Card Captor Sakura pertenece al grupo CLAMP. Este fic lo hago Sin fines de lucro, solo por diversión.
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EN EL FONDO DE TU ALMA
CAPÍTULO II: Sueños y decisiones
La mañana siguiente, Sakura y Jeff se econtraron en una cafetería cercana al departamento de la ojiverde. El joven inglés estaba extrañado por la repentina cita que su amiga había fijado, pero suponía que no tenía mucha importancia... ¿o sí?
"Bien Sakura, ¿de qué quieres hablarme?" - Le preguntó el rubio mientras desayunaba - "Es algo grave supongo ya que estas mas seria que de costumbre" - Comentó pensativo - "y eso es bastante" - Añadió.
Sakura frunció el ceño con rabia. ¿Quién se creía Jeff para criticarle su actitud? Ella hablaba mucho con él, pero nunca... Léase bien, nunca le había autorizado para hacer juicios de valor sobre su forma de comportarse - "Pues verás Jeff" - Dijo ella con delicadeza, intentando disimular su enojo - "Sólo quería comentarte que me iré de vacaciones un tiempo..." - Hizo una pausa al ver como el semblante de su acompañante se ponía pálido - "Aún no sé a donde iré, pero es algo que tengo decidido y sólo quería contártelo..." - Agregó mientras con su mano derecha arrugaba fuertemente una servilleta intentando calmarse. ¿Desde hacía cuanto le tomaba tanto tiempo dejar su enojo a un lado?
Jeff negó con la cabeza - "No puedes dejar el trabajo así, Sakura" - Le dijo en tono serio - "Si lo haces, cuando regreses de esas vacaciones estarás arruinada" - Comentó satisfecho sabiendo que con esas excusas ella no se podría ir.
"Ya hablé con mis jefes. Ellos están dispuestos a darme vacaciones por al menos dos meses y me aseguraron que cuando regrese, todavía tendré trabajo" - Le respondió la castaña mientras comenzaba a perder la paciencia. ¿Por qué simplemente él no se alegraba de que ella pudiera distraerse un rato? ¿Por qué tenía que comenzar a poner obstáculos?
"¡Pero tú no puedes hacer eso, Sakura!" - Estalló el joven inglés finalmente, levantándose de la mesa y gritando estrepitosamente, captando la atención de todos los presentes.
Sakura también se levantó molesta - "¡¿Qué tienes tú en contra de que me vaya de vacaciones!" - Le preguntó - "¡No me voy para siempre, regresaré a japón en dos meses!" - Le recordó para después comenzar a tomar sus cosas - "Además, Jeff... Tú no tienes por qué meterte en mis asuntos... Jamás te he dado la confianza suficiente para que lo hagas" - Le dijo para después salir del lugar con furia.
Jeff sólo observó como ella salía del lugar rápidamente. Tomó asiento de nuevo y suspiró cansado. Él nunca había sido una persona posesiva, pero con ella... Con ella le pasaba algo distinto. Era como si no tuviera control sobre sus acciones y todo eso era porque le quería. No podía negarse que se había enamorado de Sakura, a pesar de que ella fuera la mujer de hielo. Estaba seguro que detrás de esa máscara de piedra, sí había un corazón. Suspiró por segunda vez y pagó la cuenta, para salir caminando del lugar y poder despejarse. ¿Habría sido muy posesivo al tratar de que se quedara?
Cuando llegó a un parque, tomó asiento en una de las bancas y con sus ojos azules miró al cielo. Estaba despejado. Es más, toda la ciudad estaba despejada. De un momento a otro las personas habían comenzado desaparecer. Se extrañó por eso, pero no le dio mucha importancia, simplemente aprovechó la ocasión para relajarse, hasta que sintió unos pasos detrás de él y una mano que se posaba en su hombro. Giró un poco su cabeza y se encontró con una mujer de cabello rojo y largo hasta la cintura sujetado en una cola, y con unos ojos negros imposibles de descifrar. Su piel era pálida y su mirada era fría, pero cambió cuando la mujer sonrió y le miró penetrantemente.
"Te he estado buscando" - Le dijo, a lo que él tardó un poco en responder, pero después de que sus ojos azules se ensombrecieran, sonrió y se levantó para quedar frente a frente - "Y yo te he estado esperando" - Respondió él. Ambos caminaron lentamente y se fueron alejando del parque. Tal vez era una amiga de Jeff, o algo así... Nada de que preocuparse.
