pero por Dios que hasta el último vello en el cuerpo de John Watson se erizó ante el contacto de esos pálidos labios.

- Así es como prometemos- decía Sherlock, abrazándolo – no me dejes-

- No te voy a dejar- dijo John, rojo aún por el beso, sintiéndose estúpido y acalorado.


Tengo que reconocer que esa Harry tan juguetona no me pertenece, la he leído así en un par de fics de una autora llamada Tulipancio, quien por cierto tiene una narrativa muy cómica, y se me antojó adecuada, así que la puse.

No sé cómo terminé en esto, pero bueeeno, me acordé de mi primera fiesta con alcohol (por no decir peda xD), fue un desastre, no hubo intentos de orgías pero sí un amigo mío confesandose homosexual y rodando en el suelo sobre suciedad de perro :B