Capitulo II
El retorno de la bruja…
No pude evitar sentirme extrañamente feliz por escucharte pronunciar mi nombre nuevamente, al fijarme mas detenidamente en el origen de tu voz, pude notar que realmente si estabas frente a mi, y que no eras una vil jugarreta de mi imaginación.
Estas vivo, asquerosamente inmundo, pero vivo; me quede parada en la puerta observándote fríamente, de hecho me estaba planteando seriamente el porque había renunciado a todo por un inútil como tu, porque aun cuando mi odio por ti rebasa todo limite y paciencia conocida por el hombre, no pude olvidarte cuando mi poder estaba en su cenit.
Avance como si nada en la casa, evitando el desastre que has causado al intentar cocinar nuevamente, por Dios si para ti el preparar un simple emparedado es tan complicado como una ecuación cuadrática, entonces porque tus padres siquiera te dejan en libertad para tomar un chuchillo en tus manos. Me detuve frente a ti mirando seriamente el filoso objeto en tu mano, no supe por que pero no lo dude dos veces, alce mi pierna con velocidad y patee tu muñeca logrando que el arma saliera disparada por la habitación hasta quedar incrustada en la pared. Ya te perdí una vez, no tengo la menor intención de dejar que te marches al único lugar en el mundo donde no puedo hacerte la vida miserable.
Saltaste enojado en mi dirección, amenazándome con tu dedo índice - ¡Que demonios te pasa Mandy, por que me pateas! – debo admitirlo, eres hasta los momentos el único ser que realmente no quiero enojar, tu ira ciertamente suele ser brutal y primitiva. Tenia que controlarte de inmediato, por lo que tome impulso suficiente como para lanzarte un golpe al estomago. Dejándote sin aire y retorciéndote de dolor, - Regrese en el tiempo para recuperarte, no para escuchar tus gritos, al menos los que no son ocasionados por mi. –
Me arrodille para acercarme a ti retirando la gorra de tu cabeza, viendo tu cabello por unos instantes, olfateándote a pesar de que hueles peor que un perro mojado, realmente eras tú por donde te mirase, estabas desconcertado por mi conducta, y quien no lo estaría, no es normal en mi. Peor aun, solo hasta ahora te das cuenta de que estoy vestida de manera diferente a lo usual.
- ¡Mandy, que te ocurrió… te vez diferente! – Hice el amago de colocar mi mano en mi frente, como si estuviese sujetando mi nariz, no tarde en golpearte nuevamente, no solo por tu estupidez, sino por simplemente ser tú.
Me separe de ti regresando al lado de mi esquelético sirviente, esperaba permiso para poder correr a ti emocionado y abrazarte, definitivamente para ser la muerte tenia demasiados sentimientos. – Hazlo, pero por tu bien debes evitar que algo le suceda, este viajecito nos costo demasiado. – el no tardo en ir en tu ayuda, yo por mi parte salí de la casa para cerciorarme de que todo estaba en su lugar.
Pero mis poderes habían desaparecido; mi oz, mis habilidades y hechizos, todo se había perdido al regresar el tiempo totalmente.
Ahora que lo pienso, se supone debería existir un yo pasado habitando el mismo espacio tiempo que mi persona, también debería existir otro Grim Reaper, regrese dentro de la casa para ver que efectivamente el par de tarados que tengo por amigos no paraban de hacer cuanta estupidez se les ocurriese, quien sabe que demonios habían hecho que el lugar paso de chiquero a inmundicia.
- ¡Grim! Deja las estupideces y respóndeme una pregunta, ahora que hemos regresado en el tiempo, existen dos yo y dos tu no es cierto, que haremos al respecto, lo menos que quiero es tener que competir conmigo misma por el idiota. – El ente sobrenatural no se veía preocupado por este hecho, en realidad se irguió de entre la basura para aclarar mis dudas.
- No existen dos Amandas, o Mandys… mucho menos dos Grim Reaper, la magia no es como la ciencia Mandy, mi hechizo tenía como fin que el mundo entero retrocediese con nosotros, los mortales y criaturas de bajo poder no notarían el regreso, de hecho es como si jamás hubiese pasado el tiempo para ellos, pero tu y yo junto con unos pocos seres en el universo, teníamos suficiente poder como para evitar el perder todos nuestros recuerdos, aunque claro tu al ser mortal perderías toda habilidad que aprendiste al retroceder 15 años, ese fue el tiempo que te tomo dominar todos mis poderes, yo sin embargo habré retrocedido la misma cantidad en el pasado, pero mis habilidades fueron adquiridas miles de años atrás, el retroceso no me afecta en lo absoluto. – No se si realmente había comprendido lo que me había dicho, hice el amago de que guardase silencio para cuando William entraba nuevamente a la sala, de hecho no había notado que estaba fuera de ella.