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Sakura caminó lentamente hasta llegar a su departamento. Estaba furiosa ¿Quíen se creía Jeff para intentar disuadirla de su viaje? ¡maldito entrometido!. Suspiró para intentar calmarse y se tumbó en un sofá pensativa. Se iría, sí. ¿Pero a dónde? Tal vez podría viajar a la playa y pasar unos días en la costa japonesa, sin embargo... esos viajes se hacían en compañía de alguien y ella no tenía a quien invitar. De hecho, la mayoria de los viajes vacacionales se hacían en compañía de alguien. Y ella no tenía amigos con quien ir. Tal vez la idea de sus vacaciones no era tan buena como pensaba. Lo mejor sería ahorrar y dejar las vacaciones para después.
No.
Ella no había discutido con Jeff por nada. Se iría y le demostraría que ella podía hacer lo que se le viniera en gana.
Decidida, se encaminó hacia el baño para tomar una ducha y relajarse. Se quitó la ropa lentamente y la dejó a un lado para después entrar a la cabina. Sintió el agua caliente mojar su cabello y recorrer su cuerpo. De pronto, sintió gran nostalgia al sentir el cuerpo de una mujer y no el de una niña. Porque de la infancia sólo le quedaban bellos recuerdos. De la adolescencia tristes memorias que no quería evocar. Pero era difícil no recordar todo lo sucedido cuando miraba a su alrededor y se encontraba sumida en una enorme y terrible soledad.
Salió de la cabina de baño y se cubrió con una toalla el cuerpo y con otra la cabeza. Intentó mirarse al espejo, pero éste estaba empañado por el vapor del agua. Como hipnotizada, Sakura se quedó mirando su reflejo borroso en el espejo y súbitamente comenzaron a aparecer en su mente recuerdos de su época de Card Captor. Cuando ella era Card Captor Sakura.
"No te preocupes, Shaoran... Yo regresaré sana y salva" - Recordó que le había dicho al chico ambarino antes de viajar al pasado por medio del árbol de cerezo del Templo Tsuki-Mine para visitar al Mago Clow.
Su rostro se ensombreció y una lágrima rodó por su mejilla. Ella había cumplido su promesa en ese entonces, pero él... Él había terminado su relación de manera abrupta y sin explicaciones. Jamás había regresado.
La joven se concentró de nuevo en el espejo y vió la imagen de su padre, despidiéndole cada mañana antes de ir a la escuela. ¡Cómo añoraba esos días!... Como extrañaba a su familia.
"Monstruo"
"¡Que yo no soy ningún monstruo!" - Le respondía a su hermano cada vez que él la molestaba.
"¡Oh! Papá, hermano... ¡Cómo los extraño!" - Exclamó con tristeza a la vez que algo comenzaba a dibujarse en el espejo. Súbitamente el símbolo mágico de la estrella apareció haciendo a la ojiverde sorprenderse.
"¿Qué...?"
¡EL CICLO HA COMENZADO DE NUEVO, CARD MISTRESS SAKURA!
Escuchó en su mente. La antigua Card Captor vio el símbolo de la estrella en el espejo e intentó reconocer la voz que le había hablado pero no pudo. De repente, el sello comenzó a desvanecerse y el espejo se desempañó totalmente, dando paso al reflejo del rostro angustiado de Sakura.
Si bien ella había usado todas y cada una de sus cartas durante los años que habían pasado, no se esperaba que la magia rondara por su vida de nuevo. No podía negar que se sentía asustada y sorprendida y se mostraba renuente a envolverse de nuevo en el mundo mágico. Por eso había sufrido y no quería volver a hacerlo... Pero sabía que no podía huir a sus obligaciones. Ella estaba involucrada de nuevo y estaba segura de que las Cartas que antiguamente eran del mago Clow, eran parte fundamental de todo.
"El ciclo ha comenzado de nuevo" - Repitió despacio y bajito, como si alguien pudiera oirla...
Como por arte de magia, por la ventana de la habitación de Sakura, una ráfaga de viento entró y desordenó unos papeles que ella tenía encima de una pequeña mesa. A las manos de la castaña voló una foto, donde se encontraba ella, junto con su padre y su hermano celebrando la navidad en Tomoeda.
Si los extrañaba tanto y a pesar de todo los quería... ¿Por qué no regresar? De igual forma iba a viajar, así que no sería problema.
Estaba decidido. Viajaría a Tomoeda.
Esa misma noche, la hija de Nadeshiko se recostó en su cama y puso sus brazos tras la nuca, mirando hacia el techo - "¿Es este el momento de volverlos a ver?" - Se preguntó refiriéndose a su familia - "Espero puedan perdonarme por haberme alejado de ustedes..." - Susurró antes de caer dormida en un profundo sueño, sin percatarse que desde su ventana, el espectro débil y cansado de Nadeshiko Kinomoto la observaba con semblante preocupado - "Enfréntante al ciclo, Sakura... Regresa al lugar al cual perteneces..." - Dijo la mujer antes de desvanecerse en el aire.
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Tomoyo salió rápidamente de su mansión en dirección al lugar en el cual se encontraría con Eriol Hiragisawa. ¿Qué querría el joven inglés para haberla llamado después de tantos años? Sin duda algo raro estaba pasando, ella podía percibirlo, gracias a su gran capacidad de observación.
Al acercarse al sitio acordado, la amatista estacionó su auto y caminó en dirección a un hombre alto, de cuerpo fornido, de cabellos negros azulados y de ojos del color del océano que le miraban ocultos tras unos lentes, a la vez que su dueño le saludaba con una mano.
La hija única de los Daidouji se acercó a paso rápido y quedó sorprendida al estar junto a quien la esperaba - "Tanto tiempo..." - Dijo feliz mientras sentía como Eriol le tomaba la mano y asentía, para después guiarla para que ambos tomaran asiento.
"Creciste mucho en estos años, Daidouji" - Comentó el joven inglés con galantería causando una sonrisa en su acompañante femenina.
"Y Cuéntame, Hiragisawa... ¿Qué te trae a París?" - Preguntó curiosa la joven mientras ordenaban un café.
El rostro de Eriol se puso serio - "Mentiría si te digo que vine de vacaciones" - Respondió calmado - "Vine por ti, Daidouji" - Repuso pausadamente.
Los ojos de Tomoyo se abrieron en señal de sorpresa -"¿A qué te refieres con eso?" - Preguntó extrañada.
"Necesito que ambos vayamos a un lugar más seguro" - Le dijo aún serio para después aclararse un poco la garganta - "Alguien está detrás de todos aquellos involucrados con la captura de las cartas de Clow" - Comentó en voz baja.
"¡¿Y Sakura!" - Preguntó la amatista inmediatamente.
"Estamos trabajando en encontrarla"
"¿Y si le pasa algo malo?" - Preguntó la joven angustiada.
"No va a suceder nada, te lo prometo" - Le alentó Eriol mientras se levantaba y ayudaba a su acompañante a imitarlo - "Lo más seguro por el momento es que vayamos a Hong Kong, donde tenemos gente que puede ayudarnos" - Agregó.
Tomoyo lo miró incrédula - "Pero..."
"Los Li están esperándonos, ellos están al tanto de todo y nos ayudarán a descubrir que está pasando, Daidouji. No te preocupes deja todo en mis manos"
"Pero... ¿qué es exactamente lo que está pasando?" - Cuestionó ella mientras bebía un sorbo de su café - "¿Qué clase de peligro estamos corriendo?" - Preguntó en voz baja.
"Quisiera poder explicarte, pero no puedo. Aún no tengo la información suficiente... Pero ya hemos sido advertidos y no quiero que tú ni nadie salga lastimado por las Cartas de Clow" - Respondió el joven inglés también en voz baja.
Tomoyo suspiró y asintió con la cabeza - "Escúchame, Hiragisawa: Iré a Hong Kong porque te creo... No me preguntes por qué, pero te creo. Sólo te pido que trates de localizar a Sakura y llevarla también a casa de los Li... Ella tambiéne está corriendo peligro" - Dijo en tono suplicante, preocupada por su amiga.
Eriol sonrió y tomó las manos de la amatista - "Es una promesa" - Le dijo con una sonrisa.
Ell asintió de nuevo. Sabía que Eriol Hiragisawa no le fallaría. Ahora sólo quedaba viajar a Hong Kong... Igual ya tenía vacaciones y también sería bueno ver a Meiling y a Li, pero... Algo en su corazón le decía que ese viaje a China traería muchos problemas. Demasiados.
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Después de su corta estadía en París, visitando a su antigua compañera de clases, Eriol tenía una última cosa qué hacer antes de dirigirse a la mansión Li en Hong Kong.