- ¡Entonces, chicos que dicen, se quedan a cenar o salimos a comer afuera! – La respuesta que entregaría era obvia, por ningún motivo me quedaría en este lugar a limpiar el desastre que causo. Y mucho menos quería ser regañada por sus padres, por lo que la respuesta mas clara era. - ¡Mas te vale, asearte hasta el rincón mas íngrimo de tu cuerpo, saldremos en 20 minutos! así que espero que… DEJES DE JUGAR CON HUESOS Y TE VALLAS A BAÑAR DE UNA MALDITA VEZ, GRIM, VEN CONMIGO, TENEMOS QUE ARREGLAR UN ASUNTO – al parecer no esperabas que te regañase de tal forma, ya que obedeciste de inmediato y subiste a toda velocidad en dirección a tu baño. Eso me agradaba de ti, sabias que tenias que obedecerme en todo momento y lugar.
Huesos por su parte solo temblaba aterrorizado por mi forma de ser, al parecer aun no olvida las miles de atrocidades que cometí 15 años en el futuro, el podría ser la muerte, pero yo le enseñe que existen métodos mas crueles y sadistas de derrotar a tus enemigos. Entramos en mi casa, ignorando a mi madre que limpiaba como siempre todo el lugar.
Al entrar en mi habitación fui directo a mi objetivo, saque de su escondrijo un libro de invocaciones, hechizos y maldiciones que hacia un mes atrás, había tomado del baúl de Grim. El parecía comprender que a pesar de que mi objetivo principal era recuperar a William, aun no renunciaría al dominio total del universo conocido. – Si mal no recuerdo te dije, que renunciaría momentáneamente a mi reinado, además si tu hipótesis del regreso en el tiempo es cierta, mis enemigos y los habitantes del paraíso pueden recordar como y cuando conquiste la existencia. Será difícil recuperarlo todo, pero no me rendiré hasta que todos estén sufriendo y agonizando bajo mi dominio. – Comente mientras abría el libro con la intención de lanzar un poderoso hechizo sobre Grim. – ¡Ya sabes que hacer, lo primero que necesito es una copia de tu Oz, así que prepárate huesos, esta vez pienso extraerte mucho mas poder que la primera vez que lo intente, posiblemente quedaras debilitado por unas horas! – La parca no dudo en obedecerme, sabia que le ocurriría si no lo hacia, de hecho la primera vez que clone su Oz y sus poderes, se negó rotundamente, tuve que convencerlo de la única forma que se, tortura. Por una semana entera lo había sumergido una y otra vez en acido, dejándolo corroerse continuamente en el liquido verdusco.
- ¡Amanda! ¿Puedo hacerte una sugerencia, si me lo permites? – me quede observándolo por unos minutos, hacia años que me llamaba Amanda, al menos cuando estaba asustado o tenia algo serio de que hablar. Era raro que me llamase por mi nombre y no por mi apodo.
- Tienes tiempo hasta que el hechizo este completamente cargado. – agregue mientras dejaba que el libro maldito succionara mi energía vital a cambio de que el hechizo se activara. El sonrió por unos instantes y de su túnica saco una píldora roja, la miraba orgulloso por alguna razón, la arrojo sobre mi cama llamando mi atención ligeramente. - ¡Para que demonios es esa píldora! – agregue seria mientras dirigía mi mirada nuevamente al huesudo.
- ¡En ella se encuentra una gran cantidad de energía oscura, el que la tome podrá copiar y asimilar gran parte de mis poderes, pero claro, tiene una desventaja… si la tomas tendrás mucho menos poder del que tenias hace poco, pero a cambio serias un arma imparable e incontenible, vulgarmente serias una parca, pero claro conservarías tu cuerpo físico! – Sonreí ante su propuesta, de hecho era interesante ser una parca, pero no era lo mió, yo disfrutaba de tener poder absoluto, y no estar limitada a simplemente ser una recolectora de almas.
- Agradezco la oferta, pero sabes que mi meta es sobrepasarte en habilidades, no ser tu reemplazo. – Deje de hablar por un instante, mi cuerpo había perdido fuerzas y realmente estaba mareada, mi estomago se revolvía por la sensación, de hecho así como la primera vez… vomite todo lo que había comido. Salvo que esta vez no me detendría después de regurgitar como lo hice la primera vez. No… Ahora dejaría que el hechizo se completara, tenia la experiencia y energías para lograrlo esta vez.
Pude sentir como mi fuerza vital era casi extraída por completo antes de que el libro finalmente dejara de succionar mi fuerza. Caí de rodillas sobre mi vomito, de hecho pensé estaba a punto de morir en ese momento, sentía mi sangre hervir dentro de mis venas, mi corazón se había detenido y mis manos temblaban profusamente.
Perdí la vista por unos instantes, simplemente todo mi cuerpo estaba siendo tragado por una oscuridad infinita, podía sentir la frialdad devorando mi carne, mientras que mis oídos escuchaban el sonido de mis huesos fracturarse ante la presión, mi olfato tan solo percibía la podredumbre de la muerte y la frescura de mi sangre, mientras que en mi boca podía percibir el sabor de mi propia carne.
Abrí mis ojos finalmente, estaba tendida en el suelo empapada de vomito y sudor, Grim me miraba asqueado mientras me levantaba del sitio para dirigirme a mi ducha. Sabía que tardaría unas cuantas horas en asimilar las habilidades, y muchos días de práctica el dominarlas por completo. Al menos ya sabia como usarlas, de hecho esta vez seria mucho más sencillo, había perdido sus poderes más no su experiencia, que bien vale tener en tu cabeza 15 años de entrenamiento duro.
Me desvestí presurosa y entre en la regadera mientras obviamente, Grim limpiaba el desastre en mi habitación, me tambalee por unos instantes, por lo que decidí acostarme en la tina. Sabia que tenia mas poder que antes, pero la píldora roja no salía de mi cabeza, para que demonios la había creado si bien sabia yo rechazaría ser igual de poderosa que el.
- Grim… para que creaste la píldora. – pregunte fuertemente desde el baño, pude escuchar sus pasos acercarse a la puerta y detenerse en esta para charlar conmigo.
- En realidad no la cree pensando en ti Amanda. – argumento serio, estuve a punto de preguntarle para que la había creado cuando el por si solo respondió a mi inquietud. – La cree para Billy… digas lo que me digas Amanda, dudo mucho que realmente quieras que William sea tu amante, pero pareja o no, el chico es tu única debilidad conocida, por lo que bueno, me tome la libertad de crear una píldora que le otorgase poderes al mocoso, al menos así no solo contaras con su compañía, sino que también podrás utilizarlo como una herramienta en tu conquista. -
Me quede callada cuando el concluyo su "discurso", de hecho sabia bien que la verdadera razón por la que creo la píldora, era para conseguirse un reemplazo en las labores de guerra que sabia pronto le encargaría como lo hice la vez pasada.
- Solo lo hiciste por tu comodidad, sabias que el inframundo seria más difícil de conquistar, y temeroso de ser derrotado, creaste algo que es capaz de luchar por ti. No es cierto. – Argumente mientras salía de la bañera, estaba limpia y dentro de poco saldría a comer con Billy.
- Si… y no. – exclamo el mientras se apartaba de la puerta para dejarme salir, dándome la espalda siempre, con cuidado de no ver mi cuerpo desnudo, bien le había inculcado respeto a mi anatomía. El se dirigió a la puerta de mi habitación, preparándose para salirse para que yo pudiese cambiarme a gusto, pero antes de partir se detuvo un instante mirando al suelo fijamente.
- Si bien quiero a alguien mas para que haga el trabajo sucio por mi… en realidad lo hice por defenderlo de lo que esta por venir, tus enemigos no aceptaran fácilmente la derrota, y mucho menos que obtengas lo que por años te habían prohibido tener. En una forma aberrada y descabellada, aprendí a respetarte Amanda, pero por más que lo ames, por más que lo protejas, su alma tiene un precio… y nadie se detendrá hasta que sea separado de ti por toda la eternidad, así se decreto y querrán cumplirlo. – al final el callo mientras cerraba la puerta, yo simplemente miraba en su dirección, algo enojada por la realidad.
Ellos intentarían alejarlo de mí a cualquier costo posible, porque sabían bien, era la única manera de castigarme por mis pecados.
Me vestí rápidamente mientras sonreía nuevamente ante esta situación, el dominio del inframundo no seria fácil, y proteger a Billy no me dejaría tiempo para conquistarlo.
Estaba decidido, esta noche Billy y yo seriamos inseparables, le daré la pastilla y lo tendré a mi lado como mi caballero oscuro, y pobre de aquel que ose interponerse en mis planes, o se atreva a alejarlo de mí. Porque esta vez pienso conquistarlo todo. Paraíso incluido. Tome la pastilla y la guarde en mi bolsillo, esta noche le preguntaría que siente por mi, pobre de el si no me entrega la respuesta que deseo, porque de igual forma lo arrastrare conmigo a este infierno.
Continuara…