Unos días después de su encuentro con Tomoyo Daidouji, el joven inglés visitó la ciudad donde había vivido algunos meses. Tomoeda, Japón. El mismo día de su llegada, recorrió la región lentamente, tratando de sentir presencias mágicas y a la vez, rememorando cosas del pasado. ¡Se había divertido tanto en esa ciudad! y todo a costa de Shaoran Li y Sakura Kinomoto. Pero ya no era diversión lo que sentía... Estaba alarmado, pues con cada día que pasaba, ciertas presencias negativas que le resultaban familiares iban afianzándose y la reencarnación de Clow sabía que en cualquier momento él o los relacionados con la captura y transformación de las cartas, podrían ser atacados.
Detuvo su recorrido en el parque pingüino, donde tomó asiento en una y observó a los niños que jugaban allí. Niños... ciertamente, él ya no era uno. Ya tenía veintiun años de edad, era todo un hombre. Pero ese no era el foco de sus pensamientos en ese momento. Súbitamente, una sonrisa apareció en su rostro y Eriol cerró los ojos mientras sentía como el viento chocaba suavemente contra su rostro.
"Hemos vinido lo más rápido que pudimos" - Le dijo una voz familiar mientras el dueño de aquella voz tomaba asiento al lado del joven.
"Lamento que tu abuela haya muerto, Yukito" - Dijo el hijo único de los Hiragisawa a manera de saludo.
Yukito negó con la cabeza - "Así tenía que suceder ¿No?" - Repuso resignado - "Tu mismo lo dijiste, Clow: No existen las casualidades..."
"Sólo lo inevitable" - Terminó de decir el aludido.
"¡¿Qué está pasando, Clow!" - Exclamó una tercera voz mientras algo amarillo se revolcaba en las manos del joven Tsukishiro.
"Quisiera saberlo, Kerberos" - Respondió el joven inglés - "Necesito que estén con Sakura. Lo más rápido posible" - Dijo pausadamente - "Ella llegará pronto a Tomoeda y es entonces cuando necesito que se encuentren con ella y la lleven a Hong Kong" - Añadió.
"¿Hong Kong?" - Preguntaron ambos guardianes - "Pero si allá esta..." - Intentó decir Kerberos.
"Shaoran Li y su familia están esperando por todos nosotros" - Le interrumpió Eriol a la vez que sonreía y miraba por primera vez a las identidades falsas de los guardianes.
Yukito asintió y le tapó la boca a Kero, quien no estaba del mejor genio. ¡Como detestaba a ese sujeto!... Pero... si la reencarnación de clow estaba pidiéndoles que llevaran a Sakurita a ese lugar, algo extraño estaba sucediendo. Además, sería la ocasión perfecta para jugar con Spinnel...
El no sabía lo que le esperaba en Hong Kong...
Pero quien sí sabia que le esperaba en China, era Tomoyo Daidouji. La joven recorrió en auto la ciudad evocando los momentos de su infancia que vivió allí, junto con Sakura... ¡Cómo extrañaba a su amiga!. Pero Eriol le había prometido que la llevaría hasta Hong Kong, y Tomoyo le creía. No sabía exactamente por qué le creía, pero confiaba en él. Así que se había liberado de una de sus preocupaciones.
Al llegar a la mansión Li, caminó a paso lento hasta una mujer alta, de cabello negro y largo y ojos en tono carmín, que la esperaba sonriente.
"¡Daidouji!" - Exclamó la pelinegra mientras abrazaba a la joven japonesa - "Es un gusto volver a verte" - Le dijo.
"Para mí también es un gusto estar aquí, Meiling. Creéme, estoy muy feliz de verte" - Respondió la amatista contenta.
Las jóvenes se separaron y sonrieron. Tomoyo suspiró cansada, pero feliz. ¡Qué bien se sentía evocar la infancia!...
"Bienvenida, Daidouji" - Le saludó una voz ronca y madura, perteneciente a un hombre joven y apuesto, de al menos veintiun años de edad, con cabello color chocolate y ojos muy profundos color ámbar y un semblante serio.
"¿Li?" - Preguntó incrédula Tomoyo, a lo que el aludido asintió.
"Ha pasado tiempo" - Dijo él.
Continuará...
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NOTAS DE LA AUTORA:
¡Hola! me reporto con el capítulo dos. Espero que lo hayan disfrutado y que les vaya gustando cada vez más la historia. A medida que avance, los capítulos se irán haciendo más largos, no se preocupen. Muchas gracias por todo su apoyo y por los reviews! disculpen si ahora no menciono a quienes me dejaron un mensaje pero ando un poco corta de tiempo. Nos vemos pronto, espero. Y de nuevo muchas gracias! espero que en este capítulo tambien me dejen reviews!
Saludos,
Lunita Kinomoto...
